Escuela de Artes Plásticas de la ciudad de Oaxaca

                                               Gustavo López Padilla

 El pueblo oaxaqueño tiene una larga, prolífica, diversa y reconocida tradición, nacional e internacional, relacionada con el arte en sus diferentes manifestaciones, que incluye desde arquitectura, escultura,  pintura, cerámica, música, literatura, danza, gastronomía y artes populares en general. Entre los autores oaxaqueños contemporáneos mas reconocidos y trascendentes podemos mencionar a Rufino Tamayo (1899-1991), Rodolfo Morales  (1925-2001) y Francisco Toledo. La sociedad oaxaqueña en su conjunto, consciente del valor de su cultura, ha seguido alentando y creando, permanentemente, las condiciones organizativas, educativas, promocionales y la disposición de instalaciones adecuadas, para el enriquecimiento de sus expresiones artísticas 

En este orden de cosas en el año 2008, fue inaugurada la Escuela de Artes Plásticas en las inmediaciones de la Universidad Autónoma Benito Juárez, en la ciudad de Oaxaca, proyecto que le fue encomendado al arquitecto Mauricio Rocha, egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, del Taller Max Cetto, contando con la colaboración de Gabriela Carrillo, Carlos Facio y Rafael Carrillo, además de la asesoría especial de Francisco Toledo. El proyecto en cuestión consta de 7,440,00 m2 construidos, alojados en una superficie de 12,755.00 m2, incluyendo entre sus componentes de programa: Zona de administración, mediateca, talleres, talleres de tesis, aula magna, aulas teóricas, galería, servicios y espacios abiertos.

A partir de la preexistencia de un entorno poco consolidado y de escaso valor formal y patrimonial, el diseño se orientó hacia la conformación de una vida comunitaria interior, evitando las relaciones formales, visuales y vivenciales con su contexto más próximo. Espacios abiertos perimetrales, las más de las veces constituidos por taludes terminados con vegetación, definen y delimitan el territorio de la nueva Escuela de Artes Plásticas. La panorámica del conjunto, que nos muestra un orden geométrico riguroso, ajedrezado, constituido por unidades sueltas, independientes, que definen circulaciones estrechas que rematan en pequeños espacios abiertos, nos pueden sugerir la imagen de un trozo de ciudad, con un cierto espíritu musulmán, en base a volúmenes masivos, predominantemente ciegos, incluyendo juegos de luces y sombras que dramatizan la textura y color de lo construido. Con sus variantes, este proyecto establece relaciones de continuidad formal y compositiva, respecto de la Escuela para Invidentes, ubicada en Iztapalapa, en la ciudad de México, del año 2001, obra del mismo Mauricio Rocha. En otro sentido, su condición fragmentaria, me recuerda a la distancia, el proyecto de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, del año 1952, obra de José Villagrán García, en lo que tiene que ver con la disposición de sus talleres de diseño.

Ilustración Tania Tovar Torres

El corazón del conjunto de la Escuela de Artes Plásticas lo constituyen los talleres y el aula magna, relacionándose directamente con pequeños patios proveedores de luz y ventilación naturales, que pueden operar como extensiones de trabajo de los mismos talleres y como lugares de convivencia. El aula magna ubicada al centro de la composición general, levantada del terreno natural mediante cartelas de concreto aparente, permite la definición de un espacio abierto, cubierto, en el que se pueden realizar actividades diversas, desde convivencia, exposiciones y la ubicación de una cafetería informal. Perimetralmente los demás componentes de programa terminan de conformar el conjunto. Básicamente se trata de volúmenes cerrados, de geometría regular, simple y estricta, semejantes todos, independientemente de su uso, de espíritu minimalista, con aberturas dominantes que buscan la mejor luz y ventilación para el trabajo. Para los volúmenes centrales, delimitando un espacio flexible, muros de carga conformados por tierra compactada en un 85 % y  15 % de cemento Pórtland constituyen los materiales y el sistema constructivo básico. Los perimetrales están construidos de piedra, colaborando como muros de contención en relación con los taludes mencionados líneas arriba.  La naturaleza del lugar, tierra o piedra geometrizada convertida en arquitectura, en espacios útiles para las actividades creativas del hombre.     

Asumiendo que se trata para la escuela oaxaqueña, de unas instalaciones relativamente pequeñas en cuanto a sus áreas construidas y en lo que tiene que ver con el número de alumnos que la ocupan, reconociendo lo atractivo en cuanto a sus resultados compositivos, formales y  lo que tiene que ver con el trabajo dedicado al cuidado de los detalles constructivos implicados en el mismo, habrá que valorar en el tiempo, con la operación cotidiana de las labores educativas y administrativas, que tal funciona su condición fragmentaria, en lo concerniente a la movilidad de sus ocupantes, al recorrer los distintos componentes de programa en la época de lluvias, ya que no se cuenta con andadores cubiertos y también habrá que valorar, dada la misma condición, lo que se refiere a las posibilidades de riqueza referidas al intercambio de experiencias de vida comunitaria, de quienes allí se preparan para continuar y enriquecer la actividad artística de la comunidad oaxaqueña. 

Anuncios

Acerca de navegandolaarquitectura

Navegar por las ideas e imagenes que le dan sentido a la arquitectura
Esta entrada fue publicada en Arquitectura Mexicana y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s