Recorridos londinenses

Gustavo López Padilla

Con cariño y agradecimiento para Rodrigo, Doña Ale  y la adorable Inés.

 Una ciudad viva siempre está en construcción, nos dice el reconocido urbanista danés Jan Gehl, en entrevista que le realizó Anatxu Zabalbeascoa para el periódico el País, el pasado 9 de enero de este mismo 2017. (1) Tomando en cuenta las ideas anteriores y con sus particularidades, al recorrer a pié la ciudad de Londres, es perceptible una ciudad viva, en constante transformación, tratando de equilibrar la conservación de su rico  patrimonio milenario –la ciudad fue fundada por los Romanos en el año 43 después de Cristo- con las visiones mas modernas del urbanismo y la arquitectura. Vale la pena recordar además, que Londres desempeñó un papel fundamental en el impulso a la Revolución Industrial entre los siglos XVIII y XIX, con todo lo que ello implica en términos de desarrollo económico, político, social y cultural, incluyendo nuevas visiones en el entendimiento de la arquitectura y el desarrollo de las ciudades. Hablamos en esta oportunidad de una de las ciudades mas importantes del mundo occidental europeo, que cuenta con una población estimada al año 2012 de 8,846,535 habitantes, con una superficie territorial de 1572 km2, una densidad construida de 5490 hab. por km2 y que dispone de 27 m2 de espacio verde por habitante. Londres ciudad cosmopolita, global, en la que se desarrollan por igual con criterios de vanguardia entre otros: el comercio, las artes, la educación, la investigación, el mundo de las finanzas, las comunicaciones y el turismo. En este último rubro se estiman 17 millones de visitantes al año en la capital británica.

Londres cuenta con un tejido urbano orgánico, irregular, según los urbanistas conocido como de plato roto, ordenado por algunos anillos viales concéntricos y avenidas radiales que se dirigen al centro de la ciudad, hacia el origen, hacia el área urbana conocida como la City. La topografía del lugar es relativamente plana, contando con algunas colinas suaves. Además la ciudad se organiza y relaciona con el curso del Río Támesis, que corre del suroeste hacia el este, entendido como un recurso natural importante que hay que conservar y respetar. Río navegable, el más importante de Inglaterra, que nace desde el Condado de Gloucestershire, cruzando Londres y desembocando hasta el Mar del Norte, contando con una extensión total de 346 km. La ciudad se subdivide en 32 municipios mas uno adicional, la City, que corresponde con el principal centro financiero del país. Al recorrer la ciudad, se percibe con claridad que su perfil urbano está definido en promedio, por bloques de edificios de entre cinco y siete pisos, con algunas intermitencias de viviendas de entre dos y tres pisos, mas algunas zonas puntuales en las que se han permitido construir edificios altos. Los edificios de entre cinco y siete pisos, característicos de una gran cantidad de ciudades europeas, perfilan gran parte de los barrios residenciales londinenses, su imagen y rostro urbanos, con paramentos continuos que definen los límites de las calles, alturas constantes y con tipologías arquitectónicas que muestran  un carácter académico, en donde se experimenta con el criterio de unidad en la variedad, ya que parecería que fuera un mismo edificio repetido constantemente, pero cuando se mira con detalle, existen algunas variantes que permiten identificar la particularidad de algunos edificios o bloques de los mismos. Pero es claro que en muchos de los barrios residenciales e incluso en algunas de las principales calles del centro de la ciudad, los londinenses apuestan por la unidad y la continuidad, para definir sus presencias urbanas que terminan siendo ordenadas, vivibles  y muy amables. Es característico además que los edificios volumétricamente cuenten con una base, un cuerpo fundamental y su remate en la parte alta. Estos usual que estos mismos edificios  estén construidos y terminados, por sus exteriores, unitariamente con tabiques de barro aparentes y en otras ocasiones los conjuntos están preferentemente terminados en color blanco. Desde luego hacia el centro de la ciudad y en sus obras mas contemporáneas, se utiliza una mayor diversidad de materiales.

En algunas zonas existe la combinación de edificios tradicionales con edificios modernos, en una relación que resulta en alguna medida armoniosa, respetando sobre todo los límites de alturas y continuidad de paramentos. En contraste resulta interesante la diferencia de lo que sucede en estos barrios residenciales muy consolidados, unitarios, respecto a la transformación que han sufrido algunas zonas, como la conocida como City, en la cual se han construido y se siguen construyendo actualmente nuevos edificios altos, que conviven, contrastantes, con edificaciones patrimoniales de menores alturas. Estamos ante un orden distinto, caótico, diverso, poco unitario, un tanto agresivo, altamente densificado, que responde básicamente a las leyes del mercado. Aquí en el conjunto de la City, destacan aun por sobre lo que se construye actualmente dos edificios emblemáticos, el 30 St Mary de Norman Foster del año 2003, conocido también como el pepinillo y el Lloyds compañía de seguros, edificio high tech,  diseñado por Richard Rogers, del año 1986. Pero aún en este orden un tanto caótico, se cuenta con pequeños espacios públicos, a los cuales las gentes que trabajan en el lugar acuden para tomarse un refrigerio, descansar, tomar el sol, compartir la vida pública y democráticamente unos con otros. La presencia diversa de criterios urbanos, estilos, tiempos históricos, densidades y alturas de edificios, nos da cuenta de la idea de que las ciudades modernas son varias ciudades, que conviven al mismo tiempo en un mismo territorio geográfico.

Al recorrer las calles de algunos de los barrios de Londres, de los muy consolidados y definidos, es notable la amplitud de sus banquetas, la gran cantidad y variedad de espacios verdes, a veces públicos y otros más privados, formando parte de zonas comunitarias de vecinos, que acceden a sus espacios jardinados de manera regulada según acuerdos particulares entre ellos. A estos espacios verdes de pequeña escala, muy bien cuidados, donde se desarrolla la vida cotidiana, se suman los grandes parques públicos, como lo pueden ser a manera de ejemplos: The Regents Park, Hyde Park, Battersea Park, Kensington Gardens o St. James Park, la mayoría de ellos contando con importantes cuerpos de agua, contribuyendo en su conjunto a la calidad ambiental de la ciudad. Vale la pena recordar el dato de que la ciudad cuenta con 27 m2 de espacio verde por habitante, considerando que los acuerdos internacionales de urbanistas, recomiendan que las ciudades deberían contar con al menos entre 12 m2 y 15 m2 por habitante de estos espacios. Al caminar entre las laberínticas calles de Londres, el tejido urbano de plato roto lo favorece, van surgiendo muchos rincones, recovecos, pequeñas plazas, espacios públicos diversos, en donde aparecen comercios, galerías de arte, restaurantes y los clásicos pubs, en los que se puede comer o tomar cerveza, las mas de las veces a pié, afuera de los propios establecimientos, en las pequeñas plazas o en las banquetas, recargando las bebidas en los pretiles de las ventanas de los establecimientos. En los barrios elegantes, muy consolidados, existen bastas zonas sin comercios, solo viviendas, contando con algunas calles específicas donde se da la vida social, comercial, comunitaria. En el resto de la ciudad la mezcla de usos del suelo es frecuente, habiendo comercios, oficinas, galerías, hoteles de diferente escala y categoría, restaurantes y muchos, muchos pubs. La vida comunitaria es intensa y global en su conformación social; las mas diversas nacionalidades, ocupaciones laborales, niveles socioeconómicos, culturas e idiomas, se entremezclan en calles, plazas, rincones, en la gran diversidad y cantidad de espacios públicos con los que cuenta la ciudad de Londres. En las tardes veraniegas, entre las cinco o seis de la tarde, estos espacios se vuelven plenos de vida comunitaria, no se diga los fines de semana, que pueden tener tiempos de ocio mas prolongados. Los habitantes de Londres toman su ciudad, la hacen suya y la disfrutan a plenitud. Al final de cuentas, una buena parte de la extensión de Londres tiene una condición caminable; se le puede recorrer, disfrutando de sus barrios y edificios emblemáticos, tradicionales y modernos, contando siempre con la referencia del Río Támesis. Aquí vale la pena recordar al crítico estadounidense Paul Goldberger, quien nos comenta en su libro Porqué importa la arquitectura, cuando nos dice: Entre caminar por las calles y leer un libro de historia de la arquitectura, siempre escogeré caminar y así experimentar el poder de la percepción real. (2)

En términos de movilidad, la ciudad cuenta con importantes, diversos, extensos y complementarios sistemas de transporte público; comenzando con sus camiones emblemáticos de dos pisos, de color rojo. Según algunos datos estadísticos relativamente recientes, el parque vehicular de camiones asciende a 8000 unidades, dispuestas en 700 líneas. Se suma a lo anterior la red del metro, conocido como The Tube, el mas antiguo del mundo, inaugurado en el año de 1863, conformado por 270 estaciones, 11 líneas.  Con los camiones y con el metro, es posible llegar a casi toda la geografía urbana londinense. Complementan la movilidad sus emblemáticos taxis, la mayoría de color negro, de diseño tradicional, los trenes de cercanías, los transportes fluviales y mas recientemente, desde junio del 2010, una creciente red de bicicletas, que se vuelve cada vez mas popular y presente en la vida urbana de la ciudad. Existen diferentes y claras políticas restrictivas para el uso de los automóviles; desde que la mayoría de los edificios no cuentan con estacionamientos privados, hasta la limitación en el uso del automóvil y cobranza para circular por zonas específicas, sobretodo en el centro de la ciudad. Recordando de nueva cuenta la mencionada entrevista a Jan Gehl, el nos comenta: El Homo Sapiens camina…una persona que no lo hace está incompleta… el coche tiene los días contados en la ciudad… el coche era una tecnología inteligente hace casi cien años. Pero a medida que las ciudades se densifican –y no hay otro crecimiento posible- se convierten en un estorbo… hoy urge una combinación de piernas, bicicletas y transporte público. (1) Londres, como una buena parte de las ciudades modernas está encaminada a la implementación de estas últimas ideas de movilidad mencionadas.

El mismo Jan Gehl nos habla de la reconquista de las calles, volviéndolas en lo posible peatonales, diversificando la posibilidad, número, calidad y variedad de los espacios públicos para estar. Nos comenta en la misma entrevista mencionada: Sentarse en la calle a mirar pasar a la gente es uno de los placeres de la vida. (1) Recorrer una ciudad es una excelente oportunidad para aprender de ella, poder descubrir y disfrutar sus secretos y en este sentido Paul Goldberger nos comenta: el único modo de aprender es mirar, volver a mirar, luego mirar un poco mas. (2) Londres  a cambiado ya algunas de sus calles, incluso pequeñas zonas barriales, convirtiéndolas a su condición peatonal. Algunas de manera permanente y otras que se vuelven peatonales para los fines de semana, como Regents Street, la cual se puede recorrer a pié, mirar sus edificios con mayor detenimiento, visitar sus comercios, disfrutar de espectáculos musicales diversos, bastante buenos por cierto o simplemente estar en la calle conviviendo democrática y libremente con la comunidad global que en grandes cantidades la camina. Pero si bien todo lo anteriormente mencionado puede ser disfrutable, a ratos también la cantidad de gente que asiste a estas calles y zonas de la ciudad puede resultar abrumadora.

Otro tema importante, presente en ciudades como Londres, es lo que comúnmente se ha dado en llamar como la gentrificación. Zonas importantes de las ciudades que han aumentado sus costos de operación, mantenimiento y rentas de inmuebles, desplazando a los grupos sociales originales de estas zonas, los menos favorecidos económicamente hablando, creando zonas de exclusión en donde solo vive población de recursos altos. En este sentido, en  Londres a manera de ejemplos podemos citar a Chelsea, Pimblico y que decir de Mayfair, en donde en la calle se ven estacionados como si nada, como si los regalaran por montones, autos Porche, Ferraris, maseratis, Lotus y otros mas por el estilo, de último modelo. Las rentas de las viviendas en esos mismos lugares han llegado a niveles estratosféricos. La segregación socio económica es evidente. Los mas necesitados son desplazados a la periferia, a distancias cada vez mayores del corazón de la ciudad. Es claro que de manera natural, los diferentes grupos sociales se necesitan unos a los otros, que sus mezclas son necesarias social, política, económica y culturalmente. En este sentido, de nueva cuenta Jan Gehl nos comenta: La gentrificación requiere decisiones políticas, yo, como urbanista, creo en un porcentaje de vivienda social en cada barrio. (1) El fenómeno de la gentrificación se multiplica, en la propia Londres en  barrios como Spitalfields o  Shoreditch, conocidos como el nuevo Soho,  una zona deteriorada, pero con una atmósfera, realidad urbana y arquitectónica interesantes y  atractivas. Barrios en los cuales se han dado importantes movimientos de arte callejero, reconocidos ampliamente. Aquí en estos barrios los comercios y las viviendas se comienzan a transformar, sobretodo interiormente, con diseños mas modernos, con intervenciones mas costosas y se inicia ya el desplazamiento de la población originalmente residente en el lugar.

Consciente de las leyes de la vida, el mismo Gehl nos comenta: cuando algo no cambia se muere. (1) Las ciudades como un fenómeno social vivo,  tienden a cambiar, necesitan transformarse constantemente, pero lo deben hacer como se hace en Londres, respetando su historia, su cultura, sus tradiciones, su patrimonio construido, tratando de armonizar lo antiguo con lo moderno y pensando antes que nada en el bienestar del conjunto de los diferentes grupos sociales que las conforman. Valorando los equilibrios racionales en el uso del espacio,  la disponibilidad y distribución de sus recursos,  la diversificación y apertura de oportunidades de trabajo,  el respeto a las diferentes condiciones sociales, culturales, procurando además desarrollos urbanos que sean incluyentes y además amables ambientalmente  con la naturaleza. Londres es una ciudad que además,  tendrá que conciliar todo lo anterior con las nuevas realidades que resulten de las negociaciones del Brexit y sus nuevas relaciones con la comunidad europea y el mundo, que sin duda alteraran el curso de las cosas que se viven actualmente en la ciudad. Londres se muestra como una ciudad pujante, próspera, moderna, vanguardista, con muchos aciertos urbanos, sociales y culturales. El reto de una nueva realidad política, social y económica está a la vuelta de la esquina. Ojalá y se tengan presentes en las negociaciones, insistiendo,  conseguir el bienestar del conjunto de comunidades globales que constituyen la fuerza vital de la ciudad y no solo el beneficio para unos cuantos, generalmente los históricamente mas favorecidos.

 

  • Entrevista a Jan Gehl por Anatxu Zabalbeascoa.
Periódico el País. 9 de enero del 2017.
  • Porqué importa la arquitectura.
Paul Goldberger. Ivorypress Madrid 2012
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