Mario Pani a cien años de su nacimiento

 

Gustavo López Padilla

No todos tienen el privilegio de que alguna de sus obras sea considerada  Patrimonio de la Humanidad.

El pasado 29 de marzo de este 2011, se conmemoró el centenario del natalicio de Mario Pani, sin duda uno de los mas destacados arquitectos mexicanos contemporáneos. El conjunto de su obra representa un legado fundamental para entender el desarrollo y los alcances de la arquitectura y el urbanismo mexicanos, al incorporarse a la modernidad en el pasado siglo XX. Significa también un punto de partida esencial, para vislumbrar en México, las posibilidades de futuro de ambas disciplinas edificatorias.

 Para valorar la obra de Mario Pani, se debe partir de lo que significó el haber realizado sus estudios profesionales en la Escuela de Bellas Artes de París, habiéndose recibido de arquitecto en el año de 1934. Esta oportunidad lo puso en contacto con la arquitectura histórica europea, con las particularidades de esto mismo en la capital francesa. Grandes conjuntos palaciegos, acompañados de espléndidos espacios abiertos, en los que algunos cuerpos de agua también están presentes. También, por esos años de su formación, se habían consolidado y transitaban por sus tiempos de máximo esplendor, los movimientos culturales denominados como Las Vanguardias Figurativas, entre las que destacaban el expresionismo, el cubismo, el neoplasticismo, el futurismo y el constructivismo, entre otras manifestaciones que tuvieron notables repercusiones en la conceptualización y realizaciones de la arquitectura moderna en el mundo occidental. Se suma a lo anterior, la presencia clara y dominante de las ideas y obras del racionalismo, con las experiencias de la Bauhaus, en Alemania, con personalidades  destacadas como Walter Gropius, Hannes Meyer  y Mies Van der Rohe. Así mismo tuvo oportunidad de estar cerca del pensamiento y realizaciones de Lecorbusier, otro notable arquitecto racionalista, de quién sin duda recibiría una de sus mayores influencias, desde lo que tiene que ver con la planeación y el diseño urbano, hasta las particularidades de sus obras arquitectónicas. 

Conservatorio Nacional de Música 1946 Ilustración: Alvaro Díaz Escobedo

Ya en México, sus circunstancias sociales y familiares le permitieron participar en la construcción del México Moderno, después del movimiento de la Revolución Mexicana, de la mano del impulso modernizador promovido y llevado a la práctica por el presidente Miguel Alemán.  Aires nacionalistas, volteando la mirada a los ricos legados culturales de las épocas prehispánica y colonial, estaban también presentes por aquellos años y Mario Pani tuvo la sensibilidad para incorporarlos en el planteamiento de las ideas y en la ejecución de sus poco más de 130 proyectos que realizó a lo largo de su ejercicio profesional. Entendió  la arquitectura de manera integral con otras manifestaciones del arte como la pintura y la escultura, formando parte de un movimiento llamado Integración Plástica, en el que participaron grandes exponentes como Diego Rivera, David Alfaro Sequeiros, José Clemente Orozco, Juan O´Gorman, José Chávez Morado, Francisco Eppens, Carlos Mérida y Luís Ortiz Monasterio entre otros. En sus obras se concilian algunas de las más avanzadas interpretaciones arquitectónicas y urbanas, experimentadas en los países industrializados, con expresiones culturales, ideas y calidades espaciales, que tienen hondas raíces mexicanas. El Conjunto de ciudad Universitaria, 1948-1952, en la ciudad  de México, ejecutado en colaboración con Enrique del Moral, muestra a cabalidad lo anterior. Esta obra reinterpreta las ideas lecorbusianas y otras más de los racionalistas, el cubismo y el neoplasticismo, al mismo tiempo que las atmósferas de Monte Albán y sus majestuosos espacios abiertos, califican el espíritu y detalles que recorren los rincones de los recintos universitarios. 

Torre de la Réctoría de la UNAM 1952

 Desde mi punto de vista, Mario Pani es el arquitecto más completo, hasta ahora, dentro  de la arquitectura mexicana contemporánea. De manera semejante a la visión integral de diseño, asumida por algunos de los representantes más destacados del movimiento moderno, Mario Pani realizó proyectos de planeación urbana, de diseño urbano y arquitectónicos particulares, siempre entendiendo una relación estrecha entre las distintas escalas de proyecto. Ideas de ciudades apoyadas en la importancia y definición de espacios colectivos determinados por obras arquitectónicas y proyectos arquitectónicos con la plena conciencia de hacer ciudad, insertándolos y dándole fuerza a los tejidos urbanos preexistentes en los lugares donde se ubican sus realizaciones. Arquitecto de ideas cosmopolitas, que imaginaba por ejemplo, la ciudad de México, a la par de las mejores ciudades del mundo. Para lograr lo anterior asumió riesgos, que significaron logros y fracasos, algunos dolorosos; pero la arquitectura, el urbanismo y la ingeniería mexicanas, no serían lo que son el día de hoy, sin la voluntad proyectual y constructiva de Mario Pani.  

Escuela Nacional de Maestros 1946 Ilustación: Rodrigo López Sanromán

 Ejemplos de obras de gran visión para su tiempo, en la ciudad de México, son el edificio para oficinas de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, ubicado en la Glorieta de Colón, en el Paseo de la Reforma, de 1950, realizado en colaboración con Enrique del Moral, la propuesta no ejecutada, en 1945, de un conjunto de 16 edificios de 20 pisos que se ubicarían en la intersección de Reforma e Insurgentes, el conjunto de viviendas Miguel Alemán, ubicado en Ave. Coyoacán y Félix Cuevas, 1949-1950 o el edificio de oficinas y departamentos, primer edificio en condominio, de Reforma 369. En el Estado de México, en el año de 1954, realizó el proyecto urbano de Ciudad Satélite, conjuntamente con José Luís Cuevas y Domingo García Ramos. Particularmente destaca en el lugar el diseño de las emblemáticas Torres, obra de Luís Barragán y Mathías Goeritz. Otras obras memorables son sin duda: en la misma Ciudad Universitaria, la Torre de  Rectoría, 1950-1952, diseñada en colaboración con Enrique del Moral y Salvador Ortega, la Escuela Nacional de Maestros, 1945-1947, el Conservatorio Nacional de Música, ubicado en Presidente Mazarik, Polanco, 1946 o la Casa Montes, en Acapulco, 1952, en colaboración con Enrique del Moral. Existen también en su haber proyectos menos afortunados; sin duda uno de los menos logrados es el ambicioso conjunto de Nonoalco Tlatelolco, de 1964-1966, realizado conjuntamente con Luís Ramos. El conjunto de las obras de Mario Pani es valioso. Vale la pena conservarlas, visitarlas y estudiarlas. Es preciso en algunas, incluso restaurarlas, como en el caso de la Escuela Normal de Maestros. Sería un gran logro cultural y patrimonial, volver a construir su torre, restituir los jardines, su espejo de agua y derribar los horrorosos añadidos. Mario Pani fue un notable y digno arquitecto representante de su tiempo, mostrando claras habilidades para resolver en sus proyectos, desde los planteamientos de conjunto, hasta las soluciones más puntuales de detalle. Experimentó geometrías diversas, logrando interesantes y sorpresivas secuencias espaciales, en las que se pueden observar claros contrastes volumétricos, ricas combinaciones de escalas, ritmos, claroscuros, materiales, texturas y colores. Visitar sus obras es una experiencia que enseña, sugiere, motiva y no solamente a los interesados en temas de arquitectura.

 Las visiones de futuro se nutren entre otras cosas de las ricas tradiciones del pasado En la historia de México se deben incluir también las obras importantes del movimiento moderno, experimentadas en el siglo XX. Una buena cantidad de ellas, hoy en día, también son patrimonio. Para valorar lo anterior se debe estar consciente y ser  orgulloso del pasado al cual se pertenece directamente, sin que esto signifique menoscabo por el pasado de los otros. Así las cosas, la obra realizada por Mario Pani es un referente esencial dentro de la arquitectura mexicana contemporánea. Es importante entonces visitarla, analizarla, comentarla, reconociendo aciertos y errores, identificando además, como una valiosa lección, en relación a la persona de Mario Pani, su ambición por trascender, su voluntad para realizar obras de gran contenido arquitectónico y urbano, incluyendo un compromiso social en la realización de las mismas.. Las nuevas generaciones pueden tener consideraciones distintas a las ya conocidas, en relación a la obra de Mario Pani y así las cosas pueden descubrir novedosas reiterpretaciones conceptuales, compositivas y formales, que pudieran significar nuevos rumbos para la arquitectura mexicana contemporánea. 

 Mario Pani Arquitecto de su época. Autor Manuel Larrosa. México, edición de la Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.

Mario Pani. Compilación de ensayos a cargo de Louise Noelle. México, edición de la UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas.  2008.

Arquitectura Mexicana Contemporánea, crítica y reflexiones. Autor Gustavo López Padilla. Editorial Designio. 2009

Anuncios

Acerca de navegandolaarquitectura

Navegar por las ideas e imagenes que le dan sentido a la arquitectura
Esta entrada fue publicada en Arquitectura Mexicana y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s