CRITICA en la arquitectura mexicana contemporánea

Gustavo López Padilla

A la memoria de mi maestro Humberto Ricalde…

       La edad moderna ve en la crítica a la madre del cambio, esto que nos comenta el poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura  1990, si bien es cierto, habría que reflexionarlo con detenimiento, porque tiene que ver mas con la idea generalizada que ha acompañado al ser humano no solo en la modernidad, sino desde el origen de los tiempos. La vida por su propia naturaleza es cambio permanente y la crítica en el sentido amplio del término, como ejercicio intelectual, como uno de los rasgos distintivos que nos hace  precisamente ser humanos, nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. La valoración del conjunto de las experiencias vividas, su crítica, es uno de los  puntos de apoyo que nos ha llevado a experimentar el universo de posibilidades que nos ofrece la vida y que nos ha permitido al mismo tiempo ser diversos. Experimentar y aceptar distintos puntos de vista, es otra condición de la riqueza de vida del ser hombre y es resultado, entre otras cosas, del ejercicio de la crítica. Al paso del tiempo el hombre ha creado culturas, ciudades y sus arquitecturas correspondientes han sido expresiones fundamentales de los valores que acompañan estas experiencias sociales. La crítica al conjunto de ideas y valores que han acompañado cada período histórico, mas las particulares valoraciones de la propia experiencia proyectual y constructiva de las ciudades y la arquitectura, han permitido que evolucionen al mismo tiempo, en caminos  paralelos. Es necesario en este punto entender la diferencia que existe entre construir y hacer arquitectura. Una construcción simple, cumple en mas o en menos las funciones de alojar y proteger, y eso en términos generales lo puede hacer cualquier gente; hacer arquitectura es otra cosa; es el resultado de la meditación y aplicación de ideas que dan como resultado espacios habitables que terminan por representar valores y significados estéticos, tecnológicos, sociales y políticos. A partir de sus cualidades la arquitectura tiene además la capacidad de emocionar y esto nos recuerda las reflexiones  que en este sentido hiciera Luis Barragán.  A partir de lo anterior he tratado de comprender lo que es para mi la arquitectura, llevándome a definirla como ¨la expresión construida de los valores de la vida¨. Así las cosas, la critica es entendible como una actividad fundamental para la valoración de las ideas que están detrás de las obras, para reflexionar los resultados concretos de estas obras, su materialidad, para valorar la vida misma en su conjunto y por ende también para visualizar las posibilidades de evolución y desarrollo de estas ideas rectoras, que dan sentido y  significados a la construcción de ciudades y sus arquitecturas.

Vale la pena reflexionar un poco mas sobre lo que entendemos por crítica, y para el efecto nos vamos a remitir a algunas de las consideraciones que sobre el tema ha elaborado el arquitecto y crítico español Josep María Montaner y que ha dejado constancia en su libro que se llama precisamente Crítica, del año 1999, editado por Gustavo Gili.  Montaner nos dice:  La crítica comporta un juicio estético. (Y yo agregaría que todo juicio implica necesariamente además, consideraciones sociales, políticas y filosóficas) Y Montaner nos sigue comentando: dicho juicio consiste en una valoración individual de la obra arquitectónica que el crítico realiza a partir de la complejidad del bagaje de conocimientos de que dispone, de la metodología que usa, de su capacidad analítica y sintética y también de su sensibilidad, intuición y gusto. (pág. 7) Nos dice además: ¨la actividad del crítico se dirige a comprender la obra para poder explicar al público su contenido. (pág. 8)  ¨Todo ensayo debe intentar hilvanar razonamientos y comparaciones inéditas… (pág. 9) entrecruzando referencias a diversos campos de la cultura: pintura, escultura, literatura, poesía, música, antropología, religión y ciencia. (pág. 10) El ensayo debe ser abierto en su estructura, de forma provisional, revocable, perfeccionable. Es una prueba, una tentativa, un acercamiento. Sugiere, apunta, esboza, enmarca, propone. (pág. 10) En su otro libro Las formas del siglo XX, el mismo Montaner nos comenta: La intensión es abrir discursos mas que ofrecer unos resultados cerrados, se trata de incitar a la búsqueda mas que a la solución. (pág. 16) Debemos entender entonces que no se pretende con la crítica emitir juicios universales, verdades absolutas, se trata del punto de vista de un autor para un tiempo y una circunstancia determinada. Por necesidad se aceptan además diferentes puntos de vista, otras consideraciones de valor.


Para poder ejercer y desarrollar una actividad crítica se requiere entonces por principio de cuentas, leer mucho y de muy distintas materias: literatura, ciencia, economía, sociología, política y desde luego de manera muy importante, lo que tiene que ver con la arquitectura y la filosofía, entendida esta última como el estudio de las causas primeras de las cosas y que se ocupa además  de las distintas maneras de conocer esas cosas. Es pues necesario acercarse a los pensamientos de filósofos como Platón, Aristóteles, Rene Descartes, Emmanuel Kant, Federico Hegel, Augusto Comte, Ludwig Wittgestein, Bertrand Russell, o a pensadores como André Bretón, Albert Camus  o Jurgen Habermas, Karl Pooper, Isaiah Berlín y Hanna Arendt entre muchos otros. Se trata también de correlacionar la valoración de la arquitectura y las ciudades con el cine, el teatro, la danza, la música y la escultura. Para el caso particular de la arquitectura y las ciudades, entendiendo desde luego que la mejor escuela que existe en el mundo en estas materias es la calle, se requiere además viajar mucho, a lugares con culturas, geografías y economías distintas, viajar con los ojos bien abiertos, con mirada de arquitecto, incluyendo para el efecto la voluntad de sensibilizar todo el cuerpo, la piel, el olfato, los oídos y el tacto, atendiendo a todas las posibilidades vivenciales que ofrecen los distintos espacios que se recorren durante los viajes. Aquí vale la pena recordar las reflexiones de Juhani Pallasmaa precisamente documentadas en su obra llamada los ojos de la piel, que apareció en el año 2010, con el sello de la Gustavo Gili o las espléndidas reflexiones de Peter Zumthor, que quedaron registradas en su libro Atmósferas, del año 2006, también editado por Gustavo Gili. En este orden de cosas se suma a lo anterior el crítico norteamericano Paul Goldberger, con su libro Porqué importa la arquitectura, del año 2012, editado por ivorypress quién nos comenta: Entre caminar por las calles y leer un libro de historia de la arquitectura, siempre escogeré caminar y así experimentar el poder de la percepción real. (pág. 29) Y volviendo a Montaner, en su citado libro Crítica, el nos comenta: la actividad del crítico de arquitectura también es nómada. El lugar donde ejerce su juicio es en el interior de la misma obra arquitectónica, recorriendo sus espacios y valorando su realidad material dentro del entorno y de la ciudad. (pág. 13)

Aquí en este punto vale la pena recordar la formación intelectual  del maestro suizo francés Lecorbusier, quien a partir de sus viajes, viviendo los lugares, dibujando, reflexionando, comparando y criticando lo que veía, sin acudir formalmente  a una escuela de formación arquitectónica, fue construyendo conjuntamente con su trabajo proyectual, el conjunto de ideas, arquitectónicas y urbanas, que le dieron sentido a sus obras, ideas que en buena medida se convirtieron en rectoras de una manera de entender y practicar el movimiento moderno, racionalista, extendiendo su influencia a una buena parte del mundo. Lecorbusier nos permite entender y verificar con claridad la importancia de la critica. Y con él también podemos comprobar, con algunas de sus obras,  que la realidad construida de las mismas obras, se puede convertir en crítica construida. Es importante hacer una diferenciación  entre el historiador y el crítico, aunque naturalmente existen matices, roces  y cruzamientos entre ambas actividades. Por un lado hablamos de la actividad que tiene que ver con la documentación, con la relación ordenada, gráfica y descriptiva de las obras que constituyen un período histórico. Se trata de mostrar los hechos arquitectónicos o urbanos de la manera mas clara y objetiva posible. Lo anterior es una actividad  importante y que ya de por si en la misma selección de las obras, tácitamente implica una postura crítica; cuales mostrar y cuales no, pero sin  elaborar valoraciones exhaustivas. Volviendo al mismo Montaner en su libro Crítica nos dice: las valoraciones que se establecen en los juicios estéticos son susceptibles de cambios e interpretaciones contrapuestas, pero los datos y los hechos concretos son solo de una manera¨. (pág. 12) Para construir el propio universo de ideas y lo que tiene que ver con las actividades de la crítica, resulta fundamental el correlacionarse con personajes que tengan que ver con otras disciplinas de la cultura. La retroalimentación de distintas visiones de la vida, del arte y la ciencia, enriquecen las posturas críticas. Recordemos al mismo Lecorbusier, quién estableció lazos de amistad con personajes como Picasso o Einstein o a Luis Barragán, quién se relacionó con personajes emblemáticos como Mathías Goeritz, Gerardo Murillo o Jesús Reyes Ferreira, resultando determinantes estas amistades para los dos arquitectos mencionados, en lo que tiene que ver con el intercambio de ideas y experiencias en la vida, para la construcción de sus pensamientos e ideas arquitectónicas y urbanas. Vale la pena recordar en este sentido, la importancia que tuvieron las vanguardias figurativas, aquel gran conjunto de expresiones culturales, pictóricas, escultóricas, musicales y literarias de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que alimentaron en gran medida las ideas arquitectónicas que consolidaron el movimiento moderno.


Fundamentalmente en México, en lo que tiene que ver con el desarrollo de la arquitectura y las ciudades contemporáneas, nos hemos nutrido de la historia, del pensamiento, las imágenes  y la crítica elaborada por autores oriundos de otros países. Nos referimos a historiadores y críticos  como Siegfred Giedion, Leonardo Benévolo, Bruno Zevy, Giulio Carlo Argan, Manfredo Tafuri, Nicolas Pevsner, Peter Collins, Renato de Fusco, Robert Venturi, Collin Rowe, Willian Curtis, Kenneth Frampton, Charles Jencks, Philip Drew, Jan Cejka y mas recientemente Anatxu  Zabalbescoa y Josep María Montaner, mencionando algunos de los mas conocidos. En nuestro país todavía no existe una tradición consolidada de lo que tiene que ver con la documentación histórica y menos aún con lo que se refiere a la critica arquitectónica y urbana. Por mucho tiempo en términos de historia de la arquitectura moderna mexicana el libro Arquitectura Mexicana Contemporánea de Israel Katzman y 4000 años de Arquitectura Mexicana, editado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos de México, mas algunas publicaciones de revistas, como Arquitectura México, dirigida por Mario Pani o la colección de Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, editados por la Dirección de Arquitectura del INBA, fueron de las pocas publicaciones que se realizaron con este tema. En términos de crítica arquitectónica, creo que lo mas relevante realizado por muchos años, fue la publicación de las Platicas sobre Arquitectura del año 1933, publicadas por la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble, del Instituto Nacional de Bellas Artes, en donde diversos autores, entre los que destacan Juan Legarreta, Juan O´Gorman, Manuel Amábilis y Federico Mariscal, entre otros, discutieron cual debería ser el rumbo de la arquitectura mexicana, al término de la Revolución Mexicana, dando el paso nuestra arquitectura, de la noche a la mañana a la modernidad, al racionalismo, sin transitar por todo el proceso histórico que dio origen  y resultados a esta manera de entender la arquitectura. Se sumó a lo anterior el libro Teoría de la Arquitectura, de José Villagrán, editado por la misma dependencia del INBA. Vale la pena comentar además, que el conjunto de los libros antes mencionados, salvo las platicas del 33 y le teoría de Villagrán, tienen una circulación muy limitada o ya no se editan y a veces es difícil consultarlos en bibliotecas públicas.  Si pensamos mas generalmente, no existe un libro hecho en México, por autor mexicano, de gran alcance, repercusión y difusión, sobre la historia de la arquitectura contemporánea universal, que podría incluso incluir obras mexicanas y menos aún un libro que haga la crítica de ese momento histórico de la arquitectura y si existen están guardados en alguna recóndita gaveta, de alguna institución pública o de alguna universidad.


En los últimos treinta y cinco años ha mejorado un poco el panorama en la Arquitectura Mexicana; han aparecido un  buen  número de publicaciones, privadas, gubernamentales y universitarias como libros y revistas, a lo que se han sumado diarios de circulación nacional e incluso realizaciones de televisión y video, la mayoría documentando particularmente, de manera gráfica y visual, el hacer profesional arquitectónico o urbano de diversos autores, generaciones y regiones geográficas del país. Pero lo que tiene que ver propiamente con la elaboración de libros de histórica en general, mostrando el conjunto de las obras y el ejercicio de  la crítica sobre esas obras ha seguido bastante limitado. Y la pregunta entonces es: ¿se hace o no se hace actualmente crítica en el medio de la arquitectura mexicana?  Y la respuesta es que si se realiza crítica, pero se efectúa al interior de los despachos de arquitectura, en los cafés, en las aulas y pasillos universitarios, pero no queda documentado casi nada de esas discusiones. Incluso en las propias universidades, se realizan constantemente seminarios sobre el tema y se llegan a realizar algunas publicaciones, mismas que quedan relegadas, las mas de las veces en las bodegas de las dependencias de las propias universidades; su circulación es prácticamente nula para el público en general, no están en las librerías mas allá del ámbito universitario. Conocen los resultados de las publicaciones de esos congresos o seminarios, tan solo algunos estudiosos, al interior de las propias universidades. No ha habido hasta ahora una preocupación real, por difundir abiertamente las publicaciones resultantes. Esto sucede tanto en la UNAM, como en la UAM, la Ibero o el Tec de Monterrey, por citar tan solo algunas de las universidades mas importantes del país. Otro tanto sucede en los Colegios de Arquitectos de toda la República Mexicana, se realizan seminarios, congresos y sus resultados están archivados al interior de esos colegios. Un ejemplo de lo anterior tiene que ver con un congreso que se realizó en el año de 1990, para valorar la obra de Luís Barragán, y ha sido hasta este 2017, veintisiete años después, que finalmente ha aparecido la publicación, editada por las Facultad de Arquitectura de la UNAM, que da cuenta de los resultados de aquél congreso. Que bueno que finalmente apareció, me parece un documento importante y ojalá esta publicación, rebase los límites de difusión y distribución  de las propias aulas universitarias. Hace falta incentivar y preparar en las distintas escuelas de arquitectura, a un mayor número de alumnos para que participen en el ejercicio de la crítica, propiciar la publicación de esos trabajos y sobre todo, insistiendo, alentar  la difusión generalizada de los mismos.


Si pensamos que la mayoría de la población de nuestro país, misma  que hoy en día cuenta con alrededor de 120 millones de habitantes, de los cuales el 75 %  es decir 90 millones de personas viven en ciudades y por ello  sufren o disfrutan de las calidades espaciales habitables existentes en las mismas y luego entonces tienen necesariamente intereses  por conocer que ha pasado, donde y porqué ha pasado  y que puede suceder en el futuro inmediato de sus ciudades y sus arquitecturas correspondientes; resulta natural que  hoy en día sea frecuente que diversos grupos sociales se manifiesten de muy diversas maneras para dejar constancia de sus acuerdos o desacuerdos con lo que se pretende construir o lo que se construye en sus ciudades y con ello se califica su calidad habitable. Realizan manifestaciones, mítines, bloqueos y expresan sus opiniones críticas en  publicaciones o en diferentes medios como periódicos, revistas, televisión, radio y sobre todo ahora en las redes sociales. Cada vez con mayor conocimiento de causa expresan sus opiniones. Hablamos de una crítica social, política y económica ejercida por los propios habitantes de las ciudades y nosotros como arquitectos y urbanistas no podemos ser ajenos a estas expresiones; necesitamos entenderlas, ordenarlas, valorarlas y traducirlas en ideas que se puedan convertir en acciones proyectuales y constructivas arquitectónicas y urbanas, entendiendo que toda obra representa valores, sueños y aspiraciones. Toda obra construida es una representación cultural, social y política. Y si pensamos que los diseños arquitectónicos y urbanos debieran ser entendidos como un compromiso y un servicio social, si entendemos que hacer arquitectura es hacer ciudad y que la calidad de los espacios construidos, ya sean arquitectónicos o urbanos generan conductas, positivas o negativas, debiéramos entonces sumar nuestras capacidades de críticos y de arquitectos, para procurar el bienestar social, a partir de nuestros propios trabajos. Se trata de descubrir y experimentar con nuestras singulares maneras de entender la arquitectura y el diseño de las ciudades, en concordancia con nuestra historia, valores, condiciones culturales, económicas y tecnológicas y esto no quiere decir cerrarse a lo que hacen o piensan los otros. Se trata de reconocerse globales pero en concordancia con lo que tiene que ver con nuestra particular realidad. En el ejercicio de la crítica está el meollo de todo lo anterior. Volvemos a insistir en entender a la crítica como una importante vía de aprendizaje y como el instrumento intelectual que nos va a permitir construir nuestras propias ideas, a partir de la valoración de las experiencias previas, de tal suerte  que nos permitan ocupar nuestro lugar en el mundo de la cultura, la economía, la política y nuestro lugar en el desarrollo de la historia de la arquitectura y el desarrollo de las ciudades.


Hoy en día podemos reconocer algunos practicantes del ejercicio de la crítica de arquitectura y el diseño urbano en nuestro medio, hablamos de autores como Víctor Jiménez, Alejandro Hernández, Antonio Toca, Ramón Vargas, Enrique de Anda, Miquel Adriá, Ernesto Betancourt, Alejandro Ochoa, Louise Noelle, Juan Ignacio del Cueto o Lourdes Cruz y mas recientemente se han incorporado con unos primeros trabajos Marcos Betanzos y Juan José Kochén. Lo anterior es muy poco dimensionando el volumen de lo que se construye en el conjunto de todas las ciudades del país y además tiene la limitación que está concentrado en la capital de la República. ¿ Que pasa con lo que se piensa  en términos de crítica en los estados al interior del vasto territorio del país? Pues podemos afirmar que casi no pasa nada y si pasa no se difunden sus resultados. Como algunas de las pocas excepciones podemos mencionar al Arq. Carlos Ruiz Acosta, oriundo de la ciudad de Culiacán, en el estado de Sinaloa, quien se ha preocupado por documentar la arquitectura de su estado, realizando además algunos textos críticos y publicando estos trabajos. Otro tanto en el mismo sentido, ha sucedido en el Estado de Jalisco, donde se han realizado trabajos semejantes propiciados por Arabella González Huezo. Pero así como estos, debieran de existir las historias y las críticas de las obras realizadas en todos los estados de la República Mexicana y desde luego dos, tres o cuatro versiones distintas, de la historia general de la arquitectura mexicana en su conjunto. Debemos entonces insistir en la preparación y participación de los jóvenes en el ejercicio de la arquitectura, el diseño y planeación urbanas y también en el ejercicio de la historia y la crítica en todo el país. Sería deseable que los jóvenes escribieran nuevas historias de la arquitectura, tanto la universal como la nacional, realizando también sus críticas, encontrando y descubriendo nuevas interpretaciones y la posibilidad de nuevos caminos para la arquitectura. Se trata de saber, para los inicios del siglo XXI,  que piensan, que sienten,  que quieren, que valoran los jóvenes y que tengan muy claro que sin crítica, el futuro particular de sus carreras profesionales y el de la arquitectura mexicana en su conjunto, pueden tener horizontes de desarrollo limitados y poco trascendentes. Se trata de aprovechar además, los medios mas recientes de comunicación.  Debieran haber mas libros, mas revistas, mas programas de radio y televisión, mas páginas en los periódicos y revistas y sobre todo más páginas con estos temas, aprovechando todas las ventajas y posibilidades que ofrece el internet.  Luis Barragán entendió el valor y la importancia  de la crítica, la practicó, de hecho algunas de sus obras, las mas importantes, las podemos entender como  crítica construida y como resultado de lo anterior encontró su propia interpretación de la arquitectura, convirtiéndose en el arquitecto mas universal y trascendente del México moderno.

El holandés Rem Koolhaas, hijo de un escritor y nieto de un arquitecto, originalmente se dedicó al periodismo y un poco mas tarde estudió arquitectura, habiendo recibiendo el premio Pritzker en el año 2000, es un ejemplo interesante de lo que se puede hacer en la práctica profesional de diseño, sumando a lo anterior el ejercicio de la reflexión de las ideas y la crítica, para el desarrollo reciente de la arquitectura y las ciudades. Por un lado Koolhass tiene su despacho de diseño, denominado OMA y ha ejecutado una buena cantidad de proyectos polémicos, pero también ha montado una oficina paralela, llamada AMO, en la que se ha dedicado a pensar las ciudades y la arquitectura actual. Sus trabajos reflexivos, que implican naturalmente a la crítica han sido publicados y difundidos ampliamente y la influencia de sus ideas ha sido trascendente. Bien vale la pena seguir su ejemplo entendido como un  desarrollo profesional integral.

Anuncios

Acerca de navegandolaarquitectura

Navegar por las ideas e imagenes que le dan sentido a la arquitectura
Esta entrada fue publicada en Sobre ideas y libros y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a CRITICA en la arquitectura mexicana contemporánea

  1. Alexis Escalante dijo:

    Muy agradable y enriquecedora esta transcripción de la participación que el arquietcto tuvo en el coloquio de la Facultadde de Arqietctura. Siempre es un privilegio escucharle en estos espacios. Felicitaciones!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s