Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes en San Luís Potosí

 Gustavo López Padilla

Históricamente los museos han jugado un papel fundamental en lo que tiene que ver con la valoración, conservación, estudio y difusión de la cultura. Las distintas sociedades a lo largo de la historia, han dedicado voluntades, recursos y capacidades creativas para imaginar, diseñar y construir museos que las representan, a la vez que les permiten trascender en el tiempo. En el mundo, los museos mas significativos se han convertido en hitos de la cultura, la arquitectura y las ciudades, de tal suerte que mucha gente está dispuesta a recorrer grandes distancias con tal de conocer y  admirar los contenidos que ahí se exponen, al mismo tiempo que los diseños de la propia arquitectura de los museos. En los últimos cuarenta años, el desarrollo tecnológico y de las ciencias de la comunicación, han transformado la presencia y dinámica de los museos, volviendo más  participativa la visita del público a estos recintos, pasando de ser lugares meramente contemplativos o de discusión, convirtiéndose en centros activos de la producción científica y artística. A todo lo anterior se ha sumado la multiplicación temática de los museos, que ha diversificado las posibilidades de comunicación cultural y las alternativas de experimentación compositiva y formal, tanto en lo que tiene que ver con la museografía, como en lo referente al diseño de los museos.

Planta de Conjunto

En el año 2008 fue inaugurado en la ciudad de San Luís Potosí, en el estado del mismo nombre, en México, el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes, ubicado en el Boulevard Antonio Rocha Cordero, dentro de los límites del Parque Tangamanga I, contando con 9000 m2 construidos. El diseño del museo es de los arquitectos Ricardo (1931-2011) y Víctor Legorreta, contando con la participación de Luís Zárate, Saúl Alcántara y Alejandro de Ávil, en lo que tiene que ver con la arquitectura de paisaje. El planteamiento de la propuesta de conjunto del museo es interesante, iniciando el recorrido en un amplio patio lateral de acceso, que recuerda los diseños y atmósferas vivenciales  de las entradas principales de los hoteles Camino Real de la Cd. de México e Ixtapa, diseñados por el propio Ricardo Legorreta. La espléndida fuente ubicada en el  acceso al hotel en la ciudad de México, se ha petrificado ahora en el Museo Laberinto. La dignidad volumétrica y  fuerza de presencia al arribar al hotel de Ixtapa, están también presentes en el acceso al pórtico donde se ubican  las taquillas del proyecto de San luís Potosí.  

Patio de Acceso

En el Laberinto, los Legorreta organizan la disposición de sus distintos componentes de programa en relación a un patio central, recordando el orden compositivo y las calidades vivenciales de los conventos de la época colonial. Corredores perimetrales al patio mencionado permiten el acceso a las distintas salas y servicios con los que cuenta el museo. Al observar la disposición volumétrica de las salas mencionadas, su variedad formal y de relaciones de conexión respecto del patio principal, es notable la cercanía conceptual entre el diseño del Museo Laberinto y las experiencias proyectuales de Louis Kahn, maestro del movimiento moderno nacido en Estonia, en el año 1901.  Cada sala es independiente, existiendo patios secundarios entre ellas, aludiendo el conjunto del Museo Laberinto, a la distancia, a aquél concepto Kahniano de los espacios servidos y servidores. Las posibilidades de recorridos, libres, sin un orden riguroso, pudiendo visitar aleatoriamente cada sala, el contacto frecuente con los patios interiores y el paisaje circundante, volviendo constantemente al patio central principal, recuerdan también el orden amable con el que se recorre el Museo Nacional de Antropología, en la ciudad de México. En el museo Laberinto, al centro del mencionado patio principal, un volumen alto y esbelto, denominado observatorio astronómico, se convierte en el nodo fundamental del orden compositivo del conjunto del museo, aludiendo también a las torres que forman parte de algunas tradiciones arquitectónicas europeas.  

Patios Interiores y Observatorio

Dominando las fachadas exteriores, tratamientos de piedra rojiza, contrastada con aplicaciones de aplanados terminados en color dentro de la gama de los morados, le dan presencia y dignidad al conjunto. Los patios terminados con pisos de piedra o grava, de diseños sobrios, cuentan con diseños de vegetación natural a la localidad, incorporando algunos elementos de agua, estanques quietos o chorros mas dinámicos. El patio central principal, cuenta con maceteros que alojan órganos, vegetación propia de las zonas desérticas, en disposiciones lúdicas, a manera de laberinto, volviendo divertida la presencia del lugar. La vegetación propuesta se constituye así en una lección de botánica para los visitantes. El interior de las salas de exposición -altas, claras y bien iluminadas- es contrastante, dejando aparentes los terminados de losas y estructura metálicas, además del recorrido de las instalaciones necesarias, pensando en su funcionalidad y flexibilidad. Los recorridos y experiencias particulares de lo que se exhibe son divertidas, dinámicas y cambiantes. Las ciencias aplicadas y de comunicación modernas, caracterizan los módulos de exposición relacionados con la ciencia y el arte, incentivando el interés, imaginación e interacción de los visitantes, niños, jóvenes y adultos. En lo que compete a algunos componentes de mobiliario fijo, como bancas, es interesante que algunas reinterpretan los diseños tradicionales de los pueblos y otras dan la impresión de modernas esculturas arquitectónicas, minimalistas, que al cambiarles de escala se convierten en útiles para sentarse.     

Interiores Salas de Exposiciones

En esta obra del Museo Laberinto de la Ciencias y las Artes, en San Luís Potosí, se aprecian  como constantes en la arquitectura de Ricardo y Víctor Legorreta,  un diseño de conjunto que representa una porción de ciudad, con la convivencia de distintas presencias volumétricas; empleo de formas geométricas simples, regulares, que aluden a la postura arquitectónica minimalista, en la cual es importante el manejo sensible de la proporción y la escala; secuencias de recorridos calificadas por distintas variedades de patios, en las que el agua juega un papel determinante, contrastando colores, texturas, claroscuros y  propuestas que combinan horizontalidad y verticalidad. Para esta ocasión, el contraste se acentúa, manejando criterios cercanos al high tech en los interiores, definidos de esta manera por la propia naturaleza operativa de los programas funcionales a resolver. Se trata entonces del juego entre tradición y modernidad; arquitectura que alude en sus exteriores a la pertenencia de su localidad, al mismo tiempo que participa en sus interiores de las interpretaciones formales, compositivas y tecnológicas de lo que se hace en el resto del mundo contemporáneo.

        

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