Colegio Montessori en Mazatlán, Sinaloa

Gustavo López Padilla

Resulta alentador que exista una nueva realidad geográfica en el panorama de la Arquitectura Mexicana Contemporánea. Hoy en día existen diversas regiones, estados  y ciudades de la República Mexicana, en las cuales es verificable la presencia de nuevas generaciones de arquitectos, que han enriquecido el repertorio de contribuciones conceptuales, compositivas y formales de nuestra arquitectura reciente. A estados como Baja California, Nuevo León, Jalisco, Veracruz, Yucatán y la ciudad de México, se ha sumado Sinaloa, en donde en ciudades como Culiacán, Mazatlán o Mochis, es perceptible la presencia de jóvenes firmas de arquitectos que realizan actualmente un esfuerzo importante, para que sean reconocidos sus trabajos proyectuales y constructivos, con sentido de pertenencia a sus lugares de origen y sumando sus experiencias al conjunto de la Arquitectura Mexicana Contemporánea. En este orden de cosas podemos reconocer trabajos de distinta naturaleza, temática y escala, que incluyen experiencias que tienen que ver con diseño urbano, arquitectónico y de paisaje. Formando parte de estos nuevos escenarios arquitectónicos, en el año 2016 fue inaugurado el Colegio María Montessori, ubicado en la ciudad de Mazatlán, proyecto realizado en conjunto por EPArquitectos (Arq. Erick Pérez Páez) y el Estudio Macías Peredo (Arq. Salvador Macías Corona, Arq. Magui Peredo Arenas), contando además con la colaboración de Isaac Veloz, Guillermo Barrera, Sacnité Flores y Alejandra Garate. Lo que tiene que ver con el diseño de paisaje estuvo a cargo del arquitecto  Erick Pérez. El Colegio cuenta con un área construida de 1,100.00 m2. en una primera etapa.

La presencia del Montessori, desde el punto de vista formal resulta atractivo, diferente, dinámico, contando con una escala urbana amable. Es interesante el planteamiento general de la composición del conjunto del colegio, experimentando con ordenes geométricos, volumétricos y formales que van más allá de los esquemas tradicionales, con los cuales regularmente se han resuelto proyectos educativos de esta naturaleza. Desde luego Influyen en lo anterior, además de la voluntad proyectual de sus diseñadores, los enfoques y prácticas educativas que forman parte de la educación Montessori, en las cuales las atmósferas, calidades  y condiciones materiales de las aulas y demás espacios educativos, deben fomentar la convivencia y participación de los alumnos en actividades grupales, para acercarse de manera natural al conocimiento. Así las cosas, los autores de la obra enfrentaron su solución proyectual, a partir de un sistema espacial modular hexagonal, resolviendo de manera homogénea los distintos requerimientos de programa que les fueron solicitados: administrativos, educativos y de servicios. En el conjunto se van alternando las presencias volumétricas de los espacios útiles con espacios vacíos, descubiertos, que funcionan para permitir otras actividades complementarias. Es un acierto el que cada módulo de proyecto cuente con una doble fachada, generando una circulación perimetral al núcleo de cada módulo, lo que permite además de la movilidad de los usuarios, contar con espacios protegidos, bien iluminados,  regulando las incidencias del sol y sus ganancias de calor al interior de los espacios útiles, propiciando además, naturalmente, flujos de corrientes de aire para lograr una cierta frescura ambiente, lo que en conjunto permite resolver en buena medida los requerimientos climáticos para un lugar geográfico como Mazatlán, Sinaloa, que cuenta con un clima caluroso y húmedo.

Constructivamente la escuela está resuelta mediante  sistemas tradicionales de apoyos de concreto armado, muros de carga y losas encasetonadas también de concreto armado, privilegiando la presencia formal, de texturas y color del tabique de barro recocido, este último convertido en imagen dominante del proyecto. Se aprecia con claridad un gusto y capacidad de los diseñadores para resolver los requerimientos de detalle constructivos, que incluyen soluciones de relaciones y continuidades geométricas, despiece y transiciones de materiales. A la distancia, esta presencia masiva de muros de tabique, el tratamiento compositivo de fondo y figura,  destacando el juego formal de vanos y ventanas triangulares, recuerda la arquitectura de Louis Kahn; otro tanto sucede en el mismo sentido con el orden geométrico, un tanto complejo en la solución del conjunto de la Escuela Montessori. Se suman a lo anterior las variaciones y contrastes de luces y sombras, texturas y cambios de materiales, lo que termina otorgando al proyecto una dinámica interesante en el transcurso de sus recorridos. Me parece sin embargo, que siguiendo con la lógica Kahniana, le faltó al proyecto Montessori un tratamiento mas cuidadoso en el manejo de jerarquías volumétricas, espaciales y funcionales, diferenciando presencias construidas dependiendo de las actividades particulares de los espacios. Recordamos desde luego aquellas ideas de los espacios servidos y servidores. En este mismo sentido, creo que es interesante que los recorridos espaciales sean sorpresivos, sin embargo como está resuelto el proyecto, en principio me parecen confusos para llegar a los distintos lugares que constituyen la escuela, al ser  todo tan semejante y poco diferenciado. Creo también que como esta resuelto el sistema modular, si bien es interesante y atractivo, resulta poco flexible al no permitir posibles continuidades espaciales mayores a cada módulo y la flexibilidad puede ser un factor importante, pensando en la cambiante dinámica educativa de nuestros días.  Sin embargo, al final del camino,  puedo entender que una escuela como esta, resulte mas interesante y divertida para los niños y conciliar educación y diversión es sin duda una formula necesaria y exitosa.

Sin duda el tema de la educación es fundamental para el desenvolvimiento de nuestra sociedad y mas todavía en los tiempos recientes en que vemos como se transforma y deteriora el universo de los valores y los tejidos sociales. En este orden de cosas, se vuelve indispensable impulsar la educación y entender las propias  y actuales dinámicas de la educación que han cambiado vertiginosamente a lo largo de los últimos treinta años y los nuevos planteles educativos,  deben afrontar las nuevas condiciones en las cuales se desenvuelven  los diversos medios y maneras de generar y transmitir el conocimiento. Hoy en día,  los modelos educativos demandan proyectos arquitectónicos que entiendan y resuelvan estas distintas realidades, mas reflexivas, objetivas, dinámicas, divertidas, visuales, comprometidas con la vida,  la sociedad y con el planeta en que vivimos. Este proyecto del Colegio María Montessori de Mazatlán, pretende estar cerca de todo lo anterior y debe ser entendido y valorado en sus resultados,  desde esta perspectiva.

Los dibujos que acompañan las presentes reflexiones, fueron proporcionados por el Arq. Erick Pérez.

Las fotografías que ilustran los comentarios son de la autoría de Onnis Luque + Erick Pérez.

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