Nombres populares en arquitectura

Gustavo López Padilla

Uno de los logros mas significativos en arquitectura sucede, cuando la gente común en las ciudades se identifica con las casas, edificios o espacios públicos, haciéndolos culturalmente suyos, pasando a formar parte significativa de las imágenes y lugares donde desarrolla su vida cotidiana. Este fenómeno de relación social, arquitectónica y urbana, se manifiesta de distintas maneras: Por un lado, dada la frecuencia con la que se visita una obra determinada, relacionándola con las actividades de la vida diaria. En otro sentido, cuando las obras se vuelven hitos visuales de referencia, que sirven para ubicarse cuando se recorren las ciudades o también cuando las obras representan valores o hechos de carácter social, político, religioso o cultural. Como parte del proceso anterior, la identificación ó relación social puede suceder cuando las formas de las obras se asocian a imágenes u objetos que forman parte de los usos y costumbres del día con día de la sociedad. Esto último es un fenómeno frecuente en el desarrollo de las ciudades y las sociedades. Si se piensa en la ciudad de México, a manera de ejemplo, existe en este sentido un amplio repertorio de edificios públicos que la gente conoce con un mote o apodo de referencia, dada la presencia gestual de los mismos. Uno de los edificios altos que conforman el conjunto Arcos Bosques, ubicado en Bosques de las Lomas, diseño de Teodoro González de León, Francisco Serrano y Carlos Tejeda, se le conoce como ¨ el pantalón ¨, el edificio denominado Calakmul, también ubicado en Bosques, del arquitecto Agustín Hernández, se le conoce como ¨ la lavadora ¨, el edificio nuevo de Televisa, ubicado en Ave. Chapultepec, proyecto de Enrique Norten y Bernardo Gómez Pimienta, se le identifica como ¨ el chocorrol ¨, el conjunto de puestos ambulantes, ubicado sobre y a la salida del metro Pino Suárez, proyecto de Félix Sánchez, Luís Sánchez, Gustavo López, Fernando Mota y Álvaro Díaz se le nombra comúnmente como ¨ el chilaquil ¨,  el edificio de la Bolsa Mexicana de Valores, ubicado en Paseo de la Reforma y Niza, de Juan José Díaz Infante, se  le conoce como  ¨ el cutter ¨, a la obra  que originalmente en el proyecto de Ciudad Universitaria se le conocía como El Pabellón de los Rayos Cósmicos, de Félix Candela y Ramón Marcos, la comunidad universitaria lo identifica como ¨ la muela ¨, allá mismo en Ciudad Universitaria, a los edificios que alojan algunos institutos de investigación, ubicados al sur del campus original, aludiendo a su color, se les conoce como ¨ los pitufos ¨, el edificio que se ubica al sur, en la intersección de la Ave. de los Insurgentes y Viaducto Miguel Alemán, se le conoce como ¨ la mazorca ¨ y mas recientemente, al monumento conmemorativo del Bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana, diseño de César Pérez Becerril, Martín Gutiérrez Guzmán y Raúl Peña Arias, se le ha bautizado como ¨ la suavicrema ¨ y al Museo Soumaya del arquitecto Fernando Romero se le conoce como”el WC”.

Ilustraciones. Alvaro Díaz Escobedo

  Así las cosas, la gente coloquialmente suele decir:  trabajo en el  edifico  del    pantalón ¨ o nos vemos a un costado de ¨ la lavadora ¨ o ahora que los jóvenes del movimiento ¨ yo soy 132 ¨ se han movilizado en la ciudad de México comentan: Nos reuniremos para realizar un mitin, comenzar la marcha o iniciar la ¨ tocada ¨ en ¨ la suavicrema ¨, con ello reivindicando y dándole utilidad a la polémica obra. En la particularidad de las distintas colonias, para los edificios o casas menos conocidas por la ciudadanía en general, existe una circunstancia mas o menos semejante; es común referirse a obras como ¨ la casa de las palomas ¨,  la  ¨ casa de las brujas ¨,  la ¨ casa de los naranjos ¨ o la de ¨ las vacas ¨.  Esta manera de relacionarse con las construcciones no es cosa nueva, forma parte de lo que va constituyendo, poco a poco, el tejido de las  tradiciones, la cultura y la historia urbanas, incluyendo las calles y espacios públicos de las ciudades y vale en este sentido, recordar y escuchar los nombres de un sinnúmero de lugares como Barranca del Muerto, la calle del Niño Perdido, el Parque de los Venados, el Parque Hundido o la Plaza de Las Tres Culturas.

Ilustraciones. Alvaro Díaz Escobedo

Las más de la veces estos nombres con los que se refieren a hechos, circunstancias, formas, usos o hechos que terminan por identificar obras o lugares urbanos son  producto del humor, el ingenio colectivo, la costumbre o el azar. Independientemente de su valor estético, en el caso particular de las obras que tienen un diseñador en específico, estos últimos no imaginan en principio las interpretaciones o apodos que la gente pueda dar a sus diseños, sin embargo, al final de cuentas, debe ser una satisfacción que la comunidad las tenga presentes y pasen a formar parte de la vida cotidiana y la cultura de las ciudades.

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