La problemática del agua en la ciudad de México

Gustavo Lòpez Padilla

México Tenochtitlán surge como asentamiento humano urbano en el año 1321, en medio de  grandes lagos como:  Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco. Los aztecas pobladores de este asentamiento, desarrollaron un sistema interesante de superficies artificiales de tierra y canales, dando muestras de habilidades tecnológicas, hidráulicas, arquitectónicas  y urbanas, que todavía hoy en día nos siguen sorprendiendo y merecen amplios reconocimientos y estudios históricos. Estos mismos pobladores enfrentaron serios problemas de convivencia con el agua, ejecutando importantes obras de ingeniería para tratar de regular la separación del agua dulce de la salada y los embates del crecimiento de los niveles de las superficies hidráulicas. En ningún momento dados sus problemas y sus limitaciones tecnológicas, pensaron en secar las superficies de los grandes lagos. No será sino hasta la etapa de la colonia española, ya en el siglo XVI, que los españoles, habiendo urbanizado con criterios europeos la ciudad azteca, enfrentarán  también serios problemas de inundaciones y ellos sí, prefirieron dar inicio a la desecación de los grandes lagos, para tratar de controlar las inundaciones y al mismo tiempo, extender las superficies urbanizables. Con ello se inicia uno de los atropellos ambientales, mas brutales que se tengan registrados en el desarrollo de las ciudades contemporáneas.Esta costumbre de tratar de resolver los problemas del agua, secando, encauzando y entubando cuanto cuerpo de agua representara una dificultad, se convirtió en una tara que nos ha acompañado, desde la colonia, pasando por la independencia y llegando hasta los tiempos actuales. Las agresiones al medio ambiente natural en la cuenca de la hoy ciudad de México, no solo han contemplado el desecamiento de los cuerpos hidráulicos, sino que ha incluido la destrucción de enormes zonas boscosas, que se ha acompañado con el desarrollo urbano equivocado de la capital de la República Mexicana, que se ha extendido horizontalmente, con bajos índices de densidad construida, contra todas las lógicas de un desarrollo racional, eficiente, económico y ambientalmente armónico con la naturaleza. A medida que fue pasando el tiempo, la ciudad de México fue enfrentando una doble problemática en relación con el agua, dado el desordenado crecimiento urbano y poblacional, en la que por un lado, comenzó a escasear el agua potable, que existía naturalmente en el propio sitio y por otro lado se incrementó la necesidad de desalojar mayores cantidades de aguas residuales y de lluvia, dentro de una cuenca natural, provocando severas y constantes inundaciones. Se suma negativamente a lo anterior la contaminación de los cuerpos de agua que fueron quedando dentro de los límites de la ciudad. Lo que es realmente impresionante es la perseverancia irracional de nuestra sociedad y sus gobiernos representativos, en transitar por estos caminos agresivos de desarrollo urbano con la naturaleza, sabiendo que lo que se hacía contravenía toda lógica elemental. Nos convertimos en los grandes campeones de la estupidez, la depredación y el desarrollo urbano mas agresivo con respecto a la naturaleza.Así las cosas llegamos a la ciudad de México moderna, cosmopolita, queriendo ser como las destacadas ciudades europeas y siguiendo también algunos modelos urbanos desarrollados en Estados Unidos. Parecía sin embargo, que a principios de los años sesenta del siglo pasado, comenzaba a vislumbrarse un poco de cordura, con la propuesta de los ingenieros Nabor Carrillo y Gerardo Cruikshank, de restituir una pequeña parte de la zona lacustre, creando nuevos lagos en los terrenos baldíos de Texcoco, aprovechando el tratamiento de las grandes cantidades de aguas residuales provenientes de la propia ciudad. De aquellas propuestas surgió el llamado cuerpo de agua Nabor Carrillo, que cuenta con mil hectáreas de superficie, 30 millones de metros cúbicos de agua, inaugurado en el año 1982, que mejoró notablemente, desde aquellos años, desde el punto de vista ambiental, el conjunto de la zona metropolitana de la ciudad de México, donde actualmente vivimos poco mas de veinte millones de personas. Desafortunadamente esta política de restitución hidráulica ambiental, que mostraba un futuro promisorio, quedó abandonada, no se continuó y hoy esta incluso está amenazada la existencia del propio Lago Nabor Carrillo. En la actualidad se abastece la ciudad, en un 30 %  con agua proveniente del sistema Cutzamala y el restante 70 % se suministra de pozos que extraen agua del subsuelo de la misma ciudad. Se suministran en total 35 m3 por seg, lo que equivale a 3,024,000 m3 por día. En otro sentido las aguas residuales se desalojan a razón de 44 m3 por seg., lo que equivale a unos 3,861,660 m3 por día. Estas aguas residuales se desalojan mediante emisores profundos, que hoy en día afortunadamente, llevan una buena parte de las mismas a la planta de tratamiento ubicada en Atotonilco, en el Estado de Hidalgo, aprovechando ahora estas aguas residuales, para regar campos de cultivo en esa misma zona geográfica. Vale la pena recordar, que para regar las zonas cultivo, se utilizan todavía, las mayores cantidades de agua potable, en distintas regiones de la República Mexicana, debiendo cambiar este criterio, utilizando para los cultivos, preferentemente aguas debidamente tratadas.En este orden de cosas, se ha planteado a lo largo de los últimos años, que esta condición hidráulica de la ciudad de México, con los datos mencionados líneas arriba, muestra una condición limitada, lo que puede llevar en breve por un lado, a no contar con agua potable suficiente y en otro sentido a no disponer de la capacidad para desalojar y aprovechar las aguas residuales correspondientes, generándose además graves inundaciones en la ciudad. Las fuentes de abastecimiento de agua tanto la del Cutzamala, como la extracción de pozos, muestran signos de agotamiento. Los pozos de extracción de agua, cada vez tienen muchas mayores longitudes de profundidad, complicando y encareciendo su operación. Adicionalmente el extraer agua del subsuelo, sin restituir inyectando cantidades semejantes del vital líquido, ha provocado constantes hundimientos del subsuelo, con graves consecuencias para las edificaciones levantadas en el territorio de la capital de la Republica, así como para la propia infraestructura de tuberías con las que cuenta la ciudad. Se tiene registrado que se pierde el 40 % del agua potable que se dispone en la ciudad, en fugas en la red de suministro. Y en lo que respecta a los drenajes son constantes también las fugas y afectaciones a las calles y construcciones de la propia ciudad. Frecuentemente aparecen fisuras y socavones, constituyendo un peligro latente e inesperado para gentes y construcciones.Con este panorama es urgente y necesario replantear el manejo del agua, tanto la potable, como la de lluvia y la de los drenajes, para la ciudad de México. En lo que respecta al agua potable es necesario racionalizar y optimizar los consumos diarios por persona, que son desiguales en el territorio de la ciudad, tratando de reducir de un consumo que se ubica en los 300 m 3 por persona al día, para llegar a unos 150 o 200 m3 por persona, como sucede en muchas ciudades en el mundo. Utilizar además agua potable, fundamentalmente para consumo humano y las otras actividades que giran alrededor de la vida urbana, resolverlas con distintos grados de tratamiento de aguas residuales. Se debe plantear además reciclar  el mayor porcentaje de aguas residuales, tratando de llegar al punto de que de origen se suministre agua potable y una vez convertida en aguas residuales, se le trate hasta el punto de volverla nuevamente potable, para instaurar así un ciclo cerrado del uso del agua, restituyendo o suministrando nueva agua potable, solo la que se pierda por las tuberías o por evaporación. Se plantea dentro de esto tratar las aguas de lluvia e incorporarlas en la medida de lo posible a este ciclo cerrado del uso del agua, pasando de lo potable, a residuales y nuevamente a potable, utilizando constantemente la misma agua. Lo anterior lo permite la tecnología actual y más aún que los procesos de tratamiento, con los avances de la tecnología actuales, cada vez son mas económicos. Además siempre lo mas caro es no contar con agua potable, razonablemente suficiente. Dentro de todo esto, se debe además  limitar el crecimiento de la mancha urbana, racionalizando la instrumentación de densidades medias de construcción, preferentemente, combinando lo anterior con zonas puntuales de mayores densidades. Desde luego tratando de evitar el crecimiento horizontal, con base en densidades bajas de edificación.Adicionalmente, para lograr lo anterior es absolutamente necesario, permitir y propiciar nuevas zonas de recarga acuífera, mediante  la inyección de agua al subsuelo, a través de la creación de nuevas zonas verdes y lacustres, que pueden ser grandes áreas de origen o la creación de muchos puntos de recarga, a manera de acupuntura urbana, a lo largo y ancho del territorio de la ciudad. Se ha planteado por ejemplo, como una alternativa viable, una gran zona de rescate hidráulico, al aumentar la zona lacustre en el territorio de los baldíos de Texcoco. En otro sentido se pueden crear nuevos espacios verdes, como el Parque Tezozómoc, que cuenta con 28 hectáreas, ubicado en Atzcapotzalco, para lo cual si es necesario se pueden derribar zonas construidas en las distintas alcaldías de la ciudad, aumentando sus densidades construidas, para propiciar el que aparezcan nuevas edificaciones y zonas verdes, con cuerpos de agua alimentados con agua tratada y que las superficies verdes, permitan la mayor cantidad de recarga acuífera, en todo el territorio de la ciudad, aumentando las capacidades de  agua en los mantos freáticos, siendo necesario disminuir de extracción del agua del subsuelo, para controlar el hundimiento del suelo en toda la ciudad, que como ya se ha comentado, genera muchos problemas a la edificaciones existentes y futuras y a la infraestructura de la misma ciudad. Sería interesante y necesario, contar con diez parques al menos, distribuidos en el territorio de la ciudad, semejantes al Tezozómoc.Es una realidad que conocemos claramente el creciente problema del agua al que nos enfrentamos en la ciudad de México y sabemos como resolverlo. Existe la tecnología suficiente para resolver nuestras necesidades. Dicha tecnología avanza a nuestro favor, mejorando sus posibilidades de aplicación, así como volviendo mas razonables sus costos de operación. Se necesita para lograr lo anterior, antes que nada voluntad política, eliminar la ineficiencia, la corrupción y aplicar el sentido común en beneficio de todos, por parte  de la sociedad en su conjunto, trabajando en equipo con nuestros representantes gubernamentales y los expertos conocedores en el tema.

 

 

 

 

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