Diseño participativo en México

Gustavo López Padilla

Toda propuesta de diseño arquitectónico, urbano o de paisaje, implica un servicio y compromiso social, independientemente del nivel socioeconómico de los usuarios que solicitan los proyectos. El compromiso del o los arquitectos es resolver de la mejor manera posible, en términos de proyectar espacios habitables, los requerimientos de necesidades particulares de los usuarios que les son solicitados. Se trata además de un compromiso en el cual los proyectos a diseñar, mas allá de que resuelvan sus particularidades, enriquezcan el conjunto de los espacios públicos, ya sean calles,  plazas o jardines, en relación a los cuales se desarrolla la vida social y con ello se mejore la convivencia comunitaria. Sin duda la calidad de los resultados proyectuales de los espacios habitables, arquitectónicos y urbanos, generan conductas y así las cosas, si son buenos los resultados, se propiciará que se expresen las mejores conductas, individuales y colectivas.

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Hassan Fathy

De entre las prácticas en el ejercicio profesional de diseño, existe una modalidad denominada Diseño Participativo, en el cual se tejen lazos mas estrechos, en relación al compromiso social para con los usuarios de una comunidad en específico. En esta manera de hacer arquitectura, los usuarios de un posible proyecto, trabajando en conjunto con él o los arquitectos, identifican las necesidades a resolver, que por lo general terminan implicando a un conjunto social. Haciendo equipo con los arquitectos, seleccionan el lugar adecuado para la ubicación de la obra a construir, planteando además la disponibilidad de recursos económicos y humanos, los posibles materiales a emplear y sus correspondientes procesos constructivos. Se propone así un proceso de diseño, en el que se ponen sobre la mesa las necesidades que originalmente nacen de los propios usuarios, quienes conocen a detalle desde luego lo que es menester resolver y el o los arquitectos, de una manera sensible y respetuosa, enriquecen e interpretan lo planteado por los usuarios, respetando las costumbres, modos de vida de la localidad y las condiciones generales geográficas del sitio, volviendo construibles las propuestas. La edificación del proyecto, generalmente la ejecutan los propios usuarios o  la comunidad involucrada, con asesoría de los profesionales. Se trata de una metodología de diseño, que enriquece la creatividad proyectual en las direcciones que van de ida y vuelta entre usuarios y arquitectos. Con ello la arquitectura se vuelve sociología y antropología social.

Extensión del Colegio Gando        Diebédo Francis Keré

Esta modalidad de Diseño Participativo se identifica plenamente como tal, a partir de mediados del pasado siglo XX, como una alternativa al movimiento racionalista, pensando en acercar y volver viables, posibles alternativas de solución, a las necesidades de espacios habitables de los grandes grupos sociales menos favorecidos económicamente, en las distintas regiones geográficas del planeta. Sin embargo se pueden ubicar también como antecedentes un tanto mas lejanos, las experiencias de diseño de los llamados Socialistas Utópicos de mediados del siglo XIX. Hablamos de los proyectos urbano arquitectónicos realizados por autores como Charles Fourier, Robert Owen, Flora Tristan o Ethiene Cabet. Ya entrado el siglo XX son importantes en el Diseño Participativo, las obras comprometidas de autores como las del arquitecto egipcio Hassan Fathy (1900-1989), las del inglés F.C. Turner (1947) y como una variante de lo mismo mas reciente, las del arquitecto estadounidense Michael Reynolds (1945). Son significativas también las experiencias proyectuales y constructivas de otros arquitectos como las del español Santiago Cirugeda (1971) o algunos  latinoamericanos y africanos, que han impulsado y cooperado en la realización de proyectos hoy ampliamente reconocidos. Hablamos de autores como el chileno Alejandro Aravena (1967) y Diebédo Francis Keré (1965), oriundo de Burkina Faso, ubicada en África Occidental, cerca de Mali. En el año 2016, la Arquitectura Participativa tuvo un gran impulso y reconocimiento, al ser tema central de la Bienal realizada en Venecia en ese mismo año, siendo Director Artístico de la Bienal Alejandro Aravena y en la cual México participó con la muestra denominada Despliegues y Ensambles, curada de manera acertada por el regiomontano Dr. en Antropología  Pablo Landa Ruiloba (1983).

Santiago Cirugeda

En nuestro país el Diseño Participativo se reconoce, impulsa  y consolida con el llamado Autogobierno a partir del año 1972, en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, movimiento político educativo, que es en buena medida consecuencia del movimiento estudiantil del año 1968. Entre los distintos talleres de la propia Facultad de Arquitectura, que contemplan en sus planes educativos el Diseño Participativo, el Max Cetto que originalmente con el Autogobierno era el Taller 5, ha practicado exitosamente el Diseño Participativo como una modalidad de enseñanza aprendizaje, relacionando la educación de sus estudiantes, coordinados por sus profesores, propiciando un acercamiento directo a las necesidades de diversas comunidades de la República Mexicana, realizando proyectos concretos reales, que han sido entregados a estas comunidades para su realización y que han merecido ya algunos reconocimientos. Entre algunos de los arquitectos del propio Taller Cetto, que además de su actividad docente practican profesionalmente el Diseño Participativo, identificamos a autores como Alejandro Suárez Pareyón (1948), Gustavo Romero (1940), Carlos González Lobo (1939) y Guillermo Vanegas (1948). De la misma UNAM están desde luego el Arq. Enrique Ortiz Flores y  los espléndidos trabajos, ampliamente valorados y reconocidos, del destacado arquitecto Oscar Hagerman (1936), quién además ha realizado proyectos de mobiliario para integrarlos a sus diseños arquitectónicos. Dentro de este panorama, en los años recientes se han sumado de manera brillante a la Arquitectura Participativa, algunos despachos de nuevas generaciones de arquitectos, entre los que podemos mencionar a los integrantes del grupo llamado Comunal Taller de Arquitectura, dirigido por las arquitectas Mariana Ordóñez Grajales (1986), egresada de la Universidad Autónoma de Yucatán  y la arquitecta Jesica Amescua Carrera (1983) egresada de la Universidad Iberoamericana, campus ciudad de México.

Carlos González Lobo            Conjunto de Viviendas en Ahome

Los proyectos que realizan los arquitectos que forman parte de esta Arquitectura Participativa, tienen que ver en ocasiones con intervenciones menores, pero no  menos importantes, tratando de mejorar las condiciones habitables de construcciones precarias preexistentes de usuarios o comunidades de escasos recursos. En otros proyectos se plantea resolver requerimientos de suministros de agua potable, energía eléctrica o desalojo y reutilización de aguas residuales, así como el reciclamiento y aprovechamiento de la basura. Se suman también proyectos nuevos que pueden ser viviendas individuales o conjuntos de ellas, escuelas de sistemas educativos tradicionales o aquellas que están directamente involucradas con formas de producción o trabajo de las propias comunidades, centros de salud, asistenciales o parroquiales. Se cuentan también entre los posibles proyectos, algunos planes parciales de desarrollo o aquellos que pretenden restituir condiciones ambientales en las comunidades. Otros son aquellos  que atienden situaciones de emergencia, como lo que resulta del efecto de sismos, tsunamis, inundaciones u otras afectaciones que tienen que ver con la naturaleza. Como consecuencia de los pasados sismos de septiembre del año 2017, muchos de estos despachos colaboraron y lo siguen haciendo, para tratar de resolver los efectos destructivos de aquellos terremotos. En este sentido es notable la participación de grupos de jóvenes, que de manera organizada y profesional se han sumado recientemente a esta plausible labor, como el llamado Consultorio de Arquitectura Práctica, compuesto por alumnos egresados de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Imagen relacionada

Universidad del Medio Ambiente              Arq.Oscar Hagerman

Vale la pena insistir que se trata de proyectos que buscan una relación mas directa con los usuarios, con los usos y costumbres de sus localidades, respetando condiciones climáticas y del entorno, utilizando preferentemente materiales y procedimientos constructivos empleados tradicionalmente en el sitio, que son el resultado exitoso de años de experiencias culturales, pero sin cerrarse necesariamente a la incorporación muy razonada, cuidadosa y mesurada de algunos materiales y métodos constructivos mas recientes. En ocasiones los arquitectos, en conjunto con los futuros usuarios, construyen modelos preliminares que se vuelven prototipos, para que mas adelante en el tiempo, el conjunto de  la propia comunidad los pueda volver a repetir, a partir del entrenamiento de la experiencia previa. Se trata de proyectos y obras, eficientes, racionales, económicos, directamente vinculados a las necesidades de usuarios y comunidades, lejos de las arquitecturas que aparecen en las revistas de moda, lejos de lo glamoroso o de aquellas obras que forman parte de la idea del consumo y el espectáculo. Pero no dejan en muchos casos de mostrar notables calidades formales, plásticas, constructivas y vivenciales, dejando ver las sensibilidades creativas de los propios usuarios y de los arquitectos que los asesoran.

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Comunal Taller de Arquitectura              Escuela Rural Productiva

Si partimos de la estadística de que los arquitectos en una práctica ortodoxa, apenas inciden entre el 3 y el 5 % de los proyectos que se realizan en la República Mexicana, trabajando sobretodo para las gentes que disponen de recursos suficientes para pagar a profesionales, es relevante esta Arquitectura Participativa, que atiende de diferente manera a los grandes grupos sociales que son mayoría en el país, que ganan  menos de un salario mínimo o apenas una o dos veces el mismo, siendo absolutamente necesario impulsarla aún más entre los profesionales en activo y sobre todo entre las nuevas generaciones de arquitectos, en las distintas universidades del país.

Nota: Imágenes tomadas de internet para efectos de difusión no lucrativa.

 

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