Nueva generación de arquitectos mexicanos

 Gustavo López Padilla

En los últimos quince años, una nueva generación de arquitectos mexicanos, a partir del conjunto de sus obras, ha dejado sentir su presencia en el rostro urbano de distintas ciudades del país. Diferentes realidades y condiciones sociales, políticas, económicas, culturales, profesionales, científicas, inquietudes e ideas, en relación a lo que sucedió a lo largo de casi todo el siglo XX,  han acompañado la ejecución de sus proyectos. Desde el punto de vista político, en México, al inicio del nuevo siglo, hizo su aparición la alternancia representativa de diversas fuerzas partidistas, a distintos niveles de gobierno, que han resultado, hasta ahora, poco eficientes y alentadoras, siendo necesario, sin embargo, actualizar y mejorar estas prácticas democráticas con mayor participación ciudadana. Se han transformado notablemente las estructuras sociales, desde los cimientos de la familia y las relaciones personales, bajo el signo de la diversidad y la tolerancia de nuevas modalidades de relaciones, que trabajosamente pero con constancia han logrado formar parte de una distinta realidad social. Desde la segunda mitad de los años setenta del siglo pasado, se sucedieron ciclos de cierta bonanza económica, que terminaron por lo regular en periodos recurrentes de crisis, alcanzando dificultades mayores a finales de 1994 y con repercusiones mundiales en el año 2008. En los últimos años del presente siglo, la economía nacional ha logrado una cierta estabilidad macroeconómica, que sin embargo no se ha reflejado con claridad en la economía de toda la sociedad, mostrando al final de cuentas fuertes desequilibrios, persistiendo  diferencias en relación a unos cuantos que controlan y aprovechan la economía del país, golpeando por otro lado a la clase media en sus niveles de bienestar y a una gran cantidad de gente que mayoritariamente está en el rango de franca pobreza. En México, contar con gran extensión territorial, recursos naturales importantes y diversos, no ha sido suficiente -dada la incapacidad e intereses de los grupos que ejercen el poder- para lograr una sociedad y economía mas justas, en relación al conjunto de la población total del país. Las oportunidades de trabajo han sido limitadas y han transitado de las promovidas por un estado protector y promotor del desarrollo y proyectos, hacia el campo y las decisiones de una iniciativa privada, que a la luz del neocapitalismo, ha cobrado mayor presencia, velando por sus intereses y formas de vida, que se reflejan en las modalidades arquitectónicas y urbanas construidas en los últimos veinticinco años. Como resultado del conjunto de todo lo mencionado, se ha creado una atmósfera de desencanto e incertidumbre, en la actual sociedad mexicana.

Forman parte de lo anterior, como escenarios en los cuales proyectan los jóvenes arquitectos mexicanos, la consolidación de una realidad globalizada, en la que hechos y cambios económicos, políticos, sociales, culturales y tecnológicos, tienen repercusiones inmediatas, de ida y vuelta, en relación a lo que sucede en las diferentes regiones geográficas del planeta. El desarrollo de la ciencia, ha mostrado cambios vertiginosos en sus diversos campos de aplicación, siendo particularmente significativos aquellos que tienen que ver con la informática, las comunicaciones, la medicina y el descubrimiento de nuevos materiales y procedimientos constructivos, que se han experimentado en la conceptualización y ejecución de proyectos arquitectónicos y urbanos, incluyendo lo referente con la nanotecnología. La necesidad de incorporar criterios de sustentabilidad se ha vuelto requerimiento vital e indispensable en los diseños recientes, para tratar de reconciliar el desarrollo de las ciudades con la naturaleza. El uso de mejores y más rápidas computadoras, ha posibilitado la experimentación de alternativas geométricas complejas, la oportunidad de contar con variables diversas a un mismo requerimiento programático y representaciones virtuales en una calidad tal, que permiten a arquitectos y clientes plantear y entender proyectos con una fidelidad muy próxima a la realidad. Existen adicionalmente nuevas modalidades en el ejercicio de la profesión, que van desde el tradicional despacho, constituido por uno o varios arquitectos y su equipo cambiante de colaboradores, hasta la constitución de empresas multidisciplinarias conformadas por abogados, economistas, financieros, expertos en relaciones públicas, ingenieros en las distintas especialidades y arquitectos. Las decisiones en esta última modalidad, responden antes que nada al éxito de una propuesta comercial, en la que las opiniones de los arquitectos cuentan, a veces, de manera marginal. La fuerte competencia obliga a una preparación profesional de mejor calidad, a ser más eficientes y responsables, asumiendo riesgos de búsquedas de alternativas novedosas, en las que se debe poner en práctica una sensible actividad creadora.

En términos de ideas y posibilidades de diseño, las nuevas generaciones de arquitectos mexicanos miraron un tanto de lejos, como quedaban superadas las ideas esquemáticas y dogmáticas del movimiento racionalista, acuñadas el siglo pasado, que proponía certezas arquitectónicas y urbanas que debían ser aplicadas por todos y para todos, sin distinción de lugar, economía y realidades culturales. En la situación actual, un universo amplio de corrientes del pensamiento y alternativas conceptuales de diseño, acompañan la vida compleja, contradictoria, dinámica y cambiante de las sociedades y su expresión construida en las ciudades, en donde el racionalismo es una más de las opciones posibles. La aceptación de la diversidad es hoy en día una condición indiscutible, a pesar de que todavía existen grupos que oponen resistencia a esta circunstancia. Hoy vemos aparecer en el panorama construido de las ciudades, alternativas geométricas y formales, que tiempo atrás parecían impensables  y algunas incluso inaceptables. Las anteriores certezas han sido sustituidas por la duda, la incertidumbre, la experimentación y necesidad de argumentar en base a nuevas razones el porqué y como de las propuestas de diseño. La única regla universalmente aceptable, es aquella que afirma contundentemente, que no existe ninguna regla absoluta. Es más complejo ahora tomar las decisiones que se consideran pertinentes. Actualmente coexisten, además del racionalismo, el minimalismo, el high tech, el organicismo, las posibilidades que se asocian a la tradición y el regionalismo, las alternativas relacionadas con las posibilidades expresivas estructurales, el posmodernismo y otras más complejas como el deconstructivismo y las arquitecturas del caos. Se suma a lo anterior el reciclamiento o aprovechamiento actualizado de  edificios o estructuras urbanas preexistentes.

 

Las nuevas generaciones de arquitectos mexicanos, experimentan regularmente tan solo algunas de estas alternativas, manteniendo todavía una presencia dominante el racionalismo, con  variantes de lo anterior, como el minimalismo  o el high tech. Pocos autores se han acercado, tímidamente, a las alternativas complejas de la arquitectura. El resto de posibilidades no son  experimentadas en México por los jóvenes  hoy en día y en este sentido se están desaprovechando alternativas  arquitectónicas y urbanas, que podrían resultar renovadoras y enriquecedoras en el panorama de la arquitectura mexicana, bajo la perspectiva y visiones de vida de las nuevas generaciones de arquitectos. Entre los recientes autores  se pueden mencionar a Javier Muñoz Menéndez, Juan Carlos Seijo, Michel Rojkind, Mauricio Rocha, Derek Dellekamp, Javier Sánchez, Miguel Romero Preciado, César Pérez Becerril, Elías Rizo, Tatiana Bilbao, Jaime Varón, Lucio Muniain, Fernanda Canales, Ricardo Agraz, Jorge Hernández de la Garza, Juan Pablo Serrano, Fernando Romero,  Mario Bolívar González y Honorato Carrasco Mahr,  entre otros. Es importante reconocer la calidad de la mayoría de las obras realizadas por ellos, mostrando habilidades y seriedad profesional. 

En estos tiempos de necesarias redefiniciones y acuerdos políticos, sociales y económicos, se requiere de la participación de las nuevas generaciones de arquitectos mexicanos y del gremio en su conjunto, para que con la sociedad y el gobierno, en base a equipos interdisciplinarios, se perfilen los rumbos del desarrollo del país y puedan resultar una arquitectura y unas ciudades consecuentes con lo anterior, pensando siempre en el ejercicio de la profesión como un compromiso social y humanista. Resulta necesario además, incentivar el cambio de una arquitectura que realiza buenos proyectos, en base a composiciones generadas a partir de repertorios formales conocidos y preestablecidos, a aquella otra, mas trascendente, que se apoya en el estudio de la historia y la cultura, el conocimiento de las distintas posturas filosóficas, el análisis comparativo de proyectos previos y el ejercicio de la crítica, para con ello plantear la definición de nuevas corrientes del pensamiento y alternativas compositivas, que debieran ser congruentes con la realidad política, social, económica, cultural y tecnológica, resultantes de las propuestas antes mencionadas, sumando las interpretaciones, visiones de vida y futuro, que los jóvenes debieran tener,  justamente, en el arranque del siglo XXI, propiciando así una renovada presencia de la arquitectura mexicana contemporánea.

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