Actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

Gustavo López Padilla

De inicio, quiero recordar de nueva cuenta al gran poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura en el año 1990, cuando nos comenta: La edad moderna ve en la crítica a la madre del cambio. Si bien lo anterior es cierto, tenemos que reflexionarlo con mas detenimiento, porque lo anterior tiene que ver no solo con la modernidad, sino con la idea y realidades que han acompañado al ser humano desde el origen de los tiempos. La vida por su propia naturaleza es cambio permanente y la crítica en el sentido amplio del término, como ejercicio intelectual, como uno de los rasgos distintivos que nos hace ser precisamente seres humanos, nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. La valoración del conjunto de las experiencias vividas, su crítica, es uno de los puntos de apoyo, de los motores esenciales que nos han llevado a experimentar el universo de posibilidades que nos ofrece la vida y que nos ha permitido al mismo tiempo ser diversos. Al paso del tiempo, el hombre ha creado distintas culturas y como parte de lo anterior ciudades y sus arquitecturas, correspondiendo desde luego, para cada tiempo y lugar,  con interpretaciones particulares en la manera de entender la filosofía,  la sociología,  la política,  la economía y todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura. La crítica al conjunto de ideas, valores y visiones de la vida, que ha acompañado a cada período histórico, mas las particulares valoraciones de la propia experiencia proyectual y constructiva de las ciudades y sus arquitecturas, han permitido que en conjunto todo evolucione por diversos caminos.Entendiendo la arquitectura como la expresión construida de los valores de la vida, las ciudades y sus  arquitecturas terminan por representar significados estéticos, tecnológicos, sociales, políticos, económicos, culturales y por ende requieren ser sometidas al ejercicio de la crítica, para comprenderlas, valorarlas y visualizar sus posibilidades de evolución en el futuro. En relación al entendimiento de la misma crítica, vale la pena recordar algunas reflexiones del historiador, crítico y arquitecto español Josep María Montaner, quién nos comenta que la actividad del crítico se dirige a comprender las obras, para tratar de explicar su contenido. Nos dice además, que todo ensayo crítico debe intentar hilvanar razonamientos y comparaciones inéditas, entrecruzando referencias a diversos campos de la cultura, como pintura, escultura, literatura, poesía, música, antropología, religión y ciencia, precisando que el ensayo debe ser abierto en su estructura, de forma provisional, revocable y perfeccionable; nos dice que un ensayo crítico es una prueba, una tentativa, un acercamiento, que todo ensayo sugiere, apunta, esboza, enmarca, propone y sigue diciendo que los ensayos,  tienen la intensión de abrir discursos mas que ofrecer resultados cerrados, tratando de incitar a las búsquedas mas que a las soluciones. Finalmente debemos entender con lo anterior que no se pretende con el ejercicio de la crítica emitir juicios universales, verdades absolutas, se trata tan solo del punto de vista de un autor, para un tiempo y una circunstancia determinada y por necesidad surgen y se deben  aceptar,  diferentes puntos de vista, otras consideraciones de valor.   Refiriéndonos a nuestra realidad, debemos tener muy claro que la arquitectura mexicana se incorporó a la modernidad a partir del ejercicio de la crítica, valorando en los años veinte, del pasado siglo XX, el conjunto de nuestra cambiante realidad política, social, económica y cultural, visualizando como parte de lo anterior, las posibilidades de futuro para aquellos tiempos, el cómo deberían ser nuestras ciudades y nuestras arquitecturas. Es importante puntualizar que en buena medida este ejercicio de crítica, lo realizaron un puñado de jóvenes entusiastas y visionarios, que poco más tarde se convertirían en los maestros del movimiento moderno en nuestro país. Los resultados de aquella experiencia, quedaron registrados en los textos de Las platicas del año 33, que se realizaron en él Colegio y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, quedando identificadas en general tres posturas, como alternativas posibles para lo que ellos imaginaban como el futuro de las ciudades mexicanas y sus arquitecturas: Primero los que proponían que las maneras de entender y realizar proyectos, se mantuvieran como se habían realizado a lo largo del período porfirista, con una visión clásica e historicista, privilegiando los criterios estéticos. En un segundo grupo, se propusieron las posibilidades asociadas a la revaloración contemporánea de nuestras arquitecturas patrimoniales, llámense prehispánicas y coloniales, con la intensión de impulsar posturas de carácter nacionalista. Y un tercer grupo, impulsado mayoritariamente por los combativos jóvenes de aquellos tiempos, propusieron tomar en cuenta las ideas y arquitecturas, que se experimentaban por aquellos años en Europa y que constituían el llamado movimiento moderno, racionalista o funcionalista, que había quedado bien representado por las experiencias de la Bauhaus. Hubo también quienes plantearon las posibles combinaciones, entre reinterpretaciones nacionalistas, con criterios de arquitectura funcionalista. Entre las participaciones en las platicas del 33 me parece destacable la del arquitecto Manuel Amábilis y desde luego la intervención radical, social y políticamente  comprometida de Juan O´Gorman, apoyando el diseñar y construir una arquitectura funcionalista radical, basada puntualmente en la práctica de la técnica, tratando de lograr lo máximo construido con los mínimos costos, realizando proyectos memorables, ampliamente conocidos.Un poco mas tarde, en el año de 1952, Alberto T. Arai publicó el excelente texto Caminos para una arquitectura mexicana, que me parece inteligente, profundo y visionario. Arai que fue filósofo, periodista y arquitecto, realizador de los extraordinario frontones de la zona deportiva del proyecto de Ciudad Universitaria, planteó en su texto, las posibilidades de reinterpretar las arquitecturas tradicionales de nuestro país, con una visón moderna, funcionalista. Propuso incluso como una posibilidad, el retomar en general lo mejor de la cultura nacional, mezclando lo anterior con la practicidad, racionalidad y visión económica de la cultura reformista de los Estados Unidos, tratando que generar una arquitectura continental, que en un momento determinado, tomara también en cuenta las  posibilidades de las otras arquitecturas latinoamericanas. El conjunto de los textos críticos de aquellos años, que incluyen desde luego, entre otros, los trabajos de José Villagrán, se tradujeron en buena medida en las realidades proyectuales de nuestras ciudades y sus arquitecturas, desde mediados de los años veinte hasta la segunda mitad de los años sesenta.Desde aquellos años a la fecha, pareciera que no, pero si existen una buena cantidad de experiencias críticas, que están desperdigadas por aquí y por allá, entre libros, revistas y artículos de periódicos, algunas de ellas de excelente manufactura y profundidad de ideas, que están esperando que alguno de nosotros las rescate, ordene y evalúe, para identificar en su conjunto, las posibles contribuciones de la arquitectura mexicana a la critica en general. Entre estos trabajos me parecen importantes los realizados por autores como Rafael López Rangel, Manuel Larrosa, Humberto Ricalde, Enrique de Anda, Víctor Jiménez, Alejandro Hernández y particularmente los realizados por Carlos González lobo, en sus textos Hacia una teoría del proyecto arquitectónico, mismos que acompañan su comprometida obra construida y desde luego  hay que tener presentes los entrañables, agudos, inteligentes y visionarios textos de Fernando González Gortázar, sobre todo los contenidos en su libro que realizara con motivo de su participación en la  Cátedra Extraordinaria Federico Mariscal, en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y que los reuniera bajo el título de Arquitectura, pensamiento y creación, libro editado por el FCE y la propia Facultad de Arquitectura. En este conjunto de autores, podemos reconocer desde posturas historicistas, pasando por analistas de las composiciones proyectuales, hasta aquellos que someten las obras a valoraciones filosóficas, sociales y políticas.Han pasado cien años de aquellas experiencias críticas de los otrora jóvenes Ó Gorman, Villagrán, Legarreta y Carlos obregón Santacilia entre otros y así las cosas para otra realidad, para la actual, la del 2019, se necesita urgentemente de otro puñado de jóvenes arquitectos que imaginen como quieren el futuro del mundo, de nuestro país, el de nuestras ciudades y sus arquitecturas. Una realidad calificada hoy en día por la crisis mundial profunda de los sistemas políticos, económicos y sociales, una crisis que incluye el conjunto de valores que le dan sentido a la convivencia humana. Pero hay que tener presente, que por lo general los tiempos de crisis, al igual que en 1920, se vuelven valiosas oportunidades de creación y evolución.  Hablamos de una realidad actual calificada por los grandes desequilibrios entre los que mas tienen y millones que viven en la pobreza, una realidad calificada por un desarrollo científico y tecnológico que resulta, en relación con las realidades sociales, contradictoriamente avanzado, en el que ya están presentes la inteligencia artificial, la biotecnología y los avances extraordinarios y aterradores en materia de genética. A lo anterior se suman la presencia de los grandes medios de comunicación, que nos comunican y aíslan, el desarrollo de la nanotecnología y las aplicaciones de máquinas 3d, que ya están transformando los medios de producción, incluyendo el diseño y construcción de obras arquitectónicas y urbanas. Mas que nunca, como en ningún tiempo de la historia, pensar con detenimiento que queremos, como lo queremos, donde lo queremos, es importante plantearlo para ser actores y constructores de nuestras realidades urbanas y arquitectónicas. Y son precisamente los jóvenes, los que cuentan con una diferente mentalidad asociada a esta vertiginosa realidad que vivimos, quienes tienen el reto, la mejor oportunidad y visión para elaborar las ideas que le den sentido a todo esto.                                      En el ejercicio de la crítica para imaginar y plantear estas nuevas visiones, se debe volver a insistir, en que el centro de todo lo anterior debe ser precisamente el ser humano, sus circunstancias y la reconciliación del desarrollo con la naturaleza, en buena medida como nos lo han hecho saber pensadores como Jane Jacobs, Jan Gehl o Fernando González Gortázar. Tenemos claro que el ejercicio de la crítica se puede hacer mediante la selección histórica, la palabra reflexiva  o a través de las realidades construidas de obras, que pueden contener en la esencia de sus ideas compositivas, formales, vivenciales y sus materialidades un carácter crítico y propositivo. Se entiende, desde luego, que la crítica la pueden hacer los arquitectos y los urbanistas, pero también la sociedad en general, que desde hace muchos años ha tenido una participación muy activa, incidiendo en los ámbitos construidos de nuestras ciudades. Todos somos corresponsables. Así las cosas esperamos propuestas criticas novedosas, imaginativas, para vislumbrar nuestro futuro; desde luego las tenemos que elaborar todos nosotros, pero especialmente los jóvenes que tienen en sus manos el futuro y mas todavía los jóvenes que tienen la oportunidad de asistir a las aulas de las universidades y acercarse por este medio al conocimiento. Hasta el día de hoy, estos jóvenes mexicanos, no han terminado de subirse el escenario de la historia, no los hemos identificado plenamente todavía, pero sabemos por algunas de sus obras, que por ahí andan rondando, tenemos confianza en que muy pronto  construirán su propia historia, la compartirán con nosotros y esperamos desde luego, con su participación, un mundo y un México mejor.               Habrá que concluir entonces que la crítica, en el sentido más amplio e incluyente posible, es absolutamente indispensable, que debe estar presente, muy presente, de muy diversas maneras, entre los arquitectos y urbanistas y de manera importante en el conjunto de toda la sociedad.

Nota: Texto leído como parte del Conversatorio realizado en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, el día 5 de septiembre del año 2019, con el tema: La actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

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Una respuesta a Actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

  1. LUCIA ZESATI FARIAS dijo:

    Excelente artículo Gustavo, es una pena que no pude llegar a la plática. Gracias por compartirlo.

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