Lo mejor de lo mejor

 Gustavo López Padilla 

                                                                                           Con admiración y respeto para el Maestro.

 El pasado 24 de enero del presente año, fue presentado el libro Lo mejor de lo mejor, Arquitecturas Mexicanas 2001-2010, obra compilada por el arquitecto Humberto Ricalde (1942-2013), edición realizada por Arquine de finales del año 2012. Se trata de una selección de 50 obras representativas de la Arquitectura Mexicana, propuesta que se nos ofrece  no solo para mostrar los proyectos, sino para acercarnos al mismo tiempo a algunas reflexiones sobre el valor y calidad de los mismos. De inicio Humberto Ricalde comenta, que ya en la selección de obras y autores está implícita una toma de posición, sobre lo que el propio compilador considera importante en la arquitectura y como se expresa en particular en la realidad mexicana, durante los primeros diez años del siglo XXI. Afirma también que ¨ los valores a partir de los cuales asumió esta toma de postura, mas allá del contexto y la temporalidad, analizan la expresión plástica de cada edificio, tomando el precepto de Louis Kahn sobre la plástica arquitectónica…¨ (pág. 7) tomando en cuenta ¨ la emergencia de una generación joven, porque el siglo ya cambió y la generación intermedia (en la arquitectura mexicana) ya pasó. (pág. 7). El mismo Ricalde apoya sus valoraciones tomando en cuenta que  ¨ lo propositivo de esta nueva arquitectura no reside en su gestualidad, sino que mas bien desarrolla una reflexión como espacio, como luz, como construcción y como materialidad ¨ (pág. 7) En el libro que nos ocupa, la presentación de los proyectos y reflexiones respectivas, se ordenan a partir de cuatro criterios que tienen que ver con el lugar, el espacio, la materia y la estructura, consideraciones todas que le dan sentido y valor a las obras mismas.

 Tomando en cuenta las ideas anteriores y reconociendo su importancia, me parece extraño que Humberto Ricalde, dado su indiscutible y vasto conocimiento en la materia,  haya abordado sus reflexiones solamente de esa manera, ya que como el mismo lo afirma, al final de cuentas es un acercamiento (que resulta parcial) que toma en cuenta la ¨expresión plástica¨ del edificio. Así las cosas, no consideró el significado, valor y trascendencia de la arquitectura como parte de una expresión social mas completa, en la que tienen que ver su inserción en el tejido de la ciudad, el conjunto de la cultura, incluyendo la filosofía, la economía, las realidades sociales, la política, la ciencia y el desarrollo de la técnica. Es contradictorio el resultado del libro, al recordar en varias ocasiones al propio Ricalde, haciendo énfasis en la importancia de tomar en cuenta todas las consideraciones mencionadas anteriormente, tratando de evitar las reflexiones limitadas que solo valoran particularmente lo espacial, formal y compositivo. La única consideración, al menos explicita, que tiene que ver con una reflexión mas completa, se refiere a lo que dice en relación a que ¨ estos últimos diez o doce años se han caracterizado por el abandono de la obra pública, lo cual ha impactado muchísimo en el desarrollo de nuestra arquitectura ¨ (pág. 7) 

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En lo que tiene que ver con el desarrollo de las ideas que recorren el libro, refiriéndose al tema del ¨ Lugar ¨  Ricalde afirma: ¨ encuentro mucho valor en aquellas arquitecturas que se disuelven en el sitio, cuando el proyecto se amalgama como si siempre hubiera estado ahí, cuando forma parte. ¨ (pág. 8) Evidentemente esta consideración es valiosa e importante y ha dado lugar a un buen numero de obras significativas, sin embargo, en la realidad existen muchas otras que no se apegan estrictamente a lo anterior y que han logrado igualmente trascendencia. Se infiere por la selección de obras, que las que no se ajustan a lo dicho, no logran la importancia de ser consideradas dentro de la selección. Respetando la postura de Humberto Ricalde, aceptando su derecho a visualizar las cosas a su manera, me parece una postura limitada y excluyente. Si algo caracteriza los tiempos actuales es la aceptación de la diversidad,  un historiador y crítico, debiera considerar el conjunto de las obras, someterlas a la  crítica y no eliminarlas de antemano porque no se ajustan a un particular punto de vista, que aunque resulta respetable, siempre terminará siendo parcial y limitado. En otro sentido, a la hora de los comentarios que tienen que ver con el conjunto particular de las obras mismas, me parece que los resultados son demasiado generales, abstractos, subjetivos y en el compromiso de aludir a casi todas las obras, terminan siendo poco contundentes y aleccionadores, lejanos de aquel arquitecto Ricalde capaz de realizar comentarios certeros, de gran contenido conceptual, incluso a veces sarcásticos, irónicos, pero que siguen siendo tremendamente sustanciosos. El resultado es complaciente, en el que todo está bien. Eso es lo más lejano al profundo, universal, cáustico, viajado y vivido  conocimiento de nuestro respetado y admirado Humberto Ricalde, lo que le permitía hacer análisis comparativos, enlazando diferentes expresiones de la cultura, distintos tiempos, lugares y formas de ver la vida y la arquitectura. 

Al recorrer los otros temas contenidos en el libro, que tienen que ver con el espacio, la materia y la estructura, nos encontramos con una lección contundente de las ideas del racionalismo. Y si bien es una realidad que la mayoría de las obras, no solo las presentadas en el libro, sino las realizadas a lo largo del tiempo en que la arquitectura mexicana ha transitado por la modernidad, han estado cerca de las ideas racionalistas, de nueva cuenta aparece como una postura excluyente, casi un deber ser de las cosas, en las que implícitamente se descalifica todo lo que pueda parecer contrario al racionalismo, tal y como defendieron estas ideas los maestros del movimiento moderno centroeuropeo, pensando desde luego en autores como Mies o Lecorbusier. Quién no pensara como ellos era descalificado y no se le tomaba en cuenta. Aquellos congresos internacionales de arquitectura entre 1928 y 1933 dan plenamente cuenta de lo anterior. No hay mas ruta que la nuestra, decían los pintores muralistas mexicanos, en el mismo sentido, al inicio del pasado siglo XX. 

En concordancia con lo anterior, Humberto Ricalde comenta hablando del espacio, la materia y la estructura: ¨ Valoro como mejor arquitectura aquella donde lo gestual radica en la creación de espacios diáfanos: Pabellones en diferentes escalas, casi transparentes, en los que una cubierta puede asumir la libertad de acción en el espacio contenido; edificios donde muros rampas y escaleras condicionan y dirigen a sus usuarios ¨ (pág. 68) Mas adelante dice: ¨ Una obra puede mantener explícita la materialidad de su apariencia. La comprensión y la creatividad con que un material puede ser utilizado le dan veracidad y contundencia a un proyecto, ya sea que la apariencia del material con que fue realizada la obra resalte en su contexto o que, aun recubierta, exprese su solidez y la contención entre sus partes ¨ (pág. 122)  Y termina afirmando: ¨ Las obras que exponen con naturalidad las partes que las conforman y sostienen – su estructura -, me parecen de mucho valor, aprecio ese gesto. En estas obras podemos apreciar la lógica con que se desarrollan o la comprensión de las articulaciones que las desenvuelven y hacen posible la arquitectura ¨ (pág. 166) Todo lo anterior sigue teniendo validez conceptual, al inicio del siglo XXI, aún cuando forma parte del pensamiento racionalista, que se consolidó en la década de los años veinte del siglo pasado. Son ideas que han logrado su trascendencia en el tiempo. Sin embargo hoy en día, es importante considerar que son unas posibles entre otras que se practican y respetan en distintas partes del mundo, aunque en México se exploren tan solo unas cuantas de manera limitada.

Al final de cuentas, se trata de una buena selección de obras, las que aparecen en el libro Lo mejor de lo mejor. Se nos muestra un conjunto homogéneo de proyectos, coherente, bien ejecutado, que representa parcialmente las ideas, intereses y realidades de la sociedad y la arquitectura mexicanas, al inicio del siglo XXI.

Nota: Las citas que aparecen en el presente texto, están tomadas del propio libro Lo mejor de los mejor, Arquitecturas Mexicanas 2001-2010, editorial Arquine, octubre del 2012.

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