La ciudad que deseamos

Gustavo López Padilla

En los últimos veinte años la ciudad de México ha sido motivo de estudio, de manera constante y desde una pluralidad de puntos de vista. Congresos, seminarios, encuentros de especialistas nacionales y extranjeros, se han avocado al tema y lo han reflexionado a profundidad, quedando buena parte de la información resultante documentada en libros, revistas y en diferentes medios de comunicación. La mayoría de los diagnósticos concuerdan en las problemáticas que aquejan a la ciudad y existen también afinidades en relación a los planteamientos de las alternativas  de posibles soluciones que  debieran instrumentarse. Vale la pena hacer un recuento sobre el conjunto de estas reflexiones.

Evitar el crecicimiento horizontal periferico a la ciudad depredatorio de la naturaleza

Evitar el crecicimiento horizontal periferico a la ciudad depredatorio de la naturaleza

Se ha llegado de inicio, al acuerdo en la necesidad de consolidar los programas de planificación familiar, de tal manera de hacer congruente el crecimiento poblacional de la ciudad y sus zonas conurbadas, con el propio desarrollo urbano territorial, de tal suerte de acercarse en la medida de lo posible al equilibrio razonable entre el número de pobladores y lo que ofrece la ciudad en términos de espacios habitables, privados y públicos, servicios y trabajo, con la intensión de lograr de esta manera elevar la calidad de vida, acercándonos a los estándares de las ciudades de los países desarrollados que lo han logrado. Lo anterior está directamente relacionado con la urgente necesidad de controlar y reducir el crecimiento horizontal indiscriminado de la ciudad hacia las zonas periféricas, evitando e incluso restaurando la depredación de las áreas naturales que se ubican precisamente en aquellas áreas limítrofes. Se propone y en este sentido existe un acuerdo generalizado entre todos los expertos y conocedores, la idea de intensificar la densidad construida de la ciudad, hacia el interior del territorio ya edificado. En una ciudad existe de manera natural la convivencia de densidades bajas, medias y altas; se trata de promover una mayor aplicación de densidades medias, a la manera de las mejores ciudades europeas y aplicando el uso de densidades altas en zonas o corredores puntuales, que cuenten con la infraestructura instalada necesaria, que precisamente hace viable la implementación de estas densidades. En términos generales, la propuesta es aprovechar en todo el territorio de la ciudad, las capacidades existentes de infraestructura, en lo que tiene que ver con las redes de agua potable, drenaje, suministro de energía eléctrica, así como los tejidos de vialidades y sistemas de transporte. El modelo deseable es pues el de una ciudad concentrada, que resulta mas viable desde el punto de vista de su funcionamiento y la economía asociada al mismo. Las propuestas e imágenes implementadas por el Barón Haussman a mediados del siglo XIX para la ciudad de París, siguen siendo atractivas como un modelo para impulsar la creación de nuevas zonas de vivienda colectiva. Pero para que funcionen los planteamientos de densificación razonable, en base a un acuerdo social llevado a planes de desarrollo, estos últimos deben ser respetados por la población en general, pensando en el bien común y en el adecuado funcionamiento de la ciudad. Para lograr lo anterior es necesario desterrar las actitudes de corrupción que están ancladas en la propia sociedad mexicana y en los funcionarios gubernamentales, como practica cotidiana hoy en día, que se han traducido en el indeseable crecimiento horizontal periférico, depredatorio de la naturaleza, por una lado, y en el abuso de densidades altas, en algunos sectores de la ciudad, creando igualmente importantes desequilibrios urbanos construidos, que castigan la sana convivencia social, llegando incluso a provocar conductas negativas. La ciudad necesita orden en todos los sentidos, que termine reflejándose en la imágenes, perfiles y calidades de lo construido en sus entrañas.

av carnot

Av Carnot, París, Francia

La densificación tiene que ir acompañada con la creación de nuevos y diversos espacios públicos, llámense plazas y jardines, que permitan la convivencia social y se vuelvan extensiones naturales de los espacios propiamente arquitectónicos, entendiendo que  la gran casa de todos es la ciudad. Se espera como horizonte, acercarse a la disponibilidad de entre 12 y 15 m2 de espacio abierto por habitante. Para lograr lo anterior es necesario reconstruir gran parte del tejido de la ciudad, tratando de lograr equilibrios entre lo construido y los espacios públicos, e incluso en relación a la disponibilidad de servicios de salud, educación, recreación y trabajo, asumiendo la idea de que las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo. Las grandes áreas territoriales, sobre todo al norte y oriente de la ciudad, representan una gran reserva urbana, en la cual se pueden aplicar los criterios de densificación y creación de nuevos e importantes espacios verdes. Se trata entonces de destruir partes de la ciudad, para reconstruirlas con una nueva visión urbana, mas humana y eficiente. Se ha planteado también, desde el año de 1965 del pasado siglo, con las propuestas de Nabor Carrillo y Gerardo Cruickshank, la restitución lacustre de la ciudad, aprovechando los terrenos aún  disponibles de lo que fuera el Lago de Texcoco; planteamiento que fue retomado por Alberto Kalach, Teodoro González de León y Gabriel Quadri, al final de los años noventa, con su propuesta de Vuelta a la ciudad lacustre. El proyecto en cuestión es absolutamente viable, dada la cantidad de agua potable que se consume en la ciudad, misma que se convierte en aguas residuales, a las que se suman las importantes cantidades de agua de lluvia que caen en la ciudad, mismas que en conjunto una vez tratadas, pueden suministrar el agua necesaria para restituir buena parte del otrora Lago de Texcoco. Es inconcebible que este proyecto largamente estudiado, iniciado por Nabor Carrillo y Cruickshank no haya tenido hasta hoy la continuidad deseada. Todos los elementos necesarios para llevarlo a cabo están a la mano. Está faltando voluntad política para instrumentar políticas de desarrollo de largo alcance, pensando en el bienestar colectivo, en la renovación ambiental y en  propiciar mejores condiciones de habitabilidad para el conjunto de la ciudad y sus habitantes

lago

Imagén del Lago Nabor Carillo

Adicionalmente a este proyecto indispensable, es importante tomar en cuenta la  experiencia de Mario Schjentan y José Luís Pérez Maldonado, al diseñar el llamado Parque Tezozómoc, ubicado en la Delegación Atzcapotzalco, de aproximadamente 30 hectáreas, interesante y amable espacio verde que contiene en su corazón territorial un importante cuerpo de agua tratada. Estos arquitectos han realizado, con este mismo criterio, otros proyectos semejantes en la propia ciudad de México, de manera exitosa. Contar con 10 o 12 nuevos parques similares, a todo lo largo y ancho del tejido de la ciudad, a manera de una gran acupuntura urbana, debería ser otro proyecto prioritario. Para lograr lo anterior habría que derribar edificaciones preexitentes, en barrios que disponen de uno o dos niveles como promedio construido y aumentar la densidad edificable en los alrededores a esas mismas zonas, con densidades medias, que llevarían a construcciones de hasta 5 niveles como promedio. Se ha planteado también la realización de otros proyectos, como la restitución de algunos ríos como el de la Piedad y el Churubusco. A primera vista parecen propuestas demasiado utópicas, sin embargo otras ciudades en el mundo han realizado proyectos exitosos semejantes, que bien pueden servir como modelo, haciendo las reinterpretaciones necesarias a nuestra propia circunstancia; tal es el caso del Proyecto Madrid Río, en la ciudad de Madrid, España o el del Río Cheonggyecheon, en Seúl, Corea del Sur.  Conciliar un desarrollo equilibrado de la ciudad, con la creación de nuevos espacios verdes, con cuerpos de agua importantes, debe impulsarse como una renovada cultura urbana. El cambio de mentalidad en relación con la basura, debe terminar de consolidarse, en la ciudad y en el país, en el sentido de entender que es un bien y no un desperdicio, fomentando su reciclaje, rompiendo viejos esquemas en relación a su manejo y en lo relativo a los  intereses de los distintos grupos implicados en el tema. Basura que puede generar energía y que adecuadamente tratada, se puede convertir en un sinnúmero de objetos y materiales con múltiples aplicaciones, incluso dentro de la industria de la construcción y que hoy en día puede generar muchos empleos, bien remunerados, dentro de la floreciente industria del reciclaje.

Parque Tezozomoc

Parque Tezozomoc

En términos de transporte, el acuerdo generalizado es impulsar aún más el de carácter colectivo, como el metro y los metrobuses, con rutas mas eficientes, unidades nuevas, cómodas, no contaminantes e impulsando una distinta actitud colectiva, que restrinja en la medida de lo posible el uso del automóvil particular. Se suma a lo anterior la necesidad de crear estacionamientos periféricos, estratégicamente dispuestos, de tal manera que en ellos se dejen los autos y en el corazón de la ciudad se utilice preferentemente el transporte colectivo, sumando a lo anterior un mayor uso de la bicicleta, como sucede en las principales y mas conscientes ciudades europeas, en las cuales los ejecutivos, amas de casa, gente mayor, jóvenes y adolescentes utilizan este medio de movilidad. Se requiere instrumentar para ello, mas estaciones de bicicletas y rutas seguras. Se ha avanzado un buen trecho en esta materia; hay que aprovechar el impulso conseguido y complementar los programas necesarios. Se ha planteado también, aumentar la instrumentación de calles peatonales, en los distintos barrios de la ciudad, no solo en el centro de la misma, de tal manera de propiciar la convivencia colectiva y disfrutar aún más el patrimonio construido disponible.

ecobici0420112012231808 (1) Otro rubro destacado, es el relativo al uso razonable del agua potable. No se puede seguir disponiendo de manera inconsciente el vital líquido. Se debe llegar lo mas pronto posible, a la implementación de ciclos cerrados, en los que una vez que se utilice el agua potable, -que se trae desde lejos y de los pozos profundos de la ciudad- una buena parte de ella se trate hasta el punto de volverla nuevamente potable, usándola así muchas veces y solo reponiendo la que se evapore o pierda en fugas, siendo además necesario reparar y restituir las viejas redes de distribución, tanto de agua potable, como de drenaje. Otro tanto de las aguas residuales debe servir para crear los cuerpos de agua mencionados y todavía otra parte, se puede destinar para usos diversos como riego de áreas verdes, actividades industriales e incluso agrícolas. La cantidad de agua que se consume en la ciudad de México, bien distribuida, puede abastecer razonablemente los rubros antes mencionados. En estos mismos términos de criterios ambientales, se debe impulsar la transformación de las zonas industriales, no su eliminación, pues sus empleos son absolutamente necesarios, mejorando los procesos, para hacerlos mas amables con la naturaleza. Se requieren los puestos de trabajo, incluso la creación de nuevos de ellos, la construcción de nuevas zonas industriales, pero pensando en que la operación de las mismas, respondan a las normas mas avanzadas en materia de sustentabilidad.

planta tratamiento

Planta de Tratamiento Atotonilco

 La experiencia de muchos años en materia de desarrollo urbano, tanto nacional como extranjera, nos ha revelado con precisión que hemos hecho mal y que otras cosas bien. Conocemos con claridad los diagnósticos y las políticas de lo que debemos hacer. Disponemos del conocimiento y la tecnología necesaria para llevarlas a cabo. Se trata entonces de contar con voluntad política y social,  empujando todos para el mismo lado, sin estar atados a limitaciones e intereses partidistas en términos políticos. No se trata necesariamente de un problema o una limitación económica; para lograr lo anterior es necesario planear una ruta razonable en el tiempo, conseguir poco a poco lo que deseamos y ser constantes en su instrumentación, mas allá de los perversos ciclos sexenales. La ciudad de México es una gran ciudad, para decirlo mejor son muchas ciudades al mismo tiempo, con historia, con importantes y diversas expresiones culturales, disponiendo de un admirable patrimonio construido, que se remonta hasta la época prehispánica, pasando por la colonial e incluyendo los tiempos modernos. Tiene un enorme potencial económico y sus perspectivas de futuro son significativas. Todos somos corresponsables de desarrollar y reconstruir de mejor manera nuestra ciudad, en nuestras manos están su pasado, su presente y sus perspectivas de futuro.

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