Los jóvenes en la actualidad de la arquitectura mexicana

Gustavo López Padilla

                                              La luz resbala por el muro de ladrillo como si fuera agua,                                                                                                          un agua quemada, un aguafuego.                                                                                                                                              Octavio Paz.

Los arquitectos tenemos distintos compromisos frente al hacer arquitectónico. Desde luego en primer lugar debemos estudiarlo y comprenderlo a partir de la historia o las historias,  la nuestra y las de los otros, valorando las experiencias previas de quienes nos han precedido y apoyados en lo anterior tratar de construir nuestro propio pensamiento, filosófico, urbano y arquitectónico, que nos servirá como punto de apoyo para ejercer nuestra actividad profesional de diseño. Luego esta última, la debemos someter al paso del tiempo al ejercicio de la crítica, para poder entender, desarrollar y evolucionar de mejor manera lo que hacemos. Como parte de lo anterior en el ejercicio de la crítica, podemos y debemos incluir no solo nuestros trabajos, sino también aquellos realizados por  los otros, para ampliar y enriquecer así las visiones y horizontes de lo que se puede hacer en arquitectura. Así las cosas, los arquitectos tenemos un compromiso múltiple con la arquitectura, en el sentido que debemos ser estudiosos de la misma, practicantes, historiadores, críticos y comunicadores del conjunto de las experiencias. En este sentido es importante y vale la pena documentar también lo que hacen las nuevas generaciones de arquitectos,  valorando sus trabajos en lo particular, tratando de comprender que papel juegan para nosotros, en primera instancia,  los que forman parte del  ámbito  de  la arquitectura mexicana contemporánea, visualizando sus posibles repercusiones  y contribuciones al conjunto general de la cultura.

En este orden de cosas, quiero  hacer ahora unas primeras reflexiones, a manera de tentativas, aproximaciones intelectuales, sobre los proyectos de 21 despachos de nuevas generaciones de arquitectos mexicanos, seleccionados en primera instancia a partir de un trabajo previo, realizado en conjunto entre los arquitectos Gustavo López Padilla, Honorato Carrasco Mahr y Lucía Zesati Farías, resultado de un trabajo de investigación de la Facultad de Arquitectura, de la Universidad Nacional Autónoma de México y que sirvió de base para hacer una exposición de los mismos, en el Museo Nacional de Arquitectura, del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México, entre el 10 de agosto y el 23 de septiembre del año 2018.  Cada despacho contribuyó con dos proyectos construidos, siendo representativos de distintas regiones de la República Mexicana, atendiendo requerimientos de la iniciativa privada y pública, implicando diversos temas, escalas, maneras de entender y ejercer la arquitectura. Al final de cuentas, todo lo anterior implica tratar de comprender que valor tienen estos trabajos, que significan y sus posibilidades de trascendencia.

Al revisar los 42 proyectos seleccionados, es posible reconocer la seriedad profesional con la que han sido realizados, resultando proyectos eficientes, bien construidos, tomando en cuenta las necesidades y costumbres de sus usuarios, las condiciones de sus entornos próximos, sus realidades climáticas y empleando materiales y procedimientos constructivos razonables, evitando formalismos innecesarios, asociados a formas de vida e imágenes que tuvieran que ver con modas ajenas o pasajeras. Las escalas en la mayoría de los proyectos son discretas, amables, con densidades construidas que tienden a relacionarse bien con el lugar donde se ubican, contribuyendo a enriquecer la vida cotidiana de sus barrios y localidades donde se asientan.

Entre la variedad de proyectos que conforman esta selección, están incluidos desde luego los que tienen que ver con casas habitación particulares, tema esencial dentro del ejercicio profesional de la arquitectura, como la Vivienda progresiva MZ, ubicada en la ciudad de Mérida, Yucatán, del año 2017, diseñada por TACO Taller de Arquitectura Contextual,  la casa prototipo para la vivienda social, ubicada en Cuetzalan, Puebla, del año 2016, diseñada por el equipo Comunal Taller de Arquitectura, la Casa Tucán, diseñada por el Taller de Héctor Barroso, ubicada en Valle de Bravo, en el Estado de México, del año 2015, la Casa Cal, ubicada en Santa Elena del Tule, en Oaxaca, del año 2016, diseño de José Alfonso Quiñones, la Casa Elisa, ubicada en la ciudad de México, proyecto de Matías Martínez y su equipo de colaboradores, del año 2017 y la Casa 168, ubicada en la ciudad de México, del año 2006, diseño de Alejandro Niz y Patricio Chauvet.

En estos proyectos, en primera instancia podemos identificar a los que tienen que ver con requerimientos de comunidades de recursos limitados, como es el caso de las llamadas Vivienda progresiva MZ, de 55.00 m2 y la casa prototipo de Cuetzalan, Puebla, de 72.00 m2 en las que se respetan formas tradicionales de vivir el espacio por parte de las comunidades de referencia, atendiendo a cuestiones de carácter climático, posibilidades económicas, disponibilidad de materiales y procedimientos constructivos de la región donde se ubican. Vale la pena destacar en estas dos oportunidades, el serio compromiso social por parte de sus diseñadores, en relación con los usuarios a los cuales tuvieron oportunidad de atender. En lo que tiene que ver con las casa Cal y Tucán, si bien también se atienden condiciones de carácter climático, uso de materiales  y formas de vida que responden a sus localidades, su circunstancia de contar con mayores recursos presupuestales, posibilitan otros repertorios formales y de habitabilidad, con continuidades del espacio entre sus interiores y exteriores, incorporando lúdicamente cuerpos de agua. En lo referente a las casas Elisa, de la que me he ocupado con mayor detalle y profundidad en este mismo sitio de http://www.navegandolaarquitectura y Casa 168, estamos ante dos proyectos urbanos, de carácter cosmopolita. La Elisa, ubicada en un barrio tradicional de clase media, se incorpora con naturalidad a su entorno, contribuyendo a la unidad y diversidad del mismo, explorando serena y verticalmente, en tres niveles y terraza superior, las posibilidades formales y materiales asociadas al uso del tabique de barro, elementos metálicos y cristal. Finalmente en la casa 168, se ejecutan experimentaciones formales que toman en cuenta, continuidades entre interiores generosos, terrazas verdes y cuerpos de agua.Otro tema representativo entre los arquitectos seleccionados, tiene que ver con la vivienda colectiva privada, resuelta a partir de edificios de entre cuatro y seis niveles. Hablamos de  proyectos como los departamentos Elite, ubicados en la ciudad de Mérida, Yucatán, del año 2013, diseñados por los arquitectos Jorge Bolio y Lavalle Peniche arquitectos, el edificio Huachinango 34, ubicado en Cancún, Quinta Roo, del año 2017, diseño del Arq. Juan Carral O´Gorman, el edificio EGL 1916, ubicado en la ciudad de Guadalajara, del año 2015, diseño del Arq. Álvaro Moragrega, el edificio Ucello 10, ubicado en la ciudad de México, del año 2012, diseño del Arq. Nicolás Vázquez y el edificio González Luna Maji, ubicado en la ciudad de Guadalajara, del año 2018, de los arquitectos Salvador Macías y Magui Peredo.

Los cuatro primeros proyectos, se resuelven de manera eficiente y funcional, a partir de formas geométricas simples, regulares, con experimentaciones de plantas libres, en donde fluyen los espacios entre privados, públicos, terrazas y de servicio. Presencias urbanas amables, discretas, con intensiones claras de relacionarse y enriquecer los contextos donde se ubican. Los dos primeros atienden además con claridad, a requerimientos de carácter climático, procurando el uso de colores claros, balcones y celosías, como reguladores de la incidencia directa del sol, limitando sus ganancias de calor e induciendo además ventilaciones cruzadas naturales. De los edificios EGL 1916 y el Ucello 10, me he ocupado en lo particular, en sendos artículos aparecidos en este mismo sitio http://www.navegandolaarquitectura. En lo referente al proyecto González Luna Maji, se experimenta con volumetrías y presencias urbanas mas complejas, con desviajes planimétricos, sumando contrastes de alturas y ritmos mas diversos. Pero igualmente, su presencia y escala en la ciudad son amables. En el conjunto de los proyectos que con forman este grupo,  los materiales y procedimientos constructivos empleados, son convencionales, como concreto y tabique aparentes, aplanados finos en exteriores y algunos detalles metálicos y cristal

En lo que tiene que ver con proyectos de carácter educativo, podemos identificar el colegio de educación primaria, denominado Nuevo Continente, ubicado en la ciudad de Querétaro, Querétaro, del año 2014, diseño del Arq. Miguel Montor, el Colegio María Montessori, ubicado en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, del año 2017, de Erick Pérez Arquitectos y el Estudio Macías Peredo, el pequeño anexo al ITESO, ubicado en la ciudad de Tlaquepaque, Jalisco, del año 2015, diseño de Alejandro Guerrero y Andrea Soto y el Centro de Exposiciones y Congresos, ubicado en la Ciudad Universitaria, de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la ciudad de México, diseñado por su propia Facultad de Arquitectura, de la mano y dirección del Arq. Nicolás Vázquez.

En relación a proyecto de la primaria Nuevo Continente, nos encontramos con una propuesta racional y eficiente, de formas simples y regulares, ordenadas a partir de un núcleo central de rampas y circulaciones, que distribuyen la población de los estudiantes a cuatro volúmenes de aulas, que cierran y abren sus fachadas en función del aprovechamiento eficiente de la luz natural. La planta baja porticada, permite el ordenamiento y transición entre los espacios exteriores y los interiores, alojando además algunas actividades comunitarias. El Colegio María Montessori, de Mazatlán, del que me he ocupado con detalle en este mismo sitio www.navegandolaarquitectura, plantea una composición de conjunto un tanto más compleja y dinámica, un entramado orgánico modular, con base en la figura del hexágono, que a veces es aula, a veces patio o zona administrativa. Proyecto cerrado, masivo, con pocas aberturas, circulaciones internas protegiendo a los salones de clase  de la incidencia solar, atendiendo a solicitudes climáticas. En sus fachadas jugando con la idea compositiva de fondo y figura, el triángulo se vuelve protagonista. En la primera escuela se experimenta con el concreto prefabricado y el cristal, en la segunda con el tabique de barro y sus ventanerías de madera. En lo que tiene que ver con el anexo al ITESO y el Centro de Exposiciones y Congresos de la UNAM, nos encontramos con arquitecturas resueltas con base en estructuras metálicas aparentes, modulares, sistematizadas, con sus instalaciones necesarias igualmente viajando de manera aparente, resolviendo con cuidado y calidad sus requerimientos de detalle. El planteamiento en el uso de sus espacios se resuelve a partir de plantas libres, aprovechando y regulando las incidencia de la luz natural. Se trata de propuestas racionalistas, eficientes, funcionales, con algunos guiños a lo que se denomina como arquitectura high tech.

Intervenir edificios patrimoniales, adaptándolos a nuevos requerimientos funcionales, respetando en buena medida sus preexistencias, materiales y espaciales,  pero dejando en claro el compromiso que se tiene con la modernidad, incorporando nuevas imágenes y uso de materiales, es otra actividad proyectual que han experimentado estas nuevas generaciones, como es el caso del Restaurante Ixi´im, ubicado en Chocholá, Yucatán, del año 2016, proyecto de los arquitectos Jorge Bolio, Central de Proyectos y Lavalle Arquitectos, así como el proyecto de intervención al edificio ubicado en la calle de Chihuahua  139, en la colonia Roma, en la ciudad de México, diseñado por Eduardo Cadaval y Clara de Solá Morales.

En lo que respecta al restaurante, se trata de una antigua construcción edificada originalmente, privilegiando el uso de piedra, rodeada de vegetación profusa. La adaptación al uso de restaurante, respeta en gran medida las preexistencias materiales y de orden espacial, incorporando nuevos materiales, como acero oxidado y ventanales amplios de cristal, creando nuevos espacios y terrazas abiertas, estableciendo distintos vínculos y transiciones entre interiores y exteriores, atendiendo además a consideraciones del clima, caluroso y húmedo del lugar. El resultado formal es dinámico y contrastante, pero mesurado en su presencia terminada. En lo que respecta al proyecto Re-Urbano Chihuahua 139, se trata del rescate e intervención, de lo que eran originalmente tres pequeños edificios contiguos de vivienda, considerados patrimonialmente, conformando al final de cuentas una sola propiedad en el proyecto reciente, que se estructura a partir de la definición de un nuevo  patio central común, donde se ubican las escaleras y las circulaciones generales necesarias. Ahora se cuenta con usos mixtos, entre oficinas, departamentos y comercios, lo que le proporciona al edificio una interesante escala y  vitalidad urbana. En la propuesta de diseño se respetan fundamentalmente las preexistencias de imagen urbana, interviniendo de manera discreta sus plantas bajas y por los interiores se contrastan los diferentes tiempos históricos, Se deconstruye parte de sus terminados interiores, dejando al desnudo estas intervenciones y se incorporan materiales y elementos nuevos. Los resultados finales son interesantes, sobretodo a partir de las alturas generosas de los espacios preexistentes y sus nuevas continuidades propuestas.

La arquitectura dedicada al comercio a sido atendida en esta oportunidad con  proyectos como el conjunto Plaza Andaro, ubicado en Valle de Bravo, en el Estado de México, del año 2013, diseñado por los arquitectos Juan Carlos Cano y Paloma Vera y por el pequeño centro comercial denominado Barrio Satélite, ubicado en La Florida, Naucalpan, en el Estado de México, del año 2015, proyectado por el grupo conocido como Boutique de Arquitectura, conformado por Luís Farfán y Alejandro Chávez Delgado.

La Plaza Andaro, de la cual me he ocupado con detalle en este mismo sitio de www.navegandolaarquitectura, plantea un conjunto mesurado, resuelto a partir de un patio central arbolado y distintos comercios que rodean al primero. Dos niveles de construcción, levantados utilizando preferentemente componentes de madera reciclada  y teja, establecen una relación amable con el entorno preexistente en el lugar. Patios, terrazas  y jardines, se combinan con los locales comerciales, dosificando transiciones entre los espacios exteriores y los interiores. El clima frío y húmedo de la región, determina en gran medida, las atmósferas vivenciales de los distintos lugares de la plaza. En el Barrio Satélite, se plantean las posibilidades de uso y conformación de espacios útiles, a partir del apilamiento dinámico de contenedores metálicos en desuso. Propuesta sistemática, determinada por las dimensiones, apoyos, posibilidades de aperturas, texturas y alternativas combinatorias de los contenedores, generando espacios interiores modulares, combinados con patios y terrazas exteriores. El uso del color y el grafiti, terminan por definir el carácter del lugar.

Con el proyecto del Hotel Punta Caliza, ubicado en Holbox, Quintana Roo, del año 2017, diseñado por Salvador Macías y Magui Peredo, se representa el tema de lo que tiene que ver con la recreación y el descanso en el ámbito de los hoteles cercanos a la playa.  La disponibilidad y la forma triangular del terreno, inducen a una propuesta proyectual que contiene un espacio central, ocupado por un importante, amable y refrescante espejo de agua que recuerda la presencia del mar. Cuerpo de agua en torno al cual, respondiendo a la forma del terreno,  se disponen los volúmenes de las habitaciones, los servicios comunes con sus terrazas descubiertas y un emblemático volumen relativamente alto, que aloja espacios administrativos. La imagen y materialidad de la propuesta, representa una reinterpretación contemporánea, de una parte de la arquitectura tradicional de la región. Cuerpos bajos macizos, blancos, con pocas aberturas, controlando la incidencia de la luz natural y sus ganancias de calor, con altas cubiertas construidas a base de madera tratada y terminadas en sus exteriores con elementos vegetales, propios también del lugar. Los interiores están resueltos y construidos básicamente con madera, creando atmósferas vivenciales muy confortables.  Clima y tradición reinterpretada, están presentes en la esencia de este proyecto.

Entre los talleres de diseño que forman parte de estas reflexiones, existen algunos que han establecido relaciones de trabajo, diseño y construcción, con comunidades y barrios populares, desarrollando propuestas de mayores compromisos sociales. Tales son los casos del Taller de Proyectos Comunal por un lado y Covachita Taller de Arquitectura, por otro lado. En relación al primer grupo de diseñadores ya mencionamos en el rubro de casas habitación, el proyecto de producción social de vivienda, con el proyecto edificado en Cuetzalan, Puebla y desarrollaron además, en este mismo orden de cosas, la Escuela Rural Productiva del año 2018, ubicada en Tepetzintan, Puebla. Del segundo grupo de diseñadores, se puede mencionar el proyecto de la Biblioteca Santa Elena, del año 2014, ubicada en la colonia del mismo nombre, en San Pedro Garza García, Monterrey.

En relación a la Escuela rural productiva, esta se localiza en un terreno accidentado, de fuertes pendientes, en el que se aprovecha un claro del mismo para crear plataformas y localizar ahí el proyecto, rodeado de vegetación. La comunidad participó en la definición del programa de diseño y en la construcción de la escuela. Hablamos al final de cuentas en esta oportunidad, de lo que se conoce como arquitectura participativa. Se trata por ahora de un amplio salón de usos múltiples y sus servicios sanitarios correspondientes, que representan a una primera etapa del conjunto de la escuela, que podría contar a futuro, con más aulas en torno a un amplio patio central. Se utilizaron materiales del lugar y se reinterpretaron procedimientos constructivos tradicionales de la zona. Tabique de barro, piedra, bambú y carrizo, son los elementos definitorios de la construcción, aunados a las cubiertas ligeras de lámina que cierran el lugar. Se procuraron ventilaciones constantes, entre las cubiertas y los propios volúmenes construidos, así como se inducen adicionalmente ventilaciones naturales cruzadas, aprovechando la apertura de puertas y ventanas, para lograr el confort interior. Para el caso de la Biblioteca Santa Elena, esta se ubica en el remate de una calle peatonal del barrio, aprovechando el espacio en desnivel de un bajopuente, que se forma entre la intersección de la calle baja mencionada y una circulación perpendicular a la primera, alta, destinada al flujo vehicular en la zona. La biblioteca propiamente se ubica en un espacio definido como un cañón tubular corrido, alto, con una sola boca de entrada, definiendo así su condición lineal, unidireccional, para alojar los espacios y mobiliario de la biblioteca. En la definición del proyecto se intervino también de alguna manera, la imagen urbana de la propia calle peatonal que da acceso a la biblioteca. Todo lo anterior se complementa además, aprovechando algunos terrenos aledaños disponibles, ubicando ahí pequeñas instalaciones de juegos, para ser utilizados por los niños que conforman la comunidad del barrio.

Otro rubro importante en la actividad proyectual de los arquitectos que tenemos en referencia, es su intervención en  espacios públicos,  implicando en ello  diseño urbano, de paisaje y mobiliarios. Hablamos de proyectos como el diseño de los espacios abiertos, del nodo vial constituido por el cruce de las ave. de los Insurgentes y Río Mixcoac, que implican el diseño de exteriores de la glorieta resultante en el nodo, así como la implementación proyectual de un jardín lineal, que corre siguiendo el curso de Río Mixcoac, en dirección al poniente de la ciudad. Proyecto del año 2017, en el que intervienen las autoridades de planeación la ciudad de México  y el despacho Ken Matías Martínez y colaboradores. Se suman a lo anterior entre otros, los proyectos Parque Fresnillo, ubicado en Fresnillo, Zacatecas, del año 2017, diseñado por la Arq. Rozana Montiel Estudio de Arquitectura y Alvin V. Wallach y la propuesta para el Skate Park Bosque de San Juan de Aragón, ubicado en la ciudad de México, diseñado entre distintas dependencias del gobierno de la ciudad de México y la firma Tecnósfera, equipo encabezado por el Arq. Psj. Bruno Jarhani Palomino.

Para el proyecto del nodo de Ave. de los Insurgentes y Río Mixcoac, el planteamiento de diseño urbano, consiste en agilizar y darle continuidad al tránsito vehicular en el lugar, mediante la construcción de un túnel subterráneo, que corre por Río Mixcoac y atraviesa Insurgentes. Con lo anterior se plantea el rescate del criterio de contar con una glorieta a nivel de calle, condición y forma urbana olvidada en el vocabulario del tejido de la ciudad de México. La Glorieta cuenta ahora con fuentes y vegetación, que realzan su trazo y condición de espacio urbano. Lo anterior se complementa con el diseño de un parque lineal que corre en un primer tramo de Río Mixcoac, cuando se encamina hacia la ave. Cuauhtémoc. Este parque lineal dispone de un diseño interesante y variado de elementos vegetales, chorros de agua y mobiliario urbano, que hacen ameno y disfrutable su trayecto peatonal en la zona, que está densamente construida y afectada por el flujo vehicular que por ahí transita. El Parque fresnillo, se ubica en una zona de edificaciones populares, determinado por el trayecto de una calle peatonal, ubicada en el corazón de un conjunto habitacional. El diseño propuesto, aprovecha la condición de que la calle peatonal se ubica abajo del nivel de desplante de los edificios y así entonces se disponen algunos juegos para niños, como es el caso de resbaladillas. En su condición lineal del espacio, la calle se atraviesa perpendicularmente con una estructura metálica que opera como puente entre los edificios, al mismo tiempo que define un territorio, punto de remate, reunión y referencia, para que se realicen ahí, algunas actividades colectivas como bailar, escalar la propia estructura metálica o hasta poder escenificar alguna puesta de teatro. A  lo largo del recorrido de la calle se dispone de mobiliario urbano, que permite descansar o aprovecharlo para jugar por parte de los niños. En otro sentido, la actividad deportiva del skate, se ha vuelto muy popular entre los niños y jóvenes de nuestra ciudad, por lo que contar con instalaciones adecuadas y bien diseñadas para el efecto, propicia la convivencia entre los jóvenes de la comunidad. Los integrantes del grupo Tecnósfera han diseñado ya algunos otros parque semejantes, para la practica del skate, logrando que por su calidad de diseño, configuración, variaciones geométricas y construcción, sean considerados para realizar ahí competencias internacionales.

Finalmente, algunos de los jóvenes que forman parte de este grupo de arquitectos que ahora estudiamos, han tenido la oportunidad de prepararse y constituir sus despachos de diseño en el extranjero, logrando al mismo tiempo realizar proyectos, mas allá de nuestras fronteras. Tal es el caso del arquitecto mexicano Eduardo Cadaval, formado en la Universidad Nacional Autónoma de México, quién en su trayectoria de estudio y ejercicio profesional, termina asociándose con Clara de Solá Morales, arquitecta española y actualmente ejercen la arquitectura en Barcelona España. El otro caso emblemático lo constituyen los jóvenes arquitectos Héctor Mendoza y Clara Partida, quienes habiendo estudiado en el ITESO de Guadalajara, hacen primero una maestría en la Architectural Association School of Architecture en Londres y luego sus estudios de doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España, constituyendo finalmente su despacho de proyectos en aquella misma ciudad, en colaboración con el esloveno Boris Bezan.

De Eduardo Cadaval & Solá Morales, quienes hacen proyectos en México y en Europa, podemos identificar el diseño de una Casa en los Pirineos, del año 2010, ubicada en Canejan, Valle de Aran, España y de los arquitectos Mendoza Partida, los proyectos Centro Federico García Lorca, del año 2015, ubicado en Plaza Romanita, Granada España y el Museo de Arte Gösta Seriachus, del año 2014, ubicado en Mánttá, Finlandia, ganados mediante concursos públicos abiertos. La casa en los Pirineos, está resuelta en concordancia con los cánones formales, climáticos, uso de materiales y procedimientos constructivos propios del lugar, insertándose con naturalidad en el paisaje del lugar donde se ubica. A partir de los resultados del Museo de Arte Gösta Seriachus, nos damos cuenta de la habilidad y sensibilidad proyectual de sus diseñadores, para entender claramente los requerimientos de programa solicitados y tener la capacidad de resolverlos, mediante un proyecto de formas un tanto complejas, hasta cierto punto orgánicas, que se insertan con naturalidad y escala amable en el paisaje boscoso y nevado del lugar. Se aprecian sus capacidades en el manejo de la madera, combinando lo anterior con superficies de cristal, abriendo los espacios donde deben abrirse al paisaje y cerrando donde es necesario para poder realizar con eficiencia las actividades de exposiciones. El manejo de la luz necesaria, adecuada a cada función solicitada y las superficies de colores claros al interior del museo, complementan lo anterior.

Al visualizar el grupo de los 21 despachos de nuevas generaciones de arquitectos mexicanos y la mayoría de las obras que resultaron seleccionadas en la presente investigación y su consecuente exposición en el Museo de Arquitectura del Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México, podemos identificar una postura proyectual del conjunto de los arquitectos, seria, mesurada, profesional, lograda, cuidadosa y sobre todo comprometida con los usuarios de sus proyectos y con el lugar donde se ubican los mismos. Las formas y composiciones resultantes, mayoritariamente se ubican dentro de un racionalismo serenamente entendido, con todo lo que ello implica, con algunos limitados acercamientos a lo que podríamos identificar como high tech y contadas aproximaciones a un entendimiento orgánico de la arquitectura. Los proyectos en cuestión están lejos de las ansias y bravatas formales y constructivas, se trata de una arquitectura sólida, distante de las modas y el espectáculo. Están lejanas también las posturas de la copia fácil y el sometimiento acrítico respecto de las imágenes de las revistas, que alguna vez se impusieron y limitaron el desarrollo de la arquitectura mexicana contemporánea. El mérito que se desprende de los resultados de los proyectos revisados, tiene que ver con la postura de alcanzar una arquitectura que tenga que ver con nuestro lugar, nuestras realidades  tecnológicas y nuestra cultura, con una visión moderna transformadora. Lo anterior no implica de ninguna manera, limitaciones en la experimentación de  repertorios formales y compositivos, ya sean los conocidos en México o fuera del país. La profesión de diseño se entiende antes que nada como un compromiso, como un servicio social, en el que caben por igual los requerimientos y necesidades de los distintos grupos sociales y económicos de la sociedad.

Es interesante comprobar además, la diversidad geográfica de los lugares de origen de los arquitectos seleccionados y la variedad temática de los encargos proyectuales que les fueron solicitados. En este sentido vale la pena reconocer ampliamente la evolución y desarrollo de la arquitectura mexicana contemporánea, que ha superado, dejando atrás las posturas centralistas, que caracterizaron por muchos a nuestra arquitectura. Estos 21 despachos de la segunda edición de investigación del año 2018, se suman a los primeros 21 despachos que resultaron de la investigación del año 2013, conformando así un grupo  fuerte, renovado y definido de nuevas generaciones de arquitectos, que representan en buena medida, el presente y futuro de nuestra arquitectura.

Bibliografía complementaria sobre el tema.

Nueva Arquitectura Mexicana.

Tendencias entre siglos,

Editorial Designio 2011

El relevo generacional

Arquitectura Mexicana Contemporánea.

Editorial Designio 2014

Publicado en Arquitectura Mexicana | Deja un comentario

Conjunto Mitikah, primeras impresiones urbanas

Gustavo López Padilla

El barrio o colonia de Xoco, ubicada en el extremo sur de la Alcaldía Benito Juárez, en la ciudad de México, cuenta con alusiones históricas prehispánicas teotihuacanas, que datan de los años 225-550 D.C. Entre los años 1300-1521 se reconoció como un caserío Mexica, de donde obtiene su nombre que significa ¨lugar entre frutas¨. Mas adelante en el siglo XVIII se fundó la Hacienda de Xoco y en 1908 pasó a ser reconocido como Barrio de Xoco. En su extremo sur oriente, en el año de 1912, se ubicó el panteón, que recibe el mismo nombre del barrio.   Esta zona de la ciudad actualmente está delimitada al norte por la Ave. Popocatépetl, al oriente por la Ave. México Coyoacán, al sur por la Ave. Churubusco y al poniente por la Ave. Universidad.

El orden del tejido urbano de Xoco, por llamarlo de alguna manera, se organiza teniendo al centro del barrio la Capilla de San Sebastián Mártir, construida en 1663, que dispone de un pequeño atrio y las pocas calles muy estrechas con las que cuenta, son de trazo irregular, con limitadas continuidades para organizar de manera clara y eficiente sus recorridos peatonales y vehiculares. Sin planeación urbana, de manera desorganizada, el territorio del barrio fue afectado poco a poco en los años recientes, con la aparición de diferentes instalaciones de distinta naturaleza, como el original Centro de Operaciones Bancomer, el Centro Comercial Coyoacán, el Centro Comercial Patio Universidad, las instalaciones de la Cineteca Nacional, el Centro Cultural Roberto Cantoral, El Instituto Mexicano de la Radio, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y la Sociedad de Autores y Compositores de México. Cuenta además dentro de su perímetro, con dos instituciones educativas como son: una sede del Instituto Simón Bolivar y el Nuevo Colegio Continental Americano. Todo lo anterior y dada la complejidad de su tejido urbano, contribuyó a agravar sus precarias condiciones de imagen, habitabilidad, continuidad y accesibilidades urbanas.Actualmente en su extremo sur poniente, colindando con la Ave. Río de Churubusco y muy cercano a la Ave. Universidad, el Barrio de Xoco se ha visto nuevamente afectado en su deteriorada condición urbana, con la aparición del complejo conjunto de oficinas, departamentos y servicios, como algunos hospitalarios, que recibe el nombre de Conjunto Mitikah, que pretende ser una de las intervenciones inmobiliarias más modernas de la ciudad de México. Y aquí en este punto de las presentes reflexiones, valdría la pena recordar nuevamente aquella máxima de diseño, que plantea el compromiso ineludible por parte de los arquitectos y urbanistas, en el sentido de  que hacer arquitectura debiera pretender hacer ciudad. El conjunto Mitikah, que cuenta con una muy alta densidad de construcción, asume la postura de privilegiar los resultados de una rentable inversión inmobiliaria, sin tomar en cuenta criterios de planeación urbana y sin considerar las afectaciones al barrio de Xoco y a sus habitantes originarios, que reciben una nueva presión para terminar de ser desplazados del lugar. El conjunto Mitikah plantea aprovechar las condiciones urbanas de su posición, al estar justamente ubicado frente a la ave. Río de Churubusco, una de las mas importantes, amplias y transitadas de la ciudad de México. Al final de cuentas, al caminar por las calles del lugar, después de un desordenado y desafortunado proceso de desarrollo urbano, el barrio de Xoco ha resultado ser un conjunto de piezas rotas y desarticuladas, de presencias urbanas poco atractivas.

Y no se trata de estigmatizar de inicio, el construir un complejo inmobiliario de alta densidad, sino de la postura que debiera asumirse, en el sentido de que un proyecto de esta naturaleza, con una planeación urbana razonable, debiera no solo ser rentable, sino que al final de cuentas, esa zona de la ciudad pudiera contar con un conjunto de edificios armónicos y algunos espacios públicos, abiertos y democráticos,  tales como plazas o espacios verdes, en una escala razonable y equilibrada al tamaño de la construcción resultante y a la inversión que se permite en el lugar, en donde se pudieran realizar algunas actividades de convivencia colectiva, que vayan más allá del reunirse para comprar o habitar objetos de consumo. Pero como están actualmente planteadas las cosas en el conjunto Mitikah, se ha tratado de explotar al máximo posible, la disponibilidad del territorio, sin dejar absolutamente nada para la ciudad y sus habitantes. Se trata al final de cuentas de la práctica de un capitalismo salvaje, que deja de lado las posibilidades de convivencia y de contribuir a hacer ciudad.En este punto vienen a mi memoria, algunos edificios altos, ubicados en el corazón de Manhattan, en Nueva York, que fueron concebidos como parte de una importante rentabilidad financiera, pero que tomaron en cuenta a la ciudad y sus habitantes, como por ejemplo el edificio Seagram en Nueva York, (proyecto de Mies Van Der Rohe y Philip Johnson 1958) un edifico de gran densidad construida, ubicado en Park Avenue, una de las mas exclusivas zonas de la ciudad, pero que en su frente cuenta con una amplia y hermosa plaza, con fuentes y bancas, que le dan presencia y dignidad al propio edificio, volviéndolo amable y permitiendo además la estancia y convivencia colectivas. En el mismo Manhattan, existen otros ejemplos de esta naturaleza, que seguramente son altamente rentables, pero que además de la calidad de sus diseños arquitectónicos particulares, contribuyen a humanizar en alguna medida la alta densidad construida  de la ciudad de Nueva york. Podemos pensar en el conjunto de los nuevos edificios del World Trade Center, (proyecto de David Childs que forma parte  del equipo SOM y Daniel Libeskind, 2014)  que sustituyen a las Torres gemelas y que además de los altos edificios, cuentan con una importante plaza arbolada y con los emblemáticos cuerpos de agua, que recuerdan a las víctimas de las anteriores torres ubicadas en el mismo lugar. Para el caso que ahora nos ocupa de Mitikah y visualizando su comportamiento en el corto plazo, cuando empiece realmente a funcionar, con la cantidad de autos que entrarán y saldrán del complejo, es previsible que se termine de congestionar, el ya saturado cruce de Churubusco y Universidad. Actualmente en algunos tiempos del día, la lateral de Churubusco en la zona,  se congestiona desde Universidad hasta la Ave. México Coyoacán. Contribuye negativamente a lo anterior, el que justamente frente al complejo de Mitikah, desemboca una salida del cuerpo central de la Ave. principal de Churubusco, para incorporar vehículos hacia Ave. Universidad. Una alternativa  posible, sería que la mayoría de los usuarios del Mitikah no llegaran en autos particulares sino en transporte público, para aminorar los efectos de tránsito en el lugar o se formaran equipos para utilizar al máximo la capacidad de los automóviles. Claro esto implica mejoras, en tiempo, calidad y disponibilidad,  por parte de la ciudad en lo que respecta a estos transportes públicos. En los meses recientes, pude visitar y comprobar en la ciudad de Londres, en Inglaterra, que algunas empresas importantes, no cuentan con grandes estacionamientos en sus edificios y que la mayoría de sus empleados, incluyendo importantes funcionarios, además de no usar traje y corbata, se transportan para llegar a su sitio de trabajo en metro, bicicleta o hasta en patinetas. En otro sentido en el Mitikah, habrá que corroborar en el corto plazo también, el comportamiento de la disponibilidad y uso del agua potable, las descargas de drenaje a las redes existentes, los suministros necesarios de energía eléctrica y el manejo de la basura, pensando en el funcionamiento adecuado, racional y eficiente, de un proyecto de esta naturaleza. Se tendrá que valorar también, la operación de los criterios de sustentabilidad aplicados al proyecto.En términos reales de diseño, el Mitikah no dejó espacios públicos amables, de escala suficiente, ni frente ni entre sus edificios. Cuenta fundamentalmente con espacios de entrada y salida para automóviles y algunos muy reducidos espacios vestibulares peatonales de entrada y tránsito entre los mismos. El terreno disponible para el desarrollo fue total y densamente construido, sin concesiones de espacios públicos y si las afectaciones hacia la ave. Río de Churubusco serán muy importantes, hacia el barrio de Xoco no serán menores. En otro sentido, hablando arquitectónicamente, el grupo de edificios resultantes, no termina siendo un proyecto atractivo, unitario y armónico. Cada edificio fue resuelto en su diseño, sin tomar en cuenta a los otros y sus resultados formales de conjunto son desiguales y criticables, aunque lo anterior resulte subjetivo. No estamos hablando de proyectos trascendentes e innovadores, se trata simplemente de edificios que pretenden ser funcionales y rentables. Podrán ser un buen negocio, pero la ciudad de México y su arquitectura ganan poco. Y en este sentido, vale la pena insistir en la idea, de que para proyectos de esta escala y naturaleza, se debe considerar la importancia de ejercitar una planeación urbana integral, con sensibilidad y sentido común, pensando en proyectos si como  un negocio rentable, pero valorando además la idea de mejorar  la ciudad y la calidad habitable de los espacios públicos para su gente, a partir de buenos diseños arquitectónicos, que puedan contribuir además,  a la definición de una identidad para la misma ciudad. Todo lo anterior entendido como los generadores esenciales de los diseños urbanos y arquitectónicos.  Habrá que pensar en el corto y mediano plazos, la pertinencia, viabilidad y cualidades que debieran tener los proyectos de este tipo, debiendo participar en las decisiones de lo anterior, de manera inteligente, colegiada, sensible y práctica, desde luego los inversionistas, los arquitectos y urbanistas encargados de los diseños, pero además la sociedad en general, los residentes cercanos a los proyectos y las autoridades de gobierno, que hemos designado como nuestros representantes para esos efectos.

Publicado en Sobre la ciudad | 1 Comentario

Imaginar lo imposible

 Gustavo López Padilla

Históricamente en todos los órdenes, siempre han existido personalidades extraordinarias, que han planteado ideas, objetivos y posibilidades de la vida, que valoradas desde las realidades y el tiempo en que fueron propuestas, parecían imposibles de ser alcanzadas. A manera de ejemplos, pensemos en los estudios y visiones de futuro, muy diversos, que fueron formulados por Leonardo Da Vinci, que en su tiempo parecían imposibles y que hoy en buena medida, forman parte de nuestra realidad cotidiana. Podemos recordar también a autores como Julio Verne, que imaginaba y planteaba universos, que igualmente en su tiempo formaban parte de las utopías y que hoy forman parte de lo que vivimos en nuestro día a día. Se suma a lo anterior, el importante grupo visionario que identificamos con la ciencia ficción, que nos deleitaron con un sinnúmero de fantásticas novelas que suponíamos imposibles. La relación de personajes que forman parte de este importante y selecto grupo es muy amplia, diversa, teniendo que ver con la ciencia y la cultura en su conjunto.

Big Dig Boston

Hablando en particular de arquitectura y urbanismo, también han habido grupos y personajes de esta naturaleza y vale la pena recordar tan solo a algunos, como aquellos que a principios del siglo XX formaban parte del movimiento de las Vanguardias figurativas, italianos, que conocemos como el Grupo Futurista o que decir mas adelante, de aquel grupo de diseñadores ingleses de los años sesenta, también del siglo pasado, identificados como Archigram, que visualizaban ciudades altamente tecnológicas. Se trataba de pensar e imaginar posibles realidades construidas, no solo aquellas que formaban parte del día a día, sino de identificar alternativas de futuro. Las ciudades y sus arquitecturas son por naturaleza un fenómeno social, vivo, en constante transformación y van respondiendo como parte de un proceso histórico, a las circunstancias de cada momento. Muchas de las ciudades en el mundo, en su contemporaneidad, fueron impactadas en sus realidades construidas, por lo que tiene que ver con las ideas e imágenes asociadas al movimiento moderno, que planteó entre otras cosas, los criterios de zonificación de usos del suelo, sumando a lo anterior su ordenamiento territorial, en buena medida asociado a la presencia, movilidad y uso de los automóviles. Algunas de estas ciudades sin embargo, han emprendido a lo largo de los últimos treinta o cuarenta años, grandes proyectos que han reorientado su orden territorial, sus usos del suelo, su habitabilidad colectiva y sobre todo lo que se refiere a la movilidad de los automóviles, privilegiando ahora a las personas y su condición de caminar estos territorios urbanos. El planteamiento reciente pretende volver a humanizar los espacios urbanos, tanto los de tránsito como los de convivencia.

Madrid Río

Hablamos de grandes obras de transformación urbana, muy actuales, pero que en su momento llegaron a considerarse un tanto imposibles, con muchas dificultades para su realización y que gracias a la voluntad y el empeño de la sociedad en general, de gobernantes y diseñadores, lograron llevarse a cabo. Parecían utopías y hoy en día son realidades de una calidad urbana habitable que beneficia a muchas gentes, que viven o visitan esas ciudades, refiriéndonos a lo que tiene que ver con sus posibilidades de relaciones sociales, convivencia colectiva y salud pública. Hablamos de ciudades y proyectos de  transformación urbana ambiental, como el Big Dig en Boston, E.U., el Madrid Río, en España, el proyecto realizado en el corazón de la ciudad de Seúl, en Corea del sur y que tiene que ver con curso del Río Cheonggyecheon y porqué no, podríamos incluir en esta relación, la importante transformación urbana de los últimos años de la ciudad de Monterrey, en Nuevo León,  relacionada con la reutilización de los territorios de lo que fuera la fábrica de aceros en aquella ciudad. Estos proyectos confirman la idea, de que las ciudades se hacen y se rehacen en el tiempo y que si algo materializado en algún momento de la historia no llega a funcionar como se había previsto, no necesariamente termina siendo una fatalidad irremediable y que mientras se esté vivo y con la voluntad de aprovechar las experiencias a lo largo del tiempo, las ciudades y sus arquitecturas pueden reorientar sus realidades materiales, a pesar de que en algún momento estos nuevos planteamientos, puedan considerarse poco probables o que forman parte tan solo de sueños o utopías.

Río Cheonggyecheon, Seúl Corea del Sur

 En este orden de cosas, pensando en la realidad construida de la ciudad de México, que ha sido motivo de muchos estudios y debates por parte de conocedores en la materia y por la sociedad en general y apoyado en las experiencias interesantes de transformación urbana de algunas ciudades como las que he citado líneas arriba, imagino como deseable, como parte de lo que por ahora se podría considerar como un imposible, una reorientación del desarrollo de nuestra ciudad, que tenga que ver en primera instancia con una razonable redensificación construida, privilegiando mayoritariamente una densidad media, que resulte en edificaciones de entre cinco y siete pisos, tratando de compactar la extensión territorial de la ciudad, incluyendo en esta propuesta, la idea drástica de destruir algunas de las zonas periféricas de la ciudad, alejadas, que están actualmente ocupadas por construcciones de tan solo un piso o dos, contando con bajas densidades construidas, sin servicios adecuados, mayoritariamente abandonadas y con una discutible calidad urbana y vivible. Lo deseable sería que estas zonas destruidas, se volvieran a convertir en áreas verdes, para contribuir con ello a contar con entre doce y quince metros cuadrados de espacio verde por habitante, para que nuestra ciudad se acerque a los rangos dentro de los cuales, los estudiosos consideran como mínimos indispensables, para lograr una buena salud colectiva, a partir de contar con suficiente espacio verde. La propuesta de privilegiar densidades medias de construcción, se puede combinar con puntuales y razonables zonas o corredores de la ciudad, que cuenten con densidades y alturas mayores, que pueden significar una visión moderna y cosmopolita de nuestra ciudad, como sucede en ciudades como Londres, en Inglaterra o como Boston, en los Estados Unidos de Norteamérica. El planteamiento en general debería incluir calidades urbanas formales resultantes, tratando de lograr zonas consolidadas, agradables, con criterios de unidad en la variedad, en donde el espacio contenido de las calles sea una consideración fundamental, reforzando la idea de la continuidad de los paramentos y de los remates altos de los edificios, incentivando con estas atmósferas la vida colectiva en estas calles. La idea esencial es reconocer y valorar la identidad, personalidad o personalidades propias de nuestra ciudad, respetándolas, consolidándolas  y renovándolas, utilizando para el efecto el sentido común y nuestras sensibilidades creativas. Podemos desde luego considerar ejemplos exitosos de otras ciudades, pero lo peor que nos puede suceder es terminar pareciendo otra ciudad que no somos.

Río Santa Lucía, Monterrey

Existen zonas, incluso dentro del corazón mismo de nuestra ciudad, que cuentan con equipamientos de infraestructura razonables, con perfiles urbanos de tan solo unos dos niveles, que podrían reconvertirse en zonas como las ya comentadas, de entre cinco y siete niveles. Estas zonas mencionadas, son una verdadera reserva territorial, que por ahora no está debidamente ocupada y que sus construcciones están lejos de una calidad tal, para ser consideradas como patrimonio. Hablamos de extensas zonas en el oriente y otras incluso en el centro de nuestra ciudad.  El compactar, ordenar  y limitar el crecimiento horizontal de nuestra ciudad, tendría como beneficios, el que la infraestructura de la misma, como la extensión de calles y avenidas, con sus respectivas líneas de transporte, redes de agua potable, drenaje y líneas de electricidad, podrían ser mas eficientes, funcionales y rentables. Habría que proponer, como parte de la redensificación propuesta, construir nuevas plazas y parques públicos, abiertos, de usos democráticos, incluyentes, que podrían contar con cuerpos de agua, aprovechando drenaje reciclado, como actualmente sucede con los parques llamados Tezozómoc, en Atzcapotzalco o la Mexicana, en Santa Fé. Entendiendo lo anterior como sistemas de plazas y parques, distribuidos a lo largo y ancho del territorio, que den servicio al conjunto de la ciudad y no solo a unas zonas privilegiadas. En consonancia con lo anterior, habría que racionalizar el consumo del agua, reduciendo los m3 por habitante, reparando y sustituyendo poco a poco las deterioradas tuberías de alimentación, aprovechando de mejor manera también las aguas residuales, entendiéndolas como un bien, que pueden llegar a tratarse hasta el punto de volverlas nuevamente potables, planteando en un futuro cercano un ciclo cerrado, en donde se suministre agua potable, se use, se trate posteriormente hasta el nivel de potable y solo se vuelva a suministrar nueva agua potable, considerando evaporaciones o mínimos desperdicios por fuga en tuberías. La idea además, debería plantear usar menos agua del subsuelo, para limitar de esta manera los hundimientos no deseables del territorio de nuestra ciudad, que tiene consecuencias  negativas, al impactar destructivamente zonas edificadas. En lo que tiene que ver con el suministro de energía, hay que incentivar el uso de las renovables, como la solar o la que resulta del uso del hidrógeno, aprovechando el vertiginosos desarrollo de la ciencia, que ha hecho cada vez mas rentables estas alternativas de suministro de energía. La basura de ahora en adelante debe considerarse como un bien y no como un desperdicio, fomentando cada vez más la cultura del reciclaje, en donde la basura es materia prima, que puede reconvertirse en nuevos y variados productos e incluso contribuir en la producción de energía, al utilizar razonablemente la basura orgánica.

Parque Tezozomoc, Azcapotzalco

Con una visión moderna, en concordancia con los pensadores más actuales de las ciudades, se tendría que mejorar e incentivar el uso de las redes de transporte público, no contaminante, dentro de lo cual hay que continuar privilegiando el uso de la bicicleta. Se trata de limitar en la medida de lo posible el uso de los automóviles, como lo están haciendo varias ciudades modernas, reorientando el planteamiento de contar con más y diversos espacios colectivos urbanos, en lugar de calles para los autos. En los principios del siglo XX, las ciudades consideraron como elemento fundamental el uso del automóvil y ahora hay que  retomar la idea, de que lo más importante es la gente, el propiciar espacios y ambientes urbanos que privilegien el estar en las ciudades y la convivencia colectiva, pensando en que la gente debería sobre todo caminar la ciudad. Para lograr lo anterior, habría que ir convirtiendo cada vez más calles en peatonales o al menos en calles mixtas, bien diseñadas, en donde cada quién con su espacio, puedan convivir amable y equilibradamente peatones y automóviles. Se plantea además el incentivar la mezcla de usos del suelo y sobretodo, la mezcla de diversos grupos sociales, dentro de todos los ámbitos de la ciudad, tratando de evitar zonas dentro de las cuales solo pueda estar y convivir de manera segregada algún grupo social determinado.

Calle Colima, Colonia Roma

El conjunto de las ideas anteriores ha sido estudiado ampliamente y experimentado previamente con éxito,  en distintas ciudades del mundo y puede considerarse como metas alcanzables en el mediano plazo. No son utopías o imposibles. Para lograrlo se requiere de la participación, voluntad y la inversión del conjunto de la sociedad, de la intervención de los conocedores y expertos en la materia y del gobierno de la ciudad, que debe ser un facilitador para que lo anterior pueda lograrse. El planteamiento es convertir lo imposible, en la realidad que nos gustaría vivir a los que habitamos esta fantástica ciudad, que es muchas ciudades al mismo tiempo y que representan la grandeza de nuestra cultura prehispánica, la colonial y desde luego nuestra condición moderna y cosmopolita. Manos a la obra, todos somos corresponsables.

Publicado en Sobre la ciudad | Deja un comentario

Pensar las ciudades modernas a partir de Lynch, Jacobs y Gehl

Gustavo López Padilla

Es constante en nuestros días, que diferentes medios de comunicación, como  televisión, radio, prensa escrita, libros, revistas y muchas páginas en internet, den cuenta de las preocupaciones, estudios y propuestas, que tienen que ver con la calidad habitable de las ciudades modernas. Desde diferentes perspectivas, en las distintas universidades ubicadas en los cinco continentes, se habla y reflexiona también constantemente, sobre las realidades materiales y sociales de las ciudades, sobre sus vertiginosas transformaciones, que tienen que ver con la aparición constante de nuevas obras arquitectónicas y urbanas, que impactan, transforman y condicionan la vida cotidiana de  millones de gentes que viven hoy en esas ciudades. Dentro de estas reflexiones en el mundo, es notable que aparezcan continuamente  menciones a  tres estudiosos que han sido ampliamente reconocidos, a partir de los resultados de sus trabajos de investigación y diseño, volviéndose referencias importantes para imaginar el presente y futuro de las ciudades. Hablamos de Kevin Andrew Lynch, ingeniero, urbanista y escritor estadounidense (1918-1984), Jane Jacobs, divulgadora científica, teórica del urbanismo y activista sociopolítica canadiense, nacida en Estados Unidos (1916-2006) y Jan Gehl, arquitecto danés y consultor de diseño urbano, nacido en el año de 1936. Estos tres pensadores de las ciudades modernas, se acercaron al estudio de las mismas, desde distintos y complementarios puntos de vista, existiendo entre ellos influencias y vasos comunicantes intelectuales, en el planteamiento y resultados de sus trabajos. En primera instancia Kevin Lynch, con un importante equipo de trabajo, desarrolló y valoró sistemáticamente un conjunto de experiencias, relacionadas con como la gente común percibe las realidades materiales habitables de los espacios urbanos, a partir de sus recorridos cotidianos. Las ciudades de Boston, Jersey City y Los Ángeles, fueron los escenarios principales de sus estudios. Estos últimos, quedaron debidamente registrados en su libro La imagen de la ciudad, editado inicialmente en el año de 1960 por MIT Press., convirtiéndose rápidamente esta edición en referencia fundamental para los estudiosos de las ciudades contemporáneas. Indudablemente para Kevin Lynch lo más importante para sus estudios, tiene que ver con la vida, con la sensibilidad de la gente, con la valoración de sus capacidades perceptivas para relacionarse con los espacios urbanos con los cuales tiene contacto frecuentemente. Se trata  de saber como la gente va reconociendo intelectualmente las imágenes de los lugares que habita y recorre y como va identificando las estructuras urbanas que les dan sentido y materialidad,  permitiendo con ello ubicarse, orientar sus recorridos, cargarlos de significados e ir construyendo un sentido de pertenencia en relación a estos lugares. Lynch reconoce que las ciudades por su propia naturaleza son cambiantes y con ello sus valoraciones también lo son y así las cosas, puntualiza que en relación con las ideas que se pueden tener de las ciudades, siempre se pronuncia una primera palabra  y no la última. Identifica como parte sustancial de las estructuras de las ciudades cinco componentes, que denomina sendas, bordes, barrios, nodos y mojones y a partir de ellos valora sus lugares de estudio, convirtiéndolos además en parte esencial de las herramientas de diseño, que le permiten realizar nuevas propuestas urbanas.

Jane Jacobs, sin contar con estudios especializados en arquitectura o urbanismo, a partir de una fina y aguda capacidad de observación natural, mostró particular interés por lo que sucedía en su entorno urbano, centrando sus estudios en el comportamiento cotidiano de la gente, en relación con los lugares urbanos donde habita, escalando sus observaciones desde los ámbitos de la calle, pasando por el ámbito de las manzanas, los barrios y hasta llegar a las dimensiones de los distritos que constituyen la geografía política de las ciudades. En buena medida la ciudad de Nueva York, donde vivió mucho tiempo, fue el escenario principal de sus reflexiones. Lo anterior quedó registrado en un texto denominado Muerte y vida de las grandes ciudades, publicado en el año de 1961, que pronto se convertiría en obra teórica fundamental, para los estudiosos de las ciudades contemporáneas. A Jacobs le interesó en particular la vitalidad de las ciudades, comenzando por el ámbito de las calles, partiendo incluso de observaciones de la calle misma donde ella vivía, identificando el comportamiento usual y cotidiano de sus vecinos. Esta vitalidad que considera indispensable, la asocia con la diversidad de usos del suelo posibles y complementarios que se pueden alojar en las calles, resultando con ello, la deseable y necesaria convivencia de diferentes grupos sociales y socioeconómicos, que al intercambiar sus experiencias de vida, posibilitan el progreso y el buen desarrollo social. Para que lo anterior fuera realidad, identifica la necesidad de contar además con una densidad media construida, que podría fluctuar entre los 400 habitantes por hectárea y perfiles de calles de entre 4 a 7 niveles edificados. Ella nos habla  en particular de unas calles definidas perfectamente por los paramentos de los edificios que las limitan, lotificaciones angostas, contando con múltiples entradas a los mismos, comercios diversos en planta baja y de ser posible con algunos pequeños jardines cercanos a las entradas. En este entorno se desarrolla el espectáculo de las calles, que a lo largo del día propicia muestras de vida de diferentes personajes que habitan y recorren estas calles, estos barrios, que pueden ser los que viven ahí mismo o los que pasan incidentalmente por el lugar.

Le preocupan la convivencia, el intercambio de experiencias de vida, pero también, con la permanencia de la gente en las calles, a partir de las múltiples miradas de los vecinos que viven en el sitio, la seguridad del vecindario. Es interesante que en todo lo anterior, para ella son  importantes los niños, que pueden jugar en las banquetas o en los arroyos de las calles y todas las actividades de la familia asociadas alrededor de lo anterior. Ella reconoce que unas calles y barrios vitales, pueden mostrar un rostro urbano amable, vivible, que se puede mantener y renovar, propiciando mejores condiciones de habitabilidad para todos. Sus estudios y observaciones urbanas se contraponen frontalmente a las propuestas de zonificación de los maestros del movimiento moderno, comenzando por sus diferencias con el mismo Lecorbusier y sus proyectos urbanos, como el de la Ciudad contemporánea de 1922 o el  Plan Voisín de 1925, para la ciudad de París. Ella identifica que esta manera de entender el urbanismo y la vida en las ciudades, con edificios aislados, jardines entre ellos y usos muy específicos del suelo, sin mezclas, privilegiando el uso del automóvil, con vías rápidas para el efecto, es esquemático y pobre, limitando las experiencias de vida y posibilitando un pronto deterioro de los conjuntos urbanos construidos con  base en estos principios del llamado racionalismo. Para ella la realidad de la mayoría de las ciudades en el mundo, que muestran una vida compleja, rica e intensa, está mas allá de las ideas rudimentarias y esquemáticas del movimiento moderno. Sin ser necesariamente urbanista, Jacobs aventura algunas consideraciones generales, conceptuales, que deberían contemplar los diseños urbanos, ya sean nuevos o de rehabilitación, para ser tomados en cuenta, en el cómo deberían ser las calles, las extensiones de recorrido en las mismas, los tamaños de las manzanas y sus mezclas de usos, tomando en cuenta todo esto al visualizar al ámbito de los barrios y por ende al de las ciudades en su conjunto. Todo lo anterior tomando en cuenta precisamente a la gente,  sus comportamientos cotidianos, como referencia fundamental para hacer propuestas concretas de diseño. Es importante reconocer que Jacobs conoció los trabajos realizados por Kevin Lynch y de alguna manera los tomó en cuenta para sus propias investigaciones.

Jan Gehl, reconoce de antemano que tiene una clara influencia de los estudios realizados por Jane Jacobs y también en relación a lo que hizo Kevin Lynch, con la particularidad de que Gehl, ha tenido diferentes e importantes oportunidades, no solo de realizar trabajos de investigación, sino que ha puesto en práctica proyectos concretos, en diferentes ciudades del mundo, incluyendo por supuesto a la misma Copenhagen, lo que podría representar la suma del conjunto de las reflexiones y experiencias de los tres personajes que ahora nos convocan. Los estudios realizados por este arquitecto y urbanista danés, han quedado debidamente registrados en distintos libros que ha publicado, destacando el editado en el año de 1971 con el título de La humanización del espacio urbano, la vida social entre los edificios. Tiene en común con Jacobs y Lynch, en basar sus reflexiones con base en la observación del comportamiento directo de la gente, en sus actividades cotidianas. Tiene en común también con Jacobs, el hecho de contraponer sus propuestas a las del movimiento moderno, que privilegiaba la zonificación y la presencia dominante de los automóviles. Se trata para Gehl, de volver a poner en el centro de sus atenciones a la gente, la gente que recorre las ciudades a pié, en bicicleta o en transporte publico, que vive rica e intensamente las calles, las plazas o los jardines, con la idea fundamental de privilegiar la vida en los espacios públicos, entendidos como una extensión fundamental de la vida privada de la casa. Al ser arquitecto y urbanista practicante, Gehl realiza reflexiones teóricas, pero con la finalidad concreta de ponerlas en práctica en proyectos reales, en donde sobretodo se trata de contar y diversificar los espacios públicos, que cuenten con  buenos diseños, entendiendo que de la calidad de diseño y habitabilidad de los espacios colectivos, dependen en gran medida las conductas de quienes habitan en las ciudades.

A Gehl le atraen en particular las calidades habitables de las ciudades medievales europeas, en las cuales reconoce que las cualidades de sus calles, las construcciones mismas de los edificios que las componen, su escala y materialidad, comportan ambientes urbanos que generan tranquilidad y gozo, propiciando una intensa vida colectiva, lejos de los automóviles, la agitación y estrés que acompañan a algunas ciudades modernas, sobretodo en la interpretación de las ciudades estadounidenses. Le interesan las ciudades de densidades medias, de escalas amables, de extensiones caminables o recorribles en bicicleta o fácilmente en transporte público. Admite sin embargo que podrían haber calles con autos, de manera limitada y controlada, pero sabiamente combinadas con las posibilidades espaciales, para que la gente las pueda recorrer también a pié. Al igual que Jacobs estudia el ámbito de las calles, las plazas y jardines, sus posibilidades de estar en ellas, de recorrerlas, de estar momentos simplemente a pié platicando con vecinos o posibles transeúntes ocasionales o estar sentado en ellas, contemplando el transcurso de las vida y la calidad de los espacios que miran. Pone en juego los estudios que tienen que ver con los sentidos de las gentes, en cuanto a su percepción de los ambientes urbanos, como el oído, la vista, el olfato y hasta el mismo tacto, para sensibilizarse con las texturas que definen estos lugares. Se trata para Gehl, de lograr ciudades o territorios de ciudades,  compactos, que puedan ser caminables, tratando de propiciar una intensa, rica y variada vida colectiva. Vale la pena insistir que Gehl no es tan solo un estudioso teórico de las ciudades, sino que es al mismo tiempo un diseñador practicante de sus ideas, que han quedado plasmadas en diferentes ciudades del mundo. Las imágenes de las calidades habitables de sus diseños, se han convertido en rutas posibles, para ser reinterpretadas en otras ciudades.

Existe un interesante documento, realizado en la Universidad Politécnica de Valencia, en su Escuela Superior de Arquitectura, por parte de Gustavo Vicentini Harboe, con tutoría de Javier Pérez Igualada, que es el resultado de un curso impartido entre 2018 y 2019, en donde desarrollaron un estudio comparativo, entre los libros de Jacobs y Gehl, los que se mencionan en estas reflexiones, con alusiones por supuesto a Lynch, que resulta importante consultar. El título del estudio que se puede consultar en internet es Vida urbana y ciudades para la gente, un análisis comparativo de Jane Jacobs y Jan Gehl en sus textos. Así las cosas, para los interesados en el estudio y diseño de las ciudades contemporáneas, resulta necesario acercarse a las obras teóricas y prácticas de estos tres investigadores, con la idea no necesariamente de repetir a pié de la letra los resultados de sus estudios, sino para tomarlos en cuenta y reinterpretar lo necesario de ellos, incorporando por supuesto ideas propias, que resultan de las propias realidades y necesidades de nuestras ciudades. Es alentador y motivante el hecho, de que el común denominador de estos pensadores a los que hemos hecho referencia en las presentes reflexiones, tienen como eje y sustancia de sus trabajos a la gente, sus necesidades y sus realidades concretas. Se trata de visualizar el presente y futuro de las ciudades con un sentido humanista, dejando atrás en buena medida las conceptualizaciones de las ciudades que se estructuraron a partir de la presencia y movilidad de los automóviles. Las propuestas teóricas de Lynch, Jacobs y Gehl, se han convertido en reflexiones sugerentes, que reinterpretadas, pueden traducirse materialmente en buenos diseños urbanos de espacios públicos, insistiendo en la premisa, que de la calidad y variedad de los espacios urbanos públicos, con los que cuentan las ciudades, se generan calidades de vida y conductas en la gente, que pueden alentar la expresión de sus mejores capacidades sociales, creativas e intelectuales.

Publicado en Sobre la ciudad | Deja un comentario

Actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

Gustavo López Padilla

De inicio, quiero recordar de nueva cuenta al gran poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura en el año 1990, cuando nos comenta: La edad moderna ve en la crítica a la madre del cambio. Si bien lo anterior es cierto, tenemos que reflexionarlo con mas detenimiento, porque lo anterior tiene que ver no solo con la modernidad, sino con la idea y realidades que han acompañado al ser humano desde el origen de los tiempos. La vida por su propia naturaleza es cambio permanente y la crítica en el sentido amplio del término, como ejercicio intelectual, como uno de los rasgos distintivos que nos hace ser precisamente seres humanos, nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. La valoración del conjunto de las experiencias vividas, su crítica, es uno de los puntos de apoyo, de los motores esenciales que nos han llevado a experimentar el universo de posibilidades que nos ofrece la vida y que nos ha permitido al mismo tiempo ser diversos. Al paso del tiempo, el hombre ha creado distintas culturas y como parte de lo anterior ciudades y sus arquitecturas, correspondiendo desde luego, para cada tiempo y lugar,  con interpretaciones particulares en la manera de entender la filosofía,  la sociología,  la política,  la economía y todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura. La crítica al conjunto de ideas, valores y visiones de la vida, que ha acompañado a cada período histórico, mas las particulares valoraciones de la propia experiencia proyectual y constructiva de las ciudades y sus arquitecturas, han permitido que en conjunto todo evolucione por diversos caminos.Entendiendo la arquitectura como la expresión construida de los valores de la vida, las ciudades y sus  arquitecturas terminan por representar significados estéticos, tecnológicos, sociales, políticos, económicos, culturales y por ende requieren ser sometidas al ejercicio de la crítica, para comprenderlas, valorarlas y visualizar sus posibilidades de evolución en el futuro. En relación al entendimiento de la misma crítica, vale la pena recordar algunas reflexiones del historiador, crítico y arquitecto español Josep María Montaner, quién nos comenta que la actividad del crítico se dirige a comprender las obras, para tratar de explicar su contenido. Nos dice además, que todo ensayo crítico debe intentar hilvanar razonamientos y comparaciones inéditas, entrecruzando referencias a diversos campos de la cultura, como pintura, escultura, literatura, poesía, música, antropología, religión y ciencia, precisando que el ensayo debe ser abierto en su estructura, de forma provisional, revocable y perfeccionable; nos dice que un ensayo crítico es una prueba, una tentativa, un acercamiento, que todo ensayo sugiere, apunta, esboza, enmarca, propone y sigue diciendo que los ensayos,  tienen la intensión de abrir discursos mas que ofrecer resultados cerrados, tratando de incitar a las búsquedas mas que a las soluciones. Finalmente debemos entender con lo anterior que no se pretende con el ejercicio de la crítica emitir juicios universales, verdades absolutas, se trata tan solo del punto de vista de un autor, para un tiempo y una circunstancia determinada y por necesidad surgen y se deben  aceptar,  diferentes puntos de vista, otras consideraciones de valor.   Refiriéndonos a nuestra realidad, debemos tener muy claro que la arquitectura mexicana se incorporó a la modernidad a partir del ejercicio de la crítica, valorando en los años veinte, del pasado siglo XX, el conjunto de nuestra cambiante realidad política, social, económica y cultural, visualizando como parte de lo anterior, las posibilidades de futuro para aquellos tiempos, el cómo deberían ser nuestras ciudades y nuestras arquitecturas. Es importante puntualizar que en buena medida este ejercicio de crítica, lo realizaron un puñado de jóvenes entusiastas y visionarios, que poco más tarde se convertirían en los maestros del movimiento moderno en nuestro país. Los resultados de aquella experiencia, quedaron registrados en los textos de Las platicas del año 33, que se realizaron en él Colegio y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, quedando identificadas en general tres posturas, como alternativas posibles para lo que ellos imaginaban como el futuro de las ciudades mexicanas y sus arquitecturas: Primero los que proponían que las maneras de entender y realizar proyectos, se mantuvieran como se habían realizado a lo largo del período porfirista, con una visión clásica e historicista, privilegiando los criterios estéticos. En un segundo grupo, se propusieron las posibilidades asociadas a la revaloración contemporánea de nuestras arquitecturas patrimoniales, llámense prehispánicas y coloniales, con la intensión de impulsar posturas de carácter nacionalista. Y un tercer grupo, impulsado mayoritariamente por los combativos jóvenes de aquellos tiempos, propusieron tomar en cuenta las ideas y arquitecturas, que se experimentaban por aquellos años en Europa y que constituían el llamado movimiento moderno, racionalista o funcionalista, que había quedado bien representado por las experiencias de la Bauhaus. Hubo también quienes plantearon las posibles combinaciones, entre reinterpretaciones nacionalistas, con criterios de arquitectura funcionalista. Entre las participaciones en las platicas del 33 me parece destacable la del arquitecto Manuel Amábilis y desde luego la intervención radical, social y políticamente  comprometida de Juan O´Gorman, apoyando el diseñar y construir una arquitectura funcionalista radical, basada puntualmente en la práctica de la técnica, tratando de lograr lo máximo construido con los mínimos costos, realizando proyectos memorables, ampliamente conocidos.Un poco mas tarde, en el año de 1952, Alberto T. Arai publicó el excelente texto Caminos para una arquitectura mexicana, que me parece inteligente, profundo y visionario. Arai que fue filósofo, periodista y arquitecto, realizador de los extraordinario frontones de la zona deportiva del proyecto de Ciudad Universitaria, planteó en su texto, las posibilidades de reinterpretar las arquitecturas tradicionales de nuestro país, con una visón moderna, funcionalista. Propuso incluso como una posibilidad, el retomar en general lo mejor de la cultura nacional, mezclando lo anterior con la practicidad, racionalidad y visión económica de la cultura reformista de los Estados Unidos, tratando que generar una arquitectura continental, que en un momento determinado, tomara también en cuenta las  posibilidades de las otras arquitecturas latinoamericanas. El conjunto de los textos críticos de aquellos años, que incluyen desde luego, entre otros, los trabajos de José Villagrán, se tradujeron en buena medida en las realidades proyectuales de nuestras ciudades y sus arquitecturas, desde mediados de los años veinte hasta la segunda mitad de los años sesenta.Desde aquellos años a la fecha, pareciera que no, pero si existen una buena cantidad de experiencias críticas, que están desperdigadas por aquí y por allá, entre libros, revistas y artículos de periódicos, algunas de ellas de excelente manufactura y profundidad de ideas, que están esperando que alguno de nosotros las rescate, ordene y evalúe, para identificar en su conjunto, las posibles contribuciones de la arquitectura mexicana a la critica en general. Entre estos trabajos me parecen importantes los realizados por autores como Rafael López Rangel, Manuel Larrosa, Humberto Ricalde, Enrique de Anda, Víctor Jiménez, Alejandro Hernández y particularmente los realizados por Carlos González lobo, en sus textos Hacia una teoría del proyecto arquitectónico, mismos que acompañan su comprometida obra construida y desde luego  hay que tener presentes los entrañables, agudos, inteligentes y visionarios textos de Fernando González Gortázar, sobre todo los contenidos en su libro que realizara con motivo de su participación en la  Cátedra Extraordinaria Federico Mariscal, en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y que los reuniera bajo el título de Arquitectura, pensamiento y creación, libro editado por el FCE y la propia Facultad de Arquitectura. En este conjunto de autores, podemos reconocer desde posturas historicistas, pasando por analistas de las composiciones proyectuales, hasta aquellos que someten las obras a valoraciones filosóficas, sociales y políticas.Han pasado cien años de aquellas experiencias críticas de los otrora jóvenes Ó Gorman, Villagrán, Legarreta y Carlos obregón Santacilia entre otros y así las cosas para otra realidad, para la actual, la del 2019, se necesita urgentemente de otro puñado de jóvenes arquitectos que imaginen como quieren el futuro del mundo, de nuestro país, el de nuestras ciudades y sus arquitecturas. Una realidad calificada hoy en día por la crisis mundial profunda de los sistemas políticos, económicos y sociales, una crisis que incluye el conjunto de valores que le dan sentido a la convivencia humana. Pero hay que tener presente, que por lo general los tiempos de crisis, al igual que en 1920, se vuelven valiosas oportunidades de creación y evolución.  Hablamos de una realidad actual calificada por los grandes desequilibrios entre los que mas tienen y millones que viven en la pobreza, una realidad calificada por un desarrollo científico y tecnológico que resulta, en relación con las realidades sociales, contradictoriamente avanzado, en el que ya están presentes la inteligencia artificial, la biotecnología y los avances extraordinarios y aterradores en materia de genética. A lo anterior se suman la presencia de los grandes medios de comunicación, que nos comunican y aíslan, el desarrollo de la nanotecnología y las aplicaciones de máquinas 3d, que ya están transformando los medios de producción, incluyendo el diseño y construcción de obras arquitectónicas y urbanas. Mas que nunca, como en ningún tiempo de la historia, pensar con detenimiento que queremos, como lo queremos, donde lo queremos, es importante plantearlo para ser actores y constructores de nuestras realidades urbanas y arquitectónicas. Y son precisamente los jóvenes, los que cuentan con una diferente mentalidad asociada a esta vertiginosa realidad que vivimos, quienes tienen el reto, la mejor oportunidad y visión para elaborar las ideas que le den sentido a todo esto.                                      En el ejercicio de la crítica para imaginar y plantear estas nuevas visiones, se debe volver a insistir, en que el centro de todo lo anterior debe ser precisamente el ser humano, sus circunstancias y la reconciliación del desarrollo con la naturaleza, en buena medida como nos lo han hecho saber pensadores como Jane Jacobs, Jan Gehl o Fernando González Gortázar. Tenemos claro que el ejercicio de la crítica se puede hacer mediante la selección histórica, la palabra reflexiva  o a través de las realidades construidas de obras, que pueden contener en la esencia de sus ideas compositivas, formales, vivenciales y sus materialidades un carácter crítico y propositivo. Se entiende, desde luego, que la crítica la pueden hacer los arquitectos y los urbanistas, pero también la sociedad en general, que desde hace muchos años ha tenido una participación muy activa, incidiendo en los ámbitos construidos de nuestras ciudades. Todos somos corresponsables. Así las cosas esperamos propuestas criticas novedosas, imaginativas, para vislumbrar nuestro futuro; desde luego las tenemos que elaborar todos nosotros, pero especialmente los jóvenes que tienen en sus manos el futuro y mas todavía los jóvenes que tienen la oportunidad de asistir a las aulas de las universidades y acercarse por este medio al conocimiento. Hasta el día de hoy, estos jóvenes mexicanos, no han terminado de subirse el escenario de la historia, no los hemos identificado plenamente todavía, pero sabemos por algunas de sus obras, que por ahí andan rondando, tenemos confianza en que muy pronto  construirán su propia historia, la compartirán con nosotros y esperamos desde luego, con su participación, un mundo y un México mejor.               Habrá que concluir entonces que la crítica, en el sentido más amplio e incluyente posible, es absolutamente indispensable, que debe estar presente, muy presente, de muy diversas maneras, entre los arquitectos y urbanistas y de manera importante en el conjunto de toda la sociedad.

Nota: Texto leído como parte del Conversatorio realizado en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, el día 5 de septiembre del año 2019, con el tema: La actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

Publicado en Arquitectura Mexicana, Sobre ideas y libros | 1 Comentario

Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar

Gustavo López Padilla

Construir no es lo mismo que hacer arquitectura. Esta es una de las ideas centrales que se plantearon  en la polémica de los inicios del desarrollo de la arquitectura mexicana contemporánea, durante los años treinta del pasado siglo XX. En este sentido, uno de los que mejor representa lo anterior es Juan O´Gorman, que escribió varios ensayos sobre el tema, distinguiendo por un lado, lo que él llamaba la construcción técnica, que resultaba de la aplicación radical proyectual y constructiva, de las necesidades de los usuarios, buscando la ¨máxima eficiencia con el mínimo gasto,¨ dejando conscientemente de lado, cualquier consideración de carácter estética. En otro orden de cosas, el mismo O´Gorman, sin dejar del todo de lado las consideraciones de carácter funcional, reconocía que había otras posibilidades de realizar proyectos, en donde si se tomaban en cuenta preocupaciones relacionadas con lo bello y además valores formales relacionados con un sentido simbólico y a esto se le podía identificar como arquitectura.

Vale la pena reconocer que existen proyectos, que por su propia naturaleza de requerimientos, inducen a considerar justamente desde su inicio valores de carácter simbólico, que si terminan siendo bien resueltos, pueden ser aquellos que ocupan la atención de legos y conocedores. En este último sentido, me referiré al Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar, realizado por Picciotto Arquitectos, que en esta oportunidad está representado por José Picciotto, Abraham Picciotto, Enrique Anaya y Gabriela Rivera, proyecto ubicado en Antón Lizardo, Veracruz, terminado en el año 2017, contando con una superficie construida de 2154.00 m2. Se trata de un edificio que debe resguardar memorias, objetos y símbolos representativos de la institución militar, de tal suerte dispuestos y protegidos en espacios, para que lo anterior sea conocido por el público en general. Partiendo de las premisas anteriores, los diseñadores plantearon desarrollar un proyecto que metafóricamente aludiera a las atmósferas y condiciones propias de una embarcación, al mismo tiempo de recordar a la distancia, los faros que orientan los rumbos de los marinos en sus travesías y llegadas a los puertos.
El proyecto  resuelto a partir de formas geométricas simples, regulares, tendiendo a la abstracción, lo podemos asociar con el movimiento minimalista, que plantea hacer lo más con menos, eliminando todo lo superfluo y decorativo, buscando alcanzar  serenidad a la hora de recorrer y estar en esta arquitectura. Un volumen claro, fundamentalmente cerrado sobre sí mismo, en torno a un pequeño patio central descubierto, con aberturas controladas, está anclado sobre una plataforma natural, definida por taludes verdes. Por el lado más largo del volumen dominante del edificio, atravesando el talud mencionado en su parte media, se propicia una calle baja interior  que conduce al acceso del Memorial. Formando parte del mismo talud, se ubica la zona de servicios generales del edificio. Sobre el basamento se despliega propiamente el Memorial,  que cuenta con una zona central vestibular y de servicios  y a ambos lados de lo anterior se despliegan propiamente los espacios que muestran el contendido del mismo, partiendo del criterio de lograr plantas libres, de tal suerte que la flexibilidad resultante permita reconfigurar las exposiciones que se ofrecen en el lugar. En uno de los costados se cuenta con un espejo de agua, descubierto, como extensión del espacio interior, que ambienta y refresca psicológicamente el sitio,  recordando además  la proximidad y la condición marina que da sentido al edificio.Las aberturas necesarias se regulan estratégicamente, procurando sobretodo lugares cerrados para el mejor desempeño de las actividades de exposición, controlando  las vistas hacia el paisaje exterior y la incidencia del sol y sus ganancias de calor, resuelto lo anterior tratando de racionalizar, volviendo más eficientes y económicos los consumos de energía. En términos generales se plantea un proyecto que asume criterios de carácter ambiental, siendo lo anterior una preocupación permanente en los proyectos que enfrenta Picciotto Arquitectos. Existe un orden en la composición, que se puede entender con claridad, a partir del sistema modular riguroso con el que está resuelta la composición general, los despieces de las cancelerías y recubrimientos de fachada, que cuentan con algunos acentos, juegos formales y cambios de color, que le dan al edificio una dinámica, una presencia amable y atractiva. El contraste entre el volumen dominante, masivo, con una presencia horizontal, es interesante respecto del volumen esbelto y alto, que aloja algunos servicios necesarios para el conjunto y que alude a los faros marinos previamente comentados. En este mismo orden de cosas, al final resulta atractivo el contraste entre la abstracción volumétrica del conjunto total del Memorial y el entorno natural donde se ubica.Me parece importante reconocer la serenidad y calidad de resultados del proyecto, que en su justa aplicación de escala y manejo de proporciones, termina por ser una de esas obras, que desdibujan los límites entre escultura y arquitectura, que pueden por su condición de abstracción escapar al tiempo.

Publicado en Arquitectura Mexicana | Deja un comentario

Cien años después, necesitamos más escuelas Bauhaus

Gustavo López Padilla

Histórica y objetivamente está comprobado que el nivel de educación de un país, influye de manera directa y determinante en el bienestar y calidad de vida de sus pobladores, existiendo además una relación clara entre la educación de los países y las condiciones de habitabilidad urbana y arquitectónica en sus ciudades. Alemania ha tenido claro lo anterior y es así que ha impulsado constantemente sus programas de educación, que tienen que ver con consideraciones de carácter filosófico, social, económico, político, científico y tecnológico.  Los teutones  tuvieron presente desde mediados del siglo XIX, que para competir y formar parte de los países modernos industriales, necesitaban como decisión de estado, impulsar y crear escuelas técnico artesanales, preparando a sus jóvenes para la competencia comercial. Así las cosas años mas tarde, como parte de aquél espíritu educativo tecnológico, entre las escuelas creadas de esta naturaleza, en el año 1902, Henry Van de Velde (Amberes, Bélgica 1863–Zurich, Suiza 1957) dirigió el Weimar Kunstergewerblicher Institute, que mas adelante en el año de 1919, el 1 de abril, se convertiría en la Escuela de la Bauhaus, organizada y dirigida en su primer período (1919-1928) por el arquitecto Walter Gropius (Berlín, Alemania  1883 – Boston E.U. 1969). En periodos subsecuentes Hannes Meyer (1889 Basilea, Suiza- Crossifisso, Lugano 1954) la dirigió entre 1928 y 1930, para finalmente entre 1930 y 1933, la dirigiera Mies Van Der Rohe ((1886 Aquisgran, Alemania-1969 Chicago, E.U.

Con una visión inteligente, incluyente y diversa, Walter Gropius planteó un programa educativo que tomó en cuenta aprendizajes artesanales, de diseño industrial, arquitectónico, urbano e  incluyendo además diseño gráfico, pintura, escultura y hasta artes escenográficas, entendiendo la vida como una expresión humana integral, en la cual todas las disciplinas enumeradas anteriormente tenían cabida, se mezclaban y retroalimentaban para resolver necesidades sociales. Gropius tuvo además una notable capacidad de convocatoria, que se tradujo en una planta de profesores de primerísimo nivel, en las diferentes disciplinas del conocimiento que se impartían en la Bauhaus. El planteamiento educativo implicaba aprender haciendo, relacionando directamente lo anterior con las realidades y necesidades de la sociedad, produciendo proyectos y objetos diversos que podían ser vendidos, ayudando con ello al mantenimiento e independencia de la escuela. La Bauhaus representó en el año de 1919 la consolidación del movimiento moderno racionalista, que resultaba de un largo proceso evolutivo, remitido hasta la Revolución Industrial de mediados del siglo XVIII, pasando por la Arquitectura de la Ingeniería, el movimiento Arts and Crafts, el Art Nouveau, la Escuela de Chicago, las Vanguardias Figurativas y el Protoracionalismo, culminando con el propio Movimiento Racionalista o Funcionalista, justamente en los años veinte del pasado siglo XX. Formó parte sustancial de lo anterior el importante desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, la Filosofía Racionalista y los movimientos sociales relacionados con el pensamiento de Karl Marx (1818 Tréveris, Alemania – 1883 Londres, Reino Unido) y Federico  Engels (1820 Barmen, Alemania – 1895 Losndres, Reino Unido)

Estudio Urbano de Ludwig Hilberseimer

El modelo educativo de la Bauhaus implicaba la promoción del trabajo en equipo, entendido con un carácter multidisciplinario, con base en talleres en los que se mezclaban la artesanía y la técnica, además de una nueva estética que resultaba de entender y aplicar los criterios de lo útil, lo funcional, lo económico, eliminando las referencias formales a todo aquello que significara una visión académica con referencias al pasado.  Lo anterior respondía con naturalidad y eficiencia a las nuevas circunstancias históricas, que resultaban de las urgentes y crecientes demandas sociales, posteriores a la terminación de la primera Guerra Mundial (1914-1919) que había provocado rezagos y destrucción, al mismo tiempo que la población se incrementaba sobretodo en las ciudades. El exitoso modelo educativo se convirtió rápidamente en una referencia trascendente, que se replicó en diferentes partes del mundo, incluyendo a nuestro país, en los programas de la entonces Escuela de Arquitectura de la UNAM, en la que de manera integral se enseñaban arquitectura, urbanismo, diseño industrial y artes aplicadas en general. Los proyectos arquitectónicos, de diseño industrial, artesanal, gráfico y los acercamientos de algunos profesores de la Bauhaus en relación a propuestas urbanas, se convirtieron en referencias, manifiestos construidos, identificados con el movimiento moderno racionalista. Fue particularmente reconocido en el programa docente de la escuela, el curso de iniciación que impartía Johannes Itten, en el cual se acercaba a los alumnos mediante trabajos experimentales lúdicos, al manejo y conocimiento de las formas, sus posibilidades expresivas, compositivas, cualidades y repertorios estéticos, haciendo énfasis en el manejo del color, las texturas y los distintos materiales, teniendo un papel preponderante en esto último el manejo de los materiales metálicos, que fueron aplicados, entre otras cosas, al diseño de muebles que se volvieron emblemáticos. Ya en el año de 1968 recuerdo con agrado y entusiasmo, mi curso de iniciación en la ya Facultad de Arquitectura de la UNAM, en donde replicamos el curso bauhasiano.

 

 

 

 

 

 

 

Desde luego entre los proyectos realizados dentro de la Bauhaus, destaca el  diseño de la escuela (1925-1926), cuando esta se traslada de Weimar a Dessau, cuyo autor es el propio Walter Gropius, quien había ejecutado previamente los proyectos de dos fábricas, que están conceptual y compositivamente relacionados con el diseño de la Bauhaus; se trata de la fábrica Fagus del año 1913 y la fábrica de Colonia, diseñada esta última, haciendo equipo entre Walter Gropius y Adolf Meyer (1881 Mechernich, Alemania – 1929 Isla de Baltrum). Entre los principales profesores que impartieron clase en la escuela destacan: Wassily Kandisnsky (1866-1944) pintor, Lyonel Feininger (1871-1956) pintor y fotógrafo, Paul Klee (1879-1940) pintor, Ludwig Hilberseimer (1885-1967) arquitecto y urbanista, Johannes Itten (1888-1967) pintor y profesor de arte, Lazlo Moholy Nagy (1895-1946) diseñador visual, Marcel Breuer (1902-1981) arquitecto, Lotte Beese (1903-1988) arquitecto y urbanista, Josef Albers (1888-1976) pintor y docente de arte y Gunta Stolzi (1897-1983) tejedora. Una buena cantidad de estos profesores, estuvieron relacionados con la actividad y desarrollo de las Vanguardias Figurativas, movimiento cultural y artístico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que transformaron radicalmente la cultura, dejando atrás las referencias al pasado y experimentando con formas nuevas, que representaban su tiempo y el futuro. Vanguardias como el expresionismo, el constructivismo ruso, el suprematismo, el futurismo, el cubismo, el neoplasticismo y el dadaísmo. De los trabajos realizados dentro de la escuela se llegó a consolidar un conjunto de diseños que fueron identificados como Diseños Bauhaus, que dada su calidad, lograron un gran impacto y aceptación en su momento, pero que han logrado escapar al tiempo. Si apreciamos sus diseños de arquitectura, de muebles, objetos y gráficos, bien podríamos  considerarlos absolutamente actuales, como si pertenecieran a los días recientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Han pasado cien años de aquella extraordinaria experiencia y sus propuestas conceptuales, docentes y educativas siguen siendo vigentes y dignas de tenerse en cuenta para lo que sucede en nuestras universidades y en nuestros actuales talleres de proyectos. Creo que hay que volver a pensar en la escala de nuestros centros de enseñanza, talleres de aprendizaje y prácticas profesionales. En la Bauhaus su escala era amable y manejable, permitiendo un conocimiento e interacción entre todos sus componentes. Es importante considerar nuevamente el compromiso social de la enseñanza, vinculada con la realidad de las ciudades y sus sociedades, tomar en cuenta la necesidad de la interdisciplinariedad de los equipos de trabajo. Desafortunadamente en la realidad de hoy en día, los equipos profesionales y docentes trabajan por separado y de manera fracturada. Sobre todo en las escuelas de diseño, los arquitectos recorren su propio camino, los urbanistas por el suyo, los paisajistas por senderos pàralelos, los diseñadores industriales y gráficos trabajan por separado y ni que decir de la labor de pintores y escultores. Pero al final de cuentas la vida sigue siendo unitaria con múltiples expresiones. Vivimos en ciudades en donde los espacios urbanos están definidos por la arquitectura y dentro de esta última conviven integralmente y utilizamos de manera muy relacionada muebles, objetos y  distintas manifestaciones del arte, llámense pinturas, esculturas y diseños gráficos. Debemos pensar además en el compromiso que tenemos con nuestro propio tiempo y asumirlo. Hoy en día, pasados cien años,  necesitamos mas escuelas como la Bauhaus, mas personajes con la visión, generosidad,  sensibilidad, talento, capacidad de convocatoria y profesional, como nos enseñó Walter Gropius, pensando en impulsar una educación integral, comprometida con las necesidades de la sociedad, practicar una educación que contemple la inclusión de la cultura en lo general, la experimentación en materia de arte, el impulso a la ciencia y a la técnica aplicadas a la vida cotidiana en las ciudades, sus arquitecturas y todo aquello que consideremos verdaderamente indispensable, para vivir de manera confortable la vida moderna, eliminando lo superfluo, pensando en lo útil, funcional y económico, como lo planteaban los principios educativos de la Bauhaus, representando lo mejor del movimiento racionalista.

Publicado en Arquitectura Internacional, Sobre ideas y libros | Deja un comentario