Ricardo Flores Villasana (1925-2004)

Gustavo López Padilla

Ricardo Flores Villasana fue un autor polifacético y polémico que experimentó diversas maneras de entender y ejercer la arquitectura, espléndido dibujante que exploró a través de este medio sus diferentes visiones de la vida y la arquitectura, dejando con ello  constancia de sus influencias y la evolución de sus ideas, acercándose también al diseño gráfico como instrumento de comunicación, representación y testimonio de eventos y movimientos culturales. Fue maestro de diversas generaciones de arquitectos, diseñadores, artistas plásticos e interesados del arte y la cultura en general. En términos de arquitectura Ricardo Flores se inicia dentro del ya consolidado movimiento racionalista, acercándose a las ideas, composiciones, lenguaje y resultados formales de la obra del maestro Mies Van Der Rohe, a través de trabajar en México, haciendo equipo durante breve tiempo, con el arquitecto Augusto H. Álvarez, quizá el mejor representante mexicano del pensamiento y la obra miesiana.  De esta relación profesional queda como constancia el diseño original del Aeropuerto Internacional de la ciudad de México del año de 1950. Ya de manera independiente, Ricardo Flores, dentro de la misma línea de pensamiento racionalista, que emplea formas geométricas simples, regulares, ordenadas modularmente, entendiendo el todo de la obra formando parte de un sistema que organiza elementos compositivos, materiales y procedimientos constructivos que buscan eficiencia y economía, realiza obras como el conjunto de vivienda ubicado en la manzana 18 de la colonia Balbuena, en la ciudad de México, del año 1957 y la casa habitación ubicada en la calle de amores 1744, en la colonia del Valle, del año 1959. Para 1964 experimenta en la residencia del Paseo de la Reforma 2360, en las Lomas de Chapultepec, una variante un tanto más compleja, respondiendo a un programa multifuncional, que se ordena a partir de una generosa  cubierta a cuatro aguas, resuelta en base a una estructura metálica, que define el espacio de distribución y convivencia del conjunto, donde se ubica una alberca y zonas de estar.

Aeropuerto, Foto: Luis Limón; Amores y  Reforma 2360 Fotos: Guillermo Zamora

Aeropuerto, Foto: Luis Limón; Amores y Reforma 2360 Fotos: Guillermo Zamora

En la segunda mitad de los años sesenta, particularmente en el 68, el mundo en su conjunto, social, política, económica y culturalmente experimentó una serie de  cambios importantes, de los cuales México no fue ajeno. Se demandaron distintas posibilidades de relación, participación, representación y organización social, económica y política, incluyendo los mecanismos que tienen que ver con la impartición de la educación. La cultura del amor y la paz del movimiento hippie caló hondo en las conductas de las generaciones jóvenes y lo anterior formó parte de importantes movimientos culturales como la consolidación de las distintas modalidades del Arte Abstracto y el Pop Art, que se manifestaron en la pintura, escultura, teatro, música, cine e inclusive en la arquitectura. En la Escuela de Arquitectura de la UNAM  el conjunto de lo anterior tuvo distintas manifestaciones, que culminaron con el movimiento del Autogobierno, en el año de 1972, que propuso e instrumentó el criterio de la autogestión como idea fundamental de la enseñanza aprendizaje. Ricardo Flores fue sensible al conjunto de esta circunstancia histórica, experimentándola activamente, hasta llegar a ser Coordinador del Autogobierno entre 1981 y 1984. Adicionalmente la relación personal entre Ricardo Flores y Josefina Anaya Flores, (Yosi Anaya) definió un antes y un después, sobre todo en lo que tiene que ver con su actitud frente a la vida, influyendo además en su espléndida producción de dibujos y arte gráfico, en los que se mezclan el compromiso social, la cultura popular mexicana, el Pop Art y el movimiento hippie.  Destacan en la producción gráfica de Ricardo Flores sus bitácoras de viaje, una buena parte de la iconografía del Autogobieno, comenzando por su logotipo emblemático y pasando por el diseño de los carteles conmemorativos de cumplimiento de aniversarios y encuentros educativos. Son representativos también trabajos como el denominado INFRAYOSI, del año 1974 y las utopías en arquitectura, ¨ tierra adentro de día y tierra adentro de noche, del año 1983.

Infrayosi en Rojo; Utopías en Arquitectura "Tierra adentro de Día"; Logo del autogobierno

Infrayosi en Rojo; Utopías en Arquitectura “Tierra adentro de Día”; Logo del autogobierno

En 1965 proyecta la Casa Habitación ubicada en 5 de Mayo 51, en Tlalpan, ciudad de México, en la cual la presencia de tabique de barro recocido, expuesto de manera natural, se vuelve dominante. Persiste un orden compositivo claro, formas regulares, cercanas por momentos a la arquitectura de Louis Kahn, a partir del concepto de los espacios servidores y los servidos, siendo de los primeros los volúmenes de las escaleras y de los segundos los espacios propiamente habitables. Se suma a los acercamientos kahnianos, la forma de las cubiertas de azotea. El tratamiento expresivo y natural del tabique y el concreto, acercan su obra a los criterios regional y popular. A este proyecto le van a seguir otros más, desde la misma perspectiva de pensamiento, como la Casa Habitación en Cuadrante de San Francisco, en Coyoacán, del año de 1983. En esta se pueden apreciar variantes geométricas incluyendo volúmenes cilíndricos, bóvedas y arcos, una mayor aplicación de color, juego de texturas y algunos recubrimientos de azulejo de barro, volviendo mas compleja la expresividad formal de la obra de Ricardo Flores. Para ese entonces el pensamiento y los proyectos del arquitecto egipcio Hassan Fathy están presentes en sus realizaciones. Por semejante trayectoria está la Casa-Estudio en Paseo de la Reforma 2505, en las Lomas de Chapultepec, del año de 1989. En esta última experimenta con el tabique no solo en los muros, sino que diversifica  el manejo de bóvedas como elementos de cubierta. El uso del color, texturas, juegos de claroscuros y la incorporación de botellas de colores en las superficies de los muros, a manera de rosetones, califican en base a repertorios complejos la calidad formal y habitable del proyecto. Entre 1989 y 1991, realiza la casa estudio en Naranjatitla 7, en Tlalpan, en la ciudad de México, apareciendo además de los materiales y procedimientos constructivos experimentados en sus casas anteriores, secciones metálicas, como vigas y columnas, algunos detalles de superficies limpias de cristal transparente y bloques de cristal. En el conjunto de sus proyectos, son interesantes las continuidades y secuencias espaciales, que al recorrerse van descubriendo los componentes de programa, las distintas calidades y jerarquías de los lugares habitables.

Casa 5 de Mayo; Casa Cuadrante de San Francisco; Casa Reforma 2595

 En el balance de su obra, se encuentra a un Ricardo Flores, de fuerte personalidad, un tanto tormentosa, un gran maestro recordado con admiración, agradecimiento y respeto por sus alumnos, un notable motivador del arte en general, un espléndido dibujante y diseñador gráfico, responsable de una obra arquitectónica, la construida y la que se quedó en el papel, que contiene sustanciales propuestas en las que se mezclan el movimiento moderno, la cultura popular, el compromiso social, el diseño participativo, el pensamiento y las realizaciones de otros importantes arquitectos de México y del mundo y la intensa experiencia de la cultura de la segunda mitad de los años sesenta, pero que finalmente no terminaron por significar una propuesta proyectual consolidada que le signifique un lugar mas destacado dentro del ámbito de la arquitectura mexicana contemporánea.

Casa Naranjatitla, Foto: Alberto Moreno Guzman

 Es importante que las nuevas generaciones de arquitectos y diseñadores, se acerquen a su producción, con ojos atentos y sensibilidad despierta, pudiendo encontrar en la misma  ideas y experiencias valiosas, que a manera de semillas, esperan un mejor y más completo desarrollo, pudiendo germinar y perfilar un importante camino para la arquitectura mexicana actual. Para acercarse al conocimiento de  su obra vale la pena revisar las publicaciones editadas por la Facultad de Arquitectura de la UNAM llamadas Laberinthus y visitar la exposición que sobre su obra se exhibe actualmente en el Museo de Arquitectura ubicado en el cuarto piso del Palacio de Bellas Artes.

Tres viviendas en adobe, Temoanchan, Cuernavaca, Morelos

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado , , | 2 comentarios

Reflexiones en relación a la densidad construida de las ciudades

Gustavo López Padilla

Las ciudades son el resultado edificado de la voluntad de las sociedades, representan una de las expresiones culturales mas complejas y completas, pues en ellas se ven reflejadas las ideas filosóficas, políticas, económicas, de organización y representación social. Se percibe en el ámbito de las ciudades el desarrollo de la cultura, la ciencia y la tecnología. En los edificios, calles, plazas y jardines de las ciudades se respiran los esfuerzos, ideales, sueños, representaciones, aspiraciones, utopías, frustraciones, desengaños y fracasos de las sociedades que las habitan. Las ciudades con su arquitectura levantada a lo largo del tiempo son las expresiones construidas de los valores de la vida. Dependiendo de la geografía donde se levantan, del clima, de la disponibilidad de recursos naturales y territoriales, de la economía de las sociedades que las habitan, de su organización social y política, se determina el orden y la morfología de las ciudades. Las ciudades son al mismo tiempo muchas ciudades, en las que se mezclan diversas maneras de entender la arquitectura a lo largo de su historia, distintas interpretaciones constructivas que representan a los diferentes grupos sociales que conviven en cada ciudad. Por su propia naturaleza las ciudades son cambiantes, dinámicas, complejas, contradictorias y en alguna medida incluyentes. La diversidad y las mezclas es lo natural en las ciudades y en ellas conviven distintos usos del suelo e intensidades de construcción.

Ciudad de Paris, Francia

En los ámbitos urbanos vive aproximadamente el 75 % de la población mundial y por ello representan una de las preocupaciones y ocupaciones mas importantes de las sociedades contemporáneas. En las ciudades el 60 % de su territorio es ocupado por las distintas modalidades de vivienda, entre unifamiliares y multifamiliares, organizadas a partir de distintas densidades construidas, baja media y alta. Las ciudades que muestran hoy en día mayores índices de calidad habitable, son aquellas en las que se han logrado acuerdos sociales y políticos para ordenar su desarrollo. En todo ello la planeación urbana a jugado un papel fundamental en las diferentes etapas de su historia. Se ha requerido corresponsabilidad y participación de todos los que las habitan. En estas mismas ciudades la planeación se ha acercado en la medida de lo posible a la racionalidad, la eficiencia, el sentido común, tomando en cuenta al ser humano y sus posibles relaciones sociales que se desarrollan en ellas. En las ciudades con mayor reconocimiento en lo que tiene que ver con sus calidades de habitabilidad, se ha podido crear una imagen identificable, que representa a las sociedades que las habitan, sus valores, siendo fundamental además de la calidad de sus edificios, el significado, cantidad y disponibilidad de sus espacios públicos, como calles, plazas y jardines. Hay ciudades que han logrado una personalidad tal, que motivan recorridos de muchos kilómetros para ser visitadas y disfrutadas. Su calidad habitable se vuelve factor importante de su economía por la vía del turismo. La visita a estas ciudades se traduce en experiencias de aprendizaje, que alimentan el espíritu y motivan las inquietudes creativas.

Ciudad de Nueva York, Estados Unidos

 En los espacios públicos de las ciudades se desarrolla naturalmente la vida colectiva, intercambiándose en ellos todo tipo de manifestaciones de vida, luego entonces la creación y conservación de estos espacios es fundamental para la operación cotidiana de las mismas. Las calidades y cantidades de espacios públicos generan conductas sociales. Cuando los espacios son bellos y amables,  motivan conductas positivas, que alientan las buenas relaciones y la creatividad en todos los ámbitos y cuando los lugares son agresivos, se pueden inducir conductas negativas, que pueden traducirse en enfrentamientos y actitudes delictivas. Es necesario contar con espacios públicos verdaderamente abiertos y democráticos, participativos, que no propicien la discriminación, que no sean excluyentes. Los espacios públicos no deben ser reemplazados por los lugares privados de los centros comerciales, que han proliferado en muchas ciudades modernas a lo largo de los últimos cincuenta o sesenta años. Los centros comerciales son excluyentes y están dominados por la idea del consumo, dejando de lado, en buena medida,  las relaciones humanas en sus mas altas expresiones. Las ciudades modernas deben revaluar su desarrollo en relación con la naturaleza, equilibrando los porcentajes entre los espacios construidos y los verdes, dentro del propio ámbito de las ciudades y lo mismo entre las ciudades y el campo. La disponibilidad de espacios públicos y áreas verdes define en gran medida la calidad habitable de las ciudades. Como un acuerdo internacional se ha planteado que las ciudades deberían contar al menos con entre doce y quince metros cuadrados de espacios verdes por habitante. Un número significativo de las mejores ciudades en el mundo son aquellas en las que se han podido mezclar racionalmente distintas densidades de construcción, privilegiando las densidades medias, que se traducen en edificaciones de entre cinco y siete pisos. En algunas otras ciudades se han desarrollado nodos o sectores con densidades altas, combinadas con otras alternativas de intensidades en el uso del suelo. Con la implementación de desarrollos urbanos en base a densidades medias y algunas altas, se trata de ajustarse de mejor manera a circunstancias geográficas y económicas particulares y en lo general aprovechar de manera mas eficiente la disponibilidad de sus infraestructuras, como redes de agua potable, drenaje, electricidad, áreas de vialidades y con estas últimas tratando de optimizar el transporte. Es fundamental, restringir de manera lógica el crecimiento de las ciudades con un sentido horizontal, expansivo, destructivo del medio natural colindante con las áreas urbanas.

Ciudad de Amsterdam, Holanda

Hoy más que nunca es importante repensar y racionalizar en las ciudades el uso del agua potable disponible, utilizar en mayor medida el agua de lluvia, reutilizar las aguas residuales entendidas como un bien, aprovechándolas de acuerdo a sus tratamientos para diferentes usos, hasta el punto de plantear que en las ciudades muy pronto se requerirán circuitos cerrados en el uso del agua, llegando a potabilizar las residuales y reponiendo con potable, solamente las pérdidas en las redes de distribución y lo que se pierda por evaporación. Incentivar el reciclamiento de la basura, entendida como un patrimonio, como materia prima para diferentes industrias, incluyendo la generación de energía, contribuye al desarrollo de la economía de las ciudades y a restablecer los criterios de armonía ecológica necesaria. Es de esperarse que en pocos años la ciencia, posibilite a menores costos e impactos ambientales, la potabilización del agua de mar y con ello enfrentar los graves rezagos y desequilibrios que existen en la actualidad en muchas ciudades del mundo, en relación a la disponibilidad de agua potable. A lo anterior se debe sumar el uso racional de la energía, privilegiando el uso de las fuentes renovables, como la solar, la eólica, la de las mareas y el hidrógeno. El impulso al desarrollo de la ciencia debe orientarse hacia la divulgación del conocimiento con un sentido mas democrático, que evite en la medida de lo posible, la dependencia respecto de los países ricos, que disponen hasta ahora de los mejores y mas numerosos centros de investigación científica, imponiendo sus tecnologías, reglas económicas y formas de vida colectiva.

Ciudad de Curitiba, Brasil

Otro elemento clave a evaluar en el desarrollo de las ciudades modernas es el uso del automóvil; medio de transporte que trae consigo agresividad, segregación y la necesidad de contar cada día con más autopistas, a nivel del terreno, subterráneas y elevadas. El automóvil está directamente vinculado con los criterios de crecimiento de las ciudades de manera horizontal y expansiva, con todas las consecuencias negativas ambientales que lo anterior trae consigo. Es inevitable incentivar el transporte público cómodo, eficiente, barato, no contaminante, restringiendo el uso del automóvil. Algunas ciudades modernas ya han entendido lo anterior y han instrumentado programas en este sentido, como son los camiones dobles o triples, poco contaminantes, mayor intensidad en el uso de trenes eléctricos y el metro y desde luego el uso masivo de la bicicleta. Se suma a lo anterior el criterio de peatonalizar sectores claves de las ciudades, propiciando actividades saludables, el encuentro, la convivencia, diversas prácticas culturales y el vivir las ciudades a otros ritmos mas pausados. En el ámbito de las ciudades, en lo que tiene que ver con sus mezclas, es importante evaluar la conservación y mejoramiento de sus lugares históricos como elemento fundamental de sus tradiciones,  su cultura y su identidad. Sin memoria no es posible entender y afrontar el presente y mucho menos vislumbrar el futuro. La memoria construida de las ciudades, en sus distintas etapas históricas, les confiere identidad y personalidad propias. Permite que las ciudades y sus habitantes puedan sentir orgullo de lo que son, valorando lo local, con la posibilidad de combinar otras alternativas urbanas, que confieran a las ciudades el sentido de globalidad, de pertenencia al conjunto de las ciudades en el mundo. Lo anterior tiene que ver con la idea fundamental de la aceptación de la diversidad y las diferencias, como condición natural de riqueza de las experiencias humanas.

Ciudad de Bogota, Colombia

En varias ciudades mexicanas importantes, se ha alentado, en los últimos años, el crecimiento horizontal, expansivo, indiscriminado, construyéndose miles de viviendas, en las periferias de estas ciudades. Estos desarrollos solo responden a criterios de explotación de la tierra y al lucro de las empresas desarrolladoras involucradas en este fenómeno urbano. Estas nuevas áreas urbanas no se relacionan adecuadamente con los tejidos preexistentes de las ciudades, además de que no cuentan con los servicios necesarios de salud, educación, comercio, espacios públicos, transporte y mucho menos con ofertas de trabajo bien remunerado en sus cercanías. Terminan siendo horribles lugares dormitorio, que la gente que las habita, terminan por abandonar. Existen hoy en día miles de viviendas de este tipo desocupadas. Dada su extensión y lejanía, resulta caro dotarles y operar los sistemas de agua potable, drenaje, electricidad y transporte. Terminan representando una contradicción, cuando importantes sectores de las mismas ciudades, con las cuales se relacionan, cuentan con densidades construidas bajas. Es indispensable reorientar el desarrollo de estas ciudades, promoviendo la densificación media razonable de las mismas, dentro de sus áreas ya construidas, aprovechando de mejor manera las infraestructuras instaladas, siendo indispensable a la vez, crear nuevos servicios complementarios y espacios públicos, plazas y lugares verdes, en los que puedan tener presencia, significativos cuerpos de agua, aprovechando la disponibilidad y tratamiento de aguas residuales.

Ciudad de México y Zonas Conurbadas, México

Las calidades habitables de las ciudades, con sus imágenes arquitectónicas resultantes, el manejo razonable de sus densidades construidas y la disponibilidad de espacios públicos, son responsabilidad de todos quienes las habitan. La participación activa, razonada, del conjunto de las sociedades en las ciudades es indispensable. Todos somos corresponsables de lo que resulte en el ámbito vivible de las ciudades: los filósofos, los poetas, los políticos, las amas de casa, los científicos, los taxistas, los carpinteros, los literatos, los cineastas, los maestros, los doctores, etc., e incluyendo desde luego a los urbanistas, arquitectos, paisajistas y diseñadores industriales.

Publicado en Sobre la ciudad | Etiquetado , | Deja un comentario

Laboratorio Reforma

Gustavo López Padilla

La Ave. Paseo de la Reforma es sin duda una de las más importantes y emblemáticas de la Ciudad de México. Desde la segunda mitad del siglo XIX ha sido escenario fundamental de la vida pública del país. Sus componentes paisajísticos, monumentos y edificaciones representan las distintas visiones y valores de los períodos de la historia de México, desde aquellos años del Imperio de Maximiliano hasta nuestros días. Como parte de lo anterior, el México moderno, de voluntad cosmopolita, desde la década de los años veinte, terminada la Revolución Mexicana en el siglo pasado, ha dejado constancia de su desarrollo mediante las construcciones que se han levantado en el Paseo de la Reforma. Así las cosas esta avenida se ha convertido en un significativo laboratorio arquitectónico y urbano. Es un sitio emblemático donde se realizan frecuentemente distintas manifestaciones políticas y sociales, en el cual se desarrollan las más diversas actividades económicas, además de ser lugar de representaciones culturales y encuentros cotidianos entre los grupos que conforman la sociedad mexicana. Visita obligada para quienes llegan por primera vez a esta ciudad.

 Dada su extensión actual, la Ave. Reforma, contiene una gran variedad de atmósferas vivenciales, representando distintos valores sociales, culturales y económicos, expresados a través de diversas calidades espaciales y formales. Con una densidad construida media baja, al norte de la ciudad, el Paseo se inicia en la Glorieta de Peralvillo, llegando en su primer tramo hasta su entronque con la Ave. Juárez, mostrando actualmente un carácter popular, representando una reserva potencial de desarrollo urbano. De la ave. Juárez hasta el Castillo de Chapultepec, el segundo tramo,  que corresponde con la extensión y el trazo originales del antiguo Paseo, en dirección hacia el poniente de la ciudad, con una alta densidad construida, muestra una visión cosmopolita, moderna, en constante transformación, dada su intensa vida económica. En esta zona se ubican algunos de los monumentos nacionales más emblemáticos, como son: La Columna de la Independencia, el Monumento a Colón, el Monumento a Cuauhtémoc y en otro orden de significación la Diana Cazadora. En el tercer tramo, con una densidad baja, del Castillo de Chapultepec hasta un poco después de la Glorieta de Petróleos, se ubica una zona privilegiada para el desarrollo de las actividades de esparcimiento y culturales, pues en ese recorrido se ubican el Bosque de Chapultepec, con todos sus equipamientos y algunos de los más importantes museos del país, además del Auditorio Nacional. Ahí se combina también una importante actividad económica, apoyada entre otras cosas por las operaciones hoteleras. El último tramo, de densidad baja, siendo el más largo, mostrando algunas variaciones de presencia, que llega hasta el entronque con las carreteras que conducen hacia la ciudad de Toluca, es uno de los lugares de residencia de los grupos sociales de mayores ingresos, desarrollado básicamente a partir de casas unifamiliares. 

Apoyado en una intensa actividad financiera especulativa, el movimiento moderno de la arquitectura se ha mostrado a plenitud sobre el Paseo de la Reforma, fundamentalmente en el tramo que va de la ave. Juárez al Castillo de Chapultepec e incluyendo una franja lateral sobre el tramo que llega hasta la glorieta de Pétróleos. De las antiguas construcciones que datan de la segunda mitad del siglo XIX quedan tan solo los recuerdos y unas cuantas imágenes. El siglo XX y la actualidad del XXI se han impuesto en la imagen urbana del Paseo, desde unas cuantas obras porfiristas  que se conservan, hasta las más recientes construcciones que se levantan en el lugar. Al terminar la Revolución Mexicana, al inicio de los años veinte del pasado siglo, un puñado de jóvenes arquitectos, que se convertirían en los maestros del movimiento racionalista en México, comenzaron a poblar de edificios el Paseo, traduciendo lo anterior en imágenes que representaron el inicio de la modernidad cosmopolita de la ciudad. Entre otros Carlos Obregón Santacilia, con la Secretaría de Salubridad y Asistencia del año de 1925 y el edificio del Seguro Social de 1946, José Villagrán García, con el edificio de oficinas y cine Paseo, del año 1956, el Hotel María Isabel, del año de 1962, en colaboración con Juan Sordo  y Mario Pani, con el edificio de la Secretaría de Recursos Hidráulicos del año 1950 y el primer edificio de oficinas y departamentos en condominio del año de 1955, a los que se sumarían Augusto H. Álvarez con el edificio Jaysour, del año 1961, Juan Sordo Madaleno con el Cine París y sus oficinas del año 1954 y el edificio de Seguros Anáhuac, del año 1957.  Pedro Ramírez Vázquez contribuyó con los museos de Antropología e Historia y de Arte Moderno, ambos del año 1964. Mas recientemente Teodoro González de León ha incursionado en la zona, haciendo equipo con Abraham Zabludovzky con el diseño del Museo Tamayo, del año 1981 y diseñó en solitario el Conjunto Corporativo Reforma 222, del año 2008. Sin estar protegidas por la ley, más como una valoración colectiva y gremial, algunas de estas obras se convirtieron en patrimonio construido de la arquitectura moderna en México. Sin embargo algunas de ellas han desaparecido o han sido transformadas, debido a los embates de la actividad sísmica de la ciudad de México, sobre todo por el terremoto ocurrido en 1985 y otras más producto de la actividad especulativa de la zona.

En los últimos años ha habido una importante actividad constructiva que cambia constantemente el perfil urbano y la imagen del Paseo de la Reforma, incorporándose generaciones más jóvenes de arquitectos, como el yucateco Javier Muñoz Menéndez, quién diseño en el año 2010, la nueva sede del Senado de la República y ha cobrado también relevancia la presencia de firmas extranjeras de arquitectos, haciendo obras como la Torre Mayor, obra de Zeidler Roberts Partnership o el conjunto residencial St. Regis de César Pelli, del año 2009. Se construyen en estos días, entre otros, la Torre BBVA Bancomer diseñada por Ricardo y Víctor Legorreta, haciendo equipo con Richard Rogers. Vale la pena puntualizar que varios edificios están siendo terminados en estos días y la valoración preliminar de sus resultados es poco alentadora. Muy poco contribuyen a la evolución y enriquecimiento de la arquitectura mexicana actual. Todo el repertorio construido en el Paseo de la Reforma, dentro de los criterios de la arquitectura moderna, incluyendo algunas versiones del posmodernismo, conviven con otras obras que aluden en su lenguaje y sus composiciones a las referencias históricas, academicistas, constatando que las ciudades modernas, como la ciudad de México, conforman diferentes ámbitos urbanos que llevan a confirmar que las ciudades son al mismo tiempo distintas ciudades, que conviven entremezcladas en su diversidad, contradicciones, complejidades, ambigüedades y tiempos históricos.   

Recorrer en estos días el Paseo de la Reforma, es una experiencia por demás interesante. Además de ser un destacado escaparate de la historia del urbanismo y la arquitectura  mexicana contemporánea, nos muestra la vitalidad de la vida en la ciudad de México. Así las cosas ahí encontramos diferentes muestras de actividades culturales y arte urbano, una gran variedad de usos del suelo, mezclando diferentes actividades económicas y grupos sociales, apreciamos la riqueza de su imagen paisajística, las actividades de franca verbena comercial que periódicamente se alientan en su territorio, se participa o padece de la presencia de manifestaciones sociales y políticas, del ir y venir de paseantes y un grupo importante de gentes en bicicleta, recorriendo su segura ruta ciclista urbana, reconocemos el valor social, económico y cultural de la presencia de visitantes nacionales o extranjeros que recorren el lugar a pié o en turibús; todo en conjunto es un espectáculo deslumbrante. Un gran laboratorio de la vida, la arquitectura y la experiencia urbana. Sin duda el Paseo de la Reforma es una de las grandes avenidas de México y del mundo, mezcla entre los Campos Elíseos de París y Park Avenue de Nueva York, mostrando orgullosamente una personalidad propia.

Publicado en Sobre la ciudad | Etiquetado , | Deja un comentario

Parque Recreativo y Centro Cultural El Cedazo

Gustavo López Padilla

La ciudad de Aguascalientes es hoy en día una de las más sobresalientes, en la República Mexicana, en lo que tiene que ver con el orden, planeación, calidad de vida y visión de futuro para  su desarrollo. Sus recientes gobernantes, en conjunto con la sociedad de la misma ciudad, se han preocupado por plantear programas de desarrollo urbano, racionales y objetivos, llevando a cabo a la fecha una buena parte de los alcances planteados. La estructura vial de la ciudad, con tres anillos vehiculares concéntricos, le permiten una fluida movilidad, articulando sus nodos urbanos vitales y posibilitando una distribución eficiente de sus redes de infraestructura necesarias. A lo anterior se ha sumado la preocupación por contar con suficientes espacios abiertos verdes, estableciendo equilibrios razonables entre estos últimos y el área urbana construida. La ciudad está cercana a contar con 12 m2 de espacio abierto por habitante, ajustándose con ello a las normas urbanas internacionales. En el año 2010, Aguascalientes fue reconocida como ciudad Verde, por parte de la Feria Internacional Hábitat Verde y las Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México.

            Formando parte de lo anterior, en el año de 1995, fue construido el Parque Recreativo y Centro Cultural El Cedazo, de 64 hectáreas, formando parte de un sistema de parques, entre los que se pueden mencionar el Parque Héroes Mexicanos, de 90 hectáreas y el Parque México, de 130 hectáreas.  Otros de menores dimensiones terminan por estructurar el mencionado sistema de espacios públicos.  El Cedazo fue diseñado por los arquitectos Mario Schjetnan Garduño y José Luís Pérez Maldonado y se ubica en el sector sur oriente de la ciudad, aprovechando la preexistencia de una presa, cuya historia se remonta al año 1575, cuando se fundó la Villa de la Asunción de las Aguascalientes. De inicio se realizaron trabajos previos de mantenimiento y desazolve en la presa y se planteó construir una planta de tratamiento, alimentada con las aguas residuales de las áreas urbanas cercanas, con la finalidad de garantizar que la presa pudiera contar permanentemente con agua, para ser utilizada en los sistemas de riego que se aplica a las amplias zonas arboladas, que forman parte del mismo centro recreativo.

            El proyecto en su conjunto contempla la implementación de cinco parques, que se denominan: Parque Cultural, próximo a la entrada principal, Parque recreativo, que incluye el cuerpo mismo de la presa, habilitándose actividades acuáticas, conjuntamente con un Centro Social, que puede ser utilizado como cafetería o para realizar eventos sociales, Parque Deportivo, cercano a las áreas de vivienda colindantes al lugar, contando con instalaciones de distintos tipos de canchas, Parque Arroyo Vivo, ubicado debajo de la cortina de la propia presa, habilitado como sitio ecológico y finalmente el Parque Vivero y Mirador. En el acceso se cuenta con una ágora porticada y se dispone una serie de talleres dedicados al estudio y práctica de la danza, teatro, pintura, música, lectura y ludoteca. Complementando lo anterior se cuenta con una cafetería mirador y la plaza del embarcadero.   

               De suyo el Cedazo es importante por facilitar sus espacios e instalaciones para el encuentro, estudio y recreación de sus visitantes, así como contribuir de manera sustancial a establecer los equilibrios necesarios, en materia ambiental, al conjunto de la ciudad de Aguascalientes;  pero vale la pena insistir en algunas ideas esenciales implicadas en el planteamiento y solución del proyecto. De inicio es destacable el hecho de restituir la presa misma del Cedazo, por razones de carácter histórico, al formar parte de la memoria de la ciudad y sus habitantes, así como valorar sus contribuciones hidráulicas y ambientales, al proveer de agua a las zonas verdes que colindan con la presa. Pero el hecho de que una parte importante de su caudal, sea suministrado aprovechando aguas residuales de los desarrollos urbanos vecinos, es muy importante. Por un lado contribuye a disminuir los flujos de aguas residuales en las redes de drenaje de la ciudad, pero sobre todas las cosas, valora las aguas residuales entendidas como un valioso bien y no como un problema, como agua de la cual hay que deshacerse. En estos tiempos difíciles de sequía que aqueja a importantes zonas geográficas del país, es un ejemplo, que la ciudad de Aguascalientes trate volúmenes importantes de sus aguas residuales y con ellas pueda mantener numerosas áreas verdes, que finalmente contribuyen a mantener los ciclos naturales de las lluvias. Adicionalmente, las significativas áreas verdes funcionan como zonas de recarga acuífera. Y si lo anterior se entiende además no como el hecho aislado de unas instalaciones, en este caso el Cedazo, sino como un sistema integral de espacios abiertos,  estableciendo equilibrios con respecto a las áreas construidas de la ciudad, la experiencia de Aguascalientes, merece un amplio reconocimiento y debería ser un modelo a implementarse en otras ciudades, afrontando así de manera racional el problema de la sequía y el calentamiento global del planeta.  Parques como el Cedazo se convierten además en las hábitats naturales para un importante número y diversidad de especies animales. 

               La tecnología moderna aplicada al tratamiento de aguas residuales, ha ido progresando, haciendo más rentable cada vez la potabilización de estas aguas, estando cercana la posibilidad, de que en las ciudades se establezcan ciclos cerrados de utilización del agua, comenzando con agua potable, usándola y volviéndola potable nuevamente con sus tratamientos adecuados, siendo necesario reponer con agua potable, solo las posibles pérdidas en las redes, por evaporación o por algunas otras causas. Tratar el 100 % de las aguas residuales y con ellas crear cuerpos de agua, regar los parques urbanos, una parte del campo y suministrar agua potable a las ciudades, es una alternativa inevitable, para el desenvolvimiento moderno de las ciudades. 

               La experiencia de visitar el Cedazo es reconfortante y alentadora, por la significación de lo comentado líneas arriba, por la posibilidad de disfrutar las calidades de los espacios abiertos resultantes, por la valoración de su arquitectura racional, atractiva y eficiente, a lo que se suma el encuentro con gente amable, que busca en el lugar la oportunidad de intercambiar experiencias de vida, además de desarrollar sus habilidades deportivas y artísticas. Es un hecho que las cualidades de los espacios públicos que ofrecen las ciudades, influyen en la salud pública, en las conductas sociales y en sus posibilidades de manifestación en las calidades de los tejidos colectivos. Los criterios que han experimentado reiteradamente los arquitectos Mario Schjetnan y José Luís Pérez Maldonado, en el sentido de que al diseñar un parque, este cuente al menos con un cuerpo de agua y alimentado con aguas tratadas residuales, contribuye además a restituir en sectores importantes de la sociedad mexicana, las ideas, conductas y posibilidades de convivencia con el agua, concebidas como el hecho natural original, que ha dado como consecuencia las posibilidades de desarrollo del género humano y de sus ciudades entendidas como una de las manifestaciones mas acabadas de su cultura. Otra característica interesante de los parques diseñados por estos arquitectos, ha sido enfrentarlos con un carácter temático, histórico o ambiental, enriqueciendo la experiencia de visitar estos lugares, con la oportunidad de aprender diversos temas culturales de una manera amable y natural.          

Publicado en Sobre la ciudad | Etiquetado , | Deja un comentario

Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes en San Luís Potosí

 Gustavo López Padilla

Históricamente los museos han jugado un papel fundamental en lo que tiene que ver con la valoración, conservación, estudio y difusión de la cultura. Las distintas sociedades a lo largo de la historia, han dedicado voluntades, recursos y capacidades creativas para imaginar, diseñar y construir museos que las representan, a la vez que les permiten trascender en el tiempo. En el mundo, los museos mas significativos se han convertido en hitos de la cultura, la arquitectura y las ciudades, de tal suerte que mucha gente está dispuesta a recorrer grandes distancias con tal de conocer y  admirar los contenidos que ahí se exponen, al mismo tiempo que los diseños de la propia arquitectura de los museos. En los últimos cuarenta años, el desarrollo tecnológico y de las ciencias de la comunicación, han transformado la presencia y dinámica de los museos, volviendo más  participativa la visita del público a estos recintos, pasando de ser lugares meramente contemplativos o de discusión, convirtiéndose en centros activos de la producción científica y artística. A todo lo anterior se ha sumado la multiplicación temática de los museos, que ha diversificado las posibilidades de comunicación cultural y las alternativas de experimentación compositiva y formal, tanto en lo que tiene que ver con la museografía, como en lo referente al diseño de los museos.

Planta de Conjunto

En el año 2008 fue inaugurado en la ciudad de San Luís Potosí, en el estado del mismo nombre, en México, el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes, ubicado en el Boulevard Antonio Rocha Cordero, dentro de los límites del Parque Tangamanga I, contando con 9000 m2 construidos. El diseño del museo es de los arquitectos Ricardo (1931-2011) y Víctor Legorreta, contando con la participación de Luís Zárate, Saúl Alcántara y Alejandro de Ávil, en lo que tiene que ver con la arquitectura de paisaje. El planteamiento de la propuesta de conjunto del museo es interesante, iniciando el recorrido en un amplio patio lateral de acceso, que recuerda los diseños y atmósferas vivenciales  de las entradas principales de los hoteles Camino Real de la Cd. de México e Ixtapa, diseñados por el propio Ricardo Legorreta. La espléndida fuente ubicada en el  acceso al hotel en la ciudad de México, se ha petrificado ahora en el Museo Laberinto. La dignidad volumétrica y  fuerza de presencia al arribar al hotel de Ixtapa, están también presentes en el acceso al pórtico donde se ubican  las taquillas del proyecto de San luís Potosí.  

Patio de Acceso

En el Laberinto, los Legorreta organizan la disposición de sus distintos componentes de programa en relación a un patio central, recordando el orden compositivo y las calidades vivenciales de los conventos de la época colonial. Corredores perimetrales al patio mencionado permiten el acceso a las distintas salas y servicios con los que cuenta el museo. Al observar la disposición volumétrica de las salas mencionadas, su variedad formal y de relaciones de conexión respecto del patio principal, es notable la cercanía conceptual entre el diseño del Museo Laberinto y las experiencias proyectuales de Louis Kahn, maestro del movimiento moderno nacido en Estonia, en el año 1901.  Cada sala es independiente, existiendo patios secundarios entre ellas, aludiendo el conjunto del Museo Laberinto, a la distancia, a aquél concepto Kahniano de los espacios servidos y servidores. Las posibilidades de recorridos, libres, sin un orden riguroso, pudiendo visitar aleatoriamente cada sala, el contacto frecuente con los patios interiores y el paisaje circundante, volviendo constantemente al patio central principal, recuerdan también el orden amable con el que se recorre el Museo Nacional de Antropología, en la ciudad de México. En el museo Laberinto, al centro del mencionado patio principal, un volumen alto y esbelto, denominado observatorio astronómico, se convierte en el nodo fundamental del orden compositivo del conjunto del museo, aludiendo también a las torres que forman parte de algunas tradiciones arquitectónicas europeas.  

Patios Interiores y Observatorio

Dominando las fachadas exteriores, tratamientos de piedra rojiza, contrastada con aplicaciones de aplanados terminados en color dentro de la gama de los morados, le dan presencia y dignidad al conjunto. Los patios terminados con pisos de piedra o grava, de diseños sobrios, cuentan con diseños de vegetación natural a la localidad, incorporando algunos elementos de agua, estanques quietos o chorros mas dinámicos. El patio central principal, cuenta con maceteros que alojan órganos, vegetación propia de las zonas desérticas, en disposiciones lúdicas, a manera de laberinto, volviendo divertida la presencia del lugar. La vegetación propuesta se constituye así en una lección de botánica para los visitantes. El interior de las salas de exposición -altas, claras y bien iluminadas- es contrastante, dejando aparentes los terminados de losas y estructura metálicas, además del recorrido de las instalaciones necesarias, pensando en su funcionalidad y flexibilidad. Los recorridos y experiencias particulares de lo que se exhibe son divertidas, dinámicas y cambiantes. Las ciencias aplicadas y de comunicación modernas, caracterizan los módulos de exposición relacionados con la ciencia y el arte, incentivando el interés, imaginación e interacción de los visitantes, niños, jóvenes y adultos. En lo que compete a algunos componentes de mobiliario fijo, como bancas, es interesante que algunas reinterpretan los diseños tradicionales de los pueblos y otras dan la impresión de modernas esculturas arquitectónicas, minimalistas, que al cambiarles de escala se convierten en útiles para sentarse.     

Interiores Salas de Exposiciones

En esta obra del Museo Laberinto de la Ciencias y las Artes, en San Luís Potosí, se aprecian  como constantes en la arquitectura de Ricardo y Víctor Legorreta,  un diseño de conjunto que representa una porción de ciudad, con la convivencia de distintas presencias volumétricas; empleo de formas geométricas simples, regulares, que aluden a la postura arquitectónica minimalista, en la cual es importante el manejo sensible de la proporción y la escala; secuencias de recorridos calificadas por distintas variedades de patios, en las que el agua juega un papel determinante, contrastando colores, texturas, claroscuros y  propuestas que combinan horizontalidad y verticalidad. Para esta ocasión, el contraste se acentúa, manejando criterios cercanos al high tech en los interiores, definidos de esta manera por la propia naturaleza operativa de los programas funcionales a resolver. Se trata entonces del juego entre tradición y modernidad; arquitectura que alude en sus exteriores a la pertenencia de su localidad, al mismo tiempo que participa en sus interiores de las interpretaciones formales, compositivas y tecnológicas de lo que se hace en el resto del mundo contemporáneo.

        

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado , | Deja un comentario

Ricardo Legorreta (1931-2011)

Gustavo López Padilla

                                                                                          En constante primavera 
muros de colores
cobijan el espacio
glp

 Ricardo Legorreta inició su práctica profesional en el año de 1960. Tres años mas tarde se asoció con Noé Castro y Carlos Vargas, apareciendo las primeras obras importantes que comenzaron a perfilar el rumbo conceptual por el que transitarían en su hacer profesional, llevándolos a ocupar, paulatina y constantemente, un lugar destacado dentro de la arquitectura mexicana y universal. Aquellos fueron años de definiciones. Legorreta había trabajado previamente con José Villagrán García, maestro del movimiento moderno en México, impulsor del racionalismo, valorando las obras y el pensamiento de Mies Van Der Rohe, Walter Gropius y Lecorbusier, entre otros. Por esos años también, Legorreta mantuvo una cercanía de amistad e intelectual con Luís Barragán, que representaba una manera distinta de enfrentar la modernidad arquitectónica en México, por la vía de conciliar la reinterpretación conceptual y formal de una parte de la cultura nacional con los criterios compositivos del movimiento racionalista ya mencionados. Al inicio de los años sesenta fue muy claro que la mayoría de los arquitectos mexicanos había decidido, veinticinco años antes, abiertamente, adoptar la postura proyectual impulsada por José Villagrán, Juan O´Gorman, Carlos Obregón Santacilia, Mario Pani, Augusto H. Álvarez, Juan Sordo Madaleno, Ramón Marcos, Enrique Yañez y otros más, mostrando el movimiento racionalista una buena cantidad de obras que lo consolidaron en el país.

Hotel Camino Real Ciudad de México 1968

Legorreta decidió seguir profesionalmente la vía Barraganiana, que comenzaba a ser reconocida dentro y fuera de las fronteras de México. Asumiendo los riesgos que implicó la decisión, seguramente pesó de manera sustancial, el atractivo de poder acercarse a algunos criterios, formas de vida, composiciones y tratamiento de materiales, relacionados con la cultura nacional, tanto en lo que tiene que ver con las particularidades de la arquitectura, como en lo relativo a las imágenes y atmósferas vivenciales de los espacios colectivos que están relacionados con algunas ciudades, que representan también estas ideas de las tradiciones locales. Las circunstancias profesionales entre Barragán y Legorreta fueron diferentes, dado que la escala y complejidad de los encargos solicitados a este último fueron mayores y distintas. De ahí que el reto fundamental consistió en cómo mantener y reinterpretar las ideas y atmósferas vivenciales, intimistas, de las propuestas del arquitecto tapatío, resolviendo requerimientos programáticos mas allá de las dimensiones de una casa habitación. A Legorreta le pidieron diseñar hoteles, escuelas, centros culturales, complejos de oficinas y habitacionales, sin dejar de lado una buena cantidad de casas habitación, que en su mayoría respondieron a solicitudes y escalas diferentes a lo que le pidieron a Luís Barragán.  

Hotel Camino Real Ixtapa 1981

Así las cosas en la solución particular de una buena parte de los proyectos arquitectónicos de Legorreta, se tiene la impresión de transitar por pequeñas porciones de ciudad, que al recorrerse van mostrando secuencialmente pórticos, calles, patios, rincones y espacios propiamente interiores, que se van descubriendo en la medida que se suceden los recorridos, manteniendo el criterio Barraganiano de una arquitectura de discreta y elegante presencia urbana, que se vuelca hacia el interior, de escala amable, en donde predomina la masa sobre el vacío, buscando que los muros protejan la cotidianeidad y las ventanas necesarias busquen la luz y se asomen a un paisaje sereno y controlado, en el cual la presencia del agua vuelve a ser constante. Legorreta experimentó algunas variaciones sobre este último tema, el del agua, que finalmente se llegaron a identificar con su propia arquitectura. El recuerdo de presencias formales relacionadas con la obra del pintor De Chirico y referencias a las vanguardias figurativas tendientes a la abstracción, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, vuelven a estar presentes. Es una realidad que los proyectos mejor logrados por Legorreta, si bien cuentan con una escala y complejidades mayores, mantienen constantemente la condición de secuencias espaciales desarrolladas horizontalmente. Sus proyectos verticales resultan menos afortunados, tienden a ser esquemáticos y se pierde naturalmente el encanto del descubrimiento de espacios que van cautivando poco a poco a quién recorre las obras. 

Complejo Solana, Texas. EUA. Ilustración Alvaro Díaz Escobedo. 1988

Se mantiene a lo largo de la trayectoria de su obra el manejo de formas geométricas simples, regulares, próximas a un racionalismo de expresión cubista, pero buscando emotividad en las calidades y secuencias espaciales que nos recuerdan formas de vida cercanas a nuestra cultura, empleando materiales y procedimientos constructivos relativamente tradicionales, calificando sus volumetrías con color como un complemento sustancial. Legorreta se mantuvo cerca del repertorio Barraganiano, experimentando con algunas variantes adicionales de color que han llegado a ser identificadas con su propia experiencia. Una férrea fidelidad a sus ideas y logros compositivos caracterizaron su experiencia profesional. Las variantes fueron excepcionales y en ocasiones significativas. En la mayoría de sus propuestas proyectuales tendió a la repetición, a veces al esquematismo, llegando en ocasiones a una cierta circunstancia escenográfica. Sin embargo es una realidad que sus propuestas han sido tremendamente exitosas y de amplio reconocimiento mundial. La arquitectura mexicana contemporánea de los últimos cuarenta años, en buena medida es identificada fuera de las fronteras del país, con los trabajos de Ricardo Legorreta.  

Escuela de Graduados, Monterrey Nuevo León. 1999. Ilustración Natalia González Piña

Sus herederos intelectuales enfrentan ahora un reto crucial y trascendente.  Mantener la misma ruta de ejercicio profesional, simple y sencillamente realizando variantes mas o menos afortunadas o intentar diversificar y enriquecer el legado proyectual de Ricardo Legorreta, respetando la memoria del maestro, pero buscando su propio lugar en la historia, colisionando las propuestas originales con otros lenguajes, tratamientos de materiales y procedimientos constructivos. La postura defendida por el mismo Ricardo Legorreta de que México puede tener mayor presencia en el escenario mundial de la arquitectura, por la vía de acercarse a su cultura y tradiciones, arquitectónicas y urbanas, sin dejar de lado necesariamente las experiencias de los otros, sigue vigente, pero es una realidad que las circunstancias históricas que originaron las propuestas iniciales de Barragán, continuadas exitosamente por Legorreta han cambiado. No es lo mismo mediados del siglo XX, que los inicios del siglo XXI. Por otro lado, la riqueza de la cultura mexicana ofrece muchas alternativas que aún no han sido exploradas y reconceptualizadas,  arquitectónica y urbanísticamente.

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado , | Deja un comentario

Iglesia y Centro Comunitario Santa Fe

Gustavo López Padilla

El tema de diseño de una iglesia, de entrada es atractivo y sugerente. A lo largo de la historia existen un buen número de obras de este tipo, que se han convertido en hitos fundamentales que forman parte de la vida, la cultura, las ciudades y memorias colectivas, en los cuales a lo largo del tiempo,  se ha podido experimentar con un repertorio compositivo, vivencial, formal, de materiales  y constructivo amplio y diverso. Hoy en día, es un reto encontrar alternativas de diseño, que representen la actualidad social, con toda su problemática y que al mismo tiempo puedan identificarse con claridad, formalmente, con los valores y significados de la religión. Así las cosas Javier Sordo Madaleno Bringas y su equipo de colaboradores compuesto por Javier Sordo Madaleno Haro, Jorge Isaías Guerrero y Jaime Krasowsky, enfrentaron en el año del 2008, el diseño de la Iglesia y Centro Comunitario Santa Fe, ubicado en Joaquín Gallo 101, Lomas de Santa Fe, delegación Álvaro Obregón, en el la Ciudad de México, contando con 4671.00 m2 construidos.

Fachadas por el exterior

El contexto circundante a la iglesia es complejo, tomando en cuenta la diversidad de propuestas formales de las obras a su alrededor, que aisladamente, en franca competencia, cada una en la particularidad de su lote,  grita su presencia y dada también la dureza del criterio urbano, que privilegia la velocidad del automóvil, desdeñando al peatón, que cuando tiene que recorrer los alrededores, lo hace en medio  del desamparo. El proyecto se asienta en un terreno que remata en una esquina curva, que mira hacia el norte, donde confluyen las avenidas Joaquín Gallo, Antonio Dovalí y Vasco de Quiroga. La propuesta de conjunto de la Iglesia y Centro Comunitario, muestra también una presencia aislada, cerrándose espacialmente sobre si mismo,  requiriendo también exagerar su imagen desde el punto de vista urbano. Al fondo del predio, se ubica un estacionamiento descubierto, privado, de acceso controlado, para uso exclusivo de los fieles y aprovechando en parte el desnivel natural del terreno,  la iglesia dramatiza su presencia mediante el juego escalonado de volúmenes, dando frente hacia Antonio Dovalí y Vasco de Quiroga, que a manera de una base de desplante, permite destacar y dar fuerza al cuerpo alto que propiamente está dedicado al culto. Al atrio, espacio abierto fundamental en toda propuesta religiosa, se accede básicamente a través del estacionamiento, restringiendo la relación vivencial directa entre Iglesia, Centro comunitario y la ciudad.

Acceso principal desde el atrio

En la memoria que acompaña las presentaciones del proyecto, se afirma que la forma de la iglesia en planta, una elipse, representa un pez, uno de los más tradicionales símbolos cristianos, desplegando su volumetría mediante el juego de dos muros de superficies alabeadas, que nunca se tocan. Se dispone en la parte más alta del espacio con una ranura, que rítmicamente permite el paso de la luz. En el acceso a la iglesia y en su remate al fondo que coincide con al altar, otras ranuras verticales suman cantidades de luz y terminan por calificar la atmósfera del interior. Al recorrer la iglesia es inevitable recordar como referencia previa la Iglesia de San Ignacio de Loyola, ubicada en la esquina de Moliere y Horacio, en la colonia Polanco, ciudad de México, obra del año de 1961, realizada por Juan Sordo Madaleno, padre de Javier Sordo. Aún contando con geometrías distintas, las semejanzas son evidentes. Ambas obras cuentan con una  abstracta simplicidad formal, atrio, sentido direccional del espacio que desde el acceso remata en el altar, disposición de planos inclinados ascendentes y entradas de luz que califican justamente la zona de los altares. Incluso hay similitudes en los detalles de ubicación y diseño de referencias y símbolos religiosos, como la presencia de grandes crucifijos, que otorgan significado al lugar. Programáticamente la Iglesia y Centro Comunitario Santa Fe, se complementan con un centro de catequesis, oficinas, librería, zona de criptas, capilla, residencia para sacerdotes y otra más para el personal de apoyo. Cada componente opera de manera autónoma, complementándose unos a otros, existiendo algunos conectores o  corredores  de servicio que los articulan. 

Vistas interiores por acceso y hacia el altar

En términos de apreciación, desde el punto de vista urbano, a la Iglesia y Centro Urbano Santa Fe, le falta carácter. Si no fuera por la débil presencia de una cruz exterior ubicada en la esquina principal del conjunto, este  podría aparecer como un corporativo más, dentro del entramaje de edificios colindantes. Sin embargo, en otro sentido, al interior de la iglesia, sobretodo dadas las calidades de luz que dramatizan el espacio, si se logra crear una atmósfera relacionada con el culto religioso y su funcionamiento es eficiente. Al campanario, referencia y símbolo natural en la tipología de estos edificios, cercano al atrio de acceso a la iglesia, le falta fuerza, presencia y diseño. Resulta demasiado esquemático y débil volumétricamente hablando. El resultado formal y operativo de la zona de criptas es interesante, logrando un sano equilibrio entre calidades de materiales y manejo de la luz artificial, confiriéndole al lugar solemnidad, serenidad y eficiencia, interpretación moderna en los servicios de esta naturaleza. El resto de los componentes de programa operan con solvencia y es amable su presencia formal. El estacionamiento pudo haber contado con un diseño mas sustentable, sobre todo lo que tiene que ver con sus pavimentos, mejorando su presencia dentro del conjunto total.

Criptas y Capilla

 Al final de cuentas, la creación de un conjunto de esta naturaleza, se realiza pensando en la comunicación y transmisión de valores, en el funcionamiento del lugar como nodo urbano, lugar de convivencia, centro comunitario, en el que es importante lo que se refiere a la celebración de los ritos religiosos y la catequesis, enfocada fundamentalmente hacia los niños y adolescentes. Sin embargo, para esta Iglesia y Centro Comunitario Santa Fe, no debe ser fácil su operación cotidiana, pensando que su ubicación y el funcionamiento urbano de  los alrededores, dado el flujo vehicular,  complica el acercamiento de los fieles en general y de los niños en particular, dado que preferentemente se llega en automóvil. Las condiciones obligan a planear de antemano la visita al lugar, dado que el acercamiento casual es francamente limitado. Resulta complicado, dadas estas condiciones de anticiudad y aislamiento, que un lugar como este, pueda convertirse en un verdadero corazón de convivencia y formación comunitaria de la sociedad, como sucede en otras zonas de la ciudad, donde al paso, el encuentro y la accesibilidad es sencilla y natural, ya que las instalaciones correspondientes forman parte de un tejido amable de ciudad. 

                                                                                                                          

 

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado | Deja un comentario