Casa El Sabino – Agustín Landa Ruiloba

Gustavo López Padilla

Agustín Landa Ruiloba pertenece a ese singular grupo de personas, en donde la arquitectura forma parte de una tradición familiar, que incluye por lo menos tres generaciones. Su abuelo fue un arquitecto reconocido, su padre lo es actualmente y él ha comenzado su propio camino dentro del campo del diseño. No es fácil en estas circunstancias descubrir sus propios repertorios dentro del hacer arquitectónico, cuando se trae a cuestas una carga de esta naturaleza. Sus antecesores forman parte de la arquitectura racionalista y Agustín Landa Ruiloba, siguiendo el mismo impulso, desarrolla su arquitectura dentro de esta misma postura y línea de pensamiento. Realiza proyectos haciendo equipo con su padre y algunos de escala modesta, hasta ahora, los ejecuta por su propia cuenta, fundamentalmente casas habitación, para clientes particulares.

splantasLa Casa El Sabino, de 620.00 m2, ubicada en San Pedro Garza García, en el estado de Nuevo León, terminada en el año 2009, es una obra representativa de sus intereses y habilidades proyectuales. El programa implicado en la misma es convencional, para una familia de clase media acomodada, resuelta en dos y medio niveles, ajustándose con naturalidad a la topografía del lugar. En el terreno de forma irregular, trapezoidal, dispone un partido en forma de ¨L¨, que abraza una zona jardinada hacia donde viven fundamentalmente los espacios principales y se induce ahí mismo la vida social al aire libre, respetando la preexistencia en el sitio de un espléndido encino centenario. En el planteamiento general se busca la orientación adecuada, de tal suerte que se enfrente de la mejor manera posible, las condiciones climáticas extremosas de la ciudad de Monterrey, donde se ubica el proyecto,  protegiéndose de la incidencia del sol, sus ganancias de calor y buscando además lograr las mejores vistas hacia el paisaje circundante. Si bien la geometría empleada en el proyecto, es regular, de formas simples, resulta expresiva dados los juegos volumétricos, cambios de planos, combinaciones de macizos y zonas transparentes, terrazas y volados, claroscuros y contrastes, buscando el aprovechamiento de la luz y ventilación naturales, otorgando además personalidad y  funcionalidad a los espacios, que responden a las necesidades particulares de los usuarios y al carácter de cada elemento programático.

sabino

A la distancia la Casa El Sabino recuerda las experiencias de arquitectos como Richard Neutra, (1892-1970) arquitecto austriaco, nacionalizado estadounidense, que dentro del racionalismo, con proyectos como la Casa Kaufmann, del año 1946, ubicada en Palm Springs, California, en los Estados Unidos, exploraron repertorios compositivos mas expresivos, con criterios de pertenencia a un lugar específico, en base a una geometría dinámica, combinaciones de texturas y materiales,  entre artesanales e industriales, como  son la presencia dominante del tabique de barro, concreto aparente, piedras naturales, mas algunos componentes de cristal y elementos metálicos. La presencia urbana de la casa El Sabino es discreta, cerrada hacia la calle, destacando el contraste de juegos volumétricos, claroscuros, manejo del color y empleo de materiales texturizados. La propuesta privilegia la vida hacia el interior de la casa, en relación al jardín y las vistas al paisaje. Los espacios habitables que requieren privacidad son compartimentados y definidos para su uso, ocupando el nivel próximo a la zona jardinada y las áreas públicas, dispuestas en un primer nivel alto, cuentan con continuidades a manera de plantas libres y dobles alturas,  otorgándole mayor jerarquía a estos lugares. Los espacios públicos cuentan además con sendas terrazas, hacia donde se extiende la vida social de la casa. El conjunto proyectado se articula geométrica y vivencialmente a partir de las escaleras, que vinculan los diferentes niveles y por medio de un espacio de doble altura, que funciona como estar familiar cotidiano, mismo que cuenta con un amplio ventanal, que mira al jardín, procurando además la luz natural.

ASEs atractiva en la volumetría general, la combinación de planos verticales y horizontales, macizos y transparencias y el desprendimiento visual de la cubierta de azotea, en la zona de la estancia principal, sugiriendo con ello una mayor ligereza, que se combina con los apoyos puntuales metálicos y las superficies contrastantes acristaladas. Sin mayores alardes compositivos o constructivos, la casa cuenta con una  escala, calidad formal, habitable y paisajística, que la hacen un lugar confortable, amable para vivir.

BS

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