Nueva Arquitectura Mexicana

Gustavo López Padilla                                

 Para nosotros el valor de una obra reside en su novedad:
invención de formas o combinación de las antiguas
de una manera insólita, descubrimiento de mundos
desconocidos o exploración de zonas ignoradas
en los conocidos 

 

Octavio Paz (1)

Es una realidad que la arquitectura mexicana contemporánea ha evolucionado de manera significativa en los últimos años, de la mano de sus propias fuerzas vitales, del crecimiento de la economía nacional, de las mejoras en las condiciones de la educación a nivel nacional, de la globalización, de la asimilación de las nuevas tecnologías aplicadas a la construcción y del flujo moderno de la información. Hace veinte o treinta años se tenía la sensación de una distancia considerable entre la arquitectura mexicana y sus logros expresados en términos de ideas y calidades de ejecución, respecto de las obras realizadas en los países más industrializados. En los días que corren, las cosas han cambiado, al revisar el conjunto de las obras recientes de la arquitectura mexicana, se pude encontrar un buen número de buenas obras, correctamente realizadas, que están a la par de lo que se hace en otros países. Sin embargo hace falta asumir una participación más activa en el universo de lo que tiene que ver con el planteamiento de las ideas, que finalmente se traducen en posturas y propuestas arquitectónicas y urbanas.

 Se plantea entonces que es necesario hacer un alto en el camino, una pausa y dedicarle más tiempo a la reflexión y a la crítica de lo que se ha hecho con anterioridad, ahora en el tiempo entre siglos. De 1925 a la fecha han transcurrido poco más de ochenta años, mismos que en México se han transitado dentro de los lineamientos de la arquitectura moderna. Es importante aprovechar esta experiencia local para dar el paso siguiente en cuanto al desarrollo urbano y arquitectónico de las ciudades mexicanas, en base a propuestas conceptuales novedosas y originales. Ahora que se vive el interesante tiempo, del inicio de un nuevo siglo, de cara al futuro, se deben elaborar las ideas que le van a dar sentido a las obras, luego construirlas, más tarde reflexionarlas, para finalmente documentar la historia, la particular y la de los otros, desde la propia perspectiva mexicana.

Es fundamental que la sociedad mexicana en su conjunto, vuelva a pensar cual debería ser el camino por el que debe transitar el país, lo que se pretende lograr para su propio desarrollo, cuales valores sociales, económicos, políticos y culturales le deben dar sentido a este rumbo. Definir de nueva cuenta, con claridad, el papel y tipo de participación que deben jugar el estado, la sociedad en su conjunto y como parte de ella, la iniciativa privada, para que el modelo de desarrollo, calidad de economía y por ende  las ciudades y su arquitectura vayan de acuerdo con estos planteamientos. Se trata de imaginar la propia visión del mundo, lo que deben ser la naturaleza, el ser humano, la familia y las distintas estructuras sociales, visualizando lo que se espera para el futuro. A esta visión de lo que se pretende ser, se deben sumar los poetas, pintores, sociólogos, economistas, filósofos, ingenieros, diseñadores industriales, los científicos y la sociedad en general, para que apoyados en las posibilidades de lograr el bienestar y el pensamiento colectivo, sea posible desarrollar la arquitectura que realmente imagina y necesita la sociedad mexicana, que cumpla con sus aspiraciones culturales, tratando de evitar aquella, formalista, escenográfica, de moda, que carece de sentido y se gasta rápidamente. Dentro de todo lo anterior es fundamental desbloquear las visiones limitadas de la sociedad y del estado mexicano, en el sentido de impulsar verdaderamente el desarrollo de la ciencia en su conjunto y de las tecnologías aplicadas a la planeación y al desarrollo de las ciudades y la arquitectura en lo particular, desde la perspectiva mexicana, sumando lo que tiene que ver con las ideas de sustentabilidad, como una manera de reconciliarse con la naturaleza y aprovechar de mejor modo los recursos disponibles.

 Para enriquecer y darle sentido a los aires de aliento sobre el futuro de la arquitectura mexicana, se cuenta con un nutrido grupo de jóvenes, a todo lo largo y ancho del país, que han dado muestras de talento, conocimientos, entusiasmo, entrega, solidez y seriedad profesionales, con voluntad de trascendencia. La educación comprometida, con un sentido social y humanista, debe jugar aquí un papel fundamental, con la finalidad de volver a plantear que la arquitectura, como premisa inicial es un servicio para la comunidad, asumido desde una postura amplia e incluyente. Es importante que la preparación profesional sea permanente, aprovechando con conocimiento de causa y un sentido integral, todos los instrumentos que la tecnología de la información y la representación formal ponen a nuestro alcance y que se van modernizando y actualizando de manera vertiginosa. En este orden de cosas vale la pena recordar algunos de los peligros que acompañan a la arquitectura de nuestros días, enunciados por William Curtis en su artículo publicado en el suplemento cultural Babelia, del periódico español el País, comentando que en la arquitectura actual: ¨ Todo se hace para conseguir un efecto rápido y seducir a los políticos e inversores con gestos sensacionalistas en sintonía con la economía de la mercadotecnia, con la privatización, con los intereses fugaces del capitalismo global y la sociedad del espectáculo. (2)

 Finalmente es importante reconocer, que en términos generales, es posible transitar el presente y visualizar el futuro del desarrollo de las ciudades y la arquitectura mexicanas, por la vía del ejercicio de la crítica razonada y constructiva, la realizada por los arquitectos y por la sociedad en general a través del estudio comparado, que lleva por un lado a valorar, analizar y reconceptualizar de manera contemporánea e inteligente, la arquitectura, la cultura, la tradición y la historia mexicanas, tomando en consideración desde luego los tiempos recientes, buscando al final de cuentas que las obras que se realicen cuenten con un espíritu de pertenencia y por otro lado, experimentar con una visión abierta e incluyente, las posibilidades que ofrece la cultura del moderno mundo cosmopolita, refiriéndose no solo a la arquitectura. Octavio Paz comenta: ¨ México debe encontrar su propia modernidad. En cierto sentido debe inventarla. Pero inventarla a partir de las formas de vivir y morir, producir y gastar, trabajar y gozar que ha creado nuestro pueblo ¨ dice mas adelante: ¨ El renacimiento de la imaginación, lo mismo en el dominio del arte que en el de la política, siempre ha sido preparado y precedido por el análisis y la crítica ¨ (3)

 (1)     Paz, Octavio. Corriente Alterna. Siglo XXI. México, 1970.

(2)     Curtis William. La crisis del ¨ star sistem ¨ Suplemento Babelia, periódico el País, 12 de abril, 2008.

(3)     Paz, Octavio. El ogro filantrópico. Joaquín Mortiz. México.        

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