Basura y desarrollo urbano

Gustavo López Padilla

La producción de importantes volúmenes de basura es una de las consecuencias del desarrollo de las ciudades. Para cada una de ellas, dependiendo del   nivel educativo de sus habitantes, de sus estructuras sociales, de su desenvolvimiento económico, político, tecnológico, de la calidad urbana que haya logrado a través de su propia historia y de su conciencia colectiva, la basura puede significar un problema o una oportunidad  de generar nuevos y distintos bienes a partir de su reciclamiento

Las ciudades que cuentan con limitados niveles de desarrollo, tiran su basura a cielo abierto, con consecuencias negativas que tienen que ver con la salud pública y la afectación de sus distintos entornos naturales, aire, agua y subsuelo, poniendo en riesgo la viabilidad de los propios desarrollos de estas ciudades. Unas cuantas gentes, de manera desordenada y generalmente de la mano de la corrupción, obtienen grandes beneficios económicos a costa del bienestar de la mayoría. Esta es la visión asociada al subdesarrollo.

Las sociedades y ciudades modernas por el contrario, tienen plena conciencia de que el tratamiento y aprovechamiento inteligente de la basura, es un instrumento más que impulsa el crecimiento de sus economías y el desarrollo de sus propios entornos urbanos en armonía con la naturaleza. Los beneficios que resultan de un adecuado manejo de la basura están plenamente estudiados y documentados. De inicio lo anterior está relacionado con la racional recolección de los residuos, que deben separarse en orgánicos e inorgánicos y su posterior traslado a los lugares y centros de ubicación, acopio, tratamiento y transformación. De los orgánicos es posible su reinserción, en el tiempo, a los entornos naturales y la producción de energía, a través de la utilización del gas metano, que resulta de su descomposición. Con el tiempo también, las zonas de ubicación de estos residuos se pueden convertir en áreas verdes.  

 

Vivienda temporal de Jensen Architects. Ilustración Natalia González Piña

De la separación de los inorgánicos como papel, cartón, cristales, los distintos metales, plásticos y los neumáticos como un rubro especial, es posible generar exitosas industrias de reciclaje, que tienen innumerables aplicaciones en los requerimientos de la vida moderna de las ciudades, con sus consecuentes beneficios en materia económica, en la generación de empleos y una relación mas amigable con los entornos naturales y construidos. La reutilización de la basura en lo que tiene que ver con sus aplicaciones al diseño industrial, es muy variada, en diferentes campos de la economía.

Para el planteamiento y solución de proyectos arquitectónicos, la basura ofrece un amplio repertorio de posibilidades, que van desde aquellos proyectos que simplemente aprovechan con ingenio, una buena cantidad de desperdicios tan diversos, como contenedores, retazos de madera, metales, cristales e incluyendo objetos tan diversos como los directorios telefónicos, tableros de computadoras, las carcasas de las lavadoras o las láminas que alguna vez fueron anuncios en la ciudad. Combinando la tierra del lugar con botellas de cristal, latas de aluminio o llantas viejas, se pueden edificar estructuras que terminan siendo interesantes experiencias arquitectónicas.

Son representativas de lo anterior, la casa del arquitecto Frank Ghery, del año 1978, ubicada en Santa Mónica, California o la llamada Scrap House, vivienda temporal, levantada en la Plaza Civic Center, de San francisco Cal., del año 2005, proyecto de Jensen Architects.

Del reciclaje de los pets, el cartón o el papel, se obtienen nuevos materiales de construcción, que al utilizarlos representan beneficios ambientales, toda vez que la producción de los nuevos materiales plásticos, a partir de los preexistentes, tiene una repercusión menor a la ecología y lo mismo sucede con el cartón y el papel, al disminuir el número de árboles que se requiere talar.  En lo que tiene que ver con el cartón y el papel, son interesantes las experiencias del arquitecto japonés Shigueru Ban, con proyectos como el Pabellón Japonés para la exposición de Hannover, en Alemania, del año 2000 o el Estudio Temporal de Papel, construido en el 6º. Piso del Centro Georges Pompìdou, ubicado en París, Francia, en el año 2004. En materia de vivienda son importantes sus proyectos como la Casa de Papel, en el Lago Yamanaka, Japón, 1995 o los proyectos de viviendas temporales para refugiados, elaboradas con cartón.

 Al final de cuentas, se debe impulsar la consolidación de la idea de entender la basura no como un desperdicio, un problema urbano, sino como una alternativa que contribuye al desarrollo de las ciudades y su economía.

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