Restauración de la casa Juan O´Gorman

Gustavo López Padilla

 Durante los primeros años de la década de los veinte, del pasado siglo XX, un grupo de jóvenes estudiantes, en la Academia de San Carlos, entre los que se encontraba Juan O´Gorman, decidieron cambiar el rumbo de su formación profesional y con ello de la arquitectura mexicana de aquellos tiempos. Ellos estaban siendo formados siguiendo los criterios de la arquitectura académica, que privilegiaba el estudio de las referencias históricas, con sus lenguajes, órdenes y formas de composición, que fueron propios del período porfiriano. Las circunstancias históricas, terminada la Revolución Mexicana,  fueron propicias para reorientar su educación, acercándose estos jóvenes a las ideas del movimiento funcionalista, que se consolidaba por esos años en la Europa central, de la mano de la escuela de la Bauhaus, con Walter Gropius, Mies Van Der Rohe, Hannes Meyer, entre otros y un puñado de artistas que formaban parte de un gran movimiento cultural, que se llamó las Vanguardias Figurativas, que se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX, en la misma Europa. Desde luego Lecorbusier fue otro autor sobresaliente dentro del funcionalismo, al cual en particular se acercaron los jóvenes arquitectos mexicanos de la época. Juan O´Gorman fue un destacado impulsor del estudio y difusión de las ideas funcionalistas, aplicándolas muy pronto a sus proyectos iniciales, que se convirtieron en obras manifiesto, colaborando en la incorporación a la modernidad de la arquitectura mexicana.

aEntre esas obras iniciales destaca la casa que Juan O´Gorman se construyera, en el año de 1929, en lo que antes se llamaba la calle de Palmas (Hoy Diego Rivera), en el número 81, en San Ángel, frente al hoy restaurante del mismo nombre. Se trataba en realidad de dos terrenos contiguos, haciendo esquina con la Ave. Altavista, uno de los cuales le vendió al pintor Diego Rivera, en el que el propio O´Gorman le construyó sus casas estudio, en el año de 1931, incluyendo desde luego una para la pintora Frida Kahlo. La casa O´Gorman que ahora nos ocupa es considerada la primera casa funcionalista dentro de la arquitectura mexicana contemporánea. En este sentido el propio autor decía de su obra: ¨ La casa que construí causó sensación porque jamás se había visto en México una construcción en la que la forma fuera completamente derivada de la función utilitaria. Las instalaciones, tanto la eléctrica como la sanitaria, estaban aparentes. Las losas de concreto sin enyesado. Solamente los muros de barro, block y de tabique estaban aplanados. Los tinacos eran visibles sobre la azotea. No había pretiles en la azotea y toda la construcción se hizo con el mínimo posible de trabajo y gastos de dinero. Aplicando el sistema de construcción de concreto armado, su apariencia era extraña. En México no se había hecho una casa puramente funcional ¨

bPasado el tiempo, la casa fue adquirida por otros propietarios y mediante añadidos, fue alejándose en su realidad construida de la propuesta original, pero quedando vestigios importantes de cómo era. En el año 2011, reconociendo su relevancia, la casa fue adquirida por el Instituto Nacional de Bellas Artes, con la intensión de restaurarla y dejar constancia de su momento histórico y la significación que tiene para la arquitectura mexicana contemporánea. El proyecto de restauración le fue encomendado al arquitecto Víctor Jiménez, reconocido por su experiencia en proyectos de esta naturaleza. El arquitecto Jiménez como director del proyecto hizo equipo con el Departamento de Vinculación, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y un grupo de jóvenes colaboró con él en los trabajos necesarios para llevar a cabo la restauración mencionada. En este mes de marzo del 2013, la casa O´Gorman ya restaurada, ahora en uso como museo,  ha abierto sus puertas con una exposición referida a los trabajos del propio autor.

cEl proyecto original de la casa O´Gorman se organiza a través de una propuesta compacta, de volumetrías regulares, que se ubica al centro del terreno disponible, posibilitando visualizar el conjunto en perspectiva con sus cuatro fachadas, dramatizando sus componentes de programa y algunos de sus detalles mas significativos. Siguiendo criterios e imágenes funcionalistas lecorbusianas, la casa cuenta, hacia el oriente,  con un pórtico de acceso soportado sobre columnas, dejando parcialmente la planta baja libre, a manera de una terraza sombreada. Sobre el pórtico se ubica lo que era un taller de pintura, con grandes ventanales en tres de sus costados, contando con acceso desde el interior de la propia casa  y al mismo tiempo con otro acceso exterior, independiente, a través de una espléndida escalera helicoidal, sin barandales, que recuerda propuestas Lecorbusianas y que acerca la realidad arquitectónica con expresiones escultóricas. El resto del programa, en planta baja, constituido por los espacios sociales y sus servicios, sala, comedor, cocina, baño y en planta alta los lugares privados de dormir, con sus servicios correspondientes. Al fondo del terreno, al poniente, se ubicaban zonas de servicios generales.

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Víctor Jiménez en el Taller de Pintura

En sus resultados proyectuales, la casa muestra las habilidades del joven O´Gorman, (24 años, cuando realizaba estos trabajos, nacido el 6 de julio de 1905) en los que se pueden apreciar el juego de claroscuros, contrastes entre masa y vacío, cerrado y abierto, continuidad, fluidez y transparencia en la parte frontal de la casa, contra el hermetismo y compartimentación del espacio, en la parte posterior de la misma. O´Gorman experimentó con formas estrictas, regulares y el despliegue helicoidal de la ya mencionada escalera, además de un estudio cuidadoso de la aplicación de las relaciones proporcionales en el conjunto volumétrico de la casa, a lo que sumó el manejo del color, como una referencia a las tradiciones nacionales. En este último sentido, incorporó también el uso de elementos vegetales  en los límites del terreno y el uso de la piedra del lugar, también en algunos de esos mismos límites. Es un detalle fino y de gran habilidad de diseño, la pequeña escalera que da acceso a la azotea. Es importante destacar que el rescate de la casa O´Gorman resalta, haciendo un espléndido conjunto, con las igualmente restauradas casas estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, trabajo también del arquitecto Víctor Jiménez.

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En otro sentido me parece, que reconociendo el valor y significación de esta casa  que ahora nos ocupa, la propuesta original de O´Gorman cuenta con algunos aspectos que me parecen criticables como son: El pórtico frontal si bien atractivo, dándole presencia y jerarquía al proyecto, resulta un lugar poco útil para la vida cotidiana de la casa, al estar desvinculado, sobre todo de los lugares públicos de estar comer. Es mucho pórtico, en relación a la volumetría total de la casa, para ser simplemente el lugar de acceso. En lo que tiene que ver con la sala y comedor, me parece un error el contar con ventanas altas que limitan la vivencia hacia el exterior y sobre todo sabiendo que existen espacios generosos, amables descubiertos alrededor de estos lugares de carácter social. Creo que una o unas ventanas bajas, que relacionaran la sala comedor con los exteriores, le hubieran dado a la casa una mayor riqueza vivencial cotidiana. Finalmente creo que el área del estudio de pintura, en planta alta,  cuenta con   demasiadas  superficies de  cristal, (reconociendo sus valores de alarde e innovación proyectual y constructiva) en relación a su superficie útil, limitando poder recargar lienzos en sus paredes y en otro sentido, la luz natural con la que cuenta, sin protecciones, tiene orientaciones norte, poniente y sur, no tan razonables para un estudio de esta naturaleza. En el taller de Diego, los ventanales miran hacia el norte y se capta luz de la misma orientación por la azotea.

f Desde luego celebro el rescate la de casa O´Gorman y sobre todo los resultados del conjunto, con las casas taller de Diego y Frida. Ambas obras tienen un significado importante para la arquitectura mexicana contemporánea dentro del pensamiento funcionalista, forman parte de nuestro valioso patrimonio construido moderno. Merecen ser visitadas, vueltas a estudiar y aventurar posibles reinterpretaciones, por parte de las nuevas generaciones de arquitectos, acordes con los tiempos actuales, reconociendo que los principios funcionalistas, como ideas, más allá de sus interpretaciones en el tiempo, siguen contando con vigencia. Juan O´Gorman muere alejado de la arquitectura, en la ciudad de México, el 18 de enero de 1982.

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