La arquitectura de Jorge Gracia en Tijuana

Gustavo López Padilla

La arquitectura mexicana contemporánea, a lo largo  de los últimos veinticinco años ha experimentado transformaciones relevantes. De entre ellas destaca el hecho de que en la mayoría de los diferentes estados que constituyen la República Mexicana, se cuenta ahora con buenas universidades y con ello escuelas de arquitectura. Se suma a lo anterior la realidad de que a pesar de los tiempos difíciles, que en materia económica han experimentado el mundo y el país, han habido mejorías en este mismo sentido, en las diferentes regiones, estados y ciudades mexicanas. Lo anterior se ha traducido en la aparición de nuevas generaciones de arquitectos, bien preparados, arraigados a sus  lugares de origen, que han impulsado, no sin dificultades, una arquitectura que significa a sus propias ciudades y estados, diversificando y enriqueciendo la realidad contemporánea de la arquitectura mexicana. Formando parte de este nuevo orden, en la ciudad de Tijuana, en sus alrededores y teniendo algunas repercusiones en San Diego, California, en los Estados Unidos, se comienza a conocer y reconocer la obra realizada por Jorge Gracia, arquitecto nacido en la propia ciudad fronteriza en el año de 1973 y habiendo realizado sus estudios profesionales en la Universidad Iberoamericana, campus Tijuana.

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Formando parte del crecimiento y diversificación de las actividades económicas, que hoy en día se aprecian en la ciudad de Tijuana, en el año de 2010, Jorge Gracia terminó la construcción de la Culinary Art School, de 894.00 m2 construidos, ubicada en Paseo del Río 7126, 3ra. etapa, zona río, en un sector de la ciudad que hace pocos años, surgió como tierra de oportunidades para el desarrollo urbano y de negocios. El contexto donde se ubica la escuela es pobre, en términos urbanos y arquitectónicos, poco consolidado, razón por la cual el criterio general del proyecto es cerrarse en relación a su presencia exterior y volcar la vivencia fundamental de la escuela hacia el interior, en referencia a un patio central, que opera como organizador y distribuidor de las diferentes actividades que ahí se realizan, al mismo tiempo que propicia la convivencia entre los asistentes al lugar. Al observar los resultados compositivos y formales del proyecto, es perceptible que el arquitecto Jorge Gracia, forma parte del grupo de los que piensan que la arquitectura debe ser clara, expresada en base a formas geométricas simples, regulares, mostrando con evidencia su orden estructural, el manejo y despiece de los materiales que constituyen su materialidad. Se entiende entonces su práctica profesional, formando parte de la arquitectura racionalista, que intenta, para los tiempos actuales, nuevas interpretaciones proyectuales, que anteponen una sensibilidad compositiva apoyada en el ejercicio de la razón, el uso de la técnica constructiva mas reciente, a lo que se suma la búsqueda de una eficiencia económica y funcional. Esta racionalidad y simplicidad, para este proyecto, tienden hacia una mayor abstracción formal, por lo que se puede identificar mas puntualmente, con lo que se denomina minimalismo, que al final de cuentas es una variante del propio racionalismo. Jorge Gracia, en congruencia con lo anterior, ha manifestado abiertamente su admiración y reconocimiento, en relación con el pensamiento y la obra de Mies Van der Rohe y en particular llama su atención el proyecto y realización de la Casa Farnsworth, 1946-1950, ubicada en Fox River, Illinois, E.U.

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El conjunto de la escuela, dispuesto en forma de herradura, se ordena en base a un eje longitudinal de composición, que recorre de inicio el acceso principal al lugar, cruzando por el patio ya mencionado,  rematando finalmente  en la cafetería y un pequeño auditorio, donde los profesores de la institución y posibles invitados, muestran prácticamente la preparación de alimentos y bebidas. En un primer cuerpo longitudinal, de doble altura, se ubican en planta baja, las áreas administrativas, servicios, biblioteca y articulaciones verticales. En un segundo nivel, del mismo cuerpo, se disponen los salones de teoría. Se aprecia aquí el predominio del macizo sobre el vano, dejando apenas las aberturas necesarias para indicar los accesos a las escaleras y los necesarios para iluminar las oficinas y circulaciones que conducen a las aulas. Un segundo cuerpo, enfrentado al primero, de un solo nivel, aloja los talleres de prácticas de la escuela, bien resueltos y equipados, limitados entre sí, como una propuesta de contraste, en base a cristales transparentes y lo mismo en relación al patio central, que ordena la composición del conjunto, propiciando con ello, continuidad visual y el mejor aprovechamiento de la luz natural. El patio ubicado medio nivel abajo, en relación con la calle que da acceso a la escuela, cuenta con un primer elemento compositivo que es un espejo de agua, escalonado, que funciona al mismo tiempo como escalera de acceso a la escuela. Unos cuantos arriates arbolados y el despiece de los pisos terminados en base a tableros de concreto y otros de madera, predominando finalmente la idea de vacío, le imprimen una atmósfera y un carácter sobrio y elegante al lugar.

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El arquitecto Gracia, gusta de combinar y contrastar un repertorio moderado de materiales, colores y texturas, como concreto aparente, terminado con duelas horizontales, madera para exteriores, también a la manera de un enduelado, superficies de cristal transparente y materiales metálicos, a veces en forma de tableros y otras formando parte de los componentes estructurales. El aprecia el gusto y cuidado por el detalle, que incluye el despiece modular sistemático de los materiales, la transición entre las variedades de los mismos, la solución de juntas, intersecciones estructurales e incluyendo el diseño de algunos componentes del mobiliario necesarios.

IMG_3736Reconociendo los buenos resultados proyectuales y de manufactura de la Culinary Art School, me parece importante anotar como una observación, que la disposición del mobiliario de algunos salones de clase y del propio pequeño auditorio de prácticas, al contar con ventanas que  iluminan los lugares, en posición contraria a la ubicación del maestro que imparte clases, representa una dificultad funcional, ya que la luminosidad que el maestro mira de frente, continuamente, a lo largo de la impartición de sus clases, seguramente por contraste, termina por deslumbrarlo y puede finalmente, llegar a percibir a sus alumnos como simples siluetas oscuras, desconcentrando tal vez, la impartición de sus clases.

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Dentro del conjunto de las obras realizadas hasta ahora por el arquitecto Jorge Gracia, destaca también el proyecto denominado Hotel Encuentro Guadalupe, Endémico Resguardo Silvestre, ubicado en el Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California, del año 2011.  Finalmente es importante apuntar, que el camino por recorrer, tanto del arquitecto Jorge Gracia, como el de la arquitectura propia de Baja California, incluyendo la ciudad de Tijuana, para consolidarse como una realidad importante, dentro del panorama actual de la arquitectura mexicana contemporánea, es largo todavía, pero se prefigura la posibilidad de un futuro promisorio.

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