Experiencias relevantes de renovación urbana

Gustavo López Padilla

Es claro que los resultados del desarrollo moderno, en una buena cantidad de ciudades en todo el mundo, desde la Revolución Industrial de mediados del siglo XVIII hasta nuestros días, han mostrado una realidad que no ha logrado alcanzar las ideales condiciones de vida, que deberían disfrutar los habitantes de esas urbes. A lo largo de los últimos sesenta años se han estudiado a profundidad problemas comunes, relacionados con la operatividad y calidad de vida que se ofrece en las ciudades. Entre ellos se pueden mencionar la movilidad de las personas a lo largo de los territorios urbanos, la disponibilidad y variedad de espacios públicos, destacando la necesidad de contar con lugares verdes, en un porcentaje de área cercano o mayor a las normas establecidas por los estudiosos en la materia, quienes han acordado que se debería disponer entre doce y quince metros cuadrados por habitante y finalmente, relacionado directamente con lo anterior, se suma el requerimiento de propiciar mejores condiciones de carácter ambiental, en lo que se refiere a las calidades del aire,  emisiones de CO2, manejo de las aguas residuales, regulación respetuosa de la humedad y precipitaciones pluviales, lo que termina repercutiendo en las variaciones de temperatura, que se relacionan directamente con el calentamiento global y sus consecuencias. Algunas ciudades, después de haber recorrido rutas agresivas de desarrollo, que se tradujeron en condiciones de habitabilidad negativas para sus habitantes, decidieron reorientar sus acciones urbanas, intentando restablecer o mejorar las condiciones mencionadas, aplicando el criterio sabido de que las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo. Las experiencias recientes de Boston en E.U. , Madrid en España y Seúl en Corea del Sur, representan ejemplos relevantes de renovación urbana.

Imagénes previas a las intervenciones urbanas en Boston, Madrid y Seúl

Imagénes previas a las intervenciones urbanas en Boston, Madrid y Seúl

Boston es sin duda una de las ciudades emblemáticas de los Estados Unidos. Con una visión productivista, al inicio de los años cincuenta, decidieron construir un segundo piso en lo que se conoce como la Interestatal 93, que cruza una zona importante del corazón de la ciudad, intentando resolver el problema del aforo vehicular creciente. En pocos años los resultados de la construcción de esta infraestructura urbana mostraron sus cualidades negativas: Se incrementó aún más el tráfico vehicular, volviéndose a saturar, la construcción del segundo piso se convirtió en una barrera que fracturó el tejido de la ciudad, las zonas aledañas mostraron un deterioro visual, vivencial y de conductas colectivas, la contaminación atmosférica y de ruido se elevaron y se redujeron los atractivos de inversión a lo largo del recorrido de esta vía. Al inicio de los años ochenta se planteó reorientar el camino, proponiendo demoler el segundo piso vehicular, inducir el tráfico a través de un túnel subterráneo de doce kilómetros de longitud, controlando el manejo del aire contaminado al interior del mismo, mediante filtros que emiten al aire a la atmósfera, previamente haberlo tratado e implementando un gran parque lineal en la parte superior del túnel, a nivel de las calles de la ciudad. Si bien el tiempo de construcción fue lento, complicado y los costos previstos se incrementaron de manera importante, los resultados de la intervención urbana son interesantes. Ahora la zona es un lugar que vuelve a tejer los espacios colectivos y la vida social, el impacto positivo ambiental es significativo y el trayecto lineal se ha convertido en un atractivo de inversiones, en un detonador del desarrollo. Además existen sin duda repercusiones positivas en lo que tiene que ver con la salud pública. Nuevas oficinas, departamentos, galerías, cafés y servicios le han otorgado a esa importante zona de la ciudad un rostro mas amable y se ha mejorado la calidad de vida colectiva de los habitantes de Boston.

Parque lineal sobre el Big Dig en Boston

Parque lineal sobre el Big Dig en Boston

El proyecto Madrid Río, en el corazón de la capital española, contiene algunas características semejantes al proponer la construcción de otro túnel vehicular, en lo que se llama la calle M30 a lo largo del Río Manzanares, con una longitud de ocho kilómetros y sobre la Ave. de Portugal, con una longitud de dos kilómetros. Se considera uno de los  proyectos de mayor operación de reequilibrio ecológico emprendido por los españoles, contando ahora con un gran parque lineal en la superficie, que se va entrelazando con el propio río y otros parques y espacios públicos a lo largo del recorrido, convirtiéndolo en un gran eje público que estructura la ciudad. A los puentes existentes en el río se sumaron otros más, entrelazando barrios y edificios, enriqueciendo las interrelaciones sociales y la vida colectiva. El proyecto se realizó entre los años 2007 y 2011. Se mejoraron las condiciones del río, se ampliaron algunos tramos de su cause y el agua que se vierte en el mismo recibe tratamientos, contando a lo largo de su curso con estanques de tormenta para regular su caudal hidráulico. Se impulsa con este proyecto además del encuentro, el caminar y el uso intensivo de la bicicleta, actividades por demás saludables. Complementa un programa de remozamiento de las presencias urbanas de los edificios colindantes y una zona de playa, diversificando las actividades sociales. Nuevamente las repercusiones ambientales y el incentivo de inversiones son significativas y el impacto de recuperación urbana se deja sentir en las áreas aledañas al curso del río.

Río Manzanares en Madrid

Río Manzanares en Madrid

 En Seúl, capital de Corea del sur, de manera semejante, existía un canal que dividía la ciudad de norte a sur, denominado Chenggyecheon, mismo que en primera instancia fue cubierto en los años cincuenta para permitir el flujo de automóviles y mas tarde, entre 1967 y 1971 se le construyó un segundo piso, con la misma finalidad de afrontar el crecimiento del  aforo vehicular. De igual manera la contaminación y el deterioro urbano se hicieron presentes, sin resolver el problema del tráfico. Al final de los años noventa se comenzó a plantear la idea de demoler tanto el segundo piso como la calle de rodamiento por superficie y restaurar la condición hidráulica del lugar, limitando sustancialmente el flujo vehicular. En el año 2003 se iniciaron los trabajos de demolición y para el 2006 se estaba inaugurando la restauración del cuerpo de agua, de ocho kilómetros de longitud, con algunos espacios verdes y zonas de recreo, que han mejorado el rostro y calidades vivenciales de la zona. Las aguas servidas al lugar son debidamente tratadas y purificadas, permitiendo que la gente disfrute directa y sanamente el lugar. Ahora la disminución obligada del aforo vehicular ha ido cambiando las conductas de los habitantes de aquella ciudad, induciendo al uso del transporte público y las repercusiones ambientales positivas se valoran puntualmente.

Río Cheonggyecheon en Séul, Corea del Sur

Río Cheonggyecheon en Séul, Corea del Sur

Mientras algunas ciudades hace tiempo ya emprendieron el regreso, buscando alternativas distintas de desarrollo, mas amables con la naturaleza y con las calidades vivenciales de quienes las habitan, existen otras que apenas van de ida, agrediendo a su paso elementos básicos necesarios para la vida. Por eso vale la pena valorar estos ejemplos, reconociendo de entrada sus costos de inversión, sus complejidades de ejecución, pero tomando en cuenta los beneficios que pueden también ser medidos en términos de dinero, que tienen que ver con la salud pública, las calidades de vida colectivas, las repercusiones ambientales en términos de calidades del aire, disponibilidad del agua y espacios verdes, entre otros, tanto para las propias ciudades, como para la tierra en su conjunto y el que estos proyectos se vuelvan atractivos para las inversiones inmobiliarias y la generación de empleos, lo que genera además posibles mejoras en la recaudación de impuestos. La ciencia y la técnica avanzan rápidamente, apareciendo nuevos materiales y procedimientos constructivos, aminorando costos, facilitando ejecuciones, lo que vuelve estas experiencias de renovación y recuperación urbana, dignas de tomarse en cuenta.  Se debe sumar el imperativo de regular el uso del automóvil, acotando su circulación en determinadas zonas urbanas, incentivar el empleo del transporte público, las bicicletas y la conducta de caminar los barrios y calles peatonales, existiendo en este sentido, ejemplos exitosos, como los mencionados líneas arriba, cuantificables y verificables. Es indudable que no se pueden realizar copias literales de las experiencias comentadas, siendo necesario comprender las ideas aplicadas, realizar las necesarias adecuaciones e implementar otras ideas que resulten de los requerimientos particulares de cada caso.

Anuncios

Acerca de navegandolaarquitectura

Navegar por las ideas e imagenes que le dan sentido a la arquitectura
Esta entrada fue publicada en Sobre la ciudad y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s