Alternativas para el Aeropuerto Internacional de la ciudad de México

 Gustavo López Padilla

 En los últimos meses se ha vuelto a proponer la construcción de un nuevo aeropuerto internacional para la ciudad de México. De hecho ya se ha invitado a un reducido grupo de despachos de arquitectos, nacionales y extranjeros, a un concurso para la realización del proyecto correspondiente, mismo que se propone ubicar en  los terrenos baldíos de Texcoco, en el Estado de México, que se ubican próximos a la actual terminal aeroportuaria. Con ello ha reaparecido la polémica de la pertinencia de su ubicación, ya que existen opiniones encontradas en las que unos piensan que Texcoco es el lugar adecuado y otros pensamos que debiera ubicarse en la otra alternativa propuesta, que es Tizayuca, en el Estado de Hidalgo.

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Siendo de los que opinan y lo he escrito reiteradamente, sin filiaciones partidistas o intereses económicos, que ubicar el nuevo aeropuerto en Texcoco sería un grave error, quiero dar cuenta de las razones que me llevan a adoptar esta postura y para el efecto me voy a permitir considerar brevemente algunas consideraciones de carácter histórico. Vale la pena recordar que la fundación de Tenochtitlan, en el año de 1325, por parte de algunas tribus nahuas que llegarían a constituir el Imperio Mexica, se llevó a cabo seleccionando una zona central de la cuenca de lo que hoy conocemos como la ciudad de México, en la que existían en su origen cinco importantes lagos. Los mexicas no sin dificultades hicieron  convivir  su ciudad con la condición lacustre del lugar y fue hasta la época colonial, en la que los españoles, que aquí también decidieron asentar la principal ciudad de su imperio en América, con la idea de evitar las inundaciones en la misma, emprendieron acciones para desecar los grandes cuerpos de agua que existían previamente, algunos de ellos contando con agua dulce. Estas acciones agresivas contra  la naturaleza en el sitio, se convirtieron en el tiempo en una actitud recurrente en la cultura mexicana, secando cuanto cuerpo de agua les provocaba dificultades para afrontar el desarrollo de la ciudad de México. El impacto ambiental en la cuenca, al paso del tiempo, se fue agravando de la mano de la desaparición de los cuerpos de agua, el crecimiento de la mancha urbana y la deforestación de importantes superficies boscosas. Hoy en día afrontamos cotidianamente sus consecuencias. Evaluando el proceso de desarrollo urbano de la ciudad de México, es desde luego condenable el haber secado los importantes cuerpos de agua, sin haber emprendido acciones de convivencia del desarrollo urbano, con las preexistencias de la naturaleza, como existen en otras ciudades en el mundo, siendo desde luego Amsterdam, en Holanda, un ejemplo notable en este sentido..

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En la época moderna, en la segunda mitad de los años sesenta, Nabor Carrillo y Gerardo Cruickshank, conscientes del agravio ambiental, propusieron sensatamente un gran proyecto de rescate hidráulico para la cuenca de la ciudad de México, aprovechando las aguas residuales de la propia ciudad, previamente tratadas, que dio algunos  resultados limitados, como el cuerpo de agua precisamente llamado Nabor Carrillo, quedando suspendidos los trabajos de este proyecto, desde aquellos años a la fecha, que de manera imperdonable no hemos tenido la visión sustentable, voluntad política y social de continuar. Pero es una realidad que todavía una buena parte de los terrenos que alojaron uno de  los antiguos lagos, el de Texcoco, está disponible, vacía, aguantando las impresionantes presiones para ser desarrollados y es aquí justamente donde se pretende ubicar la nueva terminal del aeropuerto de la ciudad de México.

3 Ocupar ese territorio por naturaleza inundable, con las instalaciones de un gran aeropuerto, absolutamente necesario para la ciudad de México, generaría desde el principio y desde luego en el tiempo, presiones de desarrollo en el lugar, que difícilmente se podrían controlar. Ya de por sí, de inicio, las nuevas instalaciones del aeropuerto requieren de importantes áreas, que debieran ser generosas, eficientes y funcionales, pensando en el largo plazo de su adecuado funcionamiento; siendo indudable que a pesar de lo anterior, mas adelante se requerirán mas talleres de mantenimiento, mas lugares para estacionar aviones, mas hoteles, mas servicios y estacionamientos para autos, generándose en el lugar y sobre todo en los distintos perímetros del lugar, una gran presión inmobiliaria y de desarrollo de muy distinta naturaleza, que seguramente impactaría en la zona, que debiera, para salud de la población misma del área metropolitana de la ciudad de México, ser tratada como zona de conservación, procurando contar, precisamente ahí,  con la mayor cantidad de área dedicada a alojar agua, aprovechando las grandes cantidades de aguas residuales de la ciudad de México, que debían ser tratadas, a lo que se deberían sumar superficies boscosas y unas mínimas instalaciones para el mantenimiento y resguardo de esa zona prioritariamente ecológica. Es vital e indispensable reconciliarse con la naturaleza, en la medida de lo posible, después de tantas acciones agresivas en su contra. Se suman a lo anterior las dificultades técnicas para construir el aeropuerto en los terrenos de Texcoco, dada la limitada y difícil naturaleza geológica de los mismos. Hoy en día, una gran cantidad de las actuales instalaciones en esa zona, incluyendo las aeroportuarias, sufren afectaciones estructurales y de distinta naturaleza, dadas las condiciones del terreno y a la extracción continua de agua proveniente de los mantos freáticos.. Casi todo se puede solucionar técnicamente hoy en día, pero los costos asociados a la construcción de las instalaciones necesarias para el nuevo aeropuerto, en los terrenos de Texcoco y su mantenimiento cotidiano, serían importantes.

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Como una mejor alternativa, se cuenta con la disponibilidad de los terrenos en Tizayuca, en el estado de Hidalgo, suficientemente generosos en área disponible, a una distancia razonable en relación con la ciudad de México, como sucede de manera similar en muchos aeropuertos en el mundo, contando además con mejores condiciones geológicas para construir el aeropuerto y representando menores afectaciones desde el punto de vista ambiental, siendo necesaria, desde luego, la construcción de medios de conectividad eficientes entre la nueva terminal y la ciudad de México. Allá en Hidalgo se impulsaría además, un nuevo polo de desarrollo en la zona al existir ahí el aeropuerto. Conservando las instalaciones  actuales para vuelos nacionales, en la ciudad de México se debería priorizar, para beneficio de los mas de veinte millones de personas que aquí convivimos, la restauración hidráulica del otrora Lago de Texcoco, que podría ser, sin duda, una de las acciones  y contribuciones mas importantes, con repercusiones  ambientales regionales e incluso mundiales.

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