Obra de Legorreta en la UNAM

 Gustavo López Padilla

Para un arquitecto de reconocida trayectoria profesional, que ha logrado construir en el tiempo un conjunto de ideas que le dan sentido a sus obras, mismas que se expresan en términos de repertorios espaciales, compositivos, vivenciales, formales y uso de materiales claramente identificables, la oportunidad de desarrollar un nuevo proyecto, plantea la necesidad de darle continuidad a las experiencias previas, al mismo tiempo de buscar alternativas novedosas que enriquezcan los logros alcanzados. Se habla de buscar la armonía entre la unidad y la variedad, como parte de la experiencia vital que significa el ejercicio de la arquitectura. En este sentido, Octavio Paz, hablando en términos de cultura y sociedad, dijo alguna vez que era necesario cambiar para perdurar y evitar así la petrificación; cambio que debía ser el resultado del ejercicio de la crítica. En este mismo orden de cosas, el escultor español Eduardo Chillida, comentó que lo que más le interesaba realizar en la vida, era todo aquello que no había hecho previamente. Lo anterior está presente ahora que el pasado mes de septiembre del año 2010, fue inaugurado el nuevo edificio que aloja la División de Estudios de Postgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, proyecto que le fue encomendado al arquitecto Ricardo Legorreta y su equipo de colaboradores, mismo que se ubica al sur de la ciudad de México, colindando con las instalaciones del Centro Cultural y la Reserva Ecológica, pertenecientes a la propia institución universitaria.

Dentro de la abrumadora continuidad compositiva y formal existente en el conjunto de las obras de Legorreta, existen algunas recientes que han diversificado su experiencia proyectual.  Dos de estos proyectos previos tienen que ver también con temas educativos, ambos realizados en la ciudad de Monterrey, en el estado de Nuevo León. Se trata de la Biblioteca Central Magna Solidaridad, 1994 y la Escuela de Graduados EGADE, 1999. A lo anterior se suma ahora el proyecto de la Escuela de Postgrado de Economía de la UNAM. Esta última cuenta con 5529.00 m2 construidos, distribuidos en cinco niveles, contando con biblioteca, auditorio, salones de clase y para seminarios, centro de informática, cubículos para profesores, salas de estudio para estudiantes, áreas administrativas, servicios, terrazas de distribución y convivencia, mas estacionamiento a descubierto. El emplazamiento del conjunto de la escuela da frente hacia la avenida de los Insurgentes sur, contando con una orientación dominante para las zonas de estudio oriente poniente.  Tres componentes volumétricos constituyen el planteamiento de diseño, sobrepuestos claramente cada uno sobre otro. Un primero de doble altura, que da la impresión de emerger de la condición volcánica del lugar, de forma circular, terminado con recubrimiento de piedra,  estableciendo una cierta continuidad entre el entorno natural y la volumetría del edificio, aloja básicamente los servicios bibliotecarios. El segundo, predominantemente lineal, a manera de un bloque que cuenta con un pórtico monumental, puerta de entrada, vestíbulo de distribución general y alojamiento en la parte superior de la zona de salones y cubículos de profesores. Un tercero, ubicado en la parte mas alta, que aloja la dirección y algunos cubículos de profesores, perpendicular al segundo dominante, cuenta con una importante sección en voladizo, gesto formal imponente, que sin embargo recuerda otros más, elaborados con anterioridad en distintos proyectos, por variados autores, en diferentes lugares del mundo.

Evidentemente se busca de principio, en la propuesta de diseño, la monumentalidad y la expresividad estructural. Resulta interesante el juego de contrastes formales, volumétricos, direccionales, de materiales, texturas y colores, de vacíos y macizos, a lo que se suman las variedades de claroscuros. Secuencias de patios y terrazas, incluyendo la azotea del volumen dominante, a veces a cubierto y otras más al aire libre, se convierten en lugares de distribución y convivencia, con variedad de atmósferas vivenciales. Se contemplaba en la propuesta original, una importante intervención plástica del reconocido artista oaxaqueño Francisco Toledo, a la manera de las grandes realizaciones que identificaron el movimiento denominado Integración Plástica y que en Ciudad Universitaria adquirió notable relevancia a mediados del siglo pasado. Hasta ahora esa intervención se ha ejecutado parcialmente en algunos detalles del auditorio.

Se trata de un proyecto eficiente, ordenado -en el que se pueden identificar con claridad sus componentes programáticos- que a la distancia recuerda otra obra del mismo Ricardo Legorreta, los laboratorios Smith Kline, del año 1964. Se muestra en una buena cantidad de detalles, el cuidado y calidad de las soluciones que son característicos en las obras de este arquitecto. Sin embargo, a comentario de algunos de los usuarios que han comenzado a utilizar el lugar, les preocupan las ganancias de calor en los salones de clase y la incidencia solar directa, ya que no cuentan con protecciones exteriores que regulen y reduzcan lo anterior. Se suma a las inquietudes el ruido constante, proveniente del flujo de automóviles, dada la proximidad de la ave. de los Insurgentes, al abrir las ventanas de los mismos salones y algunos cubículos de trabajo. Asumiendo que el proyecto está recién terminado e inaugurado, valdría la pena que el estacionamiento exterior, que da frente al edificio y la plaza posterior del conjunto, contaran  con tratamientos paisajísticos más elaborados, procurando sombras y con ello  hacerlos mas amables y vivibles, acordes con la naturaleza y calidad del entorno  preexistente. Como inquietud se comenta también, una cierta problemática en cuanto a la fuerza del viento, que cruza por las terrazas y patios abiertos, que forman parte sustancial del corazón del conjunto.

 La propuesta de diseño descansa sobre la fuerza y masividad volumétricas,  en base a contundentes formas geométricas simples, el llevar ciertas condiciones de trabajo estructurales hasta situaciones límite, experimentando también con la idea del vacío, además de continuidades y secuencias espaciales, que van desde los ámbitos propiamente exteriores, transitando por circunstancias intermedias, ambivalentes entre exterior e interiores, hasta la privacidad de los lugares propiamente interiores, de trabajo. Se suman a lo anterior las atmósferas con un carácter intimista, que son característicos en las obras previas de Ricardo Legorreta. Arquitectura que mantiene la presencia de signos asociados a la cultura nacional, al mismo tiempo que representa la cultura global a través de lenguajes y repertorios formales y compositivos referidos al minimalismo expresivo. La Escuela de Postgrado de Economía de la UNAM es un proyecto serio, digno, bien ejecutado y que significa la posibilidad de tránsito por nuevas veredas en el hacer profesional de Ricardo Legorreta. Finalmente, habrá que esperar,  que las obras que se realizan próximas a esta escuela, hayan sido consideradas dentro de un plan armonioso de conjunto, para que logren representar una nueva etapa, dentro de las instalaciones de la UNAM y estar todas a la altura de aquellas otras, que han sido consideradas patrimonio de la humanidad. 

 

 

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