La arquitectura de la vivienda colectiva

Gustavo López Padilla

Es ampliamente conocida, la nutrida obra histórico reflexiva del arquitecto  Josep María Montaner, en relación con el surgimiento, desarrollo y perspectivas de la arquitectura contemporánea universal. Dan cuenta de ello, el conjunto diverso de libros que ha escrito hasta ahora, abordando el tema desde distintos enfoques, que incluyen documentaciones y valoraciones históricas, sociales, culturales, filosóficas, económicas y políticas e incluyendo desde luego consideraciones que tienen que ver con las calidades y significados de los ordenes compositivos, formales y constructivos, desde la escala de las ciudades, pasando por las distintas posturas arquitectónicas y tomando en cuenta lo que tiene que ver con la arquitectura del paisaje y el diseño industrial. Entre sus acercamientos a los hechos urbanos y arquitectónicos, destaca el hecho de ser catedrático de Composición Arquitectónica, en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, dentro de la  cual codirige con Zaida Muxi, el Laboratorio de la Vivienda Sostenible.Así las cosas, el tema de la vivienda y sobre todo la vivienda colectiva, ha ocupado un lugar central en el desarrollo de sus actividades profesionales, educativas e intelectuales. En sus libros como: después del movimiento moderno, Gustavo Gili, 1993, las formas del siglo XX, Gustavo Gili, 2002, Sistemas arquitectónicos contemporáneos, Gustavo Gili, 2008, Arquitectura y política, Gustavo Gili, 2011 y en La condición contemporánea de la arquitectura, Gustavo Gili, 2015, entre otros, la preocupación y valoración de lo que tiene que ver con la vivienda han estado presentes. Pero al final del camino, después de muchos cursos, conferencias y trabajos en lo particular, luego de años de recopilar información, ordenarla y valorarla, apareció en el año 2015, el libro La arquitectura de la vivienda colectiva, políticas y proyectos de la ciudad contemporánea,  editado por Reverté, en el que desarrolla de manera ordenada y reflexiva, la documentación histórica -desde los años finales del siglo XIX, hasta los inicios del presente XXI- del surgimiento, consolidación y desarrollo de las políticas y ejecución de proyectos que tienen que ver con la vivienda colectiva, incluyendo lo sucedido tanto en Europa, como Asía y América, tomando en cuenta las experiencias de los países industrializados, las de aquellos considerados como emergentes y algunos otros de economías menos desarrolladas. En este sentido me parece importante reconocer el Montaner, el interés dedicado a las contribuciones mexicanas sobre el tema, incluyendo además otros países latinoamericanos.

Esquema de Ciudad Jardín de Ebenezer Howard

Los estudios de Montaner en materia de la vivienda colectiva, incluyen recopilaciones y valoraciones desarrolladas en gabinete, de informaciones sociales, políticas, culturales, tecnológicas y aquellas  referidas a los resultados concretos en el tiempo, de proyectos emblemáticos específicos. Una buena parte de los resultados de estas investigaciones, fueron obtenidas como consecuencia de haber ido a los lugares de los proyectos, en las distintas localidades y países; caminarlos, entenderlos en sus valores como diseños en lo individual, pero al mismo tiempo tomar en cuenta sus relaciones para con el tejido de las ciudades y las sociedades que les han dado vida y sentido. La postura de Montaner que se percibe y reconoce en el libro, es la de ser incluyente, al tomar en cuenta proyectos de distintas escalas y significaciones, incluyendo desde modestas y económicas experiencias, hasta proyectos de escalas  y costos mayores. En todos ellos  se valoran al final de cuentas sus significados sociales, políticos, culturales, filosóficos y tecnológicos, entendiendo que la labor de los arquitectos y urbanistas, es antes que nada un servicio para el conjunto de las sociedades, considerando de igual manera las necesidades de la gente humilde y las de  aquellos que disponen de mayores recursos.

Casa Domino, Le Corbusier

Así las cosas, en las cuatro secciones y dieciséis capítulos con los que cuenta el libro y reconociendo de entrada, la importancia sustancial que el tema de la vivienda ha tenido en el desarrollo de las ciudades contemporáneas, Montaner documenta las propuestas y resultados de los proyectos de vivienda colectiva, desde las experiencias de los desarrollos de vivienda de las llamadas Company Towns en Inglaterra, como resultado de la Revolución Industrial, pasando por las propuestas de los Socialistas Utópicos y las ciudades Jardín, los movimientos de las vanguardias y el Protoracionalismo de finales del siglo XIX y principios del XX, sumando el inicio y consolidación del Movimiento Moderno, desde los años veinte hasta finales de los sesenta del pasado siglo, tomando en cuenta las propuestas de la llamada Arquitectura Orgánica. Valora también el tránsito que va de la crisis del movimiento moderno, hasta llegar a la diversificación de posturas urbano arquitectónicas, que nos caracterizan en los días que corren actualmente. Se trata de un recuento y valoración completa e incluyente. Hablamos de un trabajo comparativo de experiencias, en donde lo importante es reconocer aportaciones y limitaciones, como parte de la evolución y desarrollo de la arquitectura.

Casa Schröder, Gerrit Rietveld

En el recorrido histórico, se ponderan los valores de las viviendas  como proyectos específicos en lo individual, reconociendo sus particularidades, lenguajes formales, ordenes compositivos, formas de uso vivencial, flexibilidad de los espacios componentes, la aplicación de las tecnologías constructivas y uso de materiales mas avanzados para su tiempo. Se valoran también las viviendas como parte de un edificio o un conjunto de viviendas, entendiendo y reflexionando sobre sus significaciones políticas, sociales y culturales. Cuando es el caso y la escala, se valoran los proyectos en la medida que hacen ciudad, revisando de que manera se insertan en el tejido urbano, propiciando y enriqueciendo o no la vida colectiva. Una clara preocupación de Montaner es el hecho de estudiar las viviendas colectivas, en su relación con la diversidad de usos que deben caracterizar a las ciudades. Entendiendo la necesidad de que los proyectos de viviendas colectivas deben acompañarse, con actividades recreativas, comerciales, de servicios y de trabajo, con la idea de que un conjunto de vivienda, sea como una  pequeña porción de la ciudad, que debe contener y representar la vida colectiva, con todo lo que ello significa. Habla de la importancia de dedicarle tiempo y esfuerzos a la experimentación teórica y proyectual, como la posibilidad de lograr mejores resultados y la evolución del conjunto de la arquitectura.

Unidad Habitacional de Marsella, Le Corbusier

Montaner comenta la necesidad de combinar razonablemente distintos tipos de densidades construidas, procurando en la medida de lo posible las densidades medias y altas, para lograr desarrollos urbanos más eficientes, compactos y ecológicos, al limitar su huella de desplante y  contar con ello con mayores áreas verdes en las ciudades. En este mismo sentido ecológico, valora la necesidad de lograr proyectos que privilegien el uso de luz natural, que limiten el consumo de energía, procurando ventilaciones cruzadas, razonable uso del agua potable, estudios claros de la incidencia del sol, utilización del agua de lluvia y reciclamiento de las aguas residuales y la basura. En sus reflexiones incluye proyectos realizados como parte de los intereses de la iniciativa privada, otros realizados por distintas instancias gubernamentales y sumando a lo anterior la llamada arquitectura participativa, que puede ser el resultado de las acciones de las llamadas Ongs o algunas otras entidades y personas preocupadas por las viviendas de grupos sociales con menores recursos y posibilidades de contar con viviendas dignas. Toma en cuenta en sus trabajos, los proyectos que se realizan para afrontar condiciones de emergencia y las experiencias muy generalizadas de las viviendas marginales, que forman parte de la realidad social, política, económica, cultural y del paisaje urbano de muchas ciudades. Puntualiza a lo largo de sus reflexiones, la valoración de las ideas de lo que tiene que ver con la flexibilidad y la posibilidad de transformación en el tiempo de las viviendas, de acuerdo a las necesidades cambiantes de sus usuarios, así como la necesidad de contar con una cantidad de variantes de las mismas, para considerar la inclusión de distintos grupos sociales, económicos y culturales, tomando en cuenta desde la familia nuclear tradicional, las nuevas y diversas realidades de familias, las gentes mayores o las personas que viven solas, entendiendo la importancia de la relación entre todas estas diversidades, para el propio desenvolvimiento de la sociedad y la cultura contemporáneas.

Conjunto de Viviendas Silodam, MVRDV

En términos urbanos Montaner insiste de manera reiterada, en la necesidad de que en los proyectos de vivienda colectiva, existan mezclas de usos del suelo, incluyendo el estar o vivir en los lugares, el divertirse y el poder trabajar, sumando las ideas de privilegiar el espacio público, ya sean plazas, jardines o calles, con el sentido de que lo más importante en las ciudades son las personas, el fomentar la vida social, otorgándole una consideración menor  a los automóviles, que a lo largo del urbanismo del siglo XX ocuparon un lugar preponderante. En este mismo orden de cosas apoya las ideas de privilegiar el transporte público, el uso de la bicicleta y peatonalizar lo mas posible distintas áreas en las ciudades. Montaner valora de manera sustancial, la combinación entre lo que tiene que ver con las posibilidades de las viviendas que pueden ser adquiridas por sus usuarios como propiedades privadas y la necesidad de contar con algunas otras, en número y variedad razonables, que pueden ser vividas mediante el pago de rentas. Pone sobre la mesa de las discusiones, el problema social del desplazamiento de importantes grupos sociales, hacia las periferias de las ciudades, ante la imposibilidad de adquirir viviendas en compra en el centro de las mismas. Periferias  construidas, que generalmente carecen de los servicios y las combinaciones de usos del suelo, que hacen que un lugar pueda ser realmente vivible, en toda la extensión de lo que esto significa y no solo un lugar para dormir.

Conjunto de Viviendas en Ahome Sinaloa, Carlos González Lobo

Se trata al final del camino con el libro de Josep María Montaner, no solo de una relación histórica, sino de una revisión minuciosa, reflexiva y comparada, bastante completa y representativa, que nos permite conocer el conjunto de las experiencias previas en materia de vivienda, a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, entendiendo la anterior no solo como una información cultural, sido además como una herramienta intelectual, que nos puede permitir plantear en el presente y en el futuro, nuevas posibilidades proyectuales urbanas y arquitectónicas, en relación con el importante tema de la vivienda colectiva.

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