21 Jóvenes Arquitectos Mexicanos

Gustavo López Padilla 

Para nosotros el valor de una obra reside en su novedad:
invención de formas o combinación de las antiguas
de una manera insólita, descubrimiento de mundos
desconocidos o exploración de zonas ignoradas
en los conocidos.
 Octavio Paz. Corriente Alterna, Siglo XXI.
 

Existe una clara diferencia, significativa, entre construir y hacer arquitectura. Acomodar un tabique sobre otro y disponer de alguna manera la posición de puertas y ventanas, lo que identificamos como construir, lo puede hacer cualquier persona. De hecho, de esta manera se levanta el porcentaje mayoritario de las casas y edificios que conforman el paisaje urbano en las ciudades. Entendida como un servicio y basada fundamentalmente en el conocimiento de las necesidades de los usuarios, hacer arquitectura es otra cosa, que implica el planteamiento de un orden en la disposición compositiva de los componentes volumétricos y en las secuencias espaciales que están implicadas en ello,  poniendo en juego cualidades que tienen que ver con  aspectos como  relaciones proporcionales, escala, ritmo, juegos de claroscuros, equilibrios, contrastes, relaciones contextuales, colores y texturas, sumándose a lo anterior planteamientos  constructivos novedosos y maneras de como se combinan los materiales. Se toman en cuenta además consideraciones que tienen que ver con el lugar y el clima específico donde se levanta la obra, implicando en las obras que se reconocen como arquitectura, la identificación de valores y símbolos, que pueden ser objetivos o subjetivos, de carácter social, político o cultural. Cuando una obra, alcanza la denominación de arquitectura, a partir de los valores y significados que contiene, la gente está dispuesta a reconocerla, valorarla, hacerla suya emocionalmente y viajar miles de kilómetros con el fin de visitar y deleitarse, con las calidades espaciales y vivenciales resultantes de la propuesta arquitectónica, identificando con claridad y reconociendo al autor o autores de la misma.

 El valor de una obra no está asociado a un  tema particular de uso, a un repertorio específico de formas, a su costo, a su tamaño,  ni a quién pertenece, ni a un  uso específico de materiales empleados. Su valor radica en los resultados compositivos, espaciales y formales, ideas y significados sociales, políticos, técnicos y culturales, que están vinculados a su especificidad. Así las cosas, los arquitectos están comprometidos, en primera instancia, a construir justamente un sistema de valores, que le den razón y sentido, a las composiciones de las obras que proyectan. Los arquitectos más reconocidos a lo largo de la historia, son aquellos que han sido capaces de construir estas ideas, que se convierten en las rutas o guías intelectuales, para que otros las sigan y practiquen, además de que cuentan con un repertorio reconocido de obras, que se convierten en imágenes que influyen en sus seguidores. Evidentemente no todos los arquitectos logran construir estos sistemas de ideas, que representen a su tiempo, cultura  y generación. Pero siempre está presente el ideal de poder aportar algo al desarrollo de la historia de las ideas arquitectónicas y urbanas, logrando con ello la trascendencia en el tiempo. Sin embargo, siempre se debe partir, para ejercer la práctica de la arquitectura, de un sistema de valores, propio o ajeno, para acto seguido poder construir las obras, que tengan razón y sentido y puedan ser consideradas como arquitectura.

Hotel Endémico, Jorge Gracia, Baja California, Casa RO, Elías Rizo, Tapalpa Jalisco

Como toda actividad humana, el ejercicio de la arquitectura se apoya en la experiencia, en la valoración de los ejemplos significativos  previos a las oportunidades nuevas  que se  presentan para diseñar. De ahí que es responsabilidad de los arquitectos no solo construir las ideas, realizar los diseños, para luego construirlos, sino también es necesario documentar estas experiencias, para que puedan ser útiles para otras posteriores.  Se trata de dejar constancia de las historias, la propia y la de los otros, representando un tiempo particular de la experiencia humana a  través de la arquitectura. En este sentido, asumiendo su responsabilidad educativa, de difusión e histórica, la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, inauguró el pasado 11 de septiembre del año 2012, la exposición 21 Jóvenes Arquitectos Mexicanos, relevo generacional, en la que se muestran trabajos de un grupo significativo de despachos, que representan una parte sustancial del presente y las posibles visiones de futuro para la Arquitectura Mexicana Contemporánea. Bajo la curaduría de los arquitectos Honorato Carrasco Mahr, Lucía Zesati Farías y Gustavo López Padilla, profesores de la misma Facultad de Arquitectura, se seleccionaron los despachos, obras y maneras de presentación de 21 despachos de arquitectos mexicanos, que tuvieran como frontera, el contar con un máximo de 45 años de edad. La idea fundamental de la selección consistió en que fuera lo más representativa e incluyente posible, representando las diferentes tendencias de la arquitectura universal que se experimentan en el país, a través de diversos temas proyectuales, escalas y costos de construcción.  Forman parte de la exposición arquitectos oriundos de los estados de Nuevo León, Yucatán, Jalisco, Veracruz, Morelos, Baja California Norte y el Distrito Federal. Algunas firmas de despachos están dirigidas por mujeres o representan un papel destacado en las mismas. Cada despacho presenta dos obras de su actual experiencia, a través de fotografías, dibujos, maquetas y videos; Existiendo además una lámina en especial, en la que cada firma da cuenta de las ideas generales o su filosofía, que le da sentido al conjunto de los trabajos que realizan. El grupo de los despachos invitados a la exposición es: Ambrosi y Etchegaray, AT 103, BNKR, Fernanda Canales, José Luís Castelán, Selim Castro, Dellekamp, Gilberto L. Rodríguez, Graciastudio, Víctor Márquez, Javier Muñoz, Seijo Peón, Muro Rojo, Elías Rizo, Rocha/Carrillo, Javier Sánchez, Serrano/Monjarraz, SPRB, T3arc,  TAL y Vinculación F.A.

Capilla del Atardecer, BNKR, Acapulco Guerrero, Hotelito Desconocido, SPRB, Cruz de Loreto México

Además de documentar la historia, la intención de la exposición es que los arquitectos y estudiantes de arquitectura conozcan estos proyectos, que el público en general sepa  de las obras y los autores de las mismas, conozca las intenciones e ideas que están detrás de ellas  y sobre todo que se comiencen a generar corrientes de opinión acerca de la arquitectura mexicana actual, poniendo énfasis precisamente en lo que están haciendo los jóvenes, que representan el presente y el futuro proyectual del país. El ejercicio de la crítica es fundamental para que los arquitectos puedan construir de inicio y replantear en el tiempo, si es necesario, el sistema de valores que le debe dar sentido a sus obras. Sin el ejercicio de la crítica, se está prácticamente condenado a formar permanentemente parte del grueso grupo de arquitectos que repiten, con variantes mas o menos afortunadas, las imágenes planteadas por quienes si dedican tiempo a pensar, valorar y comparar, antes de proponer como deben ser las soluciones de sus proyectos. Sin el ejercicio de la crítica, la sociedad en general no está  preparada para demandar cuales son las características de los espacios, arquitectónicos y urbanos, públicos y privados, en los cuales quisiera vivir y desarrollar sus actividades cotidianas. La crítica, la reflexión y la sensibilidad, son las fuerzas clave de los planteamientos que dan sentido a una obra y le permiten transitar entre ser una simple construcción y adquirir la condición de ser arquitectura,  logrando trascendencia y escapar al tiempo. Los arquitectos están obligados a detenerse varias veces a lo largo de su camino vital y profesional, mirar hacia atrás, valorar lo hecho, compararlo con lo que hacen los otros y vislumbrar las posibilidades de futuro. En relación con la muestra que ahora nos ocupa, a los visitantes les puede gustar o no lo que se ve, se puede estar de acuerdo o no con las ideas y valores que están detrás de los trabajos presentados; lo importante ahora es decirlo, soportarlo y documentarlo.

Conjunto OB, Seijo Peón, San Bruno, Yucatán, Casa Búhos, Ambrosi-Etchegaray, Ciudad de México

La Arquitectura así con mayúsculas, finalmente es reconocida por la sociedad en general, la hace suya, forma parte de su cotidianeidad, termina por constituir parte fundamental del paisaje de las ciudades, del patrimonio local y universal, de la cultura por la cual se siente orgullo y pertenencia. Hace más de treinta años que no se realizaba en el país, una exposición de jóvenes arquitectos mexicanos, en ello estriba su relevancia. Así las cosas, se invita a los arquitectos, estudiantes de arquitectura y al público en general a visitar la muestra, que estará abierta hasta el 26 de octubre del presente año y sobre todo a ejercer la crítica y compartirla. Después de que la exposición termine su período de tiempo  en el MUCA de la UNAM, está programado que comience a viajar por distintas ciudades de la República Mexicana, como Mérida, Guadalajara, Monterrey y Tijuana.

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