Espacio público y ciudad

Gustavo López Padilla

Sin duda entendemos que las ciudades son de las expresiones sociales y políticas mas completas y complejas, en las cuales al recorrerlas es posible leer e identificar, a partir de los vacíos y lo construido, la historia de los valores, sueños, aspiraciones, contradicciones y maneras de entender el mundo y la vida, por parte de los seres humanos que las habitan. La mayoría de las ciudades en su origen, surgen a partir de un espacio público, generalmente una plaza, a veces una calle o un lugar jardinado, en donde la gente se encuentra, convive, discute, se organiza para las acciones de la vida. Se realizan ahí actos políticos, culturales, religiosos o simplemente de diversión. Estos espacios públicos con los edificios que los delimitan, se cargan de significados sociales, políticos y culturales al paso del tiempo y terminan por representar a la sociedad en su conjunto.

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Las ciudades nacieron caminables y al crecer los espacios públicos se diversificaron y se fueron creando redes de espacios vitales que se viven de distinta manera, de acuerdo a las fechas del calendario social o de acuerdo a acontecimientos que pueden ser resultados del azar. En algunas ciudades, su escala y habitabilidad fueron amables y manejables, pero fueron impactadas poco a poco con el surgimiento de la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII. Con la Revolución Industrial se manifiesta la soberbia de los seres humanos en su idea de someter a la naturaleza, a partir de la explotación de sus recursos y el crecimiento de las ciudades a partir de las ideas de plusvalía y competencia. En la segunda mitad del siglo XIX aparecieron importantes voces de alerta, vamos a pensar en personajes como William Morris, arquitecto inglés representante del movimiento Arts and Crafts, quienes advirtieron que de seguir por el camino no racional de la industrialización, las ciudades afectarían de tal manera a la naturaleza, que se podrían alcanzar situaciones límite, que llegarían a ser irreversibles. Evidentemente se impuso la soberbia y la sinrazón y hoy en día pagamos las consecuencias y estamos justamente en situaciones límite. Basta pensar en los estragos escalofriantes de las afectaciones provocadas por la central nuclear de Fukushima, en Japón y la contaminación generalizada en el Oceáno Pacífico, después de las explosiones ocurridas en aquel lugar en el año 2011.

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En el siglo XX, con la visión de algunas ciudades representativas de los países más industrializados, se termina por desplazar su condición caminable, toda vez que la máquina  deja ver su presencia y al considerar al automóvil como la unidad de medida fundamental, en lo que tiene que ver con su ordenamiento y crecimiento. El automóvil impone su presencia y devora las ciudades, sobretodo en lo que tiene que ver con el espacio de sus calles, siempre de manera insaciable creciente. En otro sentido, con la oferta industrial y las actividades administrativas, las ciudades crecen territorialmente, aumentando su población de manera considerable y los espacios públicos se vuelven cada vez mas insuficientes, toda vez que no aumentan en número, al mismo ritmo de construcción en las ciudades. La liberalización económica ha desplazado en buena medida la vida colectiva, de los tradicionales espacios públicos abiertos, democráticos e incluyentes, como las plazas, calles y jardines, hacia los centros comerciales. Estos últimos años han proliferado, teniendo el algunos casos un impacto negativo, en el orden, rostro y amabilidad de las ciudades. Con los centros comerciales, nuevamente los automóviles se vuelven protagonistas. Grandes extensiones territoriales o construidas, se destinan a estacionamientos. En este orden de cosas Zigmunt Bauman, pensador contemporáneo, nos comenta que en  ¨el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda¨. La destrucción de espacios hidráulicos y territorios verdes, arbolados, es otra constante en el crecimiento de las ciudades modernas. Los estudiosos en la materia han recomendado después de importantes y reiterados estudios urbanos y de salud pública, que las ciudades deberían contar, con al menos, entre doce y quince metros cuadrados de espacio abierto por habitante. Con el crecimiento descontrolado, horizontal, extensivo  y destructivo de la naturaleza por parte de las ciudades, muchas están lejos de esas cifras recomendables.

congestionado Desde hace por lo menos cincuenta años, desde diversos puntos de vista, sociólogos, políticos, economistas, filósofos, científicos, urbanistas y arquitectos han estudiado el fenómeno de las ciudades modernas. Se han realizado y se realizan actualmente, muchos seminarios y simposiums sobre las ciudades, sin duda el tema es de los mas estudiados. De las ciudades hoy se conocen a detalle sus problemáticas, causas, efectos y se han llegado a una serie de ideas o planteamientos de lo que se debería de hacer, para en muchas de ellas recomponer el camino, en el entendido que las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo. Sabemos hoy en día que hacer, como hacerlo, porque hacerlo. La ciencia y la tecnología están de nuestro lado. Son emblemáticos en este sentido personajes que han estudiado las ciudades como Jan Gehl, arquitecto y urbanista danés, que ha dejado constancia de sus trabajos y reflexiones en su texto denominado Ciudades para la gente, mismos que ha aplicado exitosamente en ciudades como Copenhague, Nueva York, Moscú o Melbourne.

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A partir de lo anterior, hoy sabemos que debemos controlar el crecimiento territorial desmedido de las ciudades, que se debe evitar su crecimiento horizontal constante, con base en densidades bajas, por ser este modelo muy agresivo con la naturaleza, además de implicar altos costos de operación para las mismas ciudades. En consecuencia se deben entonces impulsar mayores densidades construidas, entre medias y altas, combinadas con sentido, racionalidad y creatividad, mezclando además diferentes usos del suelo, como es la naturaleza propia de las ciudades contemporáneas. Para algunas ciudades puede ser necesario que para lograr una adecuada densificación, lo que trae consigo  el lograr ciudades compactas, que son mas funcionales y rentables económicamente hablando, que se tengan que destruir zonas de las ya construidas, restituyendo a la naturaleza mas espacios libres, verdes o hidráulicos, tratando de alcanzar por lo menos los doce o quince metros de espacio libre verde por habitante, que ya hemos comentado.

ecatepecSe insiste ahora en el planteamiento de ¨rehumanizar¨ las ciudades, reposicionando como unidad de medida al hombre que vive el espacio urbano abierto, justamente en la escala adecuada para servir y ser vivido por el propio hombre. Limitar lo mas posible el uso del automóvil, impulsando el transporte público, el uso de la bicicleta y sobre todo que la gente camine sus espacios públicos. Dicen los expertos en salud, que caminar una hora diaria aumenta las expectativas de vida en siete años.  Se trata de impulsar, diversificar y privilegiar los lugares  públicos, ya sean plazas, parques o calles, como espacios abiertos, democráticos e incluyentes, conectados además con las redes de transporte público. En términos ambientales se trata además para las ciudades,  de utilizar energías limpias, renovables, como la solar, la eólica o la resultante del aprovechamiento del hidrógeno, racionalizar el uso del agua potable y aprovechar la de lluvia, reciclar las aguas residuales de muy diferentes maneras, tratando incluso de restituir con las aguas residuales, zonas hidráulicas que se hayan perdido, como ríos, lagos, lagunas o manglares. Reciclar la basura, entendiendo que esta y las aguas residuales son un bien aprovechable, rentable  y no un desperdicio del cual hay que deshacerse. Se trata de conciliar el desarrollo industrial, turístico, de servicios, forestal, ganadero, agrícola y urbano con la naturaleza, entendiendo que para gobernar la naturaleza, la única manera de hacerlo es siendo humilde, respetándola y siendo amables y armoniosos con ella.

Malecón Cajititlán, Tlajomulco, Jalisco. Proyecto Ricardo Agraz

Malecón Cajititlán, Tlajomulco, Jalisco. Proyecto Ricardo Agraz

 Se plantea identificar y valorar los modos de vida particulares de cada región, ciudad, de cada cultura, para que estas ideas de ciudades respondan a las particularidades del lugar, de su gente, su economía y disponibilidades tecnológicas, reconociendo sobre todo el valor de representar la diversidad y lo particular. Darle  importancia a la suma de  trabajos de pequeña escala, bien ejecutados, que uno a uno terminan conformando el conjunto de las ciudades, tratando de evitar la imposición de generalizaciones esquemáticas, como se pretendió con las ideas del movimiento moderno. Se reconoce la importancia de impulsar la participación responsable de la gente que vive en las ciudades, en el entendido que todos, absolutamente todos, somos corresponsables de la calidad de vida en nuestras ciudades. En este orden de cosas es notable, que cada vez más y con mayor conocimiento de causa, la gente en las ciudades participa en las decisiones que tienen que ver con la calidad de vida de los lugares en donde vive; en este sentido vale la pena recordar el ejemplo promovido por los propios vecinos del lugar, de lo que conocemos como el High Line Park, en Nueva York.

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Vale la pena insistir en la idea previamente expresada de que las ciudades son fenómenos sociales vivos, en constante transformación, el que las ciudades son muchas ciudades al mismo tiempo, ciudades que se hacen y se rehacen, mostrando que se pueden andar y desandar los caminos, logrando a partir de la valoración de las experiencias previas, mejores calidades habitables, si se tiene como objetivo y la voluntad de entender el desarrollo de las ciudades y sus diseños, como oportunidades de servir a la gente, pudiendo lograr mejores ciudades, que es lo que a todos nosotros nos importa. Se trata de privilegiar y  sobre todo encontrar nuevas maneras de entender y conseguir mas espacios públicos, entendiendo que es lo que quiere la gente, que necesita en materia de espacios, abiertos y democráticos, practicando de alguna manera, como ya se ha comentado el diseño participativo, lo que hace que finalmente los espacios resultantes los sientan como suyos, los cuiden y mejoren; esa en nuestra tarea a desarrollar, tratando al final del camino, que cada lugar en particular, descubra y alcance su propia personalidad y calidades habitables, para que sean dignos de ser habitados y visitados por todos, impulsando con ello las relaciones sociales, el desarrollo cultural, la vida en común y la economía de la gente.

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Aprender de los maestros, Juan Carral O´Gorman.

Gustavo López Padilla

Como en la vida, en arquitectura los resultados y trascendencia al final del camino, tienen que ver en principio con una relación afortunada, inteligente y sensible entre alumnos y maestros. Los casos en la historia de la cultura en general son muchos y variados, pero ajustándonos al ámbito de la arquitectura, podemos mencionar a manera de ejemplos algunos notables, como la relación fructífera que existió entre Louis Sullivan y Frank Lloyd Wright, August Perret y Lecorbusier, Adolf Loos y Peter Behrens con Mies Van Der Rohe, si atendemos  a la escena internacional o hablando de México, la relación que hubo entre  Juan O´Gorman y Hannes Meyer, Lecorbusier y Teodoro González de León o entre Augusto H. Alvarez y Enrique Carral Icaza con  Walter Gropius y Mies Van Der Rohe. Es importante anotar que la personalidad y contundencia teórica de los maestros fue muy fuerte y los alumnos tuvieron que hacer un esfuerzo  por asimilar las influencias,  para  luego intentar su particular camino tanto teórico como proyectual, de acuerdo con sus circunstancias, intereses y visión de la vida y así mostrar sus propias personalidades, habilidades y contribuciones a la arquitectura, de tal suerte que pudieran ocupar su  lugar en la historia.

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Lo anterior viene al caso a la hora de acercarnos a valorar la obra del arquitecto mexicano Juan Carral O´Gorman, nacido en la ciudad de México 1976,  quién estudió inicialmente en la UIA entre 1995 y 1998, habiendo terminado sus estudios de licenciatura en el Taller Max Cetto de la Facultad de Arquitectura de la UNAM entre 1999 y 2004, realizando además una maestría en vivienda en la Universidad Politécnica de Cataluña, bajo la dirección de Zaida Muxi y Josep María Montaner. Para hacer algunos comentarios en relación al trabajo profesional de Juan Carral, nos vamos a referir a una de sus obras, el edificio de departamentos conocido como FR 43, del año 2008, ubicado en la calle de General Francisco Ramírez No. 43 esquina con Gobernador José Ceballos, colonia Ampliación Daniel Garza, en la Delegación Miguel Hidalgo, en la ciudad de México. El entorno urbano donde se ubica la obra está constituido predominantemente por construcciones de uno o dos niveles, que salvo contadas excepciones son de poco valor arquitectónico, destinadas básicamente a viviendas, con algunos servicios y comercios de barrio, entorno que se ha ido transformando lentamente en los últimos años, con la aparición de edificios de densidades un tanto mayores de entre cinco y seis niveles. Calles relativamente angostas, saturadas de tráfico vehicular continuo,  desembocando algunas de ellas en la periferia del barrio a vialidades mayores, contando la zona con infraestructura urbana resuelta, en lo que tiene que ver con los servicios de agua potable, drenaje y energía eléctrica.

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Fotografías: Luis Gordoa, Onnis Luque, Cortesía Juan Carral

Sobre un terreno en esquina como ya se dijo, de forma rectangular, de 205.00 m2 de superficie, el proyecto se ordena a partir de formas geométricas simples, regulares, definiendo compositiva y programáticamente con claridad en la parte posterior del predio, las articulaciones verticales y circulaciones comunes y ubicando hacia el frente dominante del terreno el volumen que contiene los departamentos, que cuentan con orientación oriente-poniente, buscando así la captación lumínica natural, ventilación cruzada y las vistas al entorno próximo. El edificio de 1000.00 m2 construidos cuenta con seis niveles, alojando 15 departamentos de 48.00 m2 útiles. La estructura del edificio resuelta en concreto con terminado aparente, rigurosamente modulada, ordena la disposición de todos los espacios, contando en planta baja con el acceso principal y la ubicación de los autos disponibles y en los niveles restantes, tres departamentos por piso, de doble crujía cada uno, en donde el espacio fluye libremente y se puede subdividir mediante cortinas o mobiliario.  Hablamos de una arquitectura racionalista, eficiente, funcional, de claras referencias a las obras de Mies van Der Rohe, Lecorbusier o en relación mas directa a la arquitectura nacional, de una arquitectura que hace alusiones a las obras de Augusto H. Álvarez, Enrique Carral Icaza, Juan Sordo Madaleno, Ramón Torres o Enrique del Moral. Detalles como la solución de las puertas metálicas en planta baja, las que limitan el estacionamiento, formalmente nos remiten a la arquitectura de los años cuarenta y cincuenta realizada en la ciudad de México.  El tratamiento interesante de desniveles y juegos de alturas cuatrapeadas al interior de los departamentos, les otorga a los mismos riqueza, luminosidad, continuidad y dinámica formal, con claras referencias a la arquitectura lecorbusiana, a la Unidad Habitacional de Marsella, 1952,  para ser precisos, pero reconociendo una interpretación particular de Juan Carral. El diseño de la fachada principal, que hace evidente al exterior la dinámica espacial interior, deja ver una propuesta para el edificio que jerarquiza tamaños de ventanas por funciones, las mas grandes para los espacios públicos y las mas reducidas, apaisadas para los lugares privados; tratamiento que me recuerda a la distancia la composición formal del  edificio AMIME de Ramón Torres y Héctor Velázquez, del año 1970, ubicado en la calle de Culiacán 123, en la colonia Roma Sur, en la ciudad de México.

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Cortesía Juan Carral

Reconociendo que el resultado final del edificio que ahora nos ocupa, nos da cuenta de una obra bien conceptualizada y realizada en su conjunto, de digna presencia urbana, en otro orden de cosas me parece que a la entrada peatonal, en planta baja, le falta jerarquía, calidad urbana y formal. Otro tanto sucede con el recorrido peatonal  entre esta entrada y la llegada a las articulaciones verticales, me parece también pobre en cuanto a su diseño. Creo además que se pudo haber tenido alguna consideración de diseño, para afrontar la condición de orientación poniente, sobre todo en los ventanales amplios de la fachada principal. Para una ciudad como la capital de la República Mexicana, cosmopolita, moderna, de gran diversidad social, me parece fundamental que existan opciones de edificios departamentales de la naturaleza del FR 43, pensando en la cantidad y variedad de gentes como los recién casados, adultos mayores o personas solas, que no requieren áreas habitables grandes. Hablamos de edificios que cuenten con  densidades medias, departamentos pequeños como los resueltos en los  contextos de algunas ciudades europeas, Amsterdam, París o Barcelona por citar algunas, que aprovechan de mejor manera la infraestructura urbana instalada, que pueden ubicarse en los diferentes barrios  de la ciudad o constituirlos como conjuntos urbanos. Dentro de la dinámica de la capital de la República Mexicana, estas nuevas densidades que suplen o complementan las densidades bajas, como parte de la transformación natural de la ciudad, deben ir acompañadas con estudios de planeación urbana integral, pensando que con el incremento de lo construido, se deben instrumentar mas y mejores espacios públicos, pensando incluso en la necesidad de demoler algunas zonas edificadas, para resolver y proveer razonablemente de jardines, plazas o equipamientos de estudio y esparcimiento. No se deben simplemente construir mayores densidades, sin atender los espacios públicos necesarios, porque de lo contrario el simple incremento poblacional se puede traducir en conductas sociales negativas.

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Fotografías: Luis Gordoa, Onnis Luque, Cortesía Juan Carral

Desde los años sesenta del siglo pasado, se ha escrito suficiente por parte de críticos e historiadores, sobre la vigencia y limitaciones de la arquitectura racionalista y es una realidad que sus principios básicos han demostrado su validez y sustancia, de tal manera que han logrado escapar al tiempo y aunque ha habido periodos de agotamiento compositivo y formal, esta manera de entender y enfrentar la arquitectura sigue teniendo posibilidades de desarrollo en el presente y futuro de las ciudades. Resulta entonces importante que las nuevas generaciones de arquitectos retomen las ideas y principios racionalistas y con una actitud diferente, renovada, actualizada para las formas de vida en las ciudades que habitamos en el siglo XXI, planteen nuevas alternativas, busquen nuevos repertorios compositivos y formales, partiendo de las experiencias previas de los maestros. A esto contribuyen también las nuevas posibilidades que tienen que ver con materiales y procedimientos constructivos novedosos, que pueden mostrar nuevos rostros y calidades plásticas para el racionalismo. Y en esto desde luego,  existen las experiencias de los otros fuera de México y las nuestras, y así las cosas,  valorando la propia historia, vale la pena tomar en cuenta a los iniciadores del movimiento moderno en nuestro país, dentro de los cuales existen proyectos destacados, que los jóvenes arquitectos mexicanos pueden tener en cuenta para el desarrollo y descubrimiento de su propia arquitectura. Tal es el caso de Juan Carral, en el que se perciben con claridad referencias a los maestros, a sus maestros, pero que en los resultados del conjunto de las obras realizadas por el propio Carral, ha intentado, ha arriesgado variaciones que perfilan a este joven arquitecto, para ocupar un lugar dentro del ámbito de la arquitectura mexicana contemporánea.

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Arquitectura para la educación EBC Campus Mérida

Gustavo López Padilla

En lo que va del presente siglo, ha habido una rotunda transformación de las metodologías y dinámicas de la enseñanza que se imparte en las escuelas, incluyendo todos los niveles educativos, debido sobre todo al impulso de lo que tiene que ver con los diversos medios de comunicación, a partir de los cuales se puede uno acercar con facilidad al conocimiento, incluyendo en esto desde luego a la televisión, la radio, pero sobretodo debido a la  presencia en casi todos los ámbitos sociales del internet y las redes sociales. La cantidad de información disponible es diversa y abrumadora, siendo uno de los problemas educativos fundamentales, el desarrollar la capacidad necesaria para ordenarla, valorarla y seleccionar lo verdaderamente importante. La prensa escrita y los libros han cedido dentro de la enseñanza su lugar  de privilegio, aunque siguen siendo importantes y lo serán todavía en el futuro. Lo anterior ha influido en el diseño y construcción de la arquitectura educativa, en lo que tiene que ver con el orden, calidad, cantidad y funcionalidad de los espacios que la constituyen.

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La Escuela Bancaria y Comercial ha sido sensible a esta realidad y los diferentes campus que la constituyen se han ajustado y diseñado, tomando en cuenta lo comentado líneas arriba. En la segunda mitad del pasado 2016 se inauguró el Campus Mérida, proyecto diseñado por Gustavo López padilla, Joel Damián Villa, Alfredo Hernández Buendía y Graciela Díaz del Barrio, quienes forman parte de la firma SAYA + Arquitectos. En esta oportunidad hubieron algunas circunstancias diferentes a los otros campus diseñados para la misma institución, por la misma firma de arquitectos, debido a la preexistencia en el lugar. de una construcción que había sido destinada años atrás  también para fines educativos, induciendo de manera determinante el planteamiento general del proyecto, ya que se pretendía, de origen, aprovechar en la medida de lo posible las preexistencias construidas. Otra consideración sustancial para el diseño, tiene que ver con las condiciones del clima, que para la ciudad de Mérida, ubicada en la Península de Yucatán, en el Caribe Mexicano, son calurosas, con significativos índices de humedad. Como parte de las preexistencias, en un terreno alargado, se contaba al frente con una zona amplia de estacionamiento, descubierta, sin vegetación alguna y una construcción al fondo distribuida en forma de L, contando con un patio al que de manera inexplicable se le daba la espalda en la zona construida, saliendo a él solo a través de limitadas aberturas.

planoAsí las cosas y habiendo diseñado los autores previamente para la EBC los campus de posgrado Hamburgo y Dinamarca, en la ciudad de México y los de Tlalnepantla en el estado de México, Toluca también en el Estado de México, Querétaro, León y San Luís Potosí, otro de los retos importantes era diseñar una escuela que siguiera los lineamientos básicos de las otras escuelas, de tal manera que hubiera continuidad e identificación institucional entre el conjunto de las edificaciones, pero que esta en particular contara con una presencia que significara al mismo tiempo su individualidad. De inicio fueron fundamentales para el diseño dos decisiones básicas,  acordadas entre los representantes de las EBC y los diseñadores, que fueron el que la plancha original del estacionamiento fuera convertida en un importante jardín, abierto a la calle, hacia la ciudad, que se convirtiera en presencia sustancial de la escuela y que en el patio interior, se voltearan las preexistencias construidas, de tal manera que este lugar se convirtiera en el corazón interior, dando sentido a la vida comunitaria de la misma. Se consolidó el esquema en L del conjunto y previo un estudio del comportamiento de la vida estudiantil en las escuelas de la EBC, elaborado por la propia institución educativa, se acordó también la ubicación de dos elementos fundamentales del programa, que fueron el centro de aprendizaje, constituido por la biblioteca y el centro de cómputo y la cafetería, dos zonas en las cuales los alumnos pasan una buena parte de su tiempo estudiantil, mas allá del tiempo dedicado al aprendizaje en las aulas. La cafetería se ubicó al frente de la zona construida, colindando con el importante jardín que da a la calle, mostrando a la ciudad la dinámica, diversidad y presencia de la vida estudiantil. A diferencia de las otras escuelas diseñadas previamente, la de Mérida, no cuenta con una reja o limitación entre la escuela y la calle, fortaleciendo con ello los lazos de comunidad con los vecinos y la ciudad. El centro de aprendizaje se ubicó en el otro extremo, al fondo del conjunto construido, dando vida entre dos jardines, uno mas importante, centralizado, a la actividad estudiantil al aire libre. Los salones se despliegan de manera ordenada, dando frente al jardín interior principal, en los cuales, en continuidad formal con las otras escuelas de la propia EBC se cuenta con muros de block de cristal, que permiten iluminación natural a los salones, limitando ruidos y algo de transmisión de calor. El estacionamiento necesario para el funcionamiento de la escuela, esta resuelto en un predio próximo a la edificación educativa.

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Formas geométricas simples, regulares, ordenadas, incorporando contrastes expresivos, juegos dinámicos de claroscuros, utilización de materiales naturales, aparentes, de bajo mantenimiento, así como instalaciones claramente funcionales, algunas también aparentes en sus recorridos, con bajos costos de operación en la medida de lo posible, muestran una propuesta de diseño racionalista,  a la que se incorporan criterios de sustentabilidad, como el aprovechamiento preferente de la luz natural, sistemas ahorradores en lo que tiene que ver con la utilización de equipos y luminarias para garantizar la luz artificial necesaria, protecciones solares en las fachadas, a veces verticales y otras mas horizontales para limitar la incidencia directa del sol, sus ganancias de calor y el consumo de energía en lo que tiene que ver con el aire acondicionado, sumando a lo anterior inducciones de ventilaciones cruzadas, aprovechamiento del agua de lluvia, racionalización en el uso del agua potable, reciclamiento de las aguas residuales y la incorporación de vegetación que ayuda física y psicológicamente al confort del lugar.  En este sentido, el jardín frontal esta resuelto paisajísticamente con plantas de henequén, naturales de la zona geográfica, en conjunto con importantes espejos de agua. El respeto y armonía con el medio ambiente y la ciudad son compromisos y ejemplos educativos que la EBC ha entendido y practicado con eficiencia. La atmósfera vivencial de los distintos lugares que constituyen la escuela es funcional, eficiente, confortable, amable y divertida, muy en el espíritu de los jóvenes, incorporando entre componentes arquitectónicos y mobiliario algunos elementos de color, aunque predomina el uso del blanco y el concreto aparente, buscando con ello la idea de frescura.

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Es indudable que la calidad, funcionalidad y confort de los espacios educativos pueden alentar conductas positivas, un mejor aprendizaje y propiciar además una rica y variada socialización entre los estudiantes, profesores y personal administrativo, generando sentidos de pertenencia y de grupo, que contribuyen a un mejor desempeño profesional. Al final de cuentas,  se trata de entender  y aprovechar lo aprendido como una herramienta que genera la posibilidad de ofrecer un servicio a la sociedad a la que se pertenece. El objetivo de directivos y educadores, va mas allá de comunicar conocimientos técnicos, científicos y prácticos, se trata sobre todo de aprender a pensar e imaginar, sin olvidar que hay que tener presente el universo de los valores, lo que tiene que ver entonces con la filosofía y la sociología, destacando las ideas de lo que deben ser el hombre, la amistad, la familia, la diversidad, el respeto, la honestidad y el compromiso para con los otros. Ideas estas últimas, todas, tan viejas y conocidas desde hace mucho tiempo, pero tan  poco valoradas y presentes en nuestros tiempos actuales.

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Espacios públicos y centros comerciales

Gustavo López Padilla

Entre los atractivos de las ciudades se cuentan las diversidades y calidades vivenciales que tienen que ver con sus espacios públicos, ya sean estos calles, plazas o lugares jardinados, en los cuales la gente transita, se encuentra con sus semejantes o realiza distintas actividades colectivas. Si bien estos espacios urbanos se definen en buena medida por las volumetrías de la arquitectura construida, es precisamente en el ámbito de los lugares abiertos donde la riqueza de la vida en común, permite y posibilita libremente la mayor convivencia de distintos grupos sociales, de diferentes estratos socioeconómicos y expresiones culturales, alentando el intercambio de las experiencias de la vida, que al final del camino nos identifican como grupos en lo particular y de este intercambio se genera la riqueza y evolución social  en todos los sentidos. La naturaleza dinámica y cambiante de las ciudades nos permiten identificar de alguna manera su evolución y desarrollo, a partir justamente de los distintos espacios abiertos que se relacionan con un tiempo determinado de la historia social de las ciudades.  Las ciudades son varias ciudades que conviven al mismo tiempo, en un lugar determinado, representando la riqueza histórica de las mismas.

Plaza Santo Domingo, Plaza de la República

Plaza Santo Domingo, Plaza de la República

La ciudad de México cuenta con una gran variedad de espacios públicos que nos remiten a nuestra riqueza cultural, que incluye expresiones de la época prehispánica, pasando por la virreinal e incorporando además las distintas etapas del México moderno, desde la Independencia Nacional, pasando por el México Revolucionario, hasta nuestros días del presente siglo XXI. Para el adecuado y vivible funcionamiento de las ciudades, se requiere de un equilibrio razonado entre el número de sus pobladores, la masa de la arquitectura construida y la disponibilidad de espacios públicos fundamentalmente abiertos, al aire libre y democráticos. Cuando no se disponen de espacios suficientes de esta naturaleza, se generan conductas sociales negativas, que entre otras cosas se manifiestan en actitudes agresivas, que pueden llegar a ser destructivas. Es un hecho que en la ciudad de México a lo largo de las últimas tres o cuatro décadas, la disponibilidad de espacios públicos, libres y abiertos, ya no es suficiente y como sociedad, incluyendo a nuestros gobernantes, no hemos atendido con responsabilidad este problema, ya que hemos permitido el crecimiento poblacional, sobre todo el incremento de la mancha urbana construida, sin contar con espacios públicos de calidad y suficientes, que nos permitan garantizar una sana convivencia colectiva y que puedan representar los valores de la vida y culturales de nuestras sociedades recientes.

Plaza Carso, Plaza Tepeyac

Plaza Carso, Plaza Tepeyac

 Como resultado de una la falta de planeación urbana razonable, que implique una visión de compromiso con el bienestar social, con intensión de lograr una ciudad mas habitable, como consecuencia de la corrupción en el desarrollo de extensos territorios de la ciudad, con un espíritu expansionista y depredatorio,  a lo que se suman una política neoliberal y su consecuente economía de consumo, que privilegia en los desarrolladores urbanos la simple idea de avaricia y ganancias rápidas, en nuestras ciudades y sobretodo en la ciudad de México, hemos distorsionado nuestras tradicionales actividades y lugares de convivencia común, limitando en buena medida las actividades colectivas que se desarrollan en parques y plazas, cambiándolas por aquellas que se desenvuelven en los centros comerciales. Esto no quiere decir que no existan espacios públicos, aunque ya no suficientes y que la gente no los visite y aproveche, pero la realidad es que han proliferado las plazas comerciales y frecuentemente se inaugura una nueva y en sentido contrario, espacios públicos, al aire libre, se han construido nuevos muy pocos  recientemente. Como consecuencia de la aparición de las plazas comerciales se han presentado alteraciones importantes en sus entornos próximos, que tienen que ver con un aumento descontrolado de los aforos vehiculares, afectando la fluidez del tránsito de automóviles en sus alrededores y por otro lado impactando en cambios brutales de uso del suelo en las propiedades próximas a los establecimientos comerciales. Prueba de ello son por ejemplo, el impacto que ha tenido la Plaza Tepeyac, en la colonia Guadalupe Tepeyac, que ha significado para la zona, deterioro urbano en lugar de desarrollo. Otro ejemplo  es el impacto que ha tenido la llamada Plaza Oasis, de relativamente reciente inauguración en los alrededores de la intersección entre Ave. Universidad y Miguel Ángel de Quevedo o que decir el fuerte impacto urbano de Plaza Carso, en las colonias Irrigación y Granada.

Próxima plaza en Alfonso Caso y Revolución, Plaza Oasis

Próxima plaza en Alfonso Caso y Revolución, Plaza Oasis

En otro sentido vale la pena comentar que se han realizado restauraciones importantes de algunos espacios públicos preexistentes, como la misma Alameda Central, La Plaza de la República o el Paseo de la Reforma y entre los de nueva creación se puede mencionar el Parque Bicentenario, ubicado en la antigua refinería de petróleo 18 de marzo, ubicada en la Delegación Atzcapotzalco. Pero la realidad es que estos esfuerzos son insuficientes, dada la población y extensión territorial de la ciudad actualmente.

Parque Tezozómoc, Parque Bicentenario

Parque Tezozómoc, Parque Bicentenario

Partiendo de la idea muy sabida y comentada, en la que todo mundo está de acuerdo, de que las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo, entendemos que se deben impulsar criterios urbanos de redensificación de importantes zonas al interior de la ciudad, tratando de evitar mayores crecimientos horizontales e incluso, porque no, pensando que se debían derribar zonas construidas en la periferia de la ciudad, que han terminado por mostrar muy baja calidad urbana, restituyendo su condición natural verde; las nuevas zonas urbanas con actualizaciones densificatorias,  debían proponer además la creación de nuevos espacios abiertos, al aire libre, insistiendo que deben ser públicos, democráticos, en donde la gente simplemente pueda estar, leer, oír música, descansar, encontrarse, platicar, hacer deporte o simplemente caminar, correr o jugar. Y estos lugares pueden ser plazas o jardines semejantes al Parque Tezozómoc, ubicado en la Delegación Atzcapotzalco, que dispone de espacios verdes, deportivos, otros destinados a actividades culturales, pero que cuenta además con un importante cuerpo de agua, alimentado con aguas residuales tratadas, tomadas de las periferias construidas, lo que contribuye además a restituir en alguna medida la condición hidráulica de lo que fuera nuestra ciudad en sus orígenes, mejorando además las calidades ambientales del conjunto de nuestra urbe. Se debe pretender  lograr los equilibrios necesarios,  acercándose a los estándares internacionales, en el sentido de que la ciudad debía contar con al menos entre doce y quince metros cuadrados de espacio verde por habitante, dejando atrás los escasos cinco metros con los que cuenta actualmente. Si la ciudad de México contara con al menos diez o doce espacios como el Parque Tezozómoc, otro sería el rostro de la ciudad y se mejoraría sustancialmente su calidad habitable, contribuyendo además a propiciar mejores conductas sociales de convivencia. Las ciudades son expresiones y responsabilidades colectivas, de todos depende la calidad habitable de los ámbitos arquitectónicos construidos y como consecuencia de ello los espacios públicos urbanos.  Vale la pena pensar en mas y mejores espacios públicos abiertos y regular de mejor manera la operación y proliferación de las plazas comerciales.

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Escenarios de transformación

Gustavo López Padilla

Los valores que dan presencia a un país, que lo ubican en el tiempo, en la historia, en la geografía política, que posibilitan su trascendencia, que lo mantienen vivo y presente, están directamente relacionados con las expresiones del conjunto de su cultura. Hablamos en este sentido de como se concibe el cosmos, el tiempo, la naturaleza, la filosofía, la política, la economía, la ciencia, la vida en su conjunto y dentro de esta última como se entiende y que valores tienen el hombre y sus relaciones con otros hombres. La cultura de un país está  relacionada en gran medida con las modalidades de sus actividades educativas. La educación tiene que ver con las calidades y el enfoque  de la enseñanza que se imparte en sus escuelas y dentro de ellas juegan un papel relevante sus universidades. El desarrollo del México moderno está vinculado en gran medida a las actividades de la Universidad Nacional Autónoma de México. Formando parte de la cultura, la arquitectura es la expresión construida de los valores de la sociedad y nuestra modernidad urbana y arquitectónica tiene que ver con la educación  que se ha impartido en la UNAM, con una tradición que data de poco mas de dos siglos, desde la fundación de la Academia de San Carlos en 1781, hasta la actual Facultad de Arquitectura. Después de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y justamente a partir de ella, hoy contamos en el país con otras instituciones que se suman a la enseñanza de la arquitectura.

1El pasado 8 de noviembre del año en curso, fue inaugurada una exposición en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, ubicado dentro de las instalaciones de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, denominada Escenarios de transformación, que da cuenta de algunos de los proyectos arquitectónicos y urbanos mas significativos, que representan para México, las contribuciones de los arquitectos egresados de la propia universidad, al desarrollo moderno de sus ciudades y su arquitectura.  En la exposición se deja constancia del compromiso educativo, de formación, promoción y difusión de la Facultad de Arquitectura de la UNAM,  impulsando el sentido de que la educación que se imparte en esta facultad, se  entiende al final del camino, como el ejercicio de la profesión planteada como un servicio comprometido con el conjunto de la sociedad mexicana. La exposición da cuenta de los trabajos realizados por los arquitectos egresados de la UNAM, desde los inicios del movimiento moderno en México, en la segunda mitad de los años veinte del pasado siglo XX, con los proyectos de los maestros pioneros que iniciaron e impulsaron la modernidad arquitectónica en nuestro país, llegando hasta proyectos recientes de las mas jóvenes generaciones e incluyendo además diseños exitosos, ampliamente reconocidos, de jóvenes estudiantes que cursan actualmente sus estudios en nuestra Facultad.

2El criterio de selección de los proyectos fue por principio de cuentas, el ser incluyentes y diversos, sin menospreciar significación, variedad temática, ubicación geográfica, escala, costos de construcción, repercusión urbana, postura política-teórica- proyectual, nivel social de los usuarios destinatarios, uso de materiales y procedimientos constructivos. Toda selección implica un riesgo, asumir una postura crítica y al final del camino, el conjunto de las doscientas sesenta obras recientes presentadas, mas el conjunto de las de los maestros, representan con fidelidad, los logros, aportaciones y visión de la arquitectura moderna, desde la perspectiva de los arquitectos egresados de la UNAM. La presentación de la exposición comienza con un par de salas en donde se muestra, en una de ellas por un lado,  con algunas publicaciones, fotomurales y sobre todo material audiovisual, los grandes proyectos de los maestros de la arquitectura mexicana contemporánea. Las obras de aquellos que sentaron las bases y construyeron los soportes del México moderno. La otra sala da cuenta de lo sucedido en el año 1968, parteaguas, punto de quiebre en nuestra historia política, social, económica y cultural, año en el que se celebraron las XIX Olimpiadas en nuestro país y ocurre también el movimiento social y político que cambió el rumbo del país, en concordancia con lo que sucedía en otras partes del mundo. Se da énfasis en la exposición a 260 proyectos, realizados entre 1968 y 2016, mostrados de manera fluida y ordenada  temáticamente, desplegados en el amplio, extraordinario, expresivo y luminoso conjunto de espacios que constituyen el Museo Universitario de Ciencias y Artes. Planos, fotografías, maquetas y videos dan cuenta de  ello. Así las cosas se tienen proyectos que tienen que ver con  espacios para la educación,  cultura,  salud, trabajo,  recreación,  pasando por proyectos de vivienda individual particular, conjuntos de vivienda social y vivienda colectiva privada. Existen también diseños destinados al rubro del transporte y la movilidad en general. Obras de arquitectura participativa y autoconstrucción, restauración de monumentos y edificios patrimoniales, sin dejar de lado la restauración de obras emblemáticas de la arquitectura moderna mexicana. Se muestran también algunas realizaciones de planeación, diseño urbano, espacios públicos y arquitectura de paisaje. Se complementa la exposición con algunas informaciones que tienen que ver con hechos significativos que forman parte del desarrollo de la  la política, la economía y la cultura, entendiendo que la arquitectura forma parte  de nuestra experiencia como país en su conjunto.

3Todo este esfuerzo colectivo -en el que participaron los propios despachos que forman parte de la muestra y diversas instancias de la Facultad de Arquitectura- que ahora los invitamos a visitar, es un primer  paso, que cobrará su pleno sentido a partir de que comiencen  las otras actividades paralelas que son consecuencia de la exposición, que tendrán que ver con publicaciones diversas en libros, revistas y periódicos, programas de televisión, radio, conferencias y visitas guiadas, teniendo como centro y esencia de estas actividades el ejercicio de la crítica y la reflexión. Orgullosamente estos somos los arquitectos de la UNAM, esto es lo que hemos hecho, esto es lo que hacemos actualmente, estas son nuestras posturas sociales, políticas y proyectuales frente a la arquitectura y nos planteamos ser mejores justamente  a partir de la propia autocrítica y  valorando las críticas respectivas de los demás, no solo las de los arquitectos, sino las de la sociedad en general, pensando en el  beneficio, evolución y desarrollo de nuestro país, de nuestra sociedad, nuestras ciudades  y  nuestra arquitectura. Una arquitectura que entendemos desde luego como moderna, comprometida con nuestro pasado, siendo conscientes de nuestro presente y visualizando el futuro, una arquitectura que forma parte del mundo globalizado, pero que  deberá seguir respondiendo a nuestras propias necesidades y representar el espíritu, la esencia y la impronta de la cultura mexicana.

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Pasado memorable, incierto futuro.

Gustavo López Padilla

Apenas terminada la Revolución Mexicana, al inicio de los años veinte del siglo pasado, los gobiernos emanados de aquél movimiento social, plantearon que se debían instrumentar diversos programas políticos, sociales y económicos que atendieran las urgentes demandas del conjunto de la sociedad, con atención particular a los grupos de menores recursos, lo que incluía por supuesto a la clase  trabajadora. Así las cosas se propusieron programas de atención a la educación, a la salud y como parte de ello el Programa Nacional de Construcción de Viviendas, con la intención de dotar de espacios habitables dignos, sobre todo a los mas necesitados que emigraban del campo a las ciudades en busca de mejores oportunidades de vida. Para lograr lo anterior se invitó a reconocidos arquitectos, para que pensaran desde sus orígenes como deberían ser las viviendas, con que programas, orden en la distribución de espacios, tratando de aprovechar los materiales y procedimientos constructivos mas modernos, que se introducían en el país, al inicio del siglo XX. Se siguieron las ideas, proyectos urbanos y arquitectónicos, que sobre el tema se desarrollaron como parte del movimiento moderno que se consolidaba en Europa al final de los años veinte del siglo pasado. El Estado Mexicano se convirtió así en promotor, organizador, regulador y vigilante de la calidad de los proyectos, llevándolos hasta su realización con inversiones estatales, alimentadas del manejo de los impuestos. A lo largo del tiempo, el Estado Mexicano organizó distintas entidades gubernamentales a las que les fueron encargadas las realizaciones de los proyectos mencionados, bajo distintas modalidades financieras de inversión y recuperación, asignando los proyectos a los beneficiarios bajo esquemas de renta en un principio y mas adelante mediante ventas directas a los usuarios, con valores, intereses y modalidades de pago preferenciales.

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Proyecto de vivienda obrera. Juan Legarreta

A lo largo de poco mas de cincuenta años, desde el inicio de los años treinta, hasta los primeros años de la década de los noventa, bajo la mencionada dirección del estado mexicano, se realizaron una buena cantidad de proyectos de conjuntos habitacionales, lo que incluye los diseños de los prototipos de vivienda necesarios, que han pasado a formar parte sustancial de la arquitectura mexicana contemporánea, habiendo entendido, en esta práctica profesional,  el ejercicio de la arquitectura como un servicio social. Esta experiencia se remonta hasta proyectos de la importancia y trascendencia de lo realizado por Juan Legarreta, como sus proyectos de la Casa Obrera Mínima, ubicada en la colonia Moctezuma, del año 1932, proyecto realizado en colaboración con Justino Fernández, a lo que se suman los conjuntos Balbuena y San Jacinto, de 108 y 205 unidades habitables, de los años 1934 y 1935, en los que participó también Enrique Yáñez. A estas experiencias se fueron sumando poco a poco otros proyectos, que fueron modelando una parte del rostro de la ciudad de México, de distintas escalas, número de viviendas, densidades construidas, repercusiones urbanas y maneras de entender el diseño urbano, de paisaje y el arquitectónico propiamente de las unidades habitables, como lo fueron la Unidad Modelo No. 9, de 3700 unidades habitables, ubicada en Iztapalapa, del año 1948, diseño en el que intervinieron Félix Sánchez Baylón, José luís Cuevas, Domingo García Ramos, Homero Martínez de Hoyos y Mario Pani, el Conjunto Urbano Miguel Alemán, ubicado en Félix Cuevas y Ave. Coyoacán, de 1080 unidades habitables, considerado el primer multifamiliar de México, del año 1950, diseñado por Mario Pani, la Unidad Habitacional Presidente Juárez, de 950 unidades habitables, ubicada en la Ave. Cuauhtémoc, del año 1952, diseñado por Mario Pani en colaboración de Salvador Ortega, la Unidad independencia de 2500 unidades habitables, ubicada en Anillo Periférico y San Jerónimo, del año 1960, proyecto de Alejandro Prieto Losada y José María Gutiérrez.

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Conjunto Urbano Presidente Alemán. Mario Pani

Mas adelante se sumaron a las anteriores el Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco, de 12,000 unidades habitables, ubicado en Paseo de la Reforma, entre el Eje 2 norte y Ave. Ricardo Flores Magón, del año 1964, proyecto de Mario Pani, el Conjunto Habitacional San Juan de Aragón de 10,000 unidades habitables, ubicado al norte de la ciudad de México, cercano al Bosque también llamado Aragón, del año 1964, proyecto de Ramón Torres y Héctor Velázquez, el Conjunto Habitacional Villa Olímpica, de 904 unidades habitables, ubicado en Ave. Insurgentes Sur y Camino a Santa Teresa, del año 1968, proyecto de Ramón Torres, Agustín Hernández, Manuel González Rul y Carlos Ortega,  el Conjunto habitacional Mixcoac Lomas de Plateros, de 2056 unidades habitables, ubicado en Anillo Periférico y Molinos, del año 1971, proyecto de Teodoro González y Abraham Zabludovky,  el Conjunto Habitacional Iztacalco, de 2850 unidades habitables, ubicado en Ave. Río de Churubusco y Tezontle, del año 1974, proyecto de Imanol Ordorika y Mariano Araluce.

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Unidad Independencia. Alejandro Prieto y José María Gutierrez

Poco tiempo después se construyeron: el Conjunto Habitacional la Esmeralda, de 576 unidades habitables, ubicado en Camino a San Juan de Aragón y Gran Canal, del año 1975, proyecto de Gonzalo Gómez Palacio y Gustavo Eichelmann, el Conjunto Habitacional Integración Latinoamericana, de 1460 unidades habitables, ubicado entre Ave. Universidad y Cerro del Agua, del año 1976, proyecto de Félix Sánchez, Luís Sánchez, Gustavo López y Fernando Mota, con la participación también de Héctor Meza y Humberto Ricalde, el Conjunto Habitacional Alianza Popular Revolucionaria, de 4738 unidades habitables, ubicado en Canal de Miramontes y Calzada de las Bombas, del año 1976, proyecto de Miguel Herrera, Honorato Carrasco y Ricardo Gabilondo y cambiando radicalmente de escala de proyecto, a manera de una inserción o acupuntura urbana, el Conjunto Velázquez de León, de 40 unidades habitables, ubicado en Velázquez de león No. 70, del año 1978, proyecto de Gonzalo Gómez Palacio y Gustavo Eichelmann.

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Villa Olimpica. Ramón Torres, Agustín Hernández, Manuel González Rul y Carlos Ortega

A estos conjuntos les sucedieron algunos más que todavía muestran calidades de realización y habitables dignas de tomarse en cuenta, no tantos como se hubiera deseado, hasta que al inicio de los años noventa, en los cuales bajo el mandato y por instrucciones del presidente Carlos Salinas de Gortari, se transformaron y casi se desmantelaron las instituciones que regulaban los proyectos de vivienda y se convirtieron en simples financieras de construcciones, dejando de lado la atención con cuidado, de las calidades de proyectos urbanos y arquitectónicos, cambiando radicalmente el rumbo de las realizaciones de conjuntos de viviendas sociales en México. El Estado Mexicano consideró que la dirección, ordenamiento, realización y mantenimiento de proyectos de esta naturaleza, significaban una carga para el erario y trasladó entonces  su ejecución a la iniciativa privada, que ha visto en lo anterior simplemente una oportunidad de negocios, sin importar donde se ubican los proyectos, su calidad proyectual y el manejo adecuado de sus densidades construidas, lo que ha repercutido en una equivocada extensión territorial construida, horizontal, en las periferias de muchas ciudades en la República Mexicana, quedando de lado el compromiso social y político que había asumido el Estado Mexicano con las clases sociales mas necesitadas, perdiéndose además la idea de que al construir estos conjuntos de vivienda se debería de hacer ciudad, de conformar tejidos urbanos apropiados y olvidando también la calidad habitable de las unidades de vivienda, lo que se ha traducido, al final del camino, en que muchas unidades habitacionales recientes han terminado por ser abandonadas, dada la mala calidad de los proyectos y las construcciones ejecutadas y al no contar con los equipamientos necesarios para ser razonablemente habitadas.

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Mixcoac Lomas de Plateros. Teodoro González y Abraham Zabludovky

Los diseños de los importantes conjuntos de vivienda que aparecen en las imágenes y en el listado de líneas arriba, respondieron a criterios dentro de los cuales se consideraba, que se debía contar con razonables equilibrios entre las áreas de ubicación de vivienda, circulaciones vehiculares, espacios abiertos y algunos otros servicios necesarios en materia de educación, salud, comercio y recreación. Hasta hace aproximadamente veinticinco años, existían normas urbanas precisas que regulaban, de acuerdo al numero de viviendas y la densidad construida, las relaciones porcentuales entre los distintos y necesarios usos del suelo, pensando en la mezcla razonable de los mismos. Las calidades proyectuales, habitables, urbanas, paisajísticas y de los diseños arquitectónicos de las distintas unidades de vivienda, en los conjuntos a los que se hace referencia, han sido valorados hasta el punto  de considerar que forman parte de un pasado, que podríamos llamar memorable de la arquitectura mexicana contemporánea. En cambio, las realizaciones proyectuales y constructivas, de los últimos veinticinco años, forman parte de un presente vergonzoso; casi no hay proyectos que valgan la pena de ser reconocidos. Tal parece que las experiencias previas, valiosas e importantes de diseño urbano, arquitectónico y de paisaje de estos proyectos de unidades habitacionales, hubieran quedado en el olvido y así las cosas, el presente y sobre todo el futuro en esta materia, el de la vivienda de interés social, son inciertos, pobres y poco alentadores, significando además las  malas realizaciones recientes, un importante deterioro de gran parte del territorio de las ciudades, sobre todo en sus periferias, que han sido depredadas, ambientalmente hablando, para dar paso a estas horribles extensiones construidas.

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Integración Latinoamericana. Félix Sánchez, Luis Sánchez, Gustavo López, Fernando Mota, Hector Meza y Humberto Ricalde

Es fundamental entonces hacer un alto en el camino, valorar críticamente  lo realizado en los proyectos destacados a lo largo del siglo XX en materia de vivienda social, reflexionar también en relación a los errores de nuestro pasado mas reciente y plantear mejores alternativas pensando en el futuro de nuestras ciudades, que requieren necesariamente de proyectos de vivienda social. Es importante dejar atrás la idea de construir proyectos que extiendan aún más las manchas territoriales, ocupando áreas verdes fundamentales para el equilibrio ecológico del conjunto de las ciudades y realizar entonces proyectos en el corazón de las mismas, sobre todo considerando densidades medias, conjuntos de no muchas unidades habitables, a manera de acupunturas urbanas, evitando la problemática de la administración, costos de mantenimiento y convivencia, asociados a los grandes conjuntos y pensar además que los nuevos proyectos de vivienda social y de la vivienda en general, deben ir necesariamente acompañados de la construcción de nuevos equipamientos en materia de salud, comercio, educación y recreación, a lo que hay que sumar, nuevos espacios públicos y lugares verdes, para que la población tenga a donde ir y realizar actividades saludables y comunitarias. Ha sido un error la construcción de muchas unidades habitables, sin considerar estos requerimientos de equipamientos.

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Velázquez de León #70. Gonzalo Gómez Palacio y Gustavo Eichelmann

Hacer vivienda social tiene que implicar necesariamente hacer ciudad, pensando en conseguir entornos con imágenes urbanas bien diseñadas, bellas podríamos decir, que  contribuyan a lograr una mayor calidad habitable para el conjunto de la ciudad. La revisión y replanteamiento de las políticas de vivienda social,  deben volver a ser  un claro compromiso del Estado Mexicano para con la sociedad, con acciones propias y regulando adecuadamente las acciones de la iniciativa privada; además, no pueden plantearse de manera aislada, romántica y utópica, sino al contrario, deben formar parte integral de las políticas del Estado Mexicano en su conjunto, pensando antes que nada en impulsar sobre todo la educación de calidad, mejoras en cuanto a las cantidades y calidades de las oportunidades de trabajo, definiendo  mejores niveles de salarios, de tal manera que el conjunto mayoritario de la sociedad pueda ser sujeto de crédito y así plantear alternativas proyectuales en materia de vivienda, a las cuales se pueda acceder razonablemente. La gente no puede atender debidamente  sus requerimientos de vivienda, sin que en paralelo se vayan resolviendo sus necesidades de educación, trabajo, alimentación, salud, vestido y recreación.

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Remozamiento del Parque México

Gustavo López Padilla

En los últimos años el Parque México, llamado también San Martín, ubicado en la colonia Hipódromo,  uno de los espacios públicos verdes mas emblemáticos de la ciudad de México, fue sometido a importantes trabajos de remozamiento, que fueron concluidos recientemente con la reapertura de su foro al aire libre, denominado Charles Lindbergh, incluyendo además trabajos que tienen que ver con sus cuerpos de agua, uno de ellos un  pequeño lago que colinda hacia el norte con el propio foro y algunas otras fuentes que conforman el conjunto del parque. A partir de lo anterior, mas allá de la importancia de estos trabajos de mantenimiento y restauración, que debieran ser periódicos, preventivos, para garantizar su adecuado funcionamiento y la calidad paisajística y vivible del parque que disfrutan los cientos o miles de personas que lo visitan diariamente, vale la pena reflexionar sobre el pasado y presente del conjunto del desarrollo urbano en la ciudad de México.

planoEs significativo que durante los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta -mismos que corresponden con una importante expansión del territorio urbano y de la población de la ciudad de México-  aparecieron nuevas colonias y zonas de desarrollo, respondiendo a criterios proyectuales que fueron acordados entre los inversionistas de los desarrollos, los representantes gubernamentales y los arquitectos e ingenieros responsables de sus diseños, muchos de ellos destacados, que forman parte esencial de nuestra historia urbana y arquitectónica moderna; criterios  dentro de los cuales se plantearon lotificaciones que respondieron al mercado inmobiliario de la época, pero que incluyeron además la incorporación de importantes espacios públicos, abiertos, democráticos, entre los que se cuentan parques, plazas, glorietas y avenidas amplias con camellones arbolados. Hubo entonces una visión de conciliar la idea de hacer ciudad, de manera generosa, amable, vivible, con imágenes urbanas sencillas, claras, ordenadas, con personalidad propia, armonizando lo anterior con la postura de hacer negocios que fueran rentables.

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La colonia Hipódromo comenzó su construcción, en la segunda mitad de los años veinte, de la mano de los fraccionadores José de la Lama y Raúl Basurto, habiendo sido encomendado el proyecto de diseño urbano al arquitecto José Luís Cuevas, quién retomó ideas que se habían experimentado previamente en algunas ciudades inglesas y de los Estados Unidos de Norteamérica, que en esencia tomaban en cuenta lo que se denominó como ¨las ciudades jardín¨, en las cuales los espacios públicos y sobre todo los verdes son considerados prioritariamente, pensando en la calidad de la vida comunitaria de los pobladores de estos desarrollos urbanos, armonizando y mezclando equilibradamente diferentes usos del suelo. Seguramente en el diseño de la Hipódromo, estuvieron presentes también los criterios paisajísticos que Frederick Law Olmstead experimento en algunas ciudades norteamericanas como Nueva york y Boston y así las cosas,  para la Hipódromo, desde sus consideraciones iniciales, se planteó que contaría con un amplio parque, que se ubicó al centro del desarrollo, retomando en alguna medida la traza de la preexistencia de lo que fueran las instalaciones del Hipódromo de la Condesa; espacio verde de casi 90,000 m2 de forma elíptica, determinando así en buena medida la condición un tanto orgánica del conjunto de la colonia. Coincidió con el arranque de los trabajos de construcción de la Hipódromo, la presencia del movimiento Art Decó que se había originado en Europa, teniendo notables repercusiones en México, justamente entre la segunda mitad de los años veinte y manteniendo una permanencia hasta los cincuenta. El Foro Lindbergh, diseñado por Leonardo Noriega y Javier Stávoli, representa fielmente dentro del parque las expresiones Decó.

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Desde el punto de vista urbano, sobre todo en lo que tiene que ver con los elementos constitutivos de sus equipamientos, la Hipódromo es también representativa del mencionado movimiento cultural. En congruencia, una buena parte de las construcciones que se levantaron inicialmente en la colonia, siguieron formal y compositivamente  los criterios Decó, de la mano de diseños de notables ingenieros como lo fueron Francisco J Serrano,   José María Buenrostro y arquitectos como Juan Segura y Ernesto I. G,  entre otros. Los planteamientos urbanos, paisajísticos, de equipamiento e infraestructura, fueron tan buenos y racionales desde sus inicios,  que hoy en día se han actualizado con bastante naturalidad, respondiendo a las condiciones de vida, aplicación de densidades construidas mayores y a la economía actual,  manteniendo una presencia y calidad tales, que continúa siendo la colonia Hipódromo, una de las mas importantes, vivibles, atractivas y rentables de la ciudad de México.

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Lo anterior vale la pena contrastarlo con la mayoría de los desarrollos urbanos que se han ejecutado en la ciudad de México en los últimos años y las comparaciones son totalmente desfavorables para los desarrollos recientes. Mientras en la Hipódromo se pensó en la idea de hacer ciudad con visiones de futuro y rentabilidad financiera razonable, en la actualidad se piensa solamente, de manera egoísta, en la inmediatez de hacer un negocio  inmobiliario, sin pensar en la ciudad, sin considerar la vida presente, menos aún la futura y sin tomar en cuenta a la gente que habita y habitará los desarrollos urbanos. El deterioro de las nuevas áreas urbanas ha llegado pronto y las insuficiencias de infraestructura y espacios públicos recaen en la vida cotidiana de las poblaciones que las habitan. Recuerdo todavía que hasta finales de los años setenta, existían reglamentaciones precisas que definían, para un número determinado de viviendas, la obligación de dejar espacios abiertos verdes y los equipamientos necesarios en materia de comercio, educación y salud, de tal suerte que se promoviera un desarrollo urbano armónico y vivible. Hoy estas reglamentaciones han quedado en el olvido y la brutalidad de los nuevos desarrollos ha provocado fuertes desequilibrios urbanos para la ciudad de México, afectando negativamente la calidad de vida del conjunto de los pobladores de la capital de la República.  Pienso a manera de ejemplos negativos, en los desarrollos urbanos ubicados, uno de ellos en la confluencia del Anillo Periférico y San Antonio, en lo que fuera una fábrica de cementos, o en otro conjunto de viviendas, oficinas y museos, que forman parte de la llamada Plaza Carso. Ni a las autoridades, ni a los inversionistas, ni a los arquitectos y urbanistas, les ha importado la ciudad y la gente.

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Celebrar la reapertura las Foro Lindbergh y el conjunto de las instalaciones del formidable Parque México, nos debería motivar a realizar una serie de reflexiones sobre lo que hemos hecho en materia de desarrollo urbano en nuestra ciudad, en los últimos años, incluyendo los horrendos desarrollos ubicados en las periferias de la ciudad y replantear lo que imaginamos y queremos para el futuro de nuestra ciudad, pensando en aquella máxima de que ¨las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo¨. Si hemos hecho una gran cantidad de barbaridades urbanas, es tiempo de reorientar el camino, destruir una buena parte de lo que hemos hecho mal y hacerlo mejor, nuevamente, aprendiendo de nuestros errores, valorando la importancia de contar con una ciudad compacta, vivible, pensando en la gente que camina y anda en bicicleta, mezclando diferentes densidades construidas y usos del suelo, privilegiando las densidades medias y con ello la necesidad de contar con mas espacios públicos abiertos, democráticos, tratando de acercarnos a la norma internacional consensada, de contar con entre 12 y 15 metros cuadrados por habitante, en lo que tiene que ver con los espacios verdes. La calidad construida de nuestras ciudades, que incluye no solo a sus edificaciones, sino también los espacios públicos necesarios, debiera ser el resultado de la voluntad colectiva de quienes las habitamos. Unas ciudades que nos incluyan a todos y no que privilegien a manera de islas urbanas, a unos cuantos que pueden vivir en desarrollos exclusivos. Queremos ciudades y en especial a la ciudad de México, con mas Parques México, entendidos a la manera de Frederick L. Olmstead, como sistemas integrales dentro de la infraestructura de la ciudad. Parques abiertos con sus áreas arboladas, con sus cuerpos de agua que den vida y alojamiento a aves y peces, con sus foros abiertos en los cuales se desarrollen distintas actividades culturales y de convivencia del conjunto de nuestra sociedad.

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