Arquitectura y redensificación urbana, edifico Ucello 10

Gustavo López Padilla

En los últimos años se ha insistido en la conveniencia de que nuestra ciudad de México, debe emprender una actividad constructiva, basada en la redensificación de distintas zonas urbanas, que cuentan con una importante infraestructura instalada, en lo que tiene que ver con las redes de suministro de agua potable y energía eléctrica,  descargas de aguas residuales, servicios de recolección de basura y disponibilidad de distintos medios de transporte público, además de contar con servicios suficientes en lo que tiene que ver con comercio y relativamente resuelto lo relativo a educación y recreo; tratando con ello de evitar el crecimiento horizontal de la ciudad, extensiones construidas con base en densidades bajas que deterioran y destruyen los espacios naturales verdes, periféricos a la mancha urbana ya consolidada. En este sentido se han ido actualizando los planes de desarrollo urbano correspondientes. Las ideas anteriores ya forman parte de la realidad proyectual, urbana y arquitectónica de nuestra ciudad y en colonias como Polanco, Hipódromo, Roma, Del Valle, Narvarte, San José insurgentes o el Barrio de San Juan Mixcoac, por citar solo algunas, se puede constatar que instrumentando distintas densidades construidas, dependiendo de algunas condicionantes como ancho de las calles o facilidades de movilidad urbana, ha ido cambiando el rostro urbano de esas zonas, apareciendo nuevos edificios que han ido sustituyendo las casas originales de uno o dos niveles. Con lo anterior se va consolidando poco a poco, una imagen mas cosmopolita, en distintas regiones urbanas de la ciudad de México. Las ciudades modernas por su propia naturaleza, son varias ciudades que conviven  al mismo tiempo, combinado distintas densidades construidas, usos del suelo y diferentes tiempos históricos edificados. Lo anterior implica poner en juego por parte del conjunto de la sociedad y su gobierno representativo, planes de desarrollo en donde prevalezca la razón, el sentido común y sobre todo la búsqueda del bienestar colectivo.

 

En este orden de cosas, en el año 2012 se terminó la construcción de un edificio de densidad media, ubicado en la calle de Ucello No. 10, en la colonia Barrio de San Juan Mixcoac, en la Delegación Benito Juárez, proyecto del arquitecto Nicolás Vázquez, egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, del taller Max Cetto, haciendo equipo con Helmut Balle. El edificio en cuestión está constituido por tres unidades habitables. La calle de Ucello se encuentra localizada dentro de un cuadrante definido por importantes vialidades como el eje 6 sur Tintoretto, la calle de Holbein, Ave. Revolución y la Ave. de los Insurgentes, zona urbana que cuenta con importantes equipamientos comerciales, de servicios y espacios verdes, entre los que destacan el Estadio de futbol llamado Azul, la Plaza de toros México o el Parque Luis G. Urbina. llamado coloquialmente Parque Hundido. La propia calle de Ucello ha ido actualizando su perfil urbano, cambiando casas por edificios, algunos incluso se terminan actualmente y el proyecto del arquitecto Nicolás Vázquez forma parte importante de esta transformación. El edificio que ahora nos ocupa cuenta con cinco niveles, uno de ellos medio nivel abajo del nivel de banqueta que se utiliza como acceso principal peatonal, de servicios y estacionamiento. En un primer nivel se ubica un departamento de un solo nivel con 100.00 m2 construidos y en los tres restantes se localizan dos departamentos de 150.00 m2 construidos cada uno, ubicándose en el último nivel terrazas azotea y zonas de dormir o estudio.

 

El proyecto está resuelto tomando en cuenta criterios racionalistas, en lo que tiene que ver con su orden compositivo, características constructivas y manejo de materiales. El Arq. Nicolás Vázquez reconoce influencias y referencias conceptuales respecto de las ideas y obras de los arquitectos Louis Kahn y Lecorbusier, maestros del movimiento moderno, mismas que se pueden identificar con claridad en las realidades proyectuales, de detalle y vivenciales del edificio Ucello 10. La escala del edificio le proporciona una presencia urbana amable,  resultando además atractiva por los contrastes, juegos volumétricos y de claroscuros, identificando la particularidad de este edifico con  respecto de sus vecinos semejantes. En la disposición de los componentes de programa se privilegia en lo que tiene que ver con vistas, iluminación y ventilación, los lugares de estar y dormir que dan directamente a las fachadas, en tanto que de manera ordenada y ocupando el centro de la composición, se disponen los espacios de servicio y las articulaciones verticales, criterio evidentemente kahniano, que se refiere a la idea de los espacios servidores y espacios servidos. Los departamentos mas grandes que ocupan los últimos tres niveles, disponen en una primera planta los espacios públicos y en las restantes los privados. Unas terrazas en azotea, ya comentadas, complementan el programa y diversidad vivencial de estos departamentos.

Se pueden apreciar en la composición del proyecto búsquedas de orden, claridad, jerarquización de espacios, aprovechamiento de la luz natural y flujos naturales de ventilación, contando para el efecto con una orientación dominante oriente poniente. Se entiende también la inquietud de alcanzar  racionalidad, precisión e identificación formal y constructiva de los componentes estructurales, con especial cuidado en las uniones y transiciones de cambio de materiales y solución de detalles particulares. Se aprecia un gusto por la utilización de materiales aparentes, con una presencia dominante de tabiques de barro recocido, con distintos aparejos. En los interiores, los colores claros le dan frescura y una presencia luminosa y confortable a los mismos. Son atractivos los contrastes de materiales, colores y texturas, que se suman a los juegos de claroscuros volumétricos. Se trata al final de cuentas de un edificio sencillo, amable y claro, condiciones resultantes de diseño que se entienden como búsquedas proyectuales por parte de Nicolás Vázquez.

 

Es un acierto de planeación urbana la redensificación de zonas de nuestra ciudad. Vale la pena en este sentido, con la idea de que la ciudad se hace y rehace en el tiempo, que esta actividad constructiva vaya acompañada con otros proyectos complementarios, que doten a la ciudad y sus habitantes con mayores y diversos espacios públicos, plazas y sobretodo jardines, abiertos y democráticos, tratando de acercarnos lo más posible a la referencia de contar con entre doce y quince metros cuadrados de espacio abierto, natural, verde, por habitante, asumiendo que tenemos que derribar obras ya construidas para lograr lo anterior. Porque densificar sin incrementar los espacios públicos, puede resultar contraproducente en relación a las posibles conductas colectivas, negativas, de los habitantes de la ciudad.

Colaboradores de proyecto: Rodrigo de la Garza, Ernesto Lomelí y Rosalía Yuste.

Fotografías Onnis Luque

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