Ciudad, arquitectura y desarrollo de la ciencia

Gustavo López Padilla

Con la Revolución Industrial, que surge en Europa en la mitad del siglo XVIII y se consolida en el XIX, el desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, cambiaron de rumbo y con ello se inició lo que conocemos genéricamente como modernidad. Influirán de manera decisiva en lo anterior, la filosofía protestante surgida desde el Renacimiento, la Ilustración de mediados del siglo XVIII  y mas adelante el pensamiento positivista del siglo XIX. En paralelo y como consecuencia de lo anterior hay un importante crecimiento de la economía, que recibe un impulso determinante a partir del desarrollo de la ciencia, que tuvo que ver con diversos campos de investigación como la física, la química, la astronomía y las matemáticas entre otros, reflejándose directamente en lo que tiene que ver con el desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas. Las ciudades comenzaron a perfilar sus crecimientos, ordenamientos poblacionales y territoriales, a partir del nacimiento de nuevas zonas urbano industriales y en arquitectura, aparecerán nuevas tipologías de edificios que tienen que ver precisamente con fábricas, conjuntos de viviendas para obreros, almacenes, espacios para exposiciones, ventas de productos, estaciones de trenes, mas lugares para llevar a cabo la administración que resulta de este crecimiento económico. Aparecerán con ello nuevas alternativas de materiales y procedimientos constructivos, que quedan bien representados en obras como el Palacio de Cristal, construido en Londres por Joseph Paxton  en el año 1851 o por las diversas estaciones de trenes, en diferentes ciudades europeas.

https://i2.wp.com/media-2.web.britannica.com/eb-media/52/12552-004-DAD4D003.jpg

Palacio de Cristal de  Joseph Paxton

En estas obras se experimenta con  principios proyectuales como planta libre, flexible, reconfigurable, definida y delimitada por una estructura puntual a base de columnas metálicas y una piel de cristal, lo que se denominó como el criterio de piel y huesos, determinando así una nueva relación entre los espacios interiores y los exteriores. Lo anterior fue posible gracias a la producción industrial de los componentes estructurales y de fachada de esta arquitectura, aplicando principios de repetición, modulación y estandarización. Aparecen también ideas como transparencia, ligereza y el aprovechamiento de la luz natural.  Principios todos que aún hoy en día, acompañan una buena parte de la arquitectura que diseñamos y construimos. Es un hecho que en todas las épocas de la historia, el planteamiento y desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, estuvieron relacionadas con el momento particular del estado que guardaba la ciencia, pero a partir justamente  de la Revolución Industrial, las repercusiones se han manifestado con mayor intensidad, dada la variedad y velocidad con que se ha desarrollado la ciencia y sus aplicaciones urbanas y arquitectónicas. A lo largo del siglo XX y sobretodo en su segunda mitad, el desarrollo de la ciencia fue vertiginoso y hemos asistido a una transformación radical en lo que tiene que ver con la conceptualización y desarrollo, primero de proyectos y luego lo que tiene que ver con su ejecución, tanto en lo relacionado a las ciudades, como a las particularidades de las muchas maneras de entender y ejercer la arquitectura que se practican hoy en día.

Estación de trenes en Londres

Desde los finales del siglo XX, pero sobre todo en los inicios del siglo XXI, nos enfrentamos a una visión distinta, de todo aquello que hubiéramos entendido y practicado en los siglos precedentes. Cambios que tienen que ver con una manera diferente de entender la economía, la política, la sociología, la filosofía, la cultura en general y en donde la ciencia ha jugado y juega un papel preponderante. Hablamos de las repercusiones de lo que tiene que ver con lo que llamamos la nanotecnología, la infotecnología, la biotecnología, la Inteligencia Artificial y las consideraciones inminentes de carácter ambiental que repercuten en el conjunto del planeta.  Las ciudades y sus arquitecturas han comenzado a cambiar radicalmente de la mano de las consideraciones anteriores. La nanotecnología explorando y experimentando con el mundo de lo pequeño, lo diminuto, potenciando por mucho las capacidades de los materiales, descubriendo otras capacidades y nuevas posibilidades de uso y aplicación. A lo anterior se suma la aparición y descubrimiento de nuevos materiales o aleaciones de los existentes, que han abierto distintas y deslumbrantes  aplicaciones, en muy diversos campos como las comunicaciones y el diseño de objetos que se han mimetizado rápidamente con la vida cotidiana. En arquitectura por ejemplo, disponemos de nuevas calidades de concreto, con distintas, mas altas resistencias y que se pueden usar bajo diferentes condiciones que antes parecían imposibles. Las secciones de los componentes estructurales se han reducido notablemente y se han vuelto mas ligeras, moldeables y manejables. Otro tanto en el mismo sentido sucede con los metales, los cristales, las cerámicas y los plásticos, por mencionar tan solo algunos de los materiales más comunes. Por ejemplo, hoy podemos construir edificios hechos mayoritariamente con cristales, que cuentan con nuevas resistencias y que pueden adaptarse a condiciones climáticas, térmicas, lumínicas, de privacidad habitable, con calidades de presencia y texturas muy atractivas.

Tienda Apple en Nueva York

La infotecnología influida desde luego por la nanotecnología ha abierto posibilidades sorprendentes en las comunicaciones, en los flujos y posibilidades de uso de la  información, en donde las computadores y los teléfonos llamados inteligentes juegan un papel destacado. Las aplicaciones son muy diversas en muchos campos, pero limitándonos solo a los que tienen que ver con las ciudades y sus arquitecturas, inciden desde la manera de conceptualizar y entender la vida colectiva urbana y la privada en los espacios que resguardan la vida de los hombres, influyendo también en las metodologías proyectuales y desde luego en los procesos de construcción de las obras, tanto a nivel ciudad como a nivel privado. Los universos posibles en el campo del diseño se han vuelto casi infinitos, a partir de los sorprendentes programas computacionales, que pueden considerar geometrías simples y complejas, con múltiples variables en muy poco tiempo y en las cuales la realidad virtual nos permite proponer y comprender las propuestas proyectuales, como secuencias espaciales, muy vividas, que toman en cuenta las ciudades y las particularidades arquitectónicas de escalas, proporciones, ritmos, colores, texturas, calidades de luz a diferentes horas del día y en diferentes estaciones del año, calidades de materiales, pudiendo llegar a sofisticaciones de percepciones sonoras y de olor. Hablamos de la creatividad personal, apoyada en la sorprendente ciencia de la informática. En lo que tiene que ver con la construcción de los proyectos y ahora a muy diferentes escalas, es sorprendente la participación de las máquinas, los robots y las máquinas computadoras constructoras con aplicaciones 3d. La tecnología aplicada a la construcción ha modificado el empleo de la mano de obra y lo anterior será mas notable en la medida que se perfecciones, máquinas y robots. La ciencia aplicada al diseño y construcción, desde el diseño industrial, pasando por lo que tiene que ver con las ciudades y sus arquitecturas, ha abierto posibilidades sorprendentes, que hasta hace muy poco tiempo nos parecían casi impensables.

Viviendas flotantes en Amsterdam

La biotecnología ha impactado ya en la vida privada y social de nuestras comunidades, alterando las tradicionales formas de vida, que nos habían acompañado por muchos años. Desde lo que tiene que ver con las mejoras a la salud, a partir del uso de nuevas medicinas y técnicas médicas, referidas desde luego a la nanotecnología y la infotecnología, pasando por la prolongación de la vida por más años, las alteraciones genéticas que prometen hombres nuevos, hasta el punto de la posible inmortalidad, tal y como nos lo relata Yuval Noah Harari, en sus libros como Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI (1), sin dejar de lado los seres humanos que pueden ser una parte naturales y otra máquinas, lo que se conoce como los cyborgs. Con la aceptación de las diversidades sociales y estos avances en la biotecnología, se han alterado las estructuras sociales en todos los ámbitos, incluyendo el valor, presencia y significado del hombre en su individualidad, así como la tradicional familia de padres, hijos, tíos y abuelos, que hoy en día son tan solo una posibilidad entre muchas. Hoy las familias de parejas del mismo sexo o aquellas en donde la madre de una criatura, puede ser al mismo tiempo la madre de la mujer que no podía concebir y le pide a su progenitora un vientre sustituto, son una realidad. Y las ciudades y sus arquitecturas se han empezado a ajustar a esta nueva realidad, dando cabida en sus diseños a las nuevas estructuras sociales, a los hombres genéticamente modificados, a la realidad de los hombres máquinas y a las máquinas mismas que realizan actividades antes ejecutadas por seres humanos, ordenadas a partir de la inteligencia artificial, que se vislumbra con posibilidades insospechadas. Como parte de todo esto está también el considerar de manera significativa el equilibrio ambiental del planeta. La ciencia y la voluntad de los seres humanos tienen que avanzar hasta un punto en que se puedan restaurar las armonías respecto a la naturaleza, sobre todo en lo que tiene que ver con la producción de energía, la conservación de los suelos y entornos naturales, la limitación de residuos contaminantes y su aprovechamiento, entendiendo que los residuos y la basura en general, son un bien que hay que reciclar, porque al final del camino, nada tiene sentido si el la inconciencia destruimos la casa natural de todos en donde nos es permitida la vida y todas sus maravillosas posibilidades.

Ciudad de Copenhague

Desde luego estas ciudades y arquitecturas tecnológicas, del presente y el futuro, en donde las aplicaciones de la  ciencia están y estarán presentes, como parte de la diversidad deseable, convivirán con formas tradicionales de producir y habitar espacios colectivos y privados. Al final de cuentas, la ciencia aplicada al desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, valdrá realmente la pena y tendrá sentido, si desde los puntos de vista espacial, político, económico, social, cultural y filosófico, se traducen en bienestar para el conjunto de la sociedad, propiciando mejores condiciones de habitabilidad, reduciendo las desigualdades sociales, con un sentido democrático incluyente. En este sentido, aunque naturalmente habrá variaciones que se definirán en el tiempo, para la calidad habitable de las ciudades, valdrá la pena tener presentes, no solo el desarrollo de la ciencia, sino también  los estudios  sociológicos y urbanos de autores como el arquitecto y consultor en diseño urbano, el danés Jan Gehl (2), que plantea calidades del espacio urbano, en donde el centro de todo sea precisamente el ser humano, que debe contar con la mejor y mas variada disposición de espacios públicos, incluyendo calles, plazas y jardines caminables o para andar en bicicleta, sumando transporte público suficiente, sustentable y eficiente. Lo anterior queda bien representado, en las realidades de ciudades europeas de densidades medias, como Amsterdam o Copenhague.

Bibliografía.

(1) Homo Deus de Yuval Noah Harari

2016

21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari

2018

(2) Cities for people de Jan Gehl

2010

 

 

 

Anuncios
Publicado en Sobre la ciudad | Deja un comentario

Álvaro Díaz Escobedo – sensibilidad creativa

Gustavo López Padilla

Conocí a Álvaro Díaz Escobedo en 1972, año en el que comenzamos a trabajar en equipo, formando parte de Sánchez Arquitectos y Asociados. Fuimos compañeros en las mesas de trabajo de diseño por casi 25 años y a lo largo de ese tiempo, a partir de la platica continua, amena y el hacer cotidiano, se fue hilando poco a poco y enriqueciendo, un tejido de amistad que perdura hasta la actualidad. En los inicios de los años setenta, Álvaro vivía con su familia en el octavo piso del Basurto, aquél emblemático edificio del año 1945, diseñado por Francisco J. Serrano, representativo del movimiento moderno, en una interpretación orgánica y desde luego con expresiones formales Art Decó. En varias ocasiones tuve el privilegio de comer con él y su familia en su departamento, que contaba además con una magnífica vista directa al Parque México y así las cosas estar en aquél lugar amable, confortable, de buen diseño,  disfrutando de la buena comida, mejor charla y entrañable compañía, fue aquello desde luego uno de los placeres sabrosos de la vida.Rápidamente al trabajar con Álvaro, pude identificar que posee naturalmente una fina sensibilidad para el arte y el diseño, acompañada con una excelente y natural habilidad para representar dibujando sus propuestas creativas. Si pienso en el tiempo estas sensibilidades de Álvaro, me remiten a imágenes de espacios, objetos y muebles,  que podría bien relacionar con los trabajos de Charles Rennie Mackintosh (1868-1928) o con Frank Lloyd Wright (1867-1959) representantes del Art Nouveau en Escocia, formando parte de la Escuela de Glasgow por un lado y de la arquitectura orgánica norteamericana por el otro. La elegancia y el estilo en el vestir, asocia también a los tres personajes. El dibujo desarrollado como una actividad casi obsesiva, mezclando imágenes arquitectónicas con expresiones formales libres, en donde la geometría de muchas maneras está siempre presente, es una actividad que ha acompañado a Álvaro siempre. Recuerdo que por poco más de una década realizara sesiones semanales de esta actividad, ya viviendo en otro espléndido departamento, ubicado en la planta baja del edificio ubicado en ave. México 107, dando también vista al parque México.  A veces dibujo al desnudo con modelo presente incluida  y otras más especulaciones formales cercanas a la abstracción figurativa,  disfrutando siempre de unas buenas dosis de platicas amenas, matizadas con buena música, tequila, ron y tabaco.A partir de 1972 siendo estudiante y formando parte del movimiento del Autogobierno, me invitaron a dar clases en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y como complemento de esta actividad empecé a escribir algunas reflexiones críticas sobre la ciudad, la arquitectura mexicana, la internacional y algunos temas afines a lo anterior, como arte, filosofía o poesía. En el año 1989 estos textos de reflexiones comenzaron a aparecer publicados en el suplemento cultural El Búho del periódico Excélsior, que dirigía  René Avilés Fabila (1940-2016) y fue entonces que invité a Álvaro para que colaborara conmigo ilustrando esos textos, realizando lo anterior por un período ininterrumpido de casi diez años. En el año 1997 propuse en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, realizar una exposición de los trabajos que habíamos hecho para el Búho y lo anterior  se llevó a cabo con 46 láminas de buena calidad y formato, que reprodujeron los textos y los espléndidos dibujos de Álvaro, montados en el Museo Universitario de Ciencias y Artes, anexo a la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Más adelante en al año 2009, los textos aparecidos en Excélsior con sus dibujos respectivos, más algunos otros que aparecieron en la sección cultural del periódico El financiero que dirigía Víctor Roura, fueron publicados por la Editorial Designio, dirigida por Oscar Salinas y Ana María Losada, en el libro llamado Arquitectura Mexicana Contemporánea, Crítica y Reflexiones. En el año 2011 apareció otro libro llamado Nueva Arquitectura Mexicana, Tendencias entre siglos, de mi autoría, publicado por la misma editorial y volvieron a aparecer otros dibujos, de los realizados previamente para el Búho.En otro orden de cosas, por cuenta propia Álvaro ha realizado ilustraciones para otros libros de arte, como el llamado Travioles, Art Littérature Philosophie y ha participado en algunas exposiciones individuales. Sus trabajos de dibujo y pintura también, con una escala mesurada, han acompañado  obras arquitectónicas, recordando a la distancia el gran movimiento llamado Integración Plástica, que formó parte de la Arquitectura Mexicana Contemporánea, entre la segunda mitad de los años veinte y hasta entrados los sesenta del siglo pasado  y es así que algunos edificios del arquitecto Agustín Landa Vértiz (1951-2015) ubicados en la ciudad de Monterrey, en el Estado de Nuevo León, cuentan con dichas intervenciones.A partir de finales de los años noventa, Álvaro Díaz ha desarrollado su actividad profesional como arquitecto, haciendo excelente mancuerna con la Arq. Martha Carrera, su mujer, transitando sus vidas entre las ciudades de México y Zacatecas. A lo largo de todo este tiempo Álvaro no ha dejado de producir intensamente dibujos y pinturas con muy diversas técnicas, desarrollando esta actividad como lo hicieran algunos arquitectos  reconocidos como Lecorbusier (1887-1965) o Teodoro González de León, (1926-2016) entendiendo que arquitectura, dibujo y pintura se retroalimentan y complementan. A veces los trabajos plásticos teniendo vida y sentido propios, pudiendo ser figurativos o abstractos y otras más, en que parecen o son experimentos urbano-arquitectónicos. Visitar el taller de Álvaro y Martha en la ciudad de México, en la colonia Nápoles, es una experiencia fascinante, en la cual el ojo sensible se ve atraído por el despliegue de series de obras de Álvaro, de distinto tamaño y presentación, que experimentan con la geometría, las formas,  el color, la luz, las texturas y las mas diversas temáticas y técnicas de ejecución, que se plasman sobre distintos materiales, que pueden ir desde simples hojas de periódicos, papel de estraza, papel de china y pasando también por muchos otros de distintas texturas y calidades. El orden de estos trabajos es aleatorio, visceral y circunstancial, reflejando la personalidad del autor, pero dejando constancia sin duda de creatividad, sensibilidad y habilidades técnicas de realización.Más allá de las posibles valoraciones que se pueden emitir sobre el arte, en donde concuerdo plenamente con lo expresado por el escritor y dramaturgo ruso Antón Chejov (1860-1904) cuando dice: las obras de arte se dividen en dos categorías: -las que me gustan y las que no me gustan, no conozco otro criterio,- yo ahora celebro al amigo y al artista y espero que mas allá de su actividad como arquitecto, esta faceta del dibujo y la pintura de Álvaro Díaz Escobedo, encuentre pronto la oportunidad de quedar registrada en la historia, a través de algunas otras publicaciones en lo particular y exposiciones físicas de estos trabajos. Álvaro nació en la ciudad de México el 23 de febrero de 1951, recibiéndose de arquitecto en el año de 1976, en la Universidad Iberoamericana.

 

Publicado en Sobre el Arte | Etiquetado | 2 comentarios

La problemática del agua en la ciudad de México

Gustavo Lòpez Padilla

México Tenochtitlán surge como asentamiento humano urbano en el año 1321, en medio de  grandes lagos como:  Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco. Los aztecas pobladores de este asentamiento, desarrollaron un sistema interesante de superficies artificiales de tierra y canales, dando muestras de habilidades tecnológicas, hidráulicas, arquitectónicas  y urbanas, que todavía hoy en día nos siguen sorprendiendo y merecen amplios reconocimientos y estudios históricos. Estos mismos pobladores enfrentaron serios problemas de convivencia con el agua, ejecutando importantes obras de ingeniería para tratar de regular la separación del agua dulce de la salada y los embates del crecimiento de los niveles de las superficies hidráulicas. En ningún momento dados sus problemas y sus limitaciones tecnológicas, pensaron en secar las superficies de los grandes lagos. No será sino hasta la etapa de la colonia española, ya en el siglo XVI, que los españoles, habiendo urbanizado con criterios europeos la ciudad azteca, enfrentarán  también serios problemas de inundaciones y ellos sí, prefirieron dar inicio a la desecación de los grandes lagos, para tratar de controlar las inundaciones y al mismo tiempo, extender las superficies urbanizables. Con ello se inicia uno de los atropellos ambientales, mas brutales que se tengan registrados en el desarrollo de las ciudades contemporáneas.Esta costumbre de tratar de resolver los problemas del agua, secando, encauzando y entubando cuanto cuerpo de agua representara una dificultad, se convirtió en una tara que nos ha acompañado, desde la colonia, pasando por la independencia y llegando hasta los tiempos actuales. Las agresiones al medio ambiente natural en la cuenca de la hoy ciudad de México, no solo han contemplado el desecamiento de los cuerpos hidráulicos, sino que ha incluido la destrucción de enormes zonas boscosas, que se ha acompañado con el desarrollo urbano equivocado de la capital de la República Mexicana, que se ha extendido horizontalmente, con bajos índices de densidad construida, contra todas las lógicas de un desarrollo racional, eficiente, económico y ambientalmente armónico con la naturaleza. A medida que fue pasando el tiempo, la ciudad de México fue enfrentando una doble problemática en relación con el agua, dado el desordenado crecimiento urbano y poblacional, en la que por un lado, comenzó a escasear el agua potable, que existía naturalmente en el propio sitio y por otro lado se incrementó la necesidad de desalojar mayores cantidades de aguas residuales y de lluvia, dentro de una cuenca natural, provocando severas y constantes inundaciones. Se suma negativamente a lo anterior la contaminación de los cuerpos de agua que fueron quedando dentro de los límites de la ciudad. Lo que es realmente impresionante es la perseverancia irracional de nuestra sociedad y sus gobiernos representativos, en transitar por estos caminos agresivos de desarrollo urbano con la naturaleza, sabiendo que lo que se hacía contravenía toda lógica elemental. Nos convertimos en los grandes campeones de la estupidez, la depredación y el desarrollo urbano mas agresivo con respecto a la naturaleza.Así las cosas llegamos a la ciudad de México moderna, cosmopolita, queriendo ser como las destacadas ciudades europeas y siguiendo también algunos modelos urbanos desarrollados en Estados Unidos. Parecía sin embargo, que a principios de los años sesenta del siglo pasado, comenzaba a vislumbrarse un poco de cordura, con la propuesta de los ingenieros Nabor Carrillo y Gerardo Cruikshank, de restituir una pequeña parte de la zona lacustre, creando nuevos lagos en los terrenos baldíos de Texcoco, aprovechando el tratamiento de las grandes cantidades de aguas residuales provenientes de la propia ciudad. De aquellas propuestas surgió el llamado cuerpo de agua Nabor Carrillo, que cuenta con mil hectáreas de superficie, 30 millones de metros cúbicos de agua, inaugurado en el año 1982, que mejoró notablemente, desde aquellos años, desde el punto de vista ambiental, el conjunto de la zona metropolitana de la ciudad de México, donde actualmente vivimos poco mas de veinte millones de personas. Desafortunadamente esta política de restitución hidráulica ambiental, que mostraba un futuro promisorio, quedó abandonada, no se continuó y hoy esta incluso está amenazada la existencia del propio Lago Nabor Carrillo. En la actualidad se abastece la ciudad, en un 30 %  con agua proveniente del sistema Cutzamala y el restante 70 % se suministra de pozos que extraen agua del subsuelo de la misma ciudad. Se suministran en total 35 m3 por seg, lo que equivale a 3,024,000 m3 por día. En otro sentido las aguas residuales se desalojan a razón de 44 m3 por seg., lo que equivale a unos 3,861,660 m3 por día. Estas aguas residuales se desalojan mediante emisores profundos, que hoy en día afortunadamente, llevan una buena parte de las mismas a la planta de tratamiento ubicada en Atotonilco, en el Estado de Hidalgo, aprovechando ahora estas aguas residuales, para regar campos de cultivo en esa misma zona geográfica. Vale la pena recordar, que para regar las zonas cultivo, se utilizan todavía, las mayores cantidades de agua potable, en distintas regiones de la República Mexicana, debiendo cambiar este criterio, utilizando para los cultivos, preferentemente aguas debidamente tratadas.En este orden de cosas, se ha planteado a lo largo de los últimos años, que esta condición hidráulica de la ciudad de México, con los datos mencionados líneas arriba, muestra una condición limitada, lo que puede llevar en breve por un lado, a no contar con agua potable suficiente y en otro sentido a no disponer de la capacidad para desalojar y aprovechar las aguas residuales correspondientes, generándose además graves inundaciones en la ciudad. Las fuentes de abastecimiento de agua tanto la del Cutzamala, como la extracción de pozos, muestran signos de agotamiento. Los pozos de extracción de agua, cada vez tienen muchas mayores longitudes de profundidad, complicando y encareciendo su operación. Adicionalmente el extraer agua del subsuelo, sin restituir inyectando cantidades semejantes del vital líquido, ha provocado constantes hundimientos del subsuelo, con graves consecuencias para las edificaciones levantadas en el territorio de la capital de la Republica, así como para la propia infraestructura de tuberías con las que cuenta la ciudad. Se tiene registrado que se pierde el 40 % del agua potable que se dispone en la ciudad, en fugas en la red de suministro. Y en lo que respecta a los drenajes son constantes también las fugas y afectaciones a las calles y construcciones de la propia ciudad. Frecuentemente aparecen fisuras y socavones, constituyendo un peligro latente e inesperado para gentes y construcciones.Con este panorama es urgente y necesario replantear el manejo del agua, tanto la potable, como la de lluvia y la de los drenajes, para la ciudad de México. En lo que respecta al agua potable es necesario racionalizar y optimizar los consumos diarios por persona, que son desiguales en el territorio de la ciudad, tratando de reducir de un consumo que se ubica en los 300 m 3 por persona al día, para llegar a unos 150 o 200 m3 por persona, como sucede en muchas ciudades en el mundo. Utilizar además agua potable, fundamentalmente para consumo humano y las otras actividades que giran alrededor de la vida urbana, resolverlas con distintos grados de tratamiento de aguas residuales. Se debe plantear además reciclar  el mayor porcentaje de aguas residuales, tratando de llegar al punto de que de origen se suministre agua potable y una vez convertida en aguas residuales, se le trate hasta el punto de volverla nuevamente potable, para instaurar así un ciclo cerrado del uso del agua, restituyendo o suministrando nueva agua potable, solo la que se pierda por las tuberías o por evaporación. Se plantea dentro de esto tratar las aguas de lluvia e incorporarlas en la medida de lo posible a este ciclo cerrado del uso del agua, pasando de lo potable, a residuales y nuevamente a potable, utilizando constantemente la misma agua. Lo anterior lo permite la tecnología actual y más aún que los procesos de tratamiento, con los avances de la tecnología actuales, cada vez son mas económicos. Además siempre lo mas caro es no contar con agua potable, razonablemente suficiente. Dentro de todo esto, se debe además  limitar el crecimiento de la mancha urbana, racionalizando la instrumentación de densidades medias de construcción, preferentemente, combinando lo anterior con zonas puntuales de mayores densidades. Desde luego tratando de evitar el crecimiento horizontal, con base en densidades bajas de edificación.Adicionalmente, para lograr lo anterior es absolutamente necesario, permitir y propiciar nuevas zonas de recarga acuífera, mediante  la inyección de agua al subsuelo, a través de la creación de nuevas zonas verdes y lacustres, que pueden ser grandes áreas de origen o la creación de muchos puntos de recarga, a manera de acupuntura urbana, a lo largo y ancho del territorio de la ciudad. Se ha planteado por ejemplo, como una alternativa viable, una gran zona de rescate hidráulico, al aumentar la zona lacustre en el territorio de los baldíos de Texcoco. En otro sentido se pueden crear nuevos espacios verdes, como el Parque Tezozómoc, que cuenta con 28 hectáreas, ubicado en Atzcapotzalco, para lo cual si es necesario se pueden derribar zonas construidas en las distintas alcaldías de la ciudad, aumentando sus densidades construidas, para propiciar el que aparezcan nuevas edificaciones y zonas verdes, con cuerpos de agua alimentados con agua tratada y que las superficies verdes, permitan la mayor cantidad de recarga acuífera, en todo el territorio de la ciudad, aumentando las capacidades de  agua en los mantos freáticos, siendo necesario disminuir de extracción del agua del subsuelo, para controlar el hundimiento del suelo en toda la ciudad, que como ya se ha comentado, genera muchos problemas a la edificaciones existentes y futuras y a la infraestructura de la misma ciudad. Sería interesante y necesario, contar con diez parques al menos, distribuidos en el territorio de la ciudad, semejantes al Tezozómoc.Es una realidad que conocemos claramente el creciente problema del agua al que nos enfrentamos en la ciudad de México y sabemos como resolverlo. Existe la tecnología suficiente para resolver nuestras necesidades. Dicha tecnología avanza a nuestro favor, mejorando sus posibilidades de aplicación, así como volviendo mas razonables sus costos de operación. Se necesita para lograr lo anterior, antes que nada voluntad política, eliminar la ineficiencia, la corrupción y aplicar el sentido común en beneficio de todos, por parte  de la sociedad en su conjunto, trabajando en equipo con nuestros representantes gubernamentales y los expertos conocedores en el tema.

 

 

 

 

Publicado en Sobre la ciudad | Deja un comentario

Diseño participativo en México

Gustavo López Padilla

Toda propuesta de diseño arquitectónico, urbano o de paisaje, implica un servicio y compromiso social, independientemente del nivel socioeconómico de los usuarios que solicitan los proyectos. El compromiso del o los arquitectos es resolver de la mejor manera posible, en términos de proyectar espacios habitables, los requerimientos de necesidades particulares de los usuarios que les son solicitados. Se trata además de un compromiso en el cual los proyectos a diseñar, mas allá de que resuelvan sus particularidades, enriquezcan el conjunto de los espacios públicos, ya sean calles,  plazas o jardines, en relación a los cuales se desarrolla la vida social y con ello se mejore la convivencia comunitaria. Sin duda la calidad de los resultados proyectuales de los espacios habitables, arquitectónicos y urbanos, generan conductas y así las cosas, si son buenos los resultados, se propiciará que se expresen las mejores conductas, individuales y colectivas.

Resultado de imagen para hassan fathy obras

Hassan Fathy

De entre las prácticas en el ejercicio profesional de diseño, existe una modalidad denominada Diseño Participativo, en el cual se tejen lazos mas estrechos, en relación al compromiso social para con los usuarios de una comunidad en específico. En esta manera de hacer arquitectura, los usuarios de un posible proyecto, trabajando en conjunto con él o los arquitectos, identifican las necesidades a resolver, que por lo general terminan implicando a un conjunto social. Haciendo equipo con los arquitectos, seleccionan el lugar adecuado para la ubicación de la obra a construir, planteando además la disponibilidad de recursos económicos y humanos, los posibles materiales a emplear y sus correspondientes procesos constructivos. Se propone así un proceso de diseño, en el que se ponen sobre la mesa las necesidades que originalmente nacen de los propios usuarios, quienes conocen a detalle desde luego lo que es menester resolver y el o los arquitectos, de una manera sensible y respetuosa, enriquecen e interpretan lo planteado por los usuarios, respetando las costumbres, modos de vida de la localidad y las condiciones generales geográficas del sitio, volviendo construibles las propuestas. La edificación del proyecto, generalmente la ejecutan los propios usuarios o  la comunidad involucrada, con asesoría de los profesionales. Se trata de una metodología de diseño, que enriquece la creatividad proyectual en las direcciones que van de ida y vuelta entre usuarios y arquitectos. Con ello la arquitectura se vuelve sociología y antropología social.

Extensión del Colegio Gando        Diebédo Francis Keré

Esta modalidad de Diseño Participativo se identifica plenamente como tal, a partir de mediados del pasado siglo XX, como una alternativa al movimiento racionalista, pensando en acercar y volver viables, posibles alternativas de solución, a las necesidades de espacios habitables de los grandes grupos sociales menos favorecidos económicamente, en las distintas regiones geográficas del planeta. Sin embargo se pueden ubicar también como antecedentes un tanto mas lejanos, las experiencias de diseño de los llamados Socialistas Utópicos de mediados del siglo XIX. Hablamos de los proyectos urbano arquitectónicos realizados por autores como Charles Fourier, Robert Owen, Flora Tristan o Ethiene Cabet. Ya entrado el siglo XX son importantes en el Diseño Participativo, las obras comprometidas de autores como las del arquitecto egipcio Hassan Fathy (1900-1989), las del inglés F.C. Turner (1947) y como una variante de lo mismo mas reciente, las del arquitecto estadounidense Michael Reynolds (1945). Son significativas también las experiencias proyectuales y constructivas de otros arquitectos como las del español Santiago Cirugeda (1971) o algunos  latinoamericanos y africanos, que han impulsado y cooperado en la realización de proyectos hoy ampliamente reconocidos. Hablamos de autores como el chileno Alejandro Aravena (1967) y Diebédo Francis Keré (1965), oriundo de Burkina Faso, ubicada en África Occidental, cerca de Mali. En el año 2016, la Arquitectura Participativa tuvo un gran impulso y reconocimiento, al ser tema central de la Bienal realizada en Venecia en ese mismo año, siendo Director Artístico de la Bienal Alejandro Aravena y en la cual México participó con la muestra denominada Despliegues y Ensambles, curada de manera acertada por el regiomontano Dr. en Antropología  Pablo Landa Ruiloba (1983).

Santiago Cirugeda

En nuestro país el Diseño Participativo se reconoce, impulsa  y consolida con el llamado Autogobierno a partir del año 1972, en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, movimiento político educativo, que es en buena medida consecuencia del movimiento estudiantil del año 1968. Entre los distintos talleres de la propia Facultad de Arquitectura, que contemplan en sus planes educativos el Diseño Participativo, el Max Cetto que originalmente con el Autogobierno era el Taller 5, ha practicado exitosamente el Diseño Participativo como una modalidad de enseñanza aprendizaje, relacionando la educación de sus estudiantes, coordinados por sus profesores, propiciando un acercamiento directo a las necesidades de diversas comunidades de la República Mexicana, realizando proyectos concretos reales, que han sido entregados a estas comunidades para su realización y que han merecido ya algunos reconocimientos. Entre algunos de los arquitectos del propio Taller Cetto, que además de su actividad docente practican profesionalmente el Diseño Participativo, identificamos a autores como Alejandro Suárez Pareyón (1948), Gustavo Romero (1940), Carlos González Lobo (1939) y Guillermo Vanegas (1948). De la misma UNAM están desde luego el Arq. Enrique Ortiz Flores y  los espléndidos trabajos, ampliamente valorados y reconocidos, del destacado arquitecto Oscar Hagerman (1936), quién además ha realizado proyectos de mobiliario para integrarlos a sus diseños arquitectónicos. Dentro de este panorama, en los años recientes se han sumado de manera brillante a la Arquitectura Participativa, algunos despachos de nuevas generaciones de arquitectos, entre los que podemos mencionar a los integrantes del grupo llamado Comunal Taller de Arquitectura, dirigido por las arquitectas Mariana Ordóñez Grajales (1986), egresada de la Universidad Autónoma de Yucatán  y la arquitecta Jesica Amescua Carrera (1983) egresada de la Universidad Iberoamericana, campus ciudad de México.

Carlos González Lobo            Conjunto de Viviendas en Ahome

Los proyectos que realizan los arquitectos que forman parte de esta Arquitectura Participativa, tienen que ver en ocasiones con intervenciones menores, pero no  menos importantes, tratando de mejorar las condiciones habitables de construcciones precarias preexistentes de usuarios o comunidades de escasos recursos. En otros proyectos se plantea resolver requerimientos de suministros de agua potable, energía eléctrica o desalojo y reutilización de aguas residuales, así como el reciclamiento y aprovechamiento de la basura. Se suman también proyectos nuevos que pueden ser viviendas individuales o conjuntos de ellas, escuelas de sistemas educativos tradicionales o aquellas que están directamente involucradas con formas de producción o trabajo de las propias comunidades, centros de salud, asistenciales o parroquiales. Se cuentan también entre los posibles proyectos, algunos planes parciales de desarrollo o aquellos que pretenden restituir condiciones ambientales en las comunidades. Otros son aquellos  que atienden situaciones de emergencia, como lo que resulta del efecto de sismos, tsunamis, inundaciones u otras afectaciones que tienen que ver con la naturaleza. Como consecuencia de los pasados sismos de septiembre del año 2017, muchos de estos despachos colaboraron y lo siguen haciendo, para tratar de resolver los efectos destructivos de aquellos terremotos. En este sentido es notable la participación de grupos de jóvenes, que de manera organizada y profesional se han sumado recientemente a esta plausible labor, como el llamado Consultorio de Arquitectura Práctica, compuesto por alumnos egresados de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Imagen relacionada

Universidad del Medio Ambiente              Arq.Oscar Hagerman

Vale la pena insistir que se trata de proyectos que buscan una relación mas directa con los usuarios, con los usos y costumbres de sus localidades, respetando condiciones climáticas y del entorno, utilizando preferentemente materiales y procedimientos constructivos empleados tradicionalmente en el sitio, que son el resultado exitoso de años de experiencias culturales, pero sin cerrarse necesariamente a la incorporación muy razonada, cuidadosa y mesurada de algunos materiales y métodos constructivos mas recientes. En ocasiones los arquitectos, en conjunto con los futuros usuarios, construyen modelos preliminares que se vuelven prototipos, para que mas adelante en el tiempo, el conjunto de  la propia comunidad los pueda volver a repetir, a partir del entrenamiento de la experiencia previa. Se trata de proyectos y obras, eficientes, racionales, económicos, directamente vinculados a las necesidades de usuarios y comunidades, lejos de las arquitecturas que aparecen en las revistas de moda, lejos de lo glamoroso o de aquellas obras que forman parte de la idea del consumo y el espectáculo. Pero no dejan en muchos casos de mostrar notables calidades formales, plásticas, constructivas y vivenciales, dejando ver las sensibilidades creativas de los propios usuarios y de los arquitectos que los asesoran.

Resultado de imagen para comunal taller de arquitectura

Comunal Taller de Arquitectura              Escuela Rural Productiva

Si partimos de la estadística de que los arquitectos en una práctica ortodoxa, apenas inciden entre el 3 y el 5 % de los proyectos que se realizan en la República Mexicana, trabajando sobretodo para las gentes que disponen de recursos suficientes para pagar a profesionales, es relevante esta Arquitectura Participativa, que atiende de diferente manera a los grandes grupos sociales que son mayoría en el país, que ganan  menos de un salario mínimo o apenas una o dos veces el mismo, siendo absolutamente necesario impulsarla aún más entre los profesionales en activo y sobre todo entre las nuevas generaciones de arquitectos, en las distintas universidades del país.

Nota: Imágenes tomadas de internet para efectos de difusión no lucrativa.

 

Publicado en Arquitectura Mexicana | Deja un comentario

Torre Manacar de Teodoro González de León

Gustavo López Padilla

Cuando se revisa la obra realizada por Teodoro González de León (1926-2016) a lo largo de poco más de sesenta años de ejercicio profesional, es sorprendente reconocer su voluntad y capacidad para reinventarse cada periodo de tiempo, en el que percibía que sus propuestas de diseño, agotaban un repertorio compositivo que había sido debidamente experimentado. No fue un arquitecto, que una vez que hubo encontrado un lenguaje compositivo y formal que lo identificaba, asumiera que podía transitar de manera complaciente por esa zona de confort, sin afrontar nuevos riesgos que pudieran evolucionar y enriquecer el conjunto de sus trabajos. En ese sentido, supo asimilar la experiencia del mismísimo Lecorbusier, con quién tuvo la oportunidad de colaborar entre 1947 y 1948. Desde su perspectiva histórica e intelectual, Lecorbusier fue un gran experimentador de la forma, el espacio y sus posibilidades constructivas. Teodoro González de León, de recia personalidad propia, haciendo valer su sentido de pertenencia a nuestra cultura,  también lo fue.Entre la Casa Catán de 1951, una de sus primeras obras, realizada en colaboración con Armando Franco y la Torre Manacar, finalmente terminada en este 2108, existe un largo y fructífero  recorrido por la arquitectura, cercano fundamentalmente a las ideas del movimiento racionalista, buscando Teodoro González de León repertorios formalmente expresivos, de vigorosa y monumental presencia urbana, incluyendo acercamientos a lo largo de los últimos años a opciones mas complejas, experimentaciones que tienen que ver incluso con la arquitectura deconstructivista. Así las cosas la Torre Manacar, ubicada en la esquina norponiente de la intersección de Río Mixcoac y la Ave. de Los insurgentes Sur, en el número 1457 de esta última, en la colonia Insurgentes Mixcoac, Delegación Benito Juárez, en la Ciudad de México, fue polémica desde sus inicios, al sustituir la original Torre Manacar, proyecto del arquitecto Enrique Carral Icaza (1914-1976) del año 1963, que representaba una de las versiones mas acabadas de la arquitectura mexicana contemporánea, formando parte del movimiento racionalista, influido por las ideas, obras e imágenes de Mies Van Der Rohe y luego un poco mas tarde por Skidmore, Owings and Merrill.La recientemente terminada Torre Manacar es un conjunto de usos mixtos, 144.00 m de altura, con 180,000.00 m2 construidos, de los cuales 12 niveles en sótano están destinados para estacionamiento, alojando 2700 automóviles, 5 pisos para zona comercial, 1 nivel mas para salas de cine, 1 piso para gimnasio y otros servicios, 22 niveles de oficinas, mas algunos pisos donde se ubican servicios generales. En términos urbanos el emplazamiento del conjunto es interesante, relacionándose geométricamente de manera directa, con la traza del proyecto urbano y de paisaje, del recientemente inaugurado nodo de Insurgentes y Río Mixcoac. La Torre Manacar se ordena también, tomando en cuenta y dando frente en su fachada principal, al eje que alinea la calle de Minerva y que conecta la ave. Insurgentes con la colonia Crédito Constructor y que va a dar hasta el Centro Libanés. Las fachadas laterales del Manacar de alinean además hacia el oriente con la ave. Insurgentes y hacia el sur con Río Mixcoac. Esta posición urbano geométrica, permite que el Manacar se aprecie de manera interesante, como un cuerpo dispuesto en perspectiva, si se le mira viniendo desde el sur de la ciudad por Insurgentes y de igual manera en perspectiva si se aprecia, aproximándose a él desde el poniente, al mirar el edificio desde el jardín lineal peatonal, que corre paralelo a Río Mixcoac. Esta condición se refuerza, al perfilarse el edificio en altura, disminuyendo y afilando la parte volumétrica superior del mismo. Al final del camino, encontramos al edificio vinculado o insertado con la traza y el tejido urbano, de esa zona de la ciudad.En términos de diseño arquitectónico, el Manacar se aproxima a lenguajes de otros edificios semejantes  contemporáneos, proyectados en años recientes por otros autores, ubicados tanto en Europa como en los Estados unidos, en los cuales de descompone el cuerpo básico de los edificios, con base en planos inclinados diferentes, acentuando su verticalidad al disminuir su superficie en planta de manera significativa en su parte alta. Estamos ante un proyecto de Teodoro González de León, que al filo de los noventa años, anduvo buscando, arriesgando, distintas interpretaciones de la arquitectura, alejándose de los proyectos que por muchos años lo identificaron plenamente, otorgándole su propio lugar en la historia. En este mismo sentido, la estructura del Manacar, como algunos otros de González de León de los últimos años, está resuelta mediante componentes metálicos, dejando atrás el uso de concreto armado aparente, como una influencia Lecorbusiana. Se trata ahora de una variante del criterio de piel y huesos, en donde los huesos son la estructura metálica y las fachadas terminadas como una piel de cristal, en las cuales Teodoro incorpora algunas aletas a pequeños planos ciegos verticales en fachada, como una intensión formal, pero reduciendo con ellos también, aunque de manera limitada, las incidencias directas del sol y sus ganancias de calor, lo que repercute en la disminución de las capacidades  y consumos de energía de los equipos de aire acondicionado. Adicionalmente vale la pena anotar, que el contar con fachadas perimetrales de cristal, lo anterior debería significar un aprovechamiento racional de la luz natural, disminuyendo con ello  también el uso de luz artificial y su consecuente consumo de energía.A nivel de calle el edificio cuenta con tres accesos peatonales, recordando a la distancia el criterio de los pasajes comerciales, que caracterizaron una buena parte de la arquitectura mexicana de principios de siglo, particularmente el de algunas calles del llamado Centro Histórico de la Ciudad de México. Estos accesos conducen al interior del centro del conjunto,  conformado por un espacio de seis alturas, rematado por un domo que permite la incidencia y el aprovechamiento de luz natural en el recinto mencionado y en alguna medida a los propios locales ubicados en la zona. La geometría del vestíbulo general y de estos lugares   comerciales, responde en sus interiores a algunos repertorios formales orgánicos, que en conjunto con su escala resultante propician un ambiente amable, agradable. Las soluciones de detalle, están bien resueltas en sus continuidades y relaciones geométricas, lo que se puede apreciar con claridad, en el orden de los despieces de materiales tanto en pisos, como barandales acristalados, plafones y fachadas de los locales. Existe una definida unidad en la variedad, en esta zona comercial, al predominar los materiales de mármol en pisos, marimbas de madera en plafones y perímetros de fachadas de los locales terminadas con  cristal esmerilado y madera. Cada local adquiere su propia personalidad con el manejo de imagen y materiales, al interior de cada uno de ellos. A la zona de oficinas planteada a manera de plantas libres, se llega mediante escaleras y articulaciones verticales, resueltas, mostrando sus componentes estructurales y operativos de manera aparente. Las ofertas de oficinas son variadas, dada la diversidad de sus superficies  rentables al subir cada nivel, lo que propicia una rica convivencia de distintas empresas en el conjunto del edificio.A partir de las particularidades de sus resultados formales, la Torre Manacar se ha ido convirtiendo, poco a poco en el tiempo, en una referencia urbana, para los que habitamos y transitamos esta ciudad. Habrá que darle tiempo para hacer nuevas valoraciones, a partir de sus resultados operativos y de la aceptación en la vida colectiva de la ciudad. Pero es indudable, que representa una actitud valiente por parte de Teodoro González de león, que a lo largo de su trayectoria profesional, lejos del conformismo y la autocomplacencia, supo asumir riesgos que enriquecieron y diversificaron su experiencia profesional proyectual y constructiva.

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado , | 1 Comentario

Plaza Andaro

Gustavo López Padilla

Como toda actividad que se relaciona con el arte, la ciencia, la creatividad y el azar, hacer arquitectura es fascinante, ya que permite en la oportunidad de cada nuevo proyecto, en términos de propuestas de diseño, explorar posibilidades en las que se puede dar continuidad, mejorando un poco tal vez lo experimentado previamente o  asumiendo una postura mas radical, corriendo riesgos, abrir otras posibilidades que puedan reinventar los criterios aplicados, adentrándose en aquellos que no hayan sido explorados con anterioridad. Desde luego la máxima aspiración de los arquitectos, es poder concretar alguna vez en su vida,  proyectos que tengan las últimas condiciones de lo comentado líneas arriba. Vale la pena decir, que lo anterior no está relacionado con la espectacularidad de los proyectos, su costo de construcción,  los metros cuadrados construidos o la escala de los mismos, sino que tiene que ver exclusivamente con el valor y la originalidad de las ideas implicadas.Lo anterior tiene particular significación, cuando se trata de los trabajos realizados por las nuevas generaciones de arquitectos, que buscan su lugar dentro de los escenarios de la arquitectura.  Formar parte del conjunto común o poco a poco ocupar un sitio singularizado. En este orden de cosas, dentro del panorama reciente de la arquitectura mexicana, una pareja de arquitectos, Juan Carlos Cano (1971) y Paloma Vera (1973), ambos egresados de la Universidad Iberoamericana, buscan con sus trabajos su lugar en la historia. Dentro de las obras que han realizado hasta ahora y que nos permiten acercarnos a sus búsquedas y valorarlas,  destaca el conjunto de un centro comercial denominado Andaro, localizado  en Del Carmen, Avándaro,  51200, en Valle de Bravo, Estado de México, que cuenta con 2000.00 m2 construidos, terminado en el año 2013.En términos urbanos se trata de una obra discreta, de tan solo dos niveles, que se inserta con serenidad, pero con algunos rasgos de personalidad propia, dentro del poco ordenado perfil de la calle donde se ubica y tomando en cuenta su escala modesta, ayuda a conformar una cierta idea de ciudad en la zona donde se localiza. El proyecto de Cano Vera Arquitectos, está lejos de la arquitectura espectáculo, que en muchas ocasiones se asocia con las soluciones relacionadas con el tema de los centros comerciales. Pensando en lo que tiene que ver con su calidad urbana, es poco afortunado, que como parte sustancial de su imagen, predominen los autos estacionados al frente del conjunto.En lo que tiene que ver con sus particularidades, resulta interesante que la propuesta de diseño del conjunto del Centro Comercial Andaro, haya tomado en cuenta el respeto y consideración de las preexistencias naturales del sitio, como son un conjunto de árboles de buen tamaño y larga vida, así como la permanencia de un cuerpo de agua, un pequeño tramo de río entre piedras, que recorriendo linealmente una parte del centro del conjunto, reaparece fundamentalmente en cada temporada de lluvias. Así las cosas, el proyecto se ordena respetando este espacio central natural, incorporando nueva vegetación baja, disponiendo una circulación peatonal perimetral al espacio anteriormente descrito, desde la cual se accede a cada uno de los distintos locales que constituyen la plaza comercial, lo que en su conjunto contribuye a crear una atmósfera general, que va de acuerdo al criterio de zona boscosa, que es característico del desarrollo de Avándaro. Arquitectónicamente el Andaro está resuelto racionalmente en base a formas geométricas simples, regulares, seis agrupamientos compactos de locales distintos, que dejan espacios vacíos entre ellos.

Constructivamente está resuelto combinando un repertorio de secciones metálicas, terminadas en color negro, trabajando conjuntamente para los entrepisos y cubiertas de azoteas, con distintos componentes de madera, vigas y tablones. Los terminados de pisos exteriores están trabajados con variedades de piedras naturales. Predominan en las fachadas exteriores, otorgándole al conjunto expresividad y juegos de claroscuros lumínicos, importantes planos resueltos a manera de celosías verticales, empleando durmientes de madera reutilizados. Los interiores de los locales responden en sus acabados, a la naturaleza propia de la firma que los ocupa. Sus fachadas particulares están resueltas con mangueterías de madera y amplios componentes acristalados, propios de locales comerciales. En el primer nivel se combinan locales cerrados, con terrazas abiertas destinadas fundamentalmente para ser restaurantes y bares, generando una transparencia visual y vivencial entre exteriores, interiores y la vida de la calle, generando un ambiente agradable para estar y una animación colectiva atractiva. Al final del camino nos encontramos con un proyecto racionalmente resuelto, eficiente, mesurado pero expresivo, respetuoso del entorno natural donde se ubica, dando cuenta de las habilidades proyectuales de sus autores, resolviendo el planteamiento de conjunto y  llegando a una solución de detalles y manejo de materiales que terminan por crear una atmósfera vivencial que le otorga personalidad propia y congruente con la zona semi urbana donde se ubica. Se trata de una discreta variación de la tipología de los centros comerciales, apoyada en las condiciones del espacio natural central que lo constituye y al tratamiento en celosía de madera de sus fachadas exteriores.

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado , | Deja un comentario

!Lo volvimos a hacer¡

2da. Edición 21 Jóvenes Arquitectos Mexicanos       

Gustavo López Padilla

Mostrarse a los demás, explicando las razones que le dan sentido a lo que se hace, es una de las oportunidades mas genuinas de los arquitectos, que permiten hacer una pausa y reconocer en que punto del camino creativo se encuentran. Así las obras de cada autor en primera instancia se exponen y se abre la oportunidad de valorar las calidades espaciales y vivenciales de su materialidad, al mismo tiempo que se identifican las ideas que a lo largo del proceso creativo se han ido experimentando. Al mostrarse se puede documentar la historia y con ello naturalmente la crítica hace su aparición. Con la crítica se aclaran las ideas, se replantean o retroalimentan y es así que los resultados proyectuales pueden llegar a representar un tiempo específico de la historia y visualizar las posibilidades evolutivas de futuro. Hablamos de lo que se identifica como  crítica creativa, de como hacer también arquitectura a través de la palabra. La experiencia se vuelve más rica y trascendente, si el hecho de mostrarse no tiene un carácter individual, sino que implica una exposición colectiva, representando una generación de autores, dentro de un tiempo y una cultura determinada.

Con este sentido se planteó realizar la 2da. Edición de 21 Jóvenes Arquitectos Mexicanos, promovida por los profesores de la Facultad de Arquitectura de la UNAM: Gustavo López Padilla, Honorato Carrasco Mahr y Lucía Zesati Farías, los mismos que en el año 2012 realizaron la primera edición. Para esta reciente exposición, se trabajó en equipo con la Dirección de Arquitectura del Instituto Nacional de Bellas Artes y ha quedado expuesta en el Museo del Palacio de Bellas Artes desde 10 de agosto y hasta el 23 de septiembre de este 2018. El objetivo esencial de la exposición es identificar y valorar en la medida de lo posible, a partir de 42 obras realizadas por 21 despachos de jóvenes arquitectos, en que punto se encuentra la arquitectura mexicana contemporánea. Se planteó de inicio, que la selección de los despachos participantes fuera incluyente y diversa, para lo cual se realizó por parte de los curadores, una investigación directa de autores, valorando sus obras realizadas en los últimos años, a lo largo y ancho del territorio nacional. Los autores debían ser distintos a los convocados durante la primera edición. Así las cosas para esta oportunidad, se seleccionaron arquitectos oriundos de las ciudades de Monterrey, Guadalajara, Mazatlán, Mérida y la ciudad de México.Dentro de los criterios de diversidad, se seleccionaron obras solicitadas por el sector público, otras por la iniciativa privada e incluyendo aquellas que se reconocen como arquitectura participativa, en las cuales los autores se relacionan de manera más directa con algunas comunidades, para el entendimiento de los programas requeridos, el desarrollo ejecutivo de los proyectos, hasta la ejecución constructiva de los mismos, que realizan las propias comunidades con asesoría de los arquitectos autores de los diseños. En lo que se refiere a los temas de los proyectos se incluyeron viviendas unifamiliares privadas, edificios de departamentos, viviendas sociales, escuelas, equipamientos deportivos, hoteles urbanos y de playa, restaurantes, intervenciones de espacios públicos en unidades habitacionales preexistentes, intervenciones y restauraciones en edificios patrimoniales, algunos diseños urbanos, museos, espacios de usos múltiples, de trabajo y centros comerciales. Entendiendo siempre la arquitectura como un servicio al conjunto de la comunidad social, existen obras comerciales de razonables costos constructivos y otras de costos mas ajustados, en donde  como ya se comentó previamente, las propias comunidades levantan de manera directa sus construcciones. Adicionalmente resulta interesante, que algunos autores que participan en la exposición, hayan tenido la oportunidad de ir a estudiar y quedarse a vivir en Europa, lo que les ha permitido realizar proyectos como mexicanos en territorio europeo.Los autores y firmas seleccionadas para esta exposición son: Ken Matías Martínez, Nicolás Vázquez, JC Arquitectura, Bruno Jarhani y Eduardo Mendieta, Miguel Montor, Cadaval & Solá Morales, Boutique de Arquitectura, NIZ + Chauvet Arquitectos, Taller Héctor Barroso, BAAQ, Cano Vera Arquitectos, Rozana Montiel, Estudio de Arquitectura Atelier Ars Alejandro Guerrero y Andrea Soto, Estudio Macías Peredo, Álvaro Moragrega, Jorge Bolio, Covachita Taller de Arquitectura, TACO, EPA Arquitectos, Comunal Taller de Arquitectura y los arquitectos Mendoza Partida. El Conjunto de sus obras presentadas, merecerá mas adelante una reflexión detallada de las mismas, pero entretanto, algunas consideraciones generales que las caracterizan son las siguientes: en general cuentan con una escala media de construcción, pero algunas son verdaderamente modestas, varían entre uno y seis niveles construidos. Oscilan entre los 55.00 m2 y los 10,000 m2 construidos y fueron desarrolladas entre los años 2010 y 2018, aunque mayoritariamente datan del 2015 en adelante. En términos de imagen, la mayoría se inserta con discreción, en relación a los entornos urbanos o naturales donde se ubican. Algunas obras incluso, dan la impresión de que existieran en el lugar desde hace  tiempo. Tienen la capacidad de hacer ciudad, mimetizándose y enriqueciendo la imagen de los tejidos habitables preexistentes. Responden con acierto a las condiciones climatológicas de los lugares donde se ubican, a las formas de vida locales y en algunos casos reinterpretan las imágenes, materiales y procedimientos constructivos tradicionales del lugar.En términos compositivos y formales, la mayoría responde a criterios de una arquitectura racionalista, relacionando de manera directa forma y función, experimentando con formas geométricas simples, regulares, empleando materiales y procedimientos constructivos convencionales. Unos cuantos se acercan a algunas variantes orgánicas y repertorios compositivos  mas complejos, experimentando además con distintas  combinaciones de materiales. Pero en general, están lejos de la arquitectura espectáculo y su valor mas importante estriba en que son proyectos formalmente atractivos, cómodamente vivibles, serenos, bien resueltos, eficientemente construidos, razonablemente económicos, respondiendo a las necesidades programáticas que les son solicitadas. En su conjunto, los proyectos presentados no son necesariamente homogéneos, muestran variantes que los identifican en sus particularidades. Así las cosas el presente y futuro de la arquitectura mexicana contemporánea, a partir de las experiencias proyectuales de sus nuevas generaciones se muestra alentador. Algunas de estas obras ya han recibido distintos reconocimientos. Sería de esperarse sin embargo que en el futuro próximo, en nuevas oportunidades proyectuales, pensando en criterios de diversificación,  algunos autores  corrieran riesgos mayores en los repertorios de sus planteamientos compositivos, en sus secuencias espaciales, en el manejo de las combinaciones de sus materiales a emplear, experimentando con alternativas constructivas distintas, aprovechando los vertiginosos avances tecnológicos, de la mano de posturas sustentables, sin caer necesariamente en la tentación de la arquitectura espectáculo comentada previamente.Y si ¡ lo volvimos a hacer ¡ Ha aparecido la segunda edición de 21 Jóvenes Arquitectos Mexicanos. Y lo hicimos esencialmente, porque como sentido de vida, amamos hacer arquitectura de muy diferentes maneras. Amamos hacer proyectos, construirlos y amamos dar clase en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y como consecuencia de ello creemos en los jóvenes, en sus capacidades y compromisos. Consideramos que los arquitectos no solo deben hacer arquitectura, hay que buscar  adicionalmente formas de  escribirla y pensarla, compositiva, social y políticamente, compartiendo lo anterior con el conjunto de la sociedad. Se trata de contribuir a documentar la historia y propiciar el ejercicio de la crítica, entendida como el instrumento intelectual fundamental, para hacer de manera socialmente  mas comprometida, mejor arquitectura y evolucionarla, tomando en cuenta  sin duda, que hacer arquitectura es hacer ciudad y con ello, la responsabilidad proyectual y constructiva es mayor. Esperamos que los contenidos de esta exposición puedan convertirse en una provocación y que después de las imágenes haga su aparición la palabra o las palabras. De ahora en adelante, todas las palabras son bienvenidas.

Publicado en Arquitectura Mexicana | Etiquetado , , | Deja un comentario