CRITICA en la arquitectura mexicana contemporánea

Gustavo López Padilla

A la memoria de mi maestro Humberto Ricalde…

       La edad moderna ve en la crítica a la madre del cambio, esto que nos comenta el poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura  1990, si bien es cierto, habría que reflexionarlo con detenimiento, porque tiene que ver mas con la idea generalizada que ha acompañado al ser humano no solo en la modernidad, sino desde el origen de los tiempos. La vida por su propia naturaleza es cambio permanente y la crítica en el sentido amplio del término, como ejercicio intelectual, como uno de los rasgos distintivos que nos hace  precisamente ser humanos, nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. La valoración del conjunto de las experiencias vividas, su crítica, es uno de los  puntos de apoyo que nos ha llevado a experimentar el universo de posibilidades que nos ofrece la vida y que nos ha permitido al mismo tiempo ser diversos. Experimentar y aceptar distintos puntos de vista, es otra condición de la riqueza de vida del ser hombre y es resultado, entre otras cosas, del ejercicio de la crítica. Al paso del tiempo el hombre ha creado culturas, ciudades y sus arquitecturas correspondientes han sido expresiones fundamentales de los valores que acompañan estas experiencias sociales. La crítica al conjunto de ideas y valores que han acompañado cada período histórico, mas las particulares valoraciones de la propia experiencia proyectual y constructiva de las ciudades y la arquitectura, han permitido que evolucionen al mismo tiempo, en caminos  paralelos. Es necesario en este punto entender la diferencia que existe entre construir y hacer arquitectura. Una construcción simple, cumple en mas o en menos las funciones de alojar y proteger, y eso en términos generales lo puede hacer cualquier gente; hacer arquitectura es otra cosa; es el resultado de la meditación y aplicación de ideas que dan como resultado espacios habitables que terminan por representar valores y significados estéticos, tecnológicos, sociales y políticos. A partir de sus cualidades la arquitectura tiene además la capacidad de emocionar y esto nos recuerda las reflexiones  que en este sentido hiciera Luis Barragán.  A partir de lo anterior he tratado de comprender lo que es para mi la arquitectura, llevándome a definirla como ¨la expresión construida de los valores de la vida¨. Así las cosas, la critica es entendible como una actividad fundamental para la valoración de las ideas que están detrás de las obras, para reflexionar los resultados concretos de estas obras, su materialidad, para valorar la vida misma en su conjunto y por ende también para visualizar las posibilidades de evolución y desarrollo de estas ideas rectoras, que dan sentido y  significados a la construcción de ciudades y sus arquitecturas.

Vale la pena reflexionar un poco mas sobre lo que entendemos por crítica, y para el efecto nos vamos a remitir a algunas de las consideraciones que sobre el tema ha elaborado el arquitecto y crítico español Josep María Montaner y que ha dejado constancia en su libro que se llama precisamente Crítica, del año 1999, editado por Gustavo Gili.  Montaner nos dice:  La crítica comporta un juicio estético. (Y yo agregaría que todo juicio implica necesariamente además, consideraciones sociales, políticas y filosóficas) Y Montaner nos sigue comentando: dicho juicio consiste en una valoración individual de la obra arquitectónica que el crítico realiza a partir de la complejidad del bagaje de conocimientos de que dispone, de la metodología que usa, de su capacidad analítica y sintética y también de su sensibilidad, intuición y gusto. (pág. 7) Nos dice además: ¨la actividad del crítico se dirige a comprender la obra para poder explicar al público su contenido. (pág. 8)  ¨Todo ensayo debe intentar hilvanar razonamientos y comparaciones inéditas… (pág. 9) entrecruzando referencias a diversos campos de la cultura: pintura, escultura, literatura, poesía, música, antropología, religión y ciencia. (pág. 10) El ensayo debe ser abierto en su estructura, de forma provisional, revocable, perfeccionable. Es una prueba, una tentativa, un acercamiento. Sugiere, apunta, esboza, enmarca, propone. (pág. 10) En su otro libro Las formas del siglo XX, el mismo Montaner nos comenta: La intensión es abrir discursos mas que ofrecer unos resultados cerrados, se trata de incitar a la búsqueda mas que a la solución. (pág. 16) Debemos entender entonces que no se pretende con la crítica emitir juicios universales, verdades absolutas, se trata del punto de vista de un autor para un tiempo y una circunstancia determinada. Por necesidad se aceptan además diferentes puntos de vista, otras consideraciones de valor.


Para poder ejercer y desarrollar una actividad crítica se requiere entonces por principio de cuentas, leer mucho y de muy distintas materias: literatura, ciencia, economía, sociología, política y desde luego de manera muy importante, lo que tiene que ver con la arquitectura y la filosofía, entendida esta última como el estudio de las causas primeras de las cosas y que se ocupa además  de las distintas maneras de conocer esas cosas. Es pues necesario acercarse a los pensamientos de filósofos como Platón, Aristóteles, Rene Descartes, Emmanuel Kant, Federico Hegel, Augusto Comte, Ludwig Wittgestein, Bertrand Russell, o a pensadores como André Bretón, Albert Camus  o Jurgen Habermas, Karl Pooper, Isaiah Berlín y Hanna Arendt entre muchos otros. Se trata también de correlacionar la valoración de la arquitectura y las ciudades con el cine, el teatro, la danza, la música y la escultura. Para el caso particular de la arquitectura y las ciudades, entendiendo desde luego que la mejor escuela que existe en el mundo en estas materias es la calle, se requiere además viajar mucho, a lugares con culturas, geografías y economías distintas, viajar con los ojos bien abiertos, con mirada de arquitecto, incluyendo para el efecto la voluntad de sensibilizar todo el cuerpo, la piel, el olfato, los oídos y el tacto, atendiendo a todas las posibilidades vivenciales que ofrecen los distintos espacios que se recorren durante los viajes. Aquí vale la pena recordar las reflexiones de Juhani Pallasmaa precisamente documentadas en su obra llamada los ojos de la piel, que apareció en el año 2010, con el sello de la Gustavo Gili o las espléndidas reflexiones de Peter Zumthor, que quedaron registradas en su libro Atmósferas, del año 2006, también editado por Gustavo Gili. En este orden de cosas se suma a lo anterior el crítico norteamericano Paul Goldberger, con su libro Porqué importa la arquitectura, del año 2012, editado por ivorypress quién nos comenta: Entre caminar por las calles y leer un libro de historia de la arquitectura, siempre escogeré caminar y así experimentar el poder de la percepción real. (pág. 29) Y volviendo a Montaner, en su citado libro Crítica, el nos comenta: la actividad del crítico de arquitectura también es nómada. El lugar donde ejerce su juicio es en el interior de la misma obra arquitectónica, recorriendo sus espacios y valorando su realidad material dentro del entorno y de la ciudad. (pág. 13)

Aquí en este punto vale la pena recordar la formación intelectual  del maestro suizo francés Lecorbusier, quien a partir de sus viajes, viviendo los lugares, dibujando, reflexionando, comparando y criticando lo que veía, sin acudir formalmente  a una escuela de formación arquitectónica, fue construyendo conjuntamente con su trabajo proyectual, el conjunto de ideas, arquitectónicas y urbanas, que le dieron sentido a sus obras, ideas que en buena medida se convirtieron en rectoras de una manera de entender y practicar el movimiento moderno, racionalista, extendiendo su influencia a una buena parte del mundo. Lecorbusier nos permite entender y verificar con claridad la importancia de la critica. Y con él también podemos comprobar, con algunas de sus obras,  que la realidad construida de las mismas obras, se puede convertir en crítica construida. Es importante hacer una diferenciación  entre el historiador y el crítico, aunque naturalmente existen matices, roces  y cruzamientos entre ambas actividades. Por un lado hablamos de la actividad que tiene que ver con la documentación, con la relación ordenada, gráfica y descriptiva de las obras que constituyen un período histórico. Se trata de mostrar los hechos arquitectónicos o urbanos de la manera mas clara y objetiva posible. Lo anterior es una actividad  importante y que ya de por si en la misma selección de las obras, tácitamente implica una postura crítica; cuales mostrar y cuales no, pero sin  elaborar valoraciones exhaustivas. Volviendo al mismo Montaner en su libro Crítica nos dice: las valoraciones que se establecen en los juicios estéticos son susceptibles de cambios e interpretaciones contrapuestas, pero los datos y los hechos concretos son solo de una manera¨. (pág. 12) Para construir el propio universo de ideas y lo que tiene que ver con las actividades de la crítica, resulta fundamental el correlacionarse con personajes que tengan que ver con otras disciplinas de la cultura. La retroalimentación de distintas visiones de la vida, del arte y la ciencia, enriquecen las posturas críticas. Recordemos al mismo Lecorbusier, quién estableció lazos de amistad con personajes como Picasso o Einstein o a Luis Barragán, quién se relacionó con personajes emblemáticos como Mathías Goeritz, Gerardo Murillo o Jesús Reyes Ferreira, resultando determinantes estas amistades para los dos arquitectos mencionados, en lo que tiene que ver con el intercambio de ideas y experiencias en la vida, para la construcción de sus pensamientos e ideas arquitectónicas y urbanas. Vale la pena recordar en este sentido, la importancia que tuvieron las vanguardias figurativas, aquel gran conjunto de expresiones culturales, pictóricas, escultóricas, musicales y literarias de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que alimentaron en gran medida las ideas arquitectónicas que consolidaron el movimiento moderno.


Fundamentalmente en México, en lo que tiene que ver con el desarrollo de la arquitectura y las ciudades contemporáneas, nos hemos nutrido de la historia, del pensamiento, las imágenes  y la crítica elaborada por autores oriundos de otros países. Nos referimos a historiadores y críticos  como Siegfred Giedion, Leonardo Benévolo, Bruno Zevy, Giulio Carlo Argan, Manfredo Tafuri, Nicolas Pevsner, Peter Collins, Renato de Fusco, Robert Venturi, Collin Rowe, Willian Curtis, Kenneth Frampton, Charles Jencks, Philip Drew, Jan Cejka y mas recientemente Anatxu  Zabalbescoa y Josep María Montaner, mencionando algunos de los mas conocidos. En nuestro país todavía no existe una tradición consolidada de lo que tiene que ver con la documentación histórica y menos aún con lo que se refiere a la critica arquitectónica y urbana. Por mucho tiempo en términos de historia de la arquitectura moderna mexicana el libro Arquitectura Mexicana Contemporánea de Israel Katzman y 4000 años de Arquitectura Mexicana, editado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos de México, mas algunas publicaciones de revistas, como Arquitectura México, dirigida por Mario Pani o la colección de Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, editados por la Dirección de Arquitectura del INBA, fueron de las pocas publicaciones que se realizaron con este tema. En términos de crítica arquitectónica, creo que lo mas relevante realizado por muchos años, fue la publicación de las Platicas sobre Arquitectura del año 1933, publicadas por la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble, del Instituto Nacional de Bellas Artes, en donde diversos autores, entre los que destacan Juan Legarreta, Juan O´Gorman, Manuel Amábilis y Federico Mariscal, entre otros, discutieron cual debería ser el rumbo de la arquitectura mexicana, al término de la Revolución Mexicana, dando el paso nuestra arquitectura, de la noche a la mañana a la modernidad, al racionalismo, sin transitar por todo el proceso histórico que dio origen  y resultados a esta manera de entender la arquitectura. Se sumó a lo anterior el libro Teoría de la Arquitectura, de José Villagrán, editado por la misma dependencia del INBA. Vale la pena comentar además, que el conjunto de los libros antes mencionados, salvo las platicas del 33 y le teoría de Villagrán, tienen una circulación muy limitada o ya no se editan y a veces es difícil consultarlos en bibliotecas públicas.  Si pensamos mas generalmente, no existe un libro hecho en México, por autor mexicano, de gran alcance, repercusión y difusión, sobre la historia de la arquitectura contemporánea universal, que podría incluso incluir obras mexicanas y menos aún un libro que haga la crítica de ese momento histórico de la arquitectura y si existen están guardados en alguna recóndita gaveta, de alguna institución pública o de alguna universidad.


En los últimos treinta y cinco años ha mejorado un poco el panorama en la Arquitectura Mexicana; han aparecido un  buen  número de publicaciones, privadas, gubernamentales y universitarias como libros y revistas, a lo que se han sumado diarios de circulación nacional e incluso realizaciones de televisión y video, la mayoría documentando particularmente, de manera gráfica y visual, el hacer profesional arquitectónico o urbano de diversos autores, generaciones y regiones geográficas del país. Pero lo que tiene que ver propiamente con la elaboración de libros de histórica en general, mostrando el conjunto de las obras y el ejercicio de  la crítica sobre esas obras ha seguido bastante limitado. Y la pregunta entonces es: ¿se hace o no se hace actualmente crítica en el medio de la arquitectura mexicana?  Y la respuesta es que si se realiza crítica, pero se efectúa al interior de los despachos de arquitectura, en los cafés, en las aulas y pasillos universitarios, pero no queda documentado casi nada de esas discusiones. Incluso en las propias universidades, se realizan constantemente seminarios sobre el tema y se llegan a realizar algunas publicaciones, mismas que quedan relegadas, las mas de las veces en las bodegas de las dependencias de las propias universidades; su circulación es prácticamente nula para el público en general, no están en las librerías mas allá del ámbito universitario. Conocen los resultados de las publicaciones de esos congresos o seminarios, tan solo algunos estudiosos, al interior de las propias universidades. No ha habido hasta ahora una preocupación real, por difundir abiertamente las publicaciones resultantes. Esto sucede tanto en la UNAM, como en la UAM, la Ibero o el Tec de Monterrey, por citar tan solo algunas de las universidades mas importantes del país. Otro tanto sucede en los Colegios de Arquitectos de toda la República Mexicana, se realizan seminarios, congresos y sus resultados están archivados al interior de esos colegios. Un ejemplo de lo anterior tiene que ver con un congreso que se realizó en el año de 1990, para valorar la obra de Luís Barragán, y ha sido hasta este 2017, veintisiete años después, que finalmente ha aparecido la publicación, editada por las Facultad de Arquitectura de la UNAM, que da cuenta de los resultados de aquél congreso. Que bueno que finalmente apareció, me parece un documento importante y ojalá esta publicación, rebase los límites de difusión y distribución  de las propias aulas universitarias. Hace falta incentivar y preparar en las distintas escuelas de arquitectura, a un mayor número de alumnos para que participen en el ejercicio de la crítica, propiciar la publicación de esos trabajos y sobre todo, insistiendo, alentar  la difusión generalizada de los mismos.


Si pensamos que la mayoría de la población de nuestro país, misma  que hoy en día cuenta con alrededor de 120 millones de habitantes, de los cuales el 75 %  es decir 90 millones de personas viven en ciudades y por ello  sufren o disfrutan de las calidades espaciales habitables existentes en las mismas y luego entonces tienen necesariamente intereses  por conocer que ha pasado, donde y porqué ha pasado  y que puede suceder en el futuro inmediato de sus ciudades y sus arquitecturas correspondientes; resulta natural que  hoy en día sea frecuente que diversos grupos sociales se manifiesten de muy diversas maneras para dejar constancia de sus acuerdos o desacuerdos con lo que se pretende construir o lo que se construye en sus ciudades y con ello se califica su calidad habitable. Realizan manifestaciones, mítines, bloqueos y expresan sus opiniones críticas en  publicaciones o en diferentes medios como periódicos, revistas, televisión, radio y sobre todo ahora en las redes sociales. Cada vez con mayor conocimiento de causa expresan sus opiniones. Hablamos de una crítica social, política y económica ejercida por los propios habitantes de las ciudades y nosotros como arquitectos y urbanistas no podemos ser ajenos a estas expresiones; necesitamos entenderlas, ordenarlas, valorarlas y traducirlas en ideas que se puedan convertir en acciones proyectuales y constructivas arquitectónicas y urbanas, entendiendo que toda obra representa valores, sueños y aspiraciones. Toda obra construida es una representación cultural, social y política. Y si pensamos que los diseños arquitectónicos y urbanos debieran ser entendidos como un compromiso y un servicio social, si entendemos que hacer arquitectura es hacer ciudad y que la calidad de los espacios construidos, ya sean arquitectónicos o urbanos generan conductas, positivas o negativas, debiéramos entonces sumar nuestras capacidades de críticos y de arquitectos, para procurar el bienestar social, a partir de nuestros propios trabajos. Se trata de descubrir y experimentar con nuestras singulares maneras de entender la arquitectura y el diseño de las ciudades, en concordancia con nuestra historia, valores, condiciones culturales, económicas y tecnológicas y esto no quiere decir cerrarse a lo que hacen o piensan los otros. Se trata de reconocerse globales pero en concordancia con lo que tiene que ver con nuestra particular realidad. En el ejercicio de la crítica está el meollo de todo lo anterior. Volvemos a insistir en entender a la crítica como una importante vía de aprendizaje y como el instrumento intelectual que nos va a permitir construir nuestras propias ideas, a partir de la valoración de las experiencias previas, de tal suerte  que nos permitan ocupar nuestro lugar en el mundo de la cultura, la economía, la política y nuestro lugar en el desarrollo de la historia de la arquitectura y el desarrollo de las ciudades.


Hoy en día podemos reconocer algunos practicantes del ejercicio de la crítica de arquitectura y el diseño urbano en nuestro medio, hablamos de autores como Víctor Jiménez, Alejandro Hernández, Antonio Toca, Ramón Vargas, Enrique de Anda, Miquel Adriá, Ernesto Betancourt, Alejandro Ochoa, Louise Noelle, Juan Ignacio del Cueto o Lourdes Cruz y mas recientemente se han incorporado con unos primeros trabajos Marcos Betanzos y Juan José Kochén. Lo anterior es muy poco dimensionando el volumen de lo que se construye en el conjunto de todas las ciudades del país y además tiene la limitación que está concentrado en la capital de la República. ¿ Que pasa con lo que se piensa  en términos de crítica en los estados al interior del vasto territorio del país? Pues podemos afirmar que casi no pasa nada y si pasa no se difunden sus resultados. Como algunas de las pocas excepciones podemos mencionar al Arq. Carlos Ruiz Acosta, oriundo de la ciudad de Culiacán, en el estado de Sinaloa, quien se ha preocupado por documentar la arquitectura de su estado, realizando además algunos textos críticos y publicando estos trabajos. Otro tanto en el mismo sentido, ha sucedido en el Estado de Jalisco, donde se han realizado trabajos semejantes propiciados por Arabella González Huezo. Pero así como estos, debieran de existir las historias y las críticas de las obras realizadas en todos los estados de la República Mexicana y desde luego dos, tres o cuatro versiones distintas, de la historia general de la arquitectura mexicana en su conjunto. Debemos entonces insistir en la preparación y participación de los jóvenes en el ejercicio de la arquitectura, el diseño y planeación urbanas y también en el ejercicio de la historia y la crítica en todo el país. Sería deseable que los jóvenes escribieran nuevas historias de la arquitectura, tanto la universal como la nacional, realizando también sus críticas, encontrando y descubriendo nuevas interpretaciones y la posibilidad de nuevos caminos para la arquitectura. Se trata de saber, para los inicios del siglo XXI,  que piensan, que sienten,  que quieren, que valoran los jóvenes y que tengan muy claro que sin crítica, el futuro particular de sus carreras profesionales y el de la arquitectura mexicana en su conjunto, pueden tener horizontes de desarrollo limitados y poco trascendentes. Se trata de aprovechar además, los medios mas recientes de comunicación.  Debieran haber mas libros, mas revistas, mas programas de radio y televisión, mas páginas en los periódicos y revistas y sobre todo más páginas con estos temas, aprovechando todas las ventajas y posibilidades que ofrece el internet.  Luis Barragán entendió el valor y la importancia  de la crítica, la practicó, de hecho algunas de sus obras, las mas importantes, las podemos entender como  crítica construida y como resultado de lo anterior encontró su propia interpretación de la arquitectura, convirtiéndose en el arquitecto mas universal y trascendente del México moderno.

El holandés Rem Koolhaas, hijo de un escritor y nieto de un arquitecto, originalmente se dedicó al periodismo y un poco mas tarde estudió arquitectura, habiendo recibiendo el premio Pritzker en el año 2000, es un ejemplo interesante de lo que se puede hacer en la práctica profesional de diseño, sumando a lo anterior el ejercicio de la reflexión de las ideas y la crítica, para el desarrollo reciente de la arquitectura y las ciudades. Por un lado Koolhass tiene su despacho de diseño, denominado OMA y ha ejecutado una buena cantidad de proyectos polémicos, pero también ha montado una oficina paralela, llamada AMO, en la que se ha dedicado a pensar las ciudades y la arquitectura actual. Sus trabajos reflexivos, que implican naturalmente a la crítica han sido publicados y difundidos ampliamente y la influencia de sus ideas ha sido trascendente. Bien vale la pena seguir su ejemplo entendido como un  desarrollo profesional integral.

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Espacio público y ciudad

Gustavo López Padilla

Sin duda entendemos que las ciudades son de las expresiones sociales y políticas mas completas y complejas, en las cuales al recorrerlas es posible leer e identificar, a partir de los vacíos y lo construido, la historia de los valores, sueños, aspiraciones, contradicciones y maneras de entender el mundo y la vida, por parte de los seres humanos que las habitan. La mayoría de las ciudades en su origen, surgen a partir de un espacio público, generalmente una plaza, a veces una calle o un lugar jardinado, en donde la gente se encuentra, convive, discute, se organiza para las acciones de la vida. Se realizan ahí actos políticos, culturales, religiosos o simplemente de diversión. Estos espacios públicos con los edificios que los delimitan, se cargan de significados sociales, políticos y culturales al paso del tiempo y terminan por representar a la sociedad en su conjunto.

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Las ciudades nacieron caminables y al crecer los espacios públicos se diversificaron y se fueron creando redes de espacios vitales que se viven de distinta manera, de acuerdo a las fechas del calendario social o de acuerdo a acontecimientos que pueden ser resultados del azar. En algunas ciudades, su escala y habitabilidad fueron amables y manejables, pero fueron impactadas poco a poco con el surgimiento de la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII. Con la Revolución Industrial se manifiesta la soberbia de los seres humanos en su idea de someter a la naturaleza, a partir de la explotación de sus recursos y el crecimiento de las ciudades a partir de las ideas de plusvalía y competencia. En la segunda mitad del siglo XIX aparecieron importantes voces de alerta, vamos a pensar en personajes como William Morris, arquitecto inglés representante del movimiento Arts and Crafts, quienes advirtieron que de seguir por el camino no racional de la industrialización, las ciudades afectarían de tal manera a la naturaleza, que se podrían alcanzar situaciones límite, que llegarían a ser irreversibles. Evidentemente se impuso la soberbia y la sinrazón y hoy en día pagamos las consecuencias y estamos justamente en situaciones límite. Basta pensar en los estragos escalofriantes de las afectaciones provocadas por la central nuclear de Fukushima, en Japón y la contaminación generalizada en el Oceáno Pacífico, después de las explosiones ocurridas en aquel lugar en el año 2011.

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En el siglo XX, con la visión de algunas ciudades representativas de los países más industrializados, se termina por desplazar su condición caminable, toda vez que la máquina  deja ver su presencia y al considerar al automóvil como la unidad de medida fundamental, en lo que tiene que ver con su ordenamiento y crecimiento. El automóvil impone su presencia y devora las ciudades, sobretodo en lo que tiene que ver con el espacio de sus calles, siempre de manera insaciable creciente. En otro sentido, con la oferta industrial y las actividades administrativas, las ciudades crecen territorialmente, aumentando su población de manera considerable y los espacios públicos se vuelven cada vez mas insuficientes, toda vez que no aumentan en número, al mismo ritmo de construcción en las ciudades. La liberalización económica ha desplazado en buena medida la vida colectiva, de los tradicionales espacios públicos abiertos, democráticos e incluyentes, como las plazas, calles y jardines, hacia los centros comerciales. Estos últimos años han proliferado, teniendo el algunos casos un impacto negativo, en el orden, rostro y amabilidad de las ciudades. Con los centros comerciales, nuevamente los automóviles se vuelven protagonistas. Grandes extensiones territoriales o construidas, se destinan a estacionamientos. En este orden de cosas Zigmunt Bauman, pensador contemporáneo, nos comenta que en  ¨el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda¨. La destrucción de espacios hidráulicos y territorios verdes, arbolados, es otra constante en el crecimiento de las ciudades modernas. Los estudiosos en la materia han recomendado después de importantes y reiterados estudios urbanos y de salud pública, que las ciudades deberían contar, con al menos, entre doce y quince metros cuadrados de espacio abierto por habitante. Con el crecimiento descontrolado, horizontal, extensivo  y destructivo de la naturaleza por parte de las ciudades, muchas están lejos de esas cifras recomendables.

congestionado Desde hace por lo menos cincuenta años, desde diversos puntos de vista, sociólogos, políticos, economistas, filósofos, científicos, urbanistas y arquitectos han estudiado el fenómeno de las ciudades modernas. Se han realizado y se realizan actualmente, muchos seminarios y simposiums sobre las ciudades, sin duda el tema es de los mas estudiados. De las ciudades hoy se conocen a detalle sus problemáticas, causas, efectos y se han llegado a una serie de ideas o planteamientos de lo que se debería de hacer, para en muchas de ellas recomponer el camino, en el entendido que las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo. Sabemos hoy en día que hacer, como hacerlo, porque hacerlo. La ciencia y la tecnología están de nuestro lado. Son emblemáticos en este sentido personajes que han estudiado las ciudades como Jan Gehl, arquitecto y urbanista danés, que ha dejado constancia de sus trabajos y reflexiones en su texto denominado Ciudades para la gente, mismos que ha aplicado exitosamente en ciudades como Copenhague, Nueva York, Moscú o Melbourne.

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A partir de lo anterior, hoy sabemos que debemos controlar el crecimiento territorial desmedido de las ciudades, que se debe evitar su crecimiento horizontal constante, con base en densidades bajas, por ser este modelo muy agresivo con la naturaleza, además de implicar altos costos de operación para las mismas ciudades. En consecuencia se deben entonces impulsar mayores densidades construidas, entre medias y altas, combinadas con sentido, racionalidad y creatividad, mezclando además diferentes usos del suelo, como es la naturaleza propia de las ciudades contemporáneas. Para algunas ciudades puede ser necesario que para lograr una adecuada densificación, lo que trae consigo  el lograr ciudades compactas, que son mas funcionales y rentables económicamente hablando, que se tengan que destruir zonas de las ya construidas, restituyendo a la naturaleza mas espacios libres, verdes o hidráulicos, tratando de alcanzar por lo menos los doce o quince metros de espacio libre verde por habitante, que ya hemos comentado.

ecatepecSe insiste ahora en el planteamiento de ¨rehumanizar¨ las ciudades, reposicionando como unidad de medida al hombre que vive el espacio urbano abierto, justamente en la escala adecuada para servir y ser vivido por el propio hombre. Limitar lo mas posible el uso del automóvil, impulsando el transporte público, el uso de la bicicleta y sobre todo que la gente camine sus espacios públicos. Dicen los expertos en salud, que caminar una hora diaria aumenta las expectativas de vida en siete años.  Se trata de impulsar, diversificar y privilegiar los lugares  públicos, ya sean plazas, parques o calles, como espacios abiertos, democráticos e incluyentes, conectados además con las redes de transporte público. En términos ambientales se trata además para las ciudades,  de utilizar energías limpias, renovables, como la solar, la eólica o la resultante del aprovechamiento del hidrógeno, racionalizar el uso del agua potable y aprovechar la de lluvia, reciclar las aguas residuales de muy diferentes maneras, tratando incluso de restituir con las aguas residuales, zonas hidráulicas que se hayan perdido, como ríos, lagos, lagunas o manglares. Reciclar la basura, entendiendo que esta y las aguas residuales son un bien aprovechable, rentable  y no un desperdicio del cual hay que deshacerse. Se trata de conciliar el desarrollo industrial, turístico, de servicios, forestal, ganadero, agrícola y urbano con la naturaleza, entendiendo que para gobernar la naturaleza, la única manera de hacerlo es siendo humilde, respetándola y siendo amables y armoniosos con ella.

Malecón Cajititlán, Tlajomulco, Jalisco. Proyecto Ricardo Agraz

Malecón Cajititlán, Tlajomulco, Jalisco. Proyecto Ricardo Agraz

 Se plantea identificar y valorar los modos de vida particulares de cada región, ciudad, de cada cultura, para que estas ideas de ciudades respondan a las particularidades del lugar, de su gente, su economía y disponibilidades tecnológicas, reconociendo sobre todo el valor de representar la diversidad y lo particular. Darle  importancia a la suma de  trabajos de pequeña escala, bien ejecutados, que uno a uno terminan conformando el conjunto de las ciudades, tratando de evitar la imposición de generalizaciones esquemáticas, como se pretendió con las ideas del movimiento moderno. Se reconoce la importancia de impulsar la participación responsable de la gente que vive en las ciudades, en el entendido que todos, absolutamente todos, somos corresponsables de la calidad de vida en nuestras ciudades. En este orden de cosas es notable, que cada vez más y con mayor conocimiento de causa, la gente en las ciudades participa en las decisiones que tienen que ver con la calidad de vida de los lugares en donde vive; en este sentido vale la pena recordar el ejemplo promovido por los propios vecinos del lugar, de lo que conocemos como el High Line Park, en Nueva York.

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Vale la pena insistir en la idea previamente expresada de que las ciudades son fenómenos sociales vivos, en constante transformación, el que las ciudades son muchas ciudades al mismo tiempo, ciudades que se hacen y se rehacen, mostrando que se pueden andar y desandar los caminos, logrando a partir de la valoración de las experiencias previas, mejores calidades habitables, si se tiene como objetivo y la voluntad de entender el desarrollo de las ciudades y sus diseños, como oportunidades de servir a la gente, pudiendo lograr mejores ciudades, que es lo que a todos nosotros nos importa. Se trata de privilegiar y  sobre todo encontrar nuevas maneras de entender y conseguir mas espacios públicos, entendiendo que es lo que quiere la gente, que necesita en materia de espacios, abiertos y democráticos, practicando de alguna manera, como ya se ha comentado el diseño participativo, lo que hace que finalmente los espacios resultantes los sientan como suyos, los cuiden y mejoren; esa en nuestra tarea a desarrollar, tratando al final del camino, que cada lugar en particular, descubra y alcance su propia personalidad y calidades habitables, para que sean dignos de ser habitados y visitados por todos, impulsando con ello las relaciones sociales, el desarrollo cultural, la vida en común y la economía de la gente.

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Aprender de los maestros, Juan Carral O´Gorman.

Gustavo López Padilla

Como en la vida, en arquitectura los resultados y trascendencia al final del camino, tienen que ver en principio con una relación afortunada, inteligente y sensible entre alumnos y maestros. Los casos en la historia de la cultura en general son muchos y variados, pero ajustándonos al ámbito de la arquitectura, podemos mencionar a manera de ejemplos algunos notables, como la relación fructífera que existió entre Louis Sullivan y Frank Lloyd Wright, August Perret y Lecorbusier, Adolf Loos y Peter Behrens con Mies Van Der Rohe, si atendemos  a la escena internacional o hablando de México, la relación que hubo entre  Juan O´Gorman y Hannes Meyer, Lecorbusier y Teodoro González de León o entre Augusto H. Alvarez y Enrique Carral Icaza con  Walter Gropius y Mies Van Der Rohe. Es importante anotar que la personalidad y contundencia teórica de los maestros fue muy fuerte y los alumnos tuvieron que hacer un esfuerzo  por asimilar las influencias,  para  luego intentar su particular camino tanto teórico como proyectual, de acuerdo con sus circunstancias, intereses y visión de la vida y así mostrar sus propias personalidades, habilidades y contribuciones a la arquitectura, de tal suerte que pudieran ocupar su  lugar en la historia.

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Lo anterior viene al caso a la hora de acercarnos a valorar la obra del arquitecto mexicano Juan Carral O´Gorman, nacido en la ciudad de México 1976,  quién estudió inicialmente en la UIA entre 1995 y 1998, habiendo terminado sus estudios de licenciatura en el Taller Max Cetto de la Facultad de Arquitectura de la UNAM entre 1999 y 2004, realizando además una maestría en vivienda en la Universidad Politécnica de Cataluña, bajo la dirección de Zaida Muxi y Josep María Montaner. Para hacer algunos comentarios en relación al trabajo profesional de Juan Carral, nos vamos a referir a una de sus obras, el edificio de departamentos conocido como FR 43, del año 2008, ubicado en la calle de General Francisco Ramírez No. 43 esquina con Gobernador José Ceballos, colonia Ampliación Daniel Garza, en la Delegación Miguel Hidalgo, en la ciudad de México. El entorno urbano donde se ubica la obra está constituido predominantemente por construcciones de uno o dos niveles, que salvo contadas excepciones son de poco valor arquitectónico, destinadas básicamente a viviendas, con algunos servicios y comercios de barrio, entorno que se ha ido transformando lentamente en los últimos años, con la aparición de edificios de densidades un tanto mayores de entre cinco y seis niveles. Calles relativamente angostas, saturadas de tráfico vehicular continuo,  desembocando algunas de ellas en la periferia del barrio a vialidades mayores, contando la zona con infraestructura urbana resuelta, en lo que tiene que ver con los servicios de agua potable, drenaje y energía eléctrica.

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Fotografías: Luis Gordoa, Onnis Luque, Cortesía Juan Carral

Sobre un terreno en esquina como ya se dijo, de forma rectangular, de 205.00 m2 de superficie, el proyecto se ordena a partir de formas geométricas simples, regulares, definiendo compositiva y programáticamente con claridad en la parte posterior del predio, las articulaciones verticales y circulaciones comunes y ubicando hacia el frente dominante del terreno el volumen que contiene los departamentos, que cuentan con orientación oriente-poniente, buscando así la captación lumínica natural, ventilación cruzada y las vistas al entorno próximo. El edificio de 1000.00 m2 construidos cuenta con seis niveles, alojando 15 departamentos de 48.00 m2 útiles. La estructura del edificio resuelta en concreto con terminado aparente, rigurosamente modulada, ordena la disposición de todos los espacios, contando en planta baja con el acceso principal y la ubicación de los autos disponibles y en los niveles restantes, tres departamentos por piso, de doble crujía cada uno, en donde el espacio fluye libremente y se puede subdividir mediante cortinas o mobiliario.  Hablamos de una arquitectura racionalista, eficiente, funcional, de claras referencias a las obras de Mies van Der Rohe, Lecorbusier o en relación mas directa a la arquitectura nacional, de una arquitectura que hace alusiones a las obras de Augusto H. Álvarez, Enrique Carral Icaza, Juan Sordo Madaleno, Ramón Torres o Enrique del Moral. Detalles como la solución de las puertas metálicas en planta baja, las que limitan el estacionamiento, formalmente nos remiten a la arquitectura de los años cuarenta y cincuenta realizada en la ciudad de México.  El tratamiento interesante de desniveles y juegos de alturas cuatrapeadas al interior de los departamentos, les otorga a los mismos riqueza, luminosidad, continuidad y dinámica formal, con claras referencias a la arquitectura lecorbusiana, a la Unidad Habitacional de Marsella, 1952,  para ser precisos, pero reconociendo una interpretación particular de Juan Carral. El diseño de la fachada principal, que hace evidente al exterior la dinámica espacial interior, deja ver una propuesta para el edificio que jerarquiza tamaños de ventanas por funciones, las mas grandes para los espacios públicos y las mas reducidas, apaisadas para los lugares privados; tratamiento que me recuerda a la distancia la composición formal del  edificio AMIME de Ramón Torres y Héctor Velázquez, del año 1970, ubicado en la calle de Culiacán 123, en la colonia Roma Sur, en la ciudad de México.

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Cortesía Juan Carral

Reconociendo que el resultado final del edificio que ahora nos ocupa, nos da cuenta de una obra bien conceptualizada y realizada en su conjunto, de digna presencia urbana, en otro orden de cosas me parece que a la entrada peatonal, en planta baja, le falta jerarquía, calidad urbana y formal. Otro tanto sucede con el recorrido peatonal  entre esta entrada y la llegada a las articulaciones verticales, me parece también pobre en cuanto a su diseño. Creo además que se pudo haber tenido alguna consideración de diseño, para afrontar la condición de orientación poniente, sobre todo en los ventanales amplios de la fachada principal. Para una ciudad como la capital de la República Mexicana, cosmopolita, moderna, de gran diversidad social, me parece fundamental que existan opciones de edificios departamentales de la naturaleza del FR 43, pensando en la cantidad y variedad de gentes como los recién casados, adultos mayores o personas solas, que no requieren áreas habitables grandes. Hablamos de edificios que cuenten con  densidades medias, departamentos pequeños como los resueltos en los  contextos de algunas ciudades europeas, Amsterdam, París o Barcelona por citar algunas, que aprovechan de mejor manera la infraestructura urbana instalada, que pueden ubicarse en los diferentes barrios  de la ciudad o constituirlos como conjuntos urbanos. Dentro de la dinámica de la capital de la República Mexicana, estas nuevas densidades que suplen o complementan las densidades bajas, como parte de la transformación natural de la ciudad, deben ir acompañadas con estudios de planeación urbana integral, pensando que con el incremento de lo construido, se deben instrumentar mas y mejores espacios públicos, pensando incluso en la necesidad de demoler algunas zonas edificadas, para resolver y proveer razonablemente de jardines, plazas o equipamientos de estudio y esparcimiento. No se deben simplemente construir mayores densidades, sin atender los espacios públicos necesarios, porque de lo contrario el simple incremento poblacional se puede traducir en conductas sociales negativas.

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Fotografías: Luis Gordoa, Onnis Luque, Cortesía Juan Carral

Desde los años sesenta del siglo pasado, se ha escrito suficiente por parte de críticos e historiadores, sobre la vigencia y limitaciones de la arquitectura racionalista y es una realidad que sus principios básicos han demostrado su validez y sustancia, de tal manera que han logrado escapar al tiempo y aunque ha habido periodos de agotamiento compositivo y formal, esta manera de entender y enfrentar la arquitectura sigue teniendo posibilidades de desarrollo en el presente y futuro de las ciudades. Resulta entonces importante que las nuevas generaciones de arquitectos retomen las ideas y principios racionalistas y con una actitud diferente, renovada, actualizada para las formas de vida en las ciudades que habitamos en el siglo XXI, planteen nuevas alternativas, busquen nuevos repertorios compositivos y formales, partiendo de las experiencias previas de los maestros. A esto contribuyen también las nuevas posibilidades que tienen que ver con materiales y procedimientos constructivos novedosos, que pueden mostrar nuevos rostros y calidades plásticas para el racionalismo. Y en esto desde luego,  existen las experiencias de los otros fuera de México y las nuestras, y así las cosas,  valorando la propia historia, vale la pena tomar en cuenta a los iniciadores del movimiento moderno en nuestro país, dentro de los cuales existen proyectos destacados, que los jóvenes arquitectos mexicanos pueden tener en cuenta para el desarrollo y descubrimiento de su propia arquitectura. Tal es el caso de Juan Carral, en el que se perciben con claridad referencias a los maestros, a sus maestros, pero que en los resultados del conjunto de las obras realizadas por el propio Carral, ha intentado, ha arriesgado variaciones que perfilan a este joven arquitecto, para ocupar un lugar dentro del ámbito de la arquitectura mexicana contemporánea.

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Arquitectura para la educación EBC Campus Mérida

Gustavo López Padilla

En lo que va del presente siglo, ha habido una rotunda transformación de las metodologías y dinámicas de la enseñanza que se imparte en las escuelas, incluyendo todos los niveles educativos, debido sobre todo al impulso de lo que tiene que ver con los diversos medios de comunicación, a partir de los cuales se puede uno acercar con facilidad al conocimiento, incluyendo en esto desde luego a la televisión, la radio, pero sobretodo debido a la  presencia en casi todos los ámbitos sociales del internet y las redes sociales. La cantidad de información disponible es diversa y abrumadora, siendo uno de los problemas educativos fundamentales, el desarrollar la capacidad necesaria para ordenarla, valorarla y seleccionar lo verdaderamente importante. La prensa escrita y los libros han cedido dentro de la enseñanza su lugar  de privilegio, aunque siguen siendo importantes y lo serán todavía en el futuro. Lo anterior ha influido en el diseño y construcción de la arquitectura educativa, en lo que tiene que ver con el orden, calidad, cantidad y funcionalidad de los espacios que la constituyen.

preexistencia

La Escuela Bancaria y Comercial ha sido sensible a esta realidad y los diferentes campus que la constituyen se han ajustado y diseñado, tomando en cuenta lo comentado líneas arriba. En la segunda mitad del pasado 2016 se inauguró el Campus Mérida, proyecto diseñado por Gustavo López padilla, Joel Damián Villa, Alfredo Hernández Buendía y Graciela Díaz del Barrio, quienes forman parte de la firma SAYA + Arquitectos. En esta oportunidad hubieron algunas circunstancias diferentes a los otros campus diseñados para la misma institución, por la misma firma de arquitectos, debido a la preexistencia en el lugar. de una construcción que había sido destinada años atrás  también para fines educativos, induciendo de manera determinante el planteamiento general del proyecto, ya que se pretendía, de origen, aprovechar en la medida de lo posible las preexistencias construidas. Otra consideración sustancial para el diseño, tiene que ver con las condiciones del clima, que para la ciudad de Mérida, ubicada en la Península de Yucatán, en el Caribe Mexicano, son calurosas, con significativos índices de humedad. Como parte de las preexistencias, en un terreno alargado, se contaba al frente con una zona amplia de estacionamiento, descubierta, sin vegetación alguna y una construcción al fondo distribuida en forma de L, contando con un patio al que de manera inexplicable se le daba la espalda en la zona construida, saliendo a él solo a través de limitadas aberturas.

planoAsí las cosas y habiendo diseñado los autores previamente para la EBC los campus de posgrado Hamburgo y Dinamarca, en la ciudad de México y los de Tlalnepantla en el estado de México, Toluca también en el Estado de México, Querétaro, León y San Luís Potosí, otro de los retos importantes era diseñar una escuela que siguiera los lineamientos básicos de las otras escuelas, de tal manera que hubiera continuidad e identificación institucional entre el conjunto de las edificaciones, pero que esta en particular contara con una presencia que significara al mismo tiempo su individualidad. De inicio fueron fundamentales para el diseño dos decisiones básicas,  acordadas entre los representantes de las EBC y los diseñadores, que fueron el que la plancha original del estacionamiento fuera convertida en un importante jardín, abierto a la calle, hacia la ciudad, que se convirtiera en presencia sustancial de la escuela y que en el patio interior, se voltearan las preexistencias construidas, de tal manera que este lugar se convirtiera en el corazón interior, dando sentido a la vida comunitaria de la misma. Se consolidó el esquema en L del conjunto y previo un estudio del comportamiento de la vida estudiantil en las escuelas de la EBC, elaborado por la propia institución educativa, se acordó también la ubicación de dos elementos fundamentales del programa, que fueron el centro de aprendizaje, constituido por la biblioteca y el centro de cómputo y la cafetería, dos zonas en las cuales los alumnos pasan una buena parte de su tiempo estudiantil, mas allá del tiempo dedicado al aprendizaje en las aulas. La cafetería se ubicó al frente de la zona construida, colindando con el importante jardín que da a la calle, mostrando a la ciudad la dinámica, diversidad y presencia de la vida estudiantil. A diferencia de las otras escuelas diseñadas previamente, la de Mérida, no cuenta con una reja o limitación entre la escuela y la calle, fortaleciendo con ello los lazos de comunidad con los vecinos y la ciudad. El centro de aprendizaje se ubicó en el otro extremo, al fondo del conjunto construido, dando vida entre dos jardines, uno mas importante, centralizado, a la actividad estudiantil al aire libre. Los salones se despliegan de manera ordenada, dando frente al jardín interior principal, en los cuales, en continuidad formal con las otras escuelas de la propia EBC se cuenta con muros de block de cristal, que permiten iluminación natural a los salones, limitando ruidos y algo de transmisión de calor. El estacionamiento necesario para el funcionamiento de la escuela, esta resuelto en un predio próximo a la edificación educativa.

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Formas geométricas simples, regulares, ordenadas, incorporando contrastes expresivos, juegos dinámicos de claroscuros, utilización de materiales naturales, aparentes, de bajo mantenimiento, así como instalaciones claramente funcionales, algunas también aparentes en sus recorridos, con bajos costos de operación en la medida de lo posible, muestran una propuesta de diseño racionalista,  a la que se incorporan criterios de sustentabilidad, como el aprovechamiento preferente de la luz natural, sistemas ahorradores en lo que tiene que ver con la utilización de equipos y luminarias para garantizar la luz artificial necesaria, protecciones solares en las fachadas, a veces verticales y otras mas horizontales para limitar la incidencia directa del sol, sus ganancias de calor y el consumo de energía en lo que tiene que ver con el aire acondicionado, sumando a lo anterior inducciones de ventilaciones cruzadas, aprovechamiento del agua de lluvia, racionalización en el uso del agua potable, reciclamiento de las aguas residuales y la incorporación de vegetación que ayuda física y psicológicamente al confort del lugar.  En este sentido, el jardín frontal esta resuelto paisajísticamente con plantas de henequén, naturales de la zona geográfica, en conjunto con importantes espejos de agua. El respeto y armonía con el medio ambiente y la ciudad son compromisos y ejemplos educativos que la EBC ha entendido y practicado con eficiencia. La atmósfera vivencial de los distintos lugares que constituyen la escuela es funcional, eficiente, confortable, amable y divertida, muy en el espíritu de los jóvenes, incorporando entre componentes arquitectónicos y mobiliario algunos elementos de color, aunque predomina el uso del blanco y el concreto aparente, buscando con ello la idea de frescura.

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Es indudable que la calidad, funcionalidad y confort de los espacios educativos pueden alentar conductas positivas, un mejor aprendizaje y propiciar además una rica y variada socialización entre los estudiantes, profesores y personal administrativo, generando sentidos de pertenencia y de grupo, que contribuyen a un mejor desempeño profesional. Al final de cuentas,  se trata de entender  y aprovechar lo aprendido como una herramienta que genera la posibilidad de ofrecer un servicio a la sociedad a la que se pertenece. El objetivo de directivos y educadores, va mas allá de comunicar conocimientos técnicos, científicos y prácticos, se trata sobre todo de aprender a pensar e imaginar, sin olvidar que hay que tener presente el universo de los valores, lo que tiene que ver entonces con la filosofía y la sociología, destacando las ideas de lo que deben ser el hombre, la amistad, la familia, la diversidad, el respeto, la honestidad y el compromiso para con los otros. Ideas estas últimas, todas, tan viejas y conocidas desde hace mucho tiempo, pero tan  poco valoradas y presentes en nuestros tiempos actuales.

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Espacios públicos y centros comerciales

Gustavo López Padilla

Entre los atractivos de las ciudades se cuentan las diversidades y calidades vivenciales que tienen que ver con sus espacios públicos, ya sean estos calles, plazas o lugares jardinados, en los cuales la gente transita, se encuentra con sus semejantes o realiza distintas actividades colectivas. Si bien estos espacios urbanos se definen en buena medida por las volumetrías de la arquitectura construida, es precisamente en el ámbito de los lugares abiertos donde la riqueza de la vida en común, permite y posibilita libremente la mayor convivencia de distintos grupos sociales, de diferentes estratos socioeconómicos y expresiones culturales, alentando el intercambio de las experiencias de la vida, que al final del camino nos identifican como grupos en lo particular y de este intercambio se genera la riqueza y evolución social  en todos los sentidos. La naturaleza dinámica y cambiante de las ciudades nos permiten identificar de alguna manera su evolución y desarrollo, a partir justamente de los distintos espacios abiertos que se relacionan con un tiempo determinado de la historia social de las ciudades.  Las ciudades son varias ciudades que conviven al mismo tiempo, en un lugar determinado, representando la riqueza histórica de las mismas.

Plaza Santo Domingo, Plaza de la República

Plaza Santo Domingo, Plaza de la República

La ciudad de México cuenta con una gran variedad de espacios públicos que nos remiten a nuestra riqueza cultural, que incluye expresiones de la época prehispánica, pasando por la virreinal e incorporando además las distintas etapas del México moderno, desde la Independencia Nacional, pasando por el México Revolucionario, hasta nuestros días del presente siglo XXI. Para el adecuado y vivible funcionamiento de las ciudades, se requiere de un equilibrio razonado entre el número de sus pobladores, la masa de la arquitectura construida y la disponibilidad de espacios públicos fundamentalmente abiertos, al aire libre y democráticos. Cuando no se disponen de espacios suficientes de esta naturaleza, se generan conductas sociales negativas, que entre otras cosas se manifiestan en actitudes agresivas, que pueden llegar a ser destructivas. Es un hecho que en la ciudad de México a lo largo de las últimas tres o cuatro décadas, la disponibilidad de espacios públicos, libres y abiertos, ya no es suficiente y como sociedad, incluyendo a nuestros gobernantes, no hemos atendido con responsabilidad este problema, ya que hemos permitido el crecimiento poblacional, sobre todo el incremento de la mancha urbana construida, sin contar con espacios públicos de calidad y suficientes, que nos permitan garantizar una sana convivencia colectiva y que puedan representar los valores de la vida y culturales de nuestras sociedades recientes.

Plaza Carso, Plaza Tepeyac

Plaza Carso, Plaza Tepeyac

 Como resultado de una la falta de planeación urbana razonable, que implique una visión de compromiso con el bienestar social, con intensión de lograr una ciudad mas habitable, como consecuencia de la corrupción en el desarrollo de extensos territorios de la ciudad, con un espíritu expansionista y depredatorio,  a lo que se suman una política neoliberal y su consecuente economía de consumo, que privilegia en los desarrolladores urbanos la simple idea de avaricia y ganancias rápidas, en nuestras ciudades y sobretodo en la ciudad de México, hemos distorsionado nuestras tradicionales actividades y lugares de convivencia común, limitando en buena medida las actividades colectivas que se desarrollan en parques y plazas, cambiándolas por aquellas que se desenvuelven en los centros comerciales. Esto no quiere decir que no existan espacios públicos, aunque ya no suficientes y que la gente no los visite y aproveche, pero la realidad es que han proliferado las plazas comerciales y frecuentemente se inaugura una nueva y en sentido contrario, espacios públicos, al aire libre, se han construido nuevos muy pocos  recientemente. Como consecuencia de la aparición de las plazas comerciales se han presentado alteraciones importantes en sus entornos próximos, que tienen que ver con un aumento descontrolado de los aforos vehiculares, afectando la fluidez del tránsito de automóviles en sus alrededores y por otro lado impactando en cambios brutales de uso del suelo en las propiedades próximas a los establecimientos comerciales. Prueba de ello son por ejemplo, el impacto que ha tenido la Plaza Tepeyac, en la colonia Guadalupe Tepeyac, que ha significado para la zona, deterioro urbano en lugar de desarrollo. Otro ejemplo  es el impacto que ha tenido la llamada Plaza Oasis, de relativamente reciente inauguración en los alrededores de la intersección entre Ave. Universidad y Miguel Ángel de Quevedo o que decir el fuerte impacto urbano de Plaza Carso, en las colonias Irrigación y Granada.

Próxima plaza en Alfonso Caso y Revolución, Plaza Oasis

Próxima plaza en Alfonso Caso y Revolución, Plaza Oasis

En otro sentido vale la pena comentar que se han realizado restauraciones importantes de algunos espacios públicos preexistentes, como la misma Alameda Central, La Plaza de la República o el Paseo de la Reforma y entre los de nueva creación se puede mencionar el Parque Bicentenario, ubicado en la antigua refinería de petróleo 18 de marzo, ubicada en la Delegación Atzcapotzalco. Pero la realidad es que estos esfuerzos son insuficientes, dada la población y extensión territorial de la ciudad actualmente.

Parque Tezozómoc, Parque Bicentenario

Parque Tezozómoc, Parque Bicentenario

Partiendo de la idea muy sabida y comentada, en la que todo mundo está de acuerdo, de que las ciudades se hacen y rehacen en el tiempo, entendemos que se deben impulsar criterios urbanos de redensificación de importantes zonas al interior de la ciudad, tratando de evitar mayores crecimientos horizontales e incluso, porque no, pensando que se debían derribar zonas construidas en la periferia de la ciudad, que han terminado por mostrar muy baja calidad urbana, restituyendo su condición natural verde; las nuevas zonas urbanas con actualizaciones densificatorias,  debían proponer además la creación de nuevos espacios abiertos, al aire libre, insistiendo que deben ser públicos, democráticos, en donde la gente simplemente pueda estar, leer, oír música, descansar, encontrarse, platicar, hacer deporte o simplemente caminar, correr o jugar. Y estos lugares pueden ser plazas o jardines semejantes al Parque Tezozómoc, ubicado en la Delegación Atzcapotzalco, que dispone de espacios verdes, deportivos, otros destinados a actividades culturales, pero que cuenta además con un importante cuerpo de agua, alimentado con aguas residuales tratadas, tomadas de las periferias construidas, lo que contribuye además a restituir en alguna medida la condición hidráulica de lo que fuera nuestra ciudad en sus orígenes, mejorando además las calidades ambientales del conjunto de nuestra urbe. Se debe pretender  lograr los equilibrios necesarios,  acercándose a los estándares internacionales, en el sentido de que la ciudad debía contar con al menos entre doce y quince metros cuadrados de espacio verde por habitante, dejando atrás los escasos cinco metros con los que cuenta actualmente. Si la ciudad de México contara con al menos diez o doce espacios como el Parque Tezozómoc, otro sería el rostro de la ciudad y se mejoraría sustancialmente su calidad habitable, contribuyendo además a propiciar mejores conductas sociales de convivencia. Las ciudades son expresiones y responsabilidades colectivas, de todos depende la calidad habitable de los ámbitos arquitectónicos construidos y como consecuencia de ello los espacios públicos urbanos.  Vale la pena pensar en mas y mejores espacios públicos abiertos y regular de mejor manera la operación y proliferación de las plazas comerciales.

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Escenarios de transformación

Gustavo López Padilla

Los valores que dan presencia a un país, que lo ubican en el tiempo, en la historia, en la geografía política, que posibilitan su trascendencia, que lo mantienen vivo y presente, están directamente relacionados con las expresiones del conjunto de su cultura. Hablamos en este sentido de como se concibe el cosmos, el tiempo, la naturaleza, la filosofía, la política, la economía, la ciencia, la vida en su conjunto y dentro de esta última como se entiende y que valores tienen el hombre y sus relaciones con otros hombres. La cultura de un país está  relacionada en gran medida con las modalidades de sus actividades educativas. La educación tiene que ver con las calidades y el enfoque  de la enseñanza que se imparte en sus escuelas y dentro de ellas juegan un papel relevante sus universidades. El desarrollo del México moderno está vinculado en gran medida a las actividades de la Universidad Nacional Autónoma de México. Formando parte de la cultura, la arquitectura es la expresión construida de los valores de la sociedad y nuestra modernidad urbana y arquitectónica tiene que ver con la educación  que se ha impartido en la UNAM, con una tradición que data de poco mas de dos siglos, desde la fundación de la Academia de San Carlos en 1781, hasta la actual Facultad de Arquitectura. Después de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y justamente a partir de ella, hoy contamos en el país con otras instituciones que se suman a la enseñanza de la arquitectura.

1El pasado 8 de noviembre del año en curso, fue inaugurada una exposición en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, ubicado dentro de las instalaciones de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, denominada Escenarios de transformación, que da cuenta de algunos de los proyectos arquitectónicos y urbanos mas significativos, que representan para México, las contribuciones de los arquitectos egresados de la propia universidad, al desarrollo moderno de sus ciudades y su arquitectura.  En la exposición se deja constancia del compromiso educativo, de formación, promoción y difusión de la Facultad de Arquitectura de la UNAM,  impulsando el sentido de que la educación que se imparte en esta facultad, se  entiende al final del camino, como el ejercicio de la profesión planteada como un servicio comprometido con el conjunto de la sociedad mexicana. La exposición da cuenta de los trabajos realizados por los arquitectos egresados de la UNAM, desde los inicios del movimiento moderno en México, en la segunda mitad de los años veinte del pasado siglo XX, con los proyectos de los maestros pioneros que iniciaron e impulsaron la modernidad arquitectónica en nuestro país, llegando hasta proyectos recientes de las mas jóvenes generaciones e incluyendo además diseños exitosos, ampliamente reconocidos, de jóvenes estudiantes que cursan actualmente sus estudios en nuestra Facultad.

2El criterio de selección de los proyectos fue por principio de cuentas, el ser incluyentes y diversos, sin menospreciar significación, variedad temática, ubicación geográfica, escala, costos de construcción, repercusión urbana, postura política-teórica- proyectual, nivel social de los usuarios destinatarios, uso de materiales y procedimientos constructivos. Toda selección implica un riesgo, asumir una postura crítica y al final del camino, el conjunto de las doscientas sesenta obras recientes presentadas, mas el conjunto de las de los maestros, representan con fidelidad, los logros, aportaciones y visión de la arquitectura moderna, desde la perspectiva de los arquitectos egresados de la UNAM. La presentación de la exposición comienza con un par de salas en donde se muestra, en una de ellas por un lado,  con algunas publicaciones, fotomurales y sobre todo material audiovisual, los grandes proyectos de los maestros de la arquitectura mexicana contemporánea. Las obras de aquellos que sentaron las bases y construyeron los soportes del México moderno. La otra sala da cuenta de lo sucedido en el año 1968, parteaguas, punto de quiebre en nuestra historia política, social, económica y cultural, año en el que se celebraron las XIX Olimpiadas en nuestro país y ocurre también el movimiento social y político que cambió el rumbo del país, en concordancia con lo que sucedía en otras partes del mundo. Se da énfasis en la exposición a 260 proyectos, realizados entre 1968 y 2016, mostrados de manera fluida y ordenada  temáticamente, desplegados en el amplio, extraordinario, expresivo y luminoso conjunto de espacios que constituyen el Museo Universitario de Ciencias y Artes. Planos, fotografías, maquetas y videos dan cuenta de  ello. Así las cosas se tienen proyectos que tienen que ver con  espacios para la educación,  cultura,  salud, trabajo,  recreación,  pasando por proyectos de vivienda individual particular, conjuntos de vivienda social y vivienda colectiva privada. Existen también diseños destinados al rubro del transporte y la movilidad en general. Obras de arquitectura participativa y autoconstrucción, restauración de monumentos y edificios patrimoniales, sin dejar de lado la restauración de obras emblemáticas de la arquitectura moderna mexicana. Se muestran también algunas realizaciones de planeación, diseño urbano, espacios públicos y arquitectura de paisaje. Se complementa la exposición con algunas informaciones que tienen que ver con hechos significativos que forman parte del desarrollo de la  la política, la economía y la cultura, entendiendo que la arquitectura forma parte  de nuestra experiencia como país en su conjunto.

3Todo este esfuerzo colectivo -en el que participaron los propios despachos que forman parte de la muestra y diversas instancias de la Facultad de Arquitectura- que ahora los invitamos a visitar, es un primer  paso, que cobrará su pleno sentido a partir de que comiencen  las otras actividades paralelas que son consecuencia de la exposición, que tendrán que ver con publicaciones diversas en libros, revistas y periódicos, programas de televisión, radio, conferencias y visitas guiadas, teniendo como centro y esencia de estas actividades el ejercicio de la crítica y la reflexión. Orgullosamente estos somos los arquitectos de la UNAM, esto es lo que hemos hecho, esto es lo que hacemos actualmente, estas son nuestras posturas sociales, políticas y proyectuales frente a la arquitectura y nos planteamos ser mejores justamente  a partir de la propia autocrítica y  valorando las críticas respectivas de los demás, no solo las de los arquitectos, sino las de la sociedad en general, pensando en el  beneficio, evolución y desarrollo de nuestro país, de nuestra sociedad, nuestras ciudades  y  nuestra arquitectura. Una arquitectura que entendemos desde luego como moderna, comprometida con nuestro pasado, siendo conscientes de nuestro presente y visualizando el futuro, una arquitectura que forma parte del mundo globalizado, pero que  deberá seguir respondiendo a nuestras propias necesidades y representar el espíritu, la esencia y la impronta de la cultura mexicana.

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Pasado memorable, incierto futuro.

Gustavo López Padilla

Apenas terminada la Revolución Mexicana, al inicio de los años veinte del siglo pasado, los gobiernos emanados de aquél movimiento social, plantearon que se debían instrumentar diversos programas políticos, sociales y económicos que atendieran las urgentes demandas del conjunto de la sociedad, con atención particular a los grupos de menores recursos, lo que incluía por supuesto a la clase  trabajadora. Así las cosas se propusieron programas de atención a la educación, a la salud y como parte de ello el Programa Nacional de Construcción de Viviendas, con la intención de dotar de espacios habitables dignos, sobre todo a los mas necesitados que emigraban del campo a las ciudades en busca de mejores oportunidades de vida. Para lograr lo anterior se invitó a reconocidos arquitectos, para que pensaran desde sus orígenes como deberían ser las viviendas, con que programas, orden en la distribución de espacios, tratando de aprovechar los materiales y procedimientos constructivos mas modernos, que se introducían en el país, al inicio del siglo XX. Se siguieron las ideas, proyectos urbanos y arquitectónicos, que sobre el tema se desarrollaron como parte del movimiento moderno que se consolidaba en Europa al final de los años veinte del siglo pasado. El Estado Mexicano se convirtió así en promotor, organizador, regulador y vigilante de la calidad de los proyectos, llevándolos hasta su realización con inversiones estatales, alimentadas del manejo de los impuestos. A lo largo del tiempo, el Estado Mexicano organizó distintas entidades gubernamentales a las que les fueron encargadas las realizaciones de los proyectos mencionados, bajo distintas modalidades financieras de inversión y recuperación, asignando los proyectos a los beneficiarios bajo esquemas de renta en un principio y mas adelante mediante ventas directas a los usuarios, con valores, intereses y modalidades de pago preferenciales.

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Proyecto de vivienda obrera. Juan Legarreta

A lo largo de poco mas de cincuenta años, desde el inicio de los años treinta, hasta los primeros años de la década de los noventa, bajo la mencionada dirección del estado mexicano, se realizaron una buena cantidad de proyectos de conjuntos habitacionales, lo que incluye los diseños de los prototipos de vivienda necesarios, que han pasado a formar parte sustancial de la arquitectura mexicana contemporánea, habiendo entendido, en esta práctica profesional,  el ejercicio de la arquitectura como un servicio social. Esta experiencia se remonta hasta proyectos de la importancia y trascendencia de lo realizado por Juan Legarreta, como sus proyectos de la Casa Obrera Mínima, ubicada en la colonia Moctezuma, del año 1932, proyecto realizado en colaboración con Justino Fernández, a lo que se suman los conjuntos Balbuena y San Jacinto, de 108 y 205 unidades habitables, de los años 1934 y 1935, en los que participó también Enrique Yáñez. A estas experiencias se fueron sumando poco a poco otros proyectos, que fueron modelando una parte del rostro de la ciudad de México, de distintas escalas, número de viviendas, densidades construidas, repercusiones urbanas y maneras de entender el diseño urbano, de paisaje y el arquitectónico propiamente de las unidades habitables, como lo fueron la Unidad Modelo No. 9, de 3700 unidades habitables, ubicada en Iztapalapa, del año 1948, diseño en el que intervinieron Félix Sánchez Baylón, José luís Cuevas, Domingo García Ramos, Homero Martínez de Hoyos y Mario Pani, el Conjunto Urbano Miguel Alemán, ubicado en Félix Cuevas y Ave. Coyoacán, de 1080 unidades habitables, considerado el primer multifamiliar de México, del año 1950, diseñado por Mario Pani, la Unidad Habitacional Presidente Juárez, de 950 unidades habitables, ubicada en la Ave. Cuauhtémoc, del año 1952, diseñado por Mario Pani en colaboración de Salvador Ortega, la Unidad independencia de 2500 unidades habitables, ubicada en Anillo Periférico y San Jerónimo, del año 1960, proyecto de Alejandro Prieto Losada y José María Gutiérrez.

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Conjunto Urbano Presidente Alemán. Mario Pani

Mas adelante se sumaron a las anteriores el Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco, de 12,000 unidades habitables, ubicado en Paseo de la Reforma, entre el Eje 2 norte y Ave. Ricardo Flores Magón, del año 1964, proyecto de Mario Pani, el Conjunto Habitacional San Juan de Aragón de 10,000 unidades habitables, ubicado al norte de la ciudad de México, cercano al Bosque también llamado Aragón, del año 1964, proyecto de Ramón Torres y Héctor Velázquez, el Conjunto Habitacional Villa Olímpica, de 904 unidades habitables, ubicado en Ave. Insurgentes Sur y Camino a Santa Teresa, del año 1968, proyecto de Ramón Torres, Agustín Hernández, Manuel González Rul y Carlos Ortega,  el Conjunto habitacional Mixcoac Lomas de Plateros, de 2056 unidades habitables, ubicado en Anillo Periférico y Molinos, del año 1971, proyecto de Teodoro González y Abraham Zabludovky,  el Conjunto Habitacional Iztacalco, de 2850 unidades habitables, ubicado en Ave. Río de Churubusco y Tezontle, del año 1974, proyecto de Imanol Ordorika y Mariano Araluce.

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Unidad Independencia. Alejandro Prieto y José María Gutierrez

Poco tiempo después se construyeron: el Conjunto Habitacional la Esmeralda, de 576 unidades habitables, ubicado en Camino a San Juan de Aragón y Gran Canal, del año 1975, proyecto de Gonzalo Gómez Palacio y Gustavo Eichelmann, el Conjunto Habitacional Integración Latinoamericana, de 1460 unidades habitables, ubicado entre Ave. Universidad y Cerro del Agua, del año 1976, proyecto de Félix Sánchez, Luís Sánchez, Gustavo López y Fernando Mota, con la participación también de Héctor Meza y Humberto Ricalde, el Conjunto Habitacional Alianza Popular Revolucionaria, de 4738 unidades habitables, ubicado en Canal de Miramontes y Calzada de las Bombas, del año 1976, proyecto de Miguel Herrera, Honorato Carrasco y Ricardo Gabilondo y cambiando radicalmente de escala de proyecto, a manera de una inserción o acupuntura urbana, el Conjunto Velázquez de León, de 40 unidades habitables, ubicado en Velázquez de león No. 70, del año 1978, proyecto de Gonzalo Gómez Palacio y Gustavo Eichelmann.

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Villa Olimpica. Ramón Torres, Agustín Hernández, Manuel González Rul y Carlos Ortega

A estos conjuntos les sucedieron algunos más que todavía muestran calidades de realización y habitables dignas de tomarse en cuenta, no tantos como se hubiera deseado, hasta que al inicio de los años noventa, en los cuales bajo el mandato y por instrucciones del presidente Carlos Salinas de Gortari, se transformaron y casi se desmantelaron las instituciones que regulaban los proyectos de vivienda y se convirtieron en simples financieras de construcciones, dejando de lado la atención con cuidado, de las calidades de proyectos urbanos y arquitectónicos, cambiando radicalmente el rumbo de las realizaciones de conjuntos de viviendas sociales en México. El Estado Mexicano consideró que la dirección, ordenamiento, realización y mantenimiento de proyectos de esta naturaleza, significaban una carga para el erario y trasladó entonces  su ejecución a la iniciativa privada, que ha visto en lo anterior simplemente una oportunidad de negocios, sin importar donde se ubican los proyectos, su calidad proyectual y el manejo adecuado de sus densidades construidas, lo que ha repercutido en una equivocada extensión territorial construida, horizontal, en las periferias de muchas ciudades en la República Mexicana, quedando de lado el compromiso social y político que había asumido el Estado Mexicano con las clases sociales mas necesitadas, perdiéndose además la idea de que al construir estos conjuntos de vivienda se debería de hacer ciudad, de conformar tejidos urbanos apropiados y olvidando también la calidad habitable de las unidades de vivienda, lo que se ha traducido, al final del camino, en que muchas unidades habitacionales recientes han terminado por ser abandonadas, dada la mala calidad de los proyectos y las construcciones ejecutadas y al no contar con los equipamientos necesarios para ser razonablemente habitadas.

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Mixcoac Lomas de Plateros. Teodoro González y Abraham Zabludovky

Los diseños de los importantes conjuntos de vivienda que aparecen en las imágenes y en el listado de líneas arriba, respondieron a criterios dentro de los cuales se consideraba, que se debía contar con razonables equilibrios entre las áreas de ubicación de vivienda, circulaciones vehiculares, espacios abiertos y algunos otros servicios necesarios en materia de educación, salud, comercio y recreación. Hasta hace aproximadamente veinticinco años, existían normas urbanas precisas que regulaban, de acuerdo al numero de viviendas y la densidad construida, las relaciones porcentuales entre los distintos y necesarios usos del suelo, pensando en la mezcla razonable de los mismos. Las calidades proyectuales, habitables, urbanas, paisajísticas y de los diseños arquitectónicos de las distintas unidades de vivienda, en los conjuntos a los que se hace referencia, han sido valorados hasta el punto  de considerar que forman parte de un pasado, que podríamos llamar memorable de la arquitectura mexicana contemporánea. En cambio, las realizaciones proyectuales y constructivas, de los últimos veinticinco años, forman parte de un presente vergonzoso; casi no hay proyectos que valgan la pena de ser reconocidos. Tal parece que las experiencias previas, valiosas e importantes de diseño urbano, arquitectónico y de paisaje de estos proyectos de unidades habitacionales, hubieran quedado en el olvido y así las cosas, el presente y sobre todo el futuro en esta materia, el de la vivienda de interés social, son inciertos, pobres y poco alentadores, significando además las  malas realizaciones recientes, un importante deterioro de gran parte del territorio de las ciudades, sobre todo en sus periferias, que han sido depredadas, ambientalmente hablando, para dar paso a estas horribles extensiones construidas.

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Integración Latinoamericana. Félix Sánchez, Luis Sánchez, Gustavo López, Fernando Mota, Hector Meza y Humberto Ricalde

Es fundamental entonces hacer un alto en el camino, valorar críticamente  lo realizado en los proyectos destacados a lo largo del siglo XX en materia de vivienda social, reflexionar también en relación a los errores de nuestro pasado mas reciente y plantear mejores alternativas pensando en el futuro de nuestras ciudades, que requieren necesariamente de proyectos de vivienda social. Es importante dejar atrás la idea de construir proyectos que extiendan aún más las manchas territoriales, ocupando áreas verdes fundamentales para el equilibrio ecológico del conjunto de las ciudades y realizar entonces proyectos en el corazón de las mismas, sobre todo considerando densidades medias, conjuntos de no muchas unidades habitables, a manera de acupunturas urbanas, evitando la problemática de la administración, costos de mantenimiento y convivencia, asociados a los grandes conjuntos y pensar además que los nuevos proyectos de vivienda social y de la vivienda en general, deben ir necesariamente acompañados de la construcción de nuevos equipamientos en materia de salud, comercio, educación y recreación, a lo que hay que sumar, nuevos espacios públicos y lugares verdes, para que la población tenga a donde ir y realizar actividades saludables y comunitarias. Ha sido un error la construcción de muchas unidades habitables, sin considerar estos requerimientos de equipamientos.

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Velázquez de León #70. Gonzalo Gómez Palacio y Gustavo Eichelmann

Hacer vivienda social tiene que implicar necesariamente hacer ciudad, pensando en conseguir entornos con imágenes urbanas bien diseñadas, bellas podríamos decir, que  contribuyan a lograr una mayor calidad habitable para el conjunto de la ciudad. La revisión y replanteamiento de las políticas de vivienda social,  deben volver a ser  un claro compromiso del Estado Mexicano para con la sociedad, con acciones propias y regulando adecuadamente las acciones de la iniciativa privada; además, no pueden plantearse de manera aislada, romántica y utópica, sino al contrario, deben formar parte integral de las políticas del Estado Mexicano en su conjunto, pensando antes que nada en impulsar sobre todo la educación de calidad, mejoras en cuanto a las cantidades y calidades de las oportunidades de trabajo, definiendo  mejores niveles de salarios, de tal manera que el conjunto mayoritario de la sociedad pueda ser sujeto de crédito y así plantear alternativas proyectuales en materia de vivienda, a las cuales se pueda acceder razonablemente. La gente no puede atender debidamente  sus requerimientos de vivienda, sin que en paralelo se vayan resolviendo sus necesidades de educación, trabajo, alimentación, salud, vestido y recreación.

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