Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar

Gustavo López Padilla

Construir no es lo mismo que hacer arquitectura. Esta es una de las ideas centrales que se plantearon  en la polémica de los inicios del desarrollo de la arquitectura mexicana contemporánea, durante los años treinta del pasado siglo XX. En este sentido, uno de los que mejor representa lo anterior es Juan O´Gorman, que escribió varios ensayos sobre el tema, distinguiendo por un lado, lo que él llamaba la construcción técnica, que resultaba de la aplicación radical proyectual y constructiva, de las necesidades de los usuarios, buscando la ¨máxima eficiencia con el mínimo gasto,¨ dejando conscientemente de lado, cualquier consideración de carácter estética. En otro orden de cosas, el mismo O´Gorman, sin dejar del todo de lado las consideraciones de carácter funcional, reconocía que había otras posibilidades de realizar proyectos, en donde si se tomaban en cuenta preocupaciones relacionadas con lo bello y además valores formales relacionados con un sentido simbólico y a esto se le podía identificar como arquitectura.

Vale la pena reconocer que existen proyectos, que por su propia naturaleza de requerimientos, inducen a considerar justamente desde su inicio valores de carácter simbólico, que si terminan siendo bien resueltos, pueden ser aquellos que ocupan la atención de legos y conocedores. En este último sentido, me referiré al Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar, realizado por Picciotto Arquitectos, que en esta oportunidad está representado por José Picciotto, Abraham Picciotto, Enrique Anaya y Gabriela Rivera, proyecto ubicado en Antón Lizardo, Veracruz, terminado en el año 2017, contando con una superficie construida de 2154.00 m2. Se trata de un edificio que debe resguardar memorias, objetos y símbolos representativos de la institución militar, de tal suerte dispuestos y protegidos en espacios, para que lo anterior sea conocido por el público en general. Partiendo de las premisas anteriores, los diseñadores plantearon desarrollar un proyecto que metafóricamente aludiera a las atmósferas y condiciones propias de una embarcación, al mismo tiempo de recordar a la distancia, los faros que orientan los rumbos de los marinos en sus travesías y llegadas a los puertos.
El proyecto  resuelto a partir de formas geométricas simples, regulares, tendiendo a la abstracción, lo podemos asociar con el movimiento minimalista, que plantea hacer lo más con menos, eliminando todo lo superfluo y decorativo, buscando alcanzar  serenidad a la hora de recorrer y estar en esta arquitectura. Un volumen claro, fundamentalmente cerrado sobre sí mismo, en torno a un pequeño patio central descubierto, con aberturas controladas, está anclado sobre una plataforma natural, definida por taludes verdes. Por el lado más largo del volumen dominante del edificio, atravesando el talud mencionado en su parte media, se propicia una calle baja interior  que conduce al acceso del Memorial. Formando parte del mismo talud, se ubica la zona de servicios generales del edificio. Sobre el basamento se despliega propiamente el Memorial,  que cuenta con una zona central vestibular y de servicios  y a ambos lados de lo anterior se despliegan propiamente los espacios que muestran el contendido del mismo, partiendo del criterio de lograr plantas libres, de tal suerte que la flexibilidad resultante permita reconfigurar las exposiciones que se ofrecen en el lugar. En uno de los costados se cuenta con un espejo de agua, descubierto, como extensión del espacio interior, que ambienta y refresca psicológicamente el sitio,  recordando además  la proximidad y la condición marina que da sentido al edificio.Las aberturas necesarias se regulan estratégicamente, procurando sobretodo lugares cerrados para el mejor desempeño de las actividades de exposición, controlando  las vistas hacia el paisaje exterior y la incidencia del sol y sus ganancias de calor, resuelto lo anterior tratando de racionalizar, volviendo más eficientes y económicos los consumos de energía. En términos generales se plantea un proyecto que asume criterios de carácter ambiental, siendo lo anterior una preocupación permanente en los proyectos que enfrenta Picciotto Arquitectos. Existe un orden en la composición, que se puede entender con claridad, a partir del sistema modular riguroso con el que está resuelta la composición general, los despieces de las cancelerías y recubrimientos de fachada, que cuentan con algunos acentos, juegos formales y cambios de color, que le dan al edificio una dinámica, una presencia amable y atractiva. El contraste entre el volumen dominante, masivo, con una presencia horizontal, es interesante respecto del volumen esbelto y alto, que aloja algunos servicios necesarios para el conjunto y que alude a los faros marinos previamente comentados. En este mismo orden de cosas, al final resulta atractivo el contraste entre la abstracción volumétrica del conjunto total del Memorial y el entorno natural donde se ubica.Me parece importante reconocer la serenidad y calidad de resultados del proyecto, que en su justa aplicación de escala y manejo de proporciones, termina por ser una de esas obras, que desdibujan los límites entre escultura y arquitectura, que pueden por su condición de abstracción escapar al tiempo.

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