Remodelación y saneamiento de la Alameda Central de la Ciudad de México

Gustavo López Padilla

En un paseo por la Alameda se entrecruzan muchas historias, las del país, con todos sus personajes políticos y culturales y las propias de cada quién. Como muchos que habitamos la ciudad de México, una buena parte de mi vida ha estado relacionada con la vivencia de la Alameda Central de la ciudad de México. Mi padre que era sastre cortador tenia su taller en un edificio ubicado en la esquina de Artículo 123 y Dolores, por esa razón, desde muy pequeño pasé muchas tardes en aquel taller y al terminar la jornada de trabajo, con mi padre recorría la calle de Dolores en dirección a la Alameda Central, donde se ubicaba una Terminal de camiones y ahí abordábamos el que nos llevaba a nuestra casa, en la colonia Guadalupe Tepeyac, al norte de la ciudad. En el recorrido por Dolores siempre me llamaba la atención un cabaret que se llamaba Catacumbas y al llegar a la Alameda era costumbre que recorriéramos linealmente, a veces por sus interiores y otras por afuera, lo que era la Librería de Cristal, en donde admiraba fascinado los libros que en el lugar se exhibían y en particular los de la sección de niños, que contaba con unos muñecos de buen tamaño -apoyados sobre algunas mesas- que representaban a los personajes de las caricaturas de Walt Disney. En ocasiones durante el recorrido nos deteníamos a mirar alguna de las fuentes de la propia Alameda o su Kiosco. Recuerdo con precisión de aquellos recorridos, las campanas del reloj de la Torre Latinoamericana  dando la hora y desde luego las inconfundibles melodías interpretadas por los organilleros. En navidad la iluminación sobre los árboles le otorgaba a la experiencia un atractivo adicional. Desde la adolescencia me gustó también visitar en los alrededores de la Alameda el pasaje comercial que existía en el Hotel del Prado, hoy desaparecido, el café ubicado en el patio del Hotel de Cortés y el Palacio de Bellas Artes. En ocasiones llegué a escuchar algunos de los conciertos al aire libre que organizaban en el lugar. Así las cosas, la Alameda Central es un sitio entrañable, que forma parte importante en mi vida.

1

Considerada el primer parque público de América, la Alameda fue inaugurada en el año de 1592, bajo el mandato del Virrey Don Luís de Velasco. Originalmente fue sembrada con álamos, pero fueron en su mayoría sustituidos por sauces y fresnos, por razones de funcionalidad y mantenimiento. A lo largo del tiempo fue ampliando su superficie y ajustando su diseño. La traza actual de la Alameda corresponde con la propuesta barroca del año 1770 y cuenta con una superficie aproximada de 90,000.00 m2 , 450.00 m x 200.00 m. Los últimos trabajos previos a la remodelación actual datan de los años setenta del siglo pasado, una de las razones por las cuales había entrado en una etapa de deterioro. La ubicación de vendedores ambulantes y el mal uso del espacio por parte de sus visitantes contribuyeron también en el mismo sentido. Los trabajos de remodelación y saneamiento, emprendidos por las autoridades del Espacio Público de la ciudad de México, hace ocho meses, implicaron según sus propias consideraciones acciones de cirugía mayor. Dichos trabajos consistieron, previo diagnóstico realizado por especialistas en la materia,  en el retiro de árboles que estaban en mal estado, la siembra de otros nuevos, tratando de ordenar su presencia por tipología de especies, la restauración del kiosco y las ocho fuentes existentes, la incorporación de cuatro nuevas, la implementación de modernos sistemas de riego y alumbrado, restauración de bancas y la inclusión de nuevas, limpieza y mantenimiento de las esculturas que se ubican en el lugar, así como la construcción de nuevos pavimentos, en base a mármol Santo Tomás con acabado antiderrapante, respetando la traza original de los recorridos preexistentes. Se les dio también un mantenimiento importante al Hemiciclo a Juárez, monumento histórico construido en 1910 bajo los auspicios de Don Porfirio Díaz y al espléndido conjunto escultórico dedicado al músico Beethoven, donado por la colonia alemana en el año de 1921. Adicionalmente se proyectó la peatonalización de las calles laterales a la Alameda, Dr. Mora al poniente y Ángela Peralta al oriente, vinculando el espacio de la Alameda, en continuidad, por un lado con la Plaza de la Solidaridad y al llamado Laboratorio Alameda y por el otro con la Plaza que da frente al Palacio de Bellas Artes, conjunto originalmente llamado Teatro Nacional, diseñado por Adamo Boari en 1904. Bajo la calle de Ángela Peralta se construye actualmente un estacionamiento subterráneo, con entrada por Ave. Juárez y salida por Ave. Hidalgo, lo que aumentará la disponibilidad de estacionamiento en la zona. 3Es importante señalar que los trabajos de remodelación de la Alameda Central forman parte de un proyecto integral de espacios públicos que comprenden las intervenciones en un gran eje urbano que estructura la Plaza de la República, con el Monumento a la Revolución Mexicana, la Ave. de la República, la Ave. Juárez, la Alameda Central y la calle ahora peatonal de Madero, hasta rematar en la Plaza del Zócalo, donde se ubican la Catedral Metropolitana de la ciudad, el Palacio Nacional y las oficinas principales de gobierno de la capital de la República. El conjunto de los trabajos emprendidos y realizados en materia de espacio público para la Ciudad de México revisten una gran importancia, ofreciendo a los capitalinos y a los visitantes de la ciudad, un repertorio variado e interesante de lugares en los cuales se pueden apreciar las calidades construidas, a lo largo del tiempo, urbanas y arquitectónicas, que le dan en buena medida, personalidad y prestancia a la propia ciudad, como una expresión cultural de  quienes aquí la habitamos.2Como toda experiencia constructiva y más aún cuando esta implica un valor patrimonial, los resultados de la remodelación de la Alameda Central han suscitado valoraciones diversas. En términos generales los habitantes de la ciudad la han recibido con aprobación y beneplácito, lo que se manifiesta en una visita constante y numerosa al lugar, por parte de muy distintos grupos sociales.  Sin embargo algunos especialistas, como la Sociedad de Arquitectos Paisajistas, han externado algunas reservas en cuanto a los resultados de la restauración, haciendo señalamientos que tienen que ver con la selección de las especies de árboles que fueron introducidas a la Alameda, pensando entre otras cosas en su presencia paisajística, su viabilidad de permanencia y los requerimientos de agua necesarios. Se suma a lo anterior la crítica a los procedimientos de poda de algunos árboles que así lo requirieron,  los criterios y tiempos de riego y el retiro de arbustos y pequeñas rejas metálicas que limitaban las áreas de los jardines respecto de las zonas caminables. En términos de diseño,  los paisajistas también han reflexionado en relación a la difusa frontera que existe, entre la preservación de las atmósferas vivenciales que tienen que ver con la historia y el compromiso de dejar constancia del propio tiempo, el actual, en el cual se hace la remodelación que ahora nos ocupa. Las autoridades del Espacio Público de la ciudad han externado que el proyecto de la Alameda debe considerarse como un proceso contínuo, que se ha iniciado y es perfectible, pudiéndose ajustar en el tiempo, a partir de sus resultados. Se ha hablado de la creación de un organismo multidisciplinario, entre autoridades gubernamentales, instituciones educativas y representantes sociales, para que se hagan cargo del cuidado, preservación y futuras acciones a emprender en este emblemático e importante espacio público que es la Alameda Central de la ciudad de México.4Reconociendo que no soy un experto paisajista y a partir de haber visitado la Alameda en un par de ocasiones, posteriores a su remodelación, me parece que el tratamiento de los pisos, que se aprecia bien resuelto y ejecutado, es un acierto, otorgándole al lugar un nuevo aire, mas luminoso, alegre, ordenado y limpio. No me desagrada el tratamiento discutido de haber eliminado los setos y rejas de protección de las zonas jardinadas, ubicando en su lugar un discreto tubo metálico que apenas limita las zonas. Esta nueva propuesta le da mayor continuidad y libertad a los espacios. La preocupación de que la gente no respete estos límites, al menos por ahora, no tiene muchos argumentos prácticos. El propio diseño está imponiendo conductas y respeto. Adicionalmente un buen número de vigilantes están atentos a las conductas de los visitantes. El cuidado de que no regresen los ambulantes al lugar, debe ser un compromiso colectivo, entre autoridades y sociedad, pensando en la significación y calidad del espacio que deben prevalecer en la Alameda Central.  Ya va siendo tiempo que aprendamos socialmente a respetar nuestro patrimonio. En otro sentido, generar distintas fuentes de empleo, dignas y bien remuneradas es otro reto. En breve tiempo podremos constatar el comportamiento de las especies vegetales recientemente plantadas; valoraremos su pertinencia y sobre todo habrá que hacer nuestro el criterio expresado de que la Alameda, como la ciudad misma, es un organismo social que se hace y rehace en el tiempo y requiere de la participación del conjunto de quienes habitamos y queremos esta ciudad. 5Me parece que el rescate de algunos de los mas importantes espacios públicos de la ciudad es una obra que debe ser reconocida y valorada, en sus aciertos y errores. Desde luego faltan muchos otros espacios públicos preexistentes que deben ser considerados y sumados en esta materia y adicionalmente habrá que pensar en un programa ambicioso de creación de nuevos espacios como plazas, parques, cuerpos de agua y calles peatonales, con el mismo criterio integral, sistemático y que sean verdaderamente abiertos, públicos, incluyentes y democráticos, que contribuyan a propiciar y mejorar las relaciones sociales, restablecer los tejidos sociales y equilibrios ambientales, producto del crecimiento poblacional y la necesaria redensificación de la ciudad. Crecer hacia adentro, verticalmente, de manera racional y equilibrada, tratando de alcanzar al mismo tiempo,  la meta de contar con los doce o quince metros cuadrados de espacio verde por habitante,  es el reto que se nos presenta por delante.

Anuncios

Acerca de navegandolaarquitectura

Navegar por las ideas e imagenes que le dan sentido a la arquitectura
Esta entrada fue publicada en Sobre la ciudad y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s