Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar

Gustavo López Padilla

Construir no es lo mismo que hacer arquitectura. Esta es una de las ideas centrales que se plantearon  en la polémica de los inicios del desarrollo de la arquitectura mexicana contemporánea, durante los años treinta del pasado siglo XX. En este sentido, uno de los que mejor representa lo anterior es Juan O´Gorman, que escribió varios ensayos sobre el tema, distinguiendo por un lado, lo que él llamaba la construcción técnica, que resultaba de la aplicación radical proyectual y constructiva, de las necesidades de los usuarios, buscando la ¨máxima eficiencia con el mínimo gasto,¨ dejando conscientemente de lado, cualquier consideración de carácter estética. En otro orden de cosas, el mismo O´Gorman, sin dejar del todo de lado las consideraciones de carácter funcional, reconocía que había otras posibilidades de realizar proyectos, en donde si se tomaban en cuenta preocupaciones relacionadas con lo bello y además valores formales relacionados con un sentido simbólico y a esto se le podía identificar como arquitectura.

Vale la pena reconocer que existen proyectos, que por su propia naturaleza de requerimientos, inducen a considerar justamente desde su inicio valores de carácter simbólico, que si terminan siendo bien resueltos, pueden ser aquellos que ocupan la atención de legos y conocedores. En este último sentido, me referiré al Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar, realizado por Picciotto Arquitectos, que en esta oportunidad está representado por José Picciotto, Abraham Picciotto, Enrique Anaya y Gabriela Rivera, proyecto ubicado en Antón Lizardo, Veracruz, terminado en el año 2017, contando con una superficie construida de 2154.00 m2. Se trata de un edificio que debe resguardar memorias, objetos y símbolos representativos de la institución militar, de tal suerte dispuestos y protegidos en espacios, para que lo anterior sea conocido por el público en general. Partiendo de las premisas anteriores, los diseñadores plantearon desarrollar un proyecto que metafóricamente aludiera a las atmósferas y condiciones propias de una embarcación, al mismo tiempo de recordar a la distancia, los faros que orientan los rumbos de los marinos en sus travesías y llegadas a los puertos.
El proyecto  resuelto a partir de formas geométricas simples, regulares, tendiendo a la abstracción, lo podemos asociar con el movimiento minimalista, que plantea hacer lo más con menos, eliminando todo lo superfluo y decorativo, buscando alcanzar  serenidad a la hora de recorrer y estar en esta arquitectura. Un volumen claro, fundamentalmente cerrado sobre sí mismo, en torno a un pequeño patio central descubierto, con aberturas controladas, está anclado sobre una plataforma natural, definida por taludes verdes. Por el lado más largo del volumen dominante del edificio, atravesando el talud mencionado en su parte media, se propicia una calle baja interior  que conduce al acceso del Memorial. Formando parte del mismo talud, se ubica la zona de servicios generales del edificio. Sobre el basamento se despliega propiamente el Memorial,  que cuenta con una zona central vestibular y de servicios  y a ambos lados de lo anterior se despliegan propiamente los espacios que muestran el contendido del mismo, partiendo del criterio de lograr plantas libres, de tal suerte que la flexibilidad resultante permita reconfigurar las exposiciones que se ofrecen en el lugar. En uno de los costados se cuenta con un espejo de agua, descubierto, como extensión del espacio interior, que ambienta y refresca psicológicamente el sitio,  recordando además  la proximidad y la condición marina que da sentido al edificio.Las aberturas necesarias se regulan estratégicamente, procurando sobretodo lugares cerrados para el mejor desempeño de las actividades de exposición, controlando  las vistas hacia el paisaje exterior y la incidencia del sol y sus ganancias de calor, resuelto lo anterior tratando de racionalizar, volviendo más eficientes y económicos los consumos de energía. En términos generales se plantea un proyecto que asume criterios de carácter ambiental, siendo lo anterior una preocupación permanente en los proyectos que enfrenta Picciotto Arquitectos. Existe un orden en la composición, que se puede entender con claridad, a partir del sistema modular riguroso con el que está resuelta la composición general, los despieces de las cancelerías y recubrimientos de fachada, que cuentan con algunos acentos, juegos formales y cambios de color, que le dan al edificio una dinámica, una presencia amable y atractiva. El contraste entre el volumen dominante, masivo, con una presencia horizontal, es interesante respecto del volumen esbelto y alto, que aloja algunos servicios necesarios para el conjunto y que alude a los faros marinos previamente comentados. En este mismo orden de cosas, al final resulta atractivo el contraste entre la abstracción volumétrica del conjunto total del Memorial y el entorno natural donde se ubica.Me parece importante reconocer la serenidad y calidad de resultados del proyecto, que en su justa aplicación de escala y manejo de proporciones, termina por ser una de esas obras, que desdibujan los límites entre escultura y arquitectura, que pueden por su condición de abstracción escapar al tiempo.

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Cien años después, necesitamos más escuelas Bauhaus

Gustavo López Padilla

Histórica y objetivamente está comprobado que el nivel de educación de un país, influye de manera directa y determinante en el bienestar y calidad de vida de sus pobladores, existiendo además una relación clara entre la educación de los países y las condiciones de habitabilidad urbana y arquitectónica en sus ciudades. Alemania ha tenido claro lo anterior y es así que ha impulsado constantemente sus programas de educación, que tienen que ver con consideraciones de carácter filosófico, social, económico, político, científico y tecnológico.  Los teutones  tuvieron presente desde mediados del siglo XIX, que para competir y formar parte de los países modernos industriales, necesitaban como decisión de estado, impulsar y crear escuelas técnico artesanales, preparando a sus jóvenes para la competencia comercial. Así las cosas años mas tarde, como parte de aquél espíritu educativo tecnológico, entre las escuelas creadas de esta naturaleza, en el año 1902, Henry Van de Velde (Amberes, Bélgica 1863–Zurich, Suiza 1957) dirigió el Weimar Kunstergewerblicher Institute, que mas adelante en el año de 1919, el 1 de abril, se convertiría en la Escuela de la Bauhaus, organizada y dirigida en su primer período (1919-1928) por el arquitecto Walter Gropius (Berlín, Alemania  1883 – Boston E.U. 1969). En periodos subsecuentes Hannes Meyer (1889 Basilea, Suiza- Crossifisso, Lugano 1954) la dirigió entre 1928 y 1930, para finalmente entre 1930 y 1933, la dirigiera Mies Van Der Rohe ((1886 Aquisgran, Alemania-1969 Chicago, E.U.

Con una visión inteligente, incluyente y diversa, Walter Gropius planteó un programa educativo que tomó en cuenta aprendizajes artesanales, de diseño industrial, arquitectónico, urbano e  incluyendo además diseño gráfico, pintura, escultura y hasta artes escenográficas, entendiendo la vida como una expresión humana integral, en la cual todas las disciplinas enumeradas anteriormente tenían cabida, se mezclaban y retroalimentaban para resolver necesidades sociales. Gropius tuvo además una notable capacidad de convocatoria, que se tradujo en una planta de profesores de primerísimo nivel, en las diferentes disciplinas del conocimiento que se impartían en la Bauhaus. El planteamiento educativo implicaba aprender haciendo, relacionando directamente lo anterior con las realidades y necesidades de la sociedad, produciendo proyectos y objetos diversos que podían ser vendidos, ayudando con ello al mantenimiento e independencia de la escuela. La Bauhaus representó en el año de 1919 la consolidación del movimiento moderno racionalista, que resultaba de un largo proceso evolutivo, remitido hasta la Revolución Industrial de mediados del siglo XVIII, pasando por la Arquitectura de la Ingeniería, el movimiento Arts and Crafts, el Art Nouveau, la Escuela de Chicago, las Vanguardias Figurativas y el Protoracionalismo, culminando con el propio Movimiento Racionalista o Funcionalista, justamente en los años veinte del pasado siglo XX. Formó parte sustancial de lo anterior el importante desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, la Filosofía Racionalista y los movimientos sociales relacionados con el pensamiento de Karl Marx (1818 Tréveris, Alemania – 1883 Londres, Reino Unido) y Federico  Engels (1820 Barmen, Alemania – 1895 Losndres, Reino Unido)

Estudio Urbano de Ludwig Hilberseimer

El modelo educativo de la Bauhaus implicaba la promoción del trabajo en equipo, entendido con un carácter multidisciplinario, con base en talleres en los que se mezclaban la artesanía y la técnica, además de una nueva estética que resultaba de entender y aplicar los criterios de lo útil, lo funcional, lo económico, eliminando las referencias formales a todo aquello que significara una visión académica con referencias al pasado.  Lo anterior respondía con naturalidad y eficiencia a las nuevas circunstancias históricas, que resultaban de las urgentes y crecientes demandas sociales, posteriores a la terminación de la primera Guerra Mundial (1914-1919) que había provocado rezagos y destrucción, al mismo tiempo que la población se incrementaba sobretodo en las ciudades. El exitoso modelo educativo se convirtió rápidamente en una referencia trascendente, que se replicó en diferentes partes del mundo, incluyendo a nuestro país, en los programas de la entonces Escuela de Arquitectura de la UNAM, en la que de manera integral se enseñaban arquitectura, urbanismo, diseño industrial y artes aplicadas en general. Los proyectos arquitectónicos, de diseño industrial, artesanal, gráfico y los acercamientos de algunos profesores de la Bauhaus en relación a propuestas urbanas, se convirtieron en referencias, manifiestos construidos, identificados con el movimiento moderno racionalista. Fue particularmente reconocido en el programa docente de la escuela, el curso de iniciación que impartía Johannes Itten, en el cual se acercaba a los alumnos mediante trabajos experimentales lúdicos, al manejo y conocimiento de las formas, sus posibilidades expresivas, compositivas, cualidades y repertorios estéticos, haciendo énfasis en el manejo del color, las texturas y los distintos materiales, teniendo un papel preponderante en esto último el manejo de los materiales metálicos, que fueron aplicados, entre otras cosas, al diseño de muebles que se volvieron emblemáticos. Ya en el año de 1968 recuerdo con agrado y entusiasmo, mi curso de iniciación en la ya Facultad de Arquitectura de la UNAM, en donde replicamos el curso bauhasiano.

 

 

 

 

 

 

 

Desde luego entre los proyectos realizados dentro de la Bauhaus, destaca el  diseño de la escuela (1925-1926), cuando esta se traslada de Weimar a Dessau, cuyo autor es el propio Walter Gropius, quien había ejecutado previamente los proyectos de dos fábricas, que están conceptual y compositivamente relacionados con el diseño de la Bauhaus; se trata de la fábrica Fagus del año 1913 y la fábrica de Colonia, diseñada esta última, haciendo equipo entre Walter Gropius y Adolf Meyer (1881 Mechernich, Alemania – 1929 Isla de Baltrum). Entre los principales profesores que impartieron clase en la escuela destacan: Wassily Kandisnsky (1866-1944) pintor, Lyonel Feininger (1871-1956) pintor y fotógrafo, Paul Klee (1879-1940) pintor, Ludwig Hilberseimer (1885-1967) arquitecto y urbanista, Johannes Itten (1888-1967) pintor y profesor de arte, Lazlo Moholy Nagy (1895-1946) diseñador visual, Marcel Breuer (1902-1981) arquitecto, Lotte Beese (1903-1988) arquitecto y urbanista, Josef Albers (1888-1976) pintor y docente de arte y Gunta Stolzi (1897-1983) tejedora. Una buena cantidad de estos profesores, estuvieron relacionados con la actividad y desarrollo de las Vanguardias Figurativas, movimiento cultural y artístico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que transformaron radicalmente la cultura, dejando atrás las referencias al pasado y experimentando con formas nuevas, que representaban su tiempo y el futuro. Vanguardias como el expresionismo, el constructivismo ruso, el suprematismo, el futurismo, el cubismo, el neoplasticismo y el dadaísmo. De los trabajos realizados dentro de la escuela se llegó a consolidar un conjunto de diseños que fueron identificados como Diseños Bauhaus, que dada su calidad, lograron un gran impacto y aceptación en su momento, pero que han logrado escapar al tiempo. Si apreciamos sus diseños de arquitectura, de muebles, objetos y gráficos, bien podríamos  considerarlos absolutamente actuales, como si pertenecieran a los días recientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Han pasado cien años de aquella extraordinaria experiencia y sus propuestas conceptuales, docentes y educativas siguen siendo vigentes y dignas de tenerse en cuenta para lo que sucede en nuestras universidades y en nuestros actuales talleres de proyectos. Creo que hay que volver a pensar en la escala de nuestros centros de enseñanza, talleres de aprendizaje y prácticas profesionales. En la Bauhaus su escala era amable y manejable, permitiendo un conocimiento e interacción entre todos sus componentes. Es importante considerar nuevamente el compromiso social de la enseñanza, vinculada con la realidad de las ciudades y sus sociedades, tomar en cuenta la necesidad de la interdisciplinariedad de los equipos de trabajo. Desafortunadamente en la realidad de hoy en día, los equipos profesionales y docentes trabajan por separado y de manera fracturada. Sobre todo en las escuelas de diseño, los arquitectos recorren su propio camino, los urbanistas por el suyo, los paisajistas por senderos pàralelos, los diseñadores industriales y gráficos trabajan por separado y ni que decir de la labor de pintores y escultores. Pero al final de cuentas la vida sigue siendo unitaria con múltiples expresiones. Vivimos en ciudades en donde los espacios urbanos están definidos por la arquitectura y dentro de esta última conviven integralmente y utilizamos de manera muy relacionada muebles, objetos y  distintas manifestaciones del arte, llámense pinturas, esculturas y diseños gráficos. Debemos pensar además en el compromiso que tenemos con nuestro propio tiempo y asumirlo. Hoy en día, pasados cien años,  necesitamos mas escuelas como la Bauhaus, mas personajes con la visión, generosidad,  sensibilidad, talento, capacidad de convocatoria y profesional, como nos enseñó Walter Gropius, pensando en impulsar una educación integral, comprometida con las necesidades de la sociedad, practicar una educación que contemple la inclusión de la cultura en lo general, la experimentación en materia de arte, el impulso a la ciencia y a la técnica aplicadas a la vida cotidiana en las ciudades, sus arquitecturas y todo aquello que consideremos verdaderamente indispensable, para vivir de manera confortable la vida moderna, eliminando lo superfluo, pensando en lo útil, funcional y económico, como lo planteaban los principios educativos de la Bauhaus, representando lo mejor del movimiento racionalista.

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Museo Nacional de Arquitectura 35 años después

Gustavo López Padilla

Hacer arquitectura implica construir en el tiempo, las ideas que le darán sentido a las propuestas proyectuales, entendiendo lo anterior como un proceso continuo, que se va retroalimentando lentamente de múltiples experiencias. En paralelo se trata de ir explorando ordenes compositivos y formales, que representan espacios habitables organizados secuencialmente, que responden en primera instancia, a los requerimientos de vida de los usuarios de estos espacios, trabajando también sobre las ideas que van persiguiendo los arquitectos, tratando de encontrar su propio lugar en la historia. Lo anterior se complementa experimentando materiales y procedimientos constructivos, hasta un punto tal, de encontrar un repertorio de los mismos, con los cuales los arquitectos se identifican. Construidas las obras se someten a sus máximas pruebas, que tienen que ver con la cotidianeidad de vida de los mismos usuarios, quienes finalmente tienen la máxima autoridad para validar sus resultados. Estas obras representan valores sociales, políticos y culturales en su particularidad, al mismo tiempo que contribuyen a construir las imágenes y calidades habitables, de los lugares urbanos o contextos colectivos, donde se ubican y pertenecen.

Para su documentación y evaluación, ideas y obras necesitan ser mostradas y para ello cumplen una importante función, los diferentes medios de comunicación, como son los libros, revistas, periódicos, programas de radio, televisión y hoy en día particularmente todo lo que tiene que ver con las comunicaciones modernas como el internet. Como parte de lo anterior, los museos y galerías, privadas o públicas, desempeñan una actividad fundamental, al acercar mediante exposiciones al gran público, los resultados de un conjunto de  obras realizadas que forman parte de un lugar, un tiempo y unas maneras de entender y experimentar la arquitectura. Los museos y galerías cumplen así la tarea esencial de mostrar, documentar históricamente y someter a la crítica las obras y las ideas que las acompañan, valoración que pueden efectuar  especialistas en la materia, pero también el público en general, que al final de cuentas, termina, cuando los resultados lo ameritan, haciendo suyas estas obras, pasando a formar parte del patrimonio de las sociedades, las ciudades, de la historia y de la cultura. En este orden de ideas, hace treinta y cinco años, el 26 de enero de 1984, quedó formalmente constituido el Museo Nacional de Arquitectura, ubicado en el cuarto piso del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México, dependiente de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble.  Con ello la Dirección de Arquitectura citada, ha cumplido entre otras de sus importantes encomiendas y actividades, con el compromiso de exponer al diverso público, nacional y extranjero que asiste al Palacio de Bellas Artes, diferentes muestras de planeación, diseño urbano, arquitectónico, de paisaje e incluyendo además interiorismo y algunas expresiones de diseño industrial, que corresponden tanto a la producción nacional, como extranjera. Las exposiciones documentadas con planos, fotografías, maquetas y en los últimos años también con videos, han sido acompañadas con conferencias, mesas redondas y publicaciones, sobre los temas específicos de cada exposición, lo que ha permitido documentar la historia de la arquitectura y el urbanismo, además de someterlo a la reflexión y a la critica, por parte de voces muy diversas, que en ocasiones incluyen a especialistas sobre el tema, pero sumando además, opiniones de diversos representantes de la sociedad, la ciencia y la cultura.Previamente a la constitución formal del museo, se realizaron en el lugar dos exposiciones en los años de 1982 y 1983. A lo largo de los treinta y cinco años de constitución formal del Museo, se han realizado en el lugar hasta la fecha, enero del 2019, 158 exposiciones de muy diversos temas, escalas y significaciones. En este tiempo, la Dirección de Arquitectura fue dirigida entre 1981 y 1994 por Juan Urquiaga Blanco, de 1995 a 1997, por Víctor Jiménez, de 1998 al año 2000, por Maya Dávalos de Camacho, del 2001 al 2003, por Sara Topelson de Grinberg, del 2003 al 2007, por Xavier Guzmán Urbiola, del 2007 al 2010, por Ramón Vargas Salguero y del 2011 hasta los inicios del 2019, por Dolores Martínez Orralde. Como toda expresión social y sobretodo lo que tiene que ver con la cultura, los resultados de las diversas exposiciones urbanas y arquitectónicas, realizadas en el Museo Nacional de Arquitectura, han tenido valoraciones distintas, dependiendo de las calidades y significados de los contenidos, los materiales expuestos y de los resultados museísticos de cada oportunidad.A lo anterior se han sumado críticas constantes a las cualidades y disponibilidades espaciales del lugar que constituye propiamente el museo, por su condición limitada de ser una circulación lineal, continua y de poco ancho disponible. En relación a lo primero, los contenidos,  creo que en términos generales los resultados han sido buenos y en ocasiones sobresalientes, dadas las calidades de proyecto de los expositores participantes y dependiendo en ocasiones de las aportaciones materiales de estos últimos, llámense planos, fotografías, maquetas y videos, para mostrar sus trabajos. Ha habido algunas exposiciones que por su importancia, han sobrepasado los límites espaciales del propio museo, desbordando las muestras, llegando a ocupar otros espacios, llámense salas o vestíbulos, dentro del propio Palacio de Bellas Artes. En lo que se refiere a las limitaciones naturales del propio museo, es justo reconocer los esfuerzos constantes de los encargados directos de las exposiciones, para que asumiendo las limitaciones y dependiendo del autor, temas de obras y sus posibilidades de exposición, explorar alternativas de materiales, recorridos, maneras de mostrar las obras y lo que se refiere a su iluminación, tratando de arrebatarle a las limitaciones, sus máximas posibilidades y variantes expresivas.La primera exposición ya como museo constituido, fue una relativa a la obra del Ing. y Arq. Francisco J. Serrano, inaugurada precisamente el 26 de enero del año 1984 y la última hasta el momento, la referida a la Arquitectura Olímpica, México 68, 50 aniversario, inaugurada el pasado 11 de octubre del año 2018. En el camino la diversidad de temas, escalas, posturas teóricas y proyectuales, significados culturales, sociales y políticos es notable. Se aprecia un criterio de contenidos abierto, variado, plural e incluyente, pasando desde los grandes maestros que dieron origen al movimiento moderno en México, los reconocidos arquitectos representantes de la actualidad, pero incorporando también exposiciones de jóvenes arquitectos que representan el futuro, lo que da muestras de las posturas incluyentes que en el mismo sentido, han asumido los diferentes directores de la Dirección de Arquitectura, que son al mismo tiempo los responsables del Museo Nacional de Arquitectura. Se han expuesto además proyectos, obras y tendencias urbanas y arquitectónicas importantes de otras partes del mundo. Pasados treinta y cinco años los saldos son favorables y sin duda han significado un privilegio para los autores de las obras, al mostrar sus trabajos no solo al gremio de los arquitectos, sino dejarse ver y conocer por los grandes públicos, nacionales y extranjeros, que visitan cotidianamente el Palacio de Bellas Artes, que  disfrutan las instalaciones del propio Palacio, sus variadas exposiciones, desde luego los magníficos murales de nuestros grandes pintores nacionales y visitando también, las exposiciones de urbanismo y arquitectura, del Museo Nacional de Arquitectura.Mostrarse en una exposición, de la significación y trascendencia de hacerlo precisamente en el Museo Nacional de Arquitectura, del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México, es una oportunidad para los expositores, primero de pararse cada quién frente a un espejo propio, valorando autocríticamente lo realizado y mostrarse también a los demás, dejando ver sus entrañas, preferencias conceptuales, sus logros, certezas y temores,  provocando de manera  natural el ejercicio de la crítica, instrumento indispensable para saber por donde encauzar y continuar los caminos creativos que tienen que ver, en este caso, con el diseño de las ciudades y sus arquitecturas. Sin duda el Museo Nacional de Arquitectura del Palacio de Bellas Artes, se ha constituido a partir de la cantidad, calidad y continuidad de sus trabajos, en uno de los sitios mas importantes y permanentes, dentro de la promoción y difusión de la cultura arquitectónica de nuestro país. Vaya entonces un merecido reconocimiento a los distintos directores del museo y a todos aquellos que han participado de muy diferentes maneras, en la realización de las 158 exposiciones realizadas hasta ahora. El reto será continuar de manera constante e ininterrumpida con la labor realizada, incorporando, mejorando y diversificando, distintas modalidades museográficas y de presentación de los trabajos, aprovechando las nuevas y vertiginosas oportunidades que ofrece la tecnología moderna, en lo que tiene que ver con la comunicación masiva. Pensando también en mejorar y diversificar, lo que tiene que ver con conferencias, mesas redondas y publicaciones.

Agradecimientos

Quiero agradecer la valiosa contribución en materia de información, para la realización de las presentes reflexiones en relación con el Museo Nacional de Arquitectura a:

Arq. Dolores Martínez Orralde

Arq. Cecilia Sánchez Zárate

 

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El Centro Cultural Helénico se diversifica y enriquece

 Gustavo López Padilla 

En el Centro Cultural Helénico ubicado en Ave. Revolución 1500, esquina con Manuel M. Ponce, en la colonia Guadalupe Inn, en la ciudad de México, inaugurado en el año de 1973, se realizan cotidianamente diversas actividades que tienen que ver con el teatro, la música y la impartición de cursos relacionados con la historia, la cultura y el arte. A lo largo de cuarenta y cinco años, el Helénico se ha consolidado como uno de los Centros Culturales de mayor prestigio en la Ciudad de México y en el país, a partir de la reconocida calidad de lo que ahí se realiza. El pasado mes de diciembre del año 2018, fue inaugurada dentro de los limites territoriales del propio Centro Cultural, una Cafebrería El Péndulo, lo que significa una suma de esfuerzos en apoyo al desarrollo, difusión, promoción y disfrute de la cultura, diversificando y complementando la naturaleza propia de cada una de las dos entidades ahora comprometidas. A partir del año 1993, se planteó con el surgimiento de la primera Cafebrería El Péndulo, ubicada en la colonia Condesa, en la ave. Nuevo León 115, un concepto diferente en el funcionamiento de las librerías tradicionales, contando además para este caso con cafetería y algunos  otros espacios en donde es posible realizar  actividades culturales, enriqueciendo la experiencia de simplemente ir a comprar libros. El conjunto de las Cafebrerías a lo largo de veinticinco años, se ha convertido además de ser naturalmente buenas librerías, en centros de reunión, en donde es posible el encuentro y  desarrollo de actividades complementarias, que han ido enriqueciendo la vida comunitaria, en las distintas zonas de la Ciudad de México donde se ubican actualmente. Así las cosas, resulta prometedor el futuro de convivencia entre el Centro Cultural Helénico y la nueva Cafebrería.El proyecto de la mas reciente Cafebrería, fue desarrollado en equipo entre las firmas de diseño denominadas Arquitectura y Diseño Sustentable S.C. y Buró Verde, mismos que  habían tenido experiencias previas en el tema, como la sucursal de la colonia Roma entre otras  y así las cosas podemos percibir claramente que existen semejanzas entre las  experiencias proyectuales, siendo la del Helénico de mayores dimensiones, contando con una superficie construida de 900.00 m2, mas otros servicios, y en donde el despliegue de conceptos y cualidades del espacio, logran una notable presencia y solución. En términos urbanos sobre la ave. Revolución,  la Cafebrería nos deja ver una imagen serena y sobria, atendiendo a razones estrictamente funcionales, con una altura de tres niveles y medio sobre el nivel de banqueta, disponiendo un importante ventanal que anuncia la naturaleza de sus actividades. Los alineamientos de paramentos y niveles de su construcción, se ajustan con naturalidad a las preexistencias del Helénico y si bien existe un contraste entre materiales de construcción empleados, alcanzan a constituir de alguna manera un conjunto. Sin embargo hubiera sido interesante, que igualmente con serenidad, las aludidas preexistencias de fachada del Helénico, hubieran sido tratadas con algún diseño de actualización. Comparten el Helénico y la Cafebrería una misma amplia entrada principal y vestíbulo de distribución, entrelazando algunos elementos altos de la Cafebrería con esta zona vestibular, reforzando lo anterior el hecho de contar con un mismo tratamiento de pisos pétreos, entre el acceso principal al conjunto y los primeros servicios en planta baja de librería. Los espacios propios de la Cafebrería se despliegan direccionalmente, siguiendo el alineamiento que colinda con la ave. Revolución. El planteamiento esencial de proyecto propone un solo gran espacio, unitario, fluido, diverso, de escala atractiva, que califica y dispone mediante diferentes alturas y plataformas,  los servicios que se ofrecen en el lugar. Lo anterior se relaciona, hacia la parte posterior del predio, con una zona jardinada, que califica de manera amable la atmósfera vivencial y visual de los espacios interiores descritos, permitiendo con ello además, captar luz natural desde la orientación oriente, estableciendo una interesante relación de continuidad espacial, que va desde la calle urbana, Revolución, pasando por los espacios interiores del lugar y rematando con la zona jardinada mencionada previamente. Otro elemento destacado que define la composición, es la posición de una palmera alta, ubicada centralmente en relación al predio disponible, que constituye una preexistencia natural mas dentro del conjunto. Como parte de la propuesta de proyecto se trató de respetar este elemento verde, planteando conjuntar las mejores condiciones, para la permanencia de la citada palmera. En este sentido tengo la convicción, de que en el remate alto de la palmera, era necesario contar con mayor espacio, para permitir un despliegue razonable y de mejor presencia, de la fronda del elemento vegetal. Por ahora se aprecia un tanto agobiada.El repertorio espacial de alturas y plataformas, propicia la convivencia de diferentes ámbitos, que se armonizan, apoyan y complementan. Lo anterior va desde triples, dobles, alturas y medias, hasta las de un solo nivel, jerarquizando servicios y sus relaciones funcionales necesarias. El espacio dominante fluye en continuidad, luminoso, atractivo y claro, focalizando lugares en donde es posible comprar libros, discos, películas y objetos de diseño, complementando lo anterior distintos lugares cómodos para la simple charla y convivencia, el trabajo individual y en equipo, mas otros  servicios de cafetería y restaurante, de distinta jerarquía, que se disponen ofreciendo atención en los diferentes niveles del conjunto. Desde luego la atmósfera vivencial dominante, amable, relajada y estimulante, la propician los libros mismos que se disponen en diferentes estanterías, a veces como muebles aislados, a veces en aquellas de pared y otras más siguiendo  las trayectorias de las diferentes escaleras que articulan los distintos niveles mencionados.  Los procedimientos constructivos empleados en la obra, representan maneras convencionales de ejecución, dejando de lado alardes, espectaculares innecesarios. Predomina en términos de acabados de proyecto, el uso de maderas en tonos claros en estanterías de pared, en pisos, escaleras  y plafones, estos últimos a manera de marimbas, lo que combinando con luz natural o  artificial cálida, con acentos de componentes metálicos, pintados en color negro y cristales transparentes, mas todo el colorido y presentaciones de los libros, crean una atmósfera agradable para estar en el lugar. Una pequeña terraza exterior ubicada en la parte alta y al fondo del lugar, en proximidad con la zona arbolada posterior, permite a los fumadores estar en el lugar, disfrutando además de los servicios de cocina.Siempre serán bienvenidas las propuestas de distinta naturaleza, que propicien las mas diversas expresiones de promoción y difusión del arte,  la cultura y el despliegue de las mejores manifestaciones del espíritu. En este sentido me parece relevante la inauguración de una nueva Cafebrería en el sur de la Ciudad de México y todavía mas, por el hecho de complementar y formar parte del  Centro Cultural Helénico. Así las cosas el teatro llevará a los libros, los libros a la música, la música a la palabra, la palabra a la poesía, al cuento y a la historia y en medio de todo ello, lo mas importante, la posibilidad del encuentro cotidiano consigo mismo, con los amigos y con la familia.

 

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Ciudad, arquitectura y desarrollo de la ciencia

Gustavo López Padilla

Con la Revolución Industrial, que surge en Europa en la mitad del siglo XVIII y se consolida en el XIX, el desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, cambiaron de rumbo y con ello se inició lo que conocemos genéricamente como modernidad. Influirán de manera decisiva en lo anterior, la filosofía protestante surgida desde el Renacimiento, la Ilustración de mediados del siglo XVIII  y mas adelante el pensamiento positivista del siglo XIX. En paralelo y como consecuencia de lo anterior hay un importante crecimiento de la economía, que recibe un impulso determinante a partir del desarrollo de la ciencia, que tuvo que ver con diversos campos de investigación como la física, la química, la astronomía y las matemáticas entre otros, reflejándose directamente en lo que tiene que ver con el desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas. Las ciudades comenzaron a perfilar sus crecimientos, ordenamientos poblacionales y territoriales, a partir del nacimiento de nuevas zonas urbano industriales y en arquitectura, aparecerán nuevas tipologías de edificios que tienen que ver precisamente con fábricas, conjuntos de viviendas para obreros, almacenes, espacios para exposiciones, ventas de productos, estaciones de trenes, mas lugares para llevar a cabo la administración que resulta de este crecimiento económico. Aparecerán con ello nuevas alternativas de materiales y procedimientos constructivos, que quedan bien representados en obras como el Palacio de Cristal, construido en Londres por Joseph Paxton  en el año 1851 o por las diversas estaciones de trenes, en diferentes ciudades europeas.

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Palacio de Cristal de  Joseph Paxton

En estas obras se experimenta con  principios proyectuales como planta libre, flexible, reconfigurable, definida y delimitada por una estructura puntual a base de columnas metálicas y una piel de cristal, lo que se denominó como el criterio de piel y huesos, determinando así una nueva relación entre los espacios interiores y los exteriores. Lo anterior fue posible gracias a la producción industrial de los componentes estructurales y de fachada de esta arquitectura, aplicando principios de repetición, modulación y estandarización. Aparecen también ideas como transparencia, ligereza y el aprovechamiento de la luz natural.  Principios todos que aún hoy en día, acompañan una buena parte de la arquitectura que diseñamos y construimos. Es un hecho que en todas las épocas de la historia, el planteamiento y desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, estuvieron relacionadas con el momento particular del estado que guardaba la ciencia, pero a partir justamente  de la Revolución Industrial, las repercusiones se han manifestado con mayor intensidad, dada la variedad y velocidad con que se ha desarrollado la ciencia y sus aplicaciones urbanas y arquitectónicas. A lo largo del siglo XX y sobretodo en su segunda mitad, el desarrollo de la ciencia fue vertiginoso y hemos asistido a una transformación radical en lo que tiene que ver con la conceptualización y desarrollo, primero de proyectos y luego lo que tiene que ver con su ejecución, tanto en lo relacionado a las ciudades, como a las particularidades de las muchas maneras de entender y ejercer la arquitectura que se practican hoy en día.

Estación de trenes en Londres

Desde los finales del siglo XX, pero sobre todo en los inicios del siglo XXI, nos enfrentamos a una visión distinta, de todo aquello que hubiéramos entendido y practicado en los siglos precedentes. Cambios que tienen que ver con una manera diferente de entender la economía, la política, la sociología, la filosofía, la cultura en general y en donde la ciencia ha jugado y juega un papel preponderante. Hablamos de las repercusiones de lo que tiene que ver con lo que llamamos la nanotecnología, la infotecnología, la biotecnología, la Inteligencia Artificial y las consideraciones inminentes de carácter ambiental que repercuten en el conjunto del planeta.  Las ciudades y sus arquitecturas han comenzado a cambiar radicalmente de la mano de las consideraciones anteriores. La nanotecnología explorando y experimentando con el mundo de lo pequeño, lo diminuto, potenciando por mucho las capacidades de los materiales, descubriendo otras capacidades y nuevas posibilidades de uso y aplicación. A lo anterior se suma la aparición y descubrimiento de nuevos materiales o aleaciones de los existentes, que han abierto distintas y deslumbrantes  aplicaciones, en muy diversos campos como las comunicaciones y el diseño de objetos que se han mimetizado rápidamente con la vida cotidiana. En arquitectura por ejemplo, disponemos de nuevas calidades de concreto, con distintas, mas altas resistencias y que se pueden usar bajo diferentes condiciones que antes parecían imposibles. Las secciones de los componentes estructurales se han reducido notablemente y se han vuelto mas ligeras, moldeables y manejables. Otro tanto en el mismo sentido sucede con los metales, los cristales, las cerámicas y los plásticos, por mencionar tan solo algunos de los materiales más comunes. Por ejemplo, hoy podemos construir edificios hechos mayoritariamente con cristales, que cuentan con nuevas resistencias y que pueden adaptarse a condiciones climáticas, térmicas, lumínicas, de privacidad habitable, con calidades de presencia y texturas muy atractivas.

Tienda Apple en Nueva York

La infotecnología influida desde luego por la nanotecnología ha abierto posibilidades sorprendentes en las comunicaciones, en los flujos y posibilidades de uso de la  información, en donde las computadores y los teléfonos llamados inteligentes juegan un papel destacado. Las aplicaciones son muy diversas en muchos campos, pero limitándonos solo a los que tienen que ver con las ciudades y sus arquitecturas, inciden desde la manera de conceptualizar y entender la vida colectiva urbana y la privada en los espacios que resguardan la vida de los hombres, influyendo también en las metodologías proyectuales y desde luego en los procesos de construcción de las obras, tanto a nivel ciudad como a nivel privado. Los universos posibles en el campo del diseño se han vuelto casi infinitos, a partir de los sorprendentes programas computacionales, que pueden considerar geometrías simples y complejas, con múltiples variables en muy poco tiempo y en las cuales la realidad virtual nos permite proponer y comprender las propuestas proyectuales, como secuencias espaciales, muy vividas, que toman en cuenta las ciudades y las particularidades arquitectónicas de escalas, proporciones, ritmos, colores, texturas, calidades de luz a diferentes horas del día y en diferentes estaciones del año, calidades de materiales, pudiendo llegar a sofisticaciones de percepciones sonoras y de olor. Hablamos de la creatividad personal, apoyada en la sorprendente ciencia de la informática. En lo que tiene que ver con la construcción de los proyectos y ahora a muy diferentes escalas, es sorprendente la participación de las máquinas, los robots y las máquinas computadoras constructoras con aplicaciones 3d. La tecnología aplicada a la construcción ha modificado el empleo de la mano de obra y lo anterior será mas notable en la medida que se perfecciones, máquinas y robots. La ciencia aplicada al diseño y construcción, desde el diseño industrial, pasando por lo que tiene que ver con las ciudades y sus arquitecturas, ha abierto posibilidades sorprendentes, que hasta hace muy poco tiempo nos parecían casi impensables.

Viviendas flotantes en Amsterdam

La biotecnología ha impactado ya en la vida privada y social de nuestras comunidades, alterando las tradicionales formas de vida, que nos habían acompañado por muchos años. Desde lo que tiene que ver con las mejoras a la salud, a partir del uso de nuevas medicinas y técnicas médicas, referidas desde luego a la nanotecnología y la infotecnología, pasando por la prolongación de la vida por más años, las alteraciones genéticas que prometen hombres nuevos, hasta el punto de la posible inmortalidad, tal y como nos lo relata Yuval Noah Harari, en sus libros como Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI (1), sin dejar de lado los seres humanos que pueden ser una parte naturales y otra máquinas, lo que se conoce como los cyborgs. Con la aceptación de las diversidades sociales y estos avances en la biotecnología, se han alterado las estructuras sociales en todos los ámbitos, incluyendo el valor, presencia y significado del hombre en su individualidad, así como la tradicional familia de padres, hijos, tíos y abuelos, que hoy en día son tan solo una posibilidad entre muchas. Hoy las familias de parejas del mismo sexo o aquellas en donde la madre de una criatura, puede ser al mismo tiempo la madre de la mujer que no podía concebir y le pide a su progenitora un vientre sustituto, son una realidad. Y las ciudades y sus arquitecturas se han empezado a ajustar a esta nueva realidad, dando cabida en sus diseños a las nuevas estructuras sociales, a los hombres genéticamente modificados, a la realidad de los hombres máquinas y a las máquinas mismas que realizan actividades antes ejecutadas por seres humanos, ordenadas a partir de la inteligencia artificial, que se vislumbra con posibilidades insospechadas. Como parte de todo esto está también el considerar de manera significativa el equilibrio ambiental del planeta. La ciencia y la voluntad de los seres humanos tienen que avanzar hasta un punto en que se puedan restaurar las armonías respecto a la naturaleza, sobre todo en lo que tiene que ver con la producción de energía, la conservación de los suelos y entornos naturales, la limitación de residuos contaminantes y su aprovechamiento, entendiendo que los residuos y la basura en general, son un bien que hay que reciclar, porque al final del camino, nada tiene sentido si el la inconciencia destruimos la casa natural de todos en donde nos es permitida la vida y todas sus maravillosas posibilidades.

Ciudad de Copenhague

Desde luego estas ciudades y arquitecturas tecnológicas, del presente y el futuro, en donde las aplicaciones de la  ciencia están y estarán presentes, como parte de la diversidad deseable, convivirán con formas tradicionales de producir y habitar espacios colectivos y privados. Al final de cuentas, la ciencia aplicada al desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, valdrá realmente la pena y tendrá sentido, si desde los puntos de vista espacial, político, económico, social, cultural y filosófico, se traducen en bienestar para el conjunto de la sociedad, propiciando mejores condiciones de habitabilidad, reduciendo las desigualdades sociales, con un sentido democrático incluyente. En este sentido, aunque naturalmente habrá variaciones que se definirán en el tiempo, para la calidad habitable de las ciudades, valdrá la pena tener presentes, no solo el desarrollo de la ciencia, sino también  los estudios  sociológicos y urbanos de autores como el arquitecto y consultor en diseño urbano, el danés Jan Gehl (2), que plantea calidades del espacio urbano, en donde el centro de todo sea precisamente el ser humano, que debe contar con la mejor y mas variada disposición de espacios públicos, incluyendo calles, plazas y jardines caminables o para andar en bicicleta, sumando transporte público suficiente, sustentable y eficiente. Lo anterior queda bien representado, en las realidades de ciudades europeas de densidades medias, como Amsterdam o Copenhague.

Bibliografía.

(1) Homo Deus de Yuval Noah Harari

2016

21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari

2018

(2) Cities for people de Jan Gehl

2010

 

 

 

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Álvaro Díaz Escobedo – sensibilidad creativa

Gustavo López Padilla

Conocí a Álvaro Díaz Escobedo en 1972, año en el que comenzamos a trabajar en equipo, formando parte de Sánchez Arquitectos y Asociados. Fuimos compañeros en las mesas de trabajo de diseño por casi 25 años y a lo largo de ese tiempo, a partir de la platica continua, amena y el hacer cotidiano, se fue hilando poco a poco y enriqueciendo, un tejido de amistad que perdura hasta la actualidad. En los inicios de los años setenta, Álvaro vivía con su familia en el octavo piso del Basurto, aquél emblemático edificio del año 1945, diseñado por Francisco J. Serrano, representativo del movimiento moderno, en una interpretación orgánica y desde luego con expresiones formales Art Decó. En varias ocasiones tuve el privilegio de comer con él y su familia en su departamento, que contaba además con una magnífica vista directa al Parque México y así las cosas estar en aquél lugar amable, confortable, de buen diseño,  disfrutando de la buena comida, mejor charla y entrañable compañía, fue aquello desde luego uno de los placeres sabrosos de la vida.Rápidamente al trabajar con Álvaro, pude identificar que posee naturalmente una fina sensibilidad para el arte y el diseño, acompañada con una excelente y natural habilidad para representar dibujando sus propuestas creativas. Si pienso en el tiempo estas sensibilidades de Álvaro, me remiten a imágenes de espacios, objetos y muebles,  que podría bien relacionar con los trabajos de Charles Rennie Mackintosh (1868-1928) o con Frank Lloyd Wright (1867-1959) representantes del Art Nouveau en Escocia, formando parte de la Escuela de Glasgow por un lado y de la arquitectura orgánica norteamericana por el otro. La elegancia y el estilo en el vestir, asocia también a los tres personajes. El dibujo desarrollado como una actividad casi obsesiva, mezclando imágenes arquitectónicas con expresiones formales libres, en donde la geometría de muchas maneras está siempre presente, es una actividad que ha acompañado a Álvaro siempre. Recuerdo que por poco más de una década realizara sesiones semanales de esta actividad, ya viviendo en otro espléndido departamento, ubicado en la planta baja del edificio ubicado en ave. México 107, dando también vista al parque México.  A veces dibujo al desnudo con modelo presente incluida  y otras más especulaciones formales cercanas a la abstracción figurativa,  disfrutando siempre de unas buenas dosis de platicas amenas, matizadas con buena música, tequila, ron y tabaco.A partir de 1972 siendo estudiante y formando parte del movimiento del Autogobierno, me invitaron a dar clases en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y como complemento de esta actividad empecé a escribir algunas reflexiones críticas sobre la ciudad, la arquitectura mexicana, la internacional y algunos temas afines a lo anterior, como arte, filosofía o poesía. En el año 1989 estos textos de reflexiones comenzaron a aparecer publicados en el suplemento cultural El Búho del periódico Excélsior, que dirigía  René Avilés Fabila (1940-2016) y fue entonces que invité a Álvaro para que colaborara conmigo ilustrando esos textos, realizando lo anterior por un período ininterrumpido de casi diez años. En el año 1997 propuse en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, realizar una exposición de los trabajos que habíamos hecho para el Búho y lo anterior  se llevó a cabo con 46 láminas de buena calidad y formato, que reprodujeron los textos y los espléndidos dibujos de Álvaro, montados en el Museo Universitario de Ciencias y Artes, anexo a la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Más adelante en al año 2009, los textos aparecidos en Excélsior con sus dibujos respectivos, más algunos otros que aparecieron en la sección cultural del periódico El financiero que dirigía Víctor Roura, fueron publicados por la Editorial Designio, dirigida por Oscar Salinas y Ana María Losada, en el libro llamado Arquitectura Mexicana Contemporánea, Crítica y Reflexiones. En el año 2011 apareció otro libro llamado Nueva Arquitectura Mexicana, Tendencias entre siglos, de mi autoría, publicado por la misma editorial y volvieron a aparecer otros dibujos, de los realizados previamente para el Búho.En otro orden de cosas, por cuenta propia Álvaro ha realizado ilustraciones para otros libros de arte, como el llamado Travioles, Art Littérature Philosophie y ha participado en algunas exposiciones individuales. Sus trabajos de dibujo y pintura también, con una escala mesurada, han acompañado  obras arquitectónicas, recordando a la distancia el gran movimiento llamado Integración Plástica, que formó parte de la Arquitectura Mexicana Contemporánea, entre la segunda mitad de los años veinte y hasta entrados los sesenta del siglo pasado  y es así que algunos edificios del arquitecto Agustín Landa Vértiz (1951-2015) ubicados en la ciudad de Monterrey, en el Estado de Nuevo León, cuentan con dichas intervenciones.A partir de finales de los años noventa, Álvaro Díaz ha desarrollado su actividad profesional como arquitecto, haciendo excelente mancuerna con la Arq. Martha Carrera, su mujer, transitando sus vidas entre las ciudades de México y Zacatecas. A lo largo de todo este tiempo Álvaro no ha dejado de producir intensamente dibujos y pinturas con muy diversas técnicas, desarrollando esta actividad como lo hicieran algunos arquitectos  reconocidos como Lecorbusier (1887-1965) o Teodoro González de León, (1926-2016) entendiendo que arquitectura, dibujo y pintura se retroalimentan y complementan. A veces los trabajos plásticos teniendo vida y sentido propios, pudiendo ser figurativos o abstractos y otras más, en que parecen o son experimentos urbano-arquitectónicos. Visitar el taller de Álvaro y Martha en la ciudad de México, en la colonia Nápoles, es una experiencia fascinante, en la cual el ojo sensible se ve atraído por el despliegue de series de obras de Álvaro, de distinto tamaño y presentación, que experimentan con la geometría, las formas,  el color, la luz, las texturas y las mas diversas temáticas y técnicas de ejecución, que se plasman sobre distintos materiales, que pueden ir desde simples hojas de periódicos, papel de estraza, papel de china y pasando también por muchos otros de distintas texturas y calidades. El orden de estos trabajos es aleatorio, visceral y circunstancial, reflejando la personalidad del autor, pero dejando constancia sin duda de creatividad, sensibilidad y habilidades técnicas de realización.Más allá de las posibles valoraciones que se pueden emitir sobre el arte, en donde concuerdo plenamente con lo expresado por el escritor y dramaturgo ruso Antón Chejov (1860-1904) cuando dice: las obras de arte se dividen en dos categorías: -las que me gustan y las que no me gustan, no conozco otro criterio,- yo ahora celebro al amigo y al artista y espero que mas allá de su actividad como arquitecto, esta faceta del dibujo y la pintura de Álvaro Díaz Escobedo, encuentre pronto la oportunidad de quedar registrada en la historia, a través de algunas otras publicaciones en lo particular y exposiciones físicas de estos trabajos. Álvaro nació en la ciudad de México el 23 de febrero de 1951, recibiéndose de arquitecto en el año de 1976, en la Universidad Iberoamericana.

 

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La problemática del agua en la ciudad de México

Gustavo Lòpez Padilla

México Tenochtitlán surge como asentamiento humano urbano en el año 1321, en medio de  grandes lagos como:  Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco. Los aztecas pobladores de este asentamiento, desarrollaron un sistema interesante de superficies artificiales de tierra y canales, dando muestras de habilidades tecnológicas, hidráulicas, arquitectónicas  y urbanas, que todavía hoy en día nos siguen sorprendiendo y merecen amplios reconocimientos y estudios históricos. Estos mismos pobladores enfrentaron serios problemas de convivencia con el agua, ejecutando importantes obras de ingeniería para tratar de regular la separación del agua dulce de la salada y los embates del crecimiento de los niveles de las superficies hidráulicas. En ningún momento dados sus problemas y sus limitaciones tecnológicas, pensaron en secar las superficies de los grandes lagos. No será sino hasta la etapa de la colonia española, ya en el siglo XVI, que los españoles, habiendo urbanizado con criterios europeos la ciudad azteca, enfrentarán  también serios problemas de inundaciones y ellos sí, prefirieron dar inicio a la desecación de los grandes lagos, para tratar de controlar las inundaciones y al mismo tiempo, extender las superficies urbanizables. Con ello se inicia uno de los atropellos ambientales, mas brutales que se tengan registrados en el desarrollo de las ciudades contemporáneas.Esta costumbre de tratar de resolver los problemas del agua, secando, encauzando y entubando cuanto cuerpo de agua representara una dificultad, se convirtió en una tara que nos ha acompañado, desde la colonia, pasando por la independencia y llegando hasta los tiempos actuales. Las agresiones al medio ambiente natural en la cuenca de la hoy ciudad de México, no solo han contemplado el desecamiento de los cuerpos hidráulicos, sino que ha incluido la destrucción de enormes zonas boscosas, que se ha acompañado con el desarrollo urbano equivocado de la capital de la República Mexicana, que se ha extendido horizontalmente, con bajos índices de densidad construida, contra todas las lógicas de un desarrollo racional, eficiente, económico y ambientalmente armónico con la naturaleza. A medida que fue pasando el tiempo, la ciudad de México fue enfrentando una doble problemática en relación con el agua, dado el desordenado crecimiento urbano y poblacional, en la que por un lado, comenzó a escasear el agua potable, que existía naturalmente en el propio sitio y por otro lado se incrementó la necesidad de desalojar mayores cantidades de aguas residuales y de lluvia, dentro de una cuenca natural, provocando severas y constantes inundaciones. Se suma negativamente a lo anterior la contaminación de los cuerpos de agua que fueron quedando dentro de los límites de la ciudad. Lo que es realmente impresionante es la perseverancia irracional de nuestra sociedad y sus gobiernos representativos, en transitar por estos caminos agresivos de desarrollo urbano con la naturaleza, sabiendo que lo que se hacía contravenía toda lógica elemental. Nos convertimos en los grandes campeones de la estupidez, la depredación y el desarrollo urbano mas agresivo con respecto a la naturaleza.Así las cosas llegamos a la ciudad de México moderna, cosmopolita, queriendo ser como las destacadas ciudades europeas y siguiendo también algunos modelos urbanos desarrollados en Estados Unidos. Parecía sin embargo, que a principios de los años sesenta del siglo pasado, comenzaba a vislumbrarse un poco de cordura, con la propuesta de los ingenieros Nabor Carrillo y Gerardo Cruikshank, de restituir una pequeña parte de la zona lacustre, creando nuevos lagos en los terrenos baldíos de Texcoco, aprovechando el tratamiento de las grandes cantidades de aguas residuales provenientes de la propia ciudad. De aquellas propuestas surgió el llamado cuerpo de agua Nabor Carrillo, que cuenta con mil hectáreas de superficie, 30 millones de metros cúbicos de agua, inaugurado en el año 1982, que mejoró notablemente, desde aquellos años, desde el punto de vista ambiental, el conjunto de la zona metropolitana de la ciudad de México, donde actualmente vivimos poco mas de veinte millones de personas. Desafortunadamente esta política de restitución hidráulica ambiental, que mostraba un futuro promisorio, quedó abandonada, no se continuó y hoy esta incluso está amenazada la existencia del propio Lago Nabor Carrillo. En la actualidad se abastece la ciudad, en un 30 %  con agua proveniente del sistema Cutzamala y el restante 70 % se suministra de pozos que extraen agua del subsuelo de la misma ciudad. Se suministran en total 35 m3 por seg, lo que equivale a 3,024,000 m3 por día. En otro sentido las aguas residuales se desalojan a razón de 44 m3 por seg., lo que equivale a unos 3,861,660 m3 por día. Estas aguas residuales se desalojan mediante emisores profundos, que hoy en día afortunadamente, llevan una buena parte de las mismas a la planta de tratamiento ubicada en Atotonilco, en el Estado de Hidalgo, aprovechando ahora estas aguas residuales, para regar campos de cultivo en esa misma zona geográfica. Vale la pena recordar, que para regar las zonas cultivo, se utilizan todavía, las mayores cantidades de agua potable, en distintas regiones de la República Mexicana, debiendo cambiar este criterio, utilizando para los cultivos, preferentemente aguas debidamente tratadas.En este orden de cosas, se ha planteado a lo largo de los últimos años, que esta condición hidráulica de la ciudad de México, con los datos mencionados líneas arriba, muestra una condición limitada, lo que puede llevar en breve por un lado, a no contar con agua potable suficiente y en otro sentido a no disponer de la capacidad para desalojar y aprovechar las aguas residuales correspondientes, generándose además graves inundaciones en la ciudad. Las fuentes de abastecimiento de agua tanto la del Cutzamala, como la extracción de pozos, muestran signos de agotamiento. Los pozos de extracción de agua, cada vez tienen muchas mayores longitudes de profundidad, complicando y encareciendo su operación. Adicionalmente el extraer agua del subsuelo, sin restituir inyectando cantidades semejantes del vital líquido, ha provocado constantes hundimientos del subsuelo, con graves consecuencias para las edificaciones levantadas en el territorio de la capital de la Republica, así como para la propia infraestructura de tuberías con las que cuenta la ciudad. Se tiene registrado que se pierde el 40 % del agua potable que se dispone en la ciudad, en fugas en la red de suministro. Y en lo que respecta a los drenajes son constantes también las fugas y afectaciones a las calles y construcciones de la propia ciudad. Frecuentemente aparecen fisuras y socavones, constituyendo un peligro latente e inesperado para gentes y construcciones.Con este panorama es urgente y necesario replantear el manejo del agua, tanto la potable, como la de lluvia y la de los drenajes, para la ciudad de México. En lo que respecta al agua potable es necesario racionalizar y optimizar los consumos diarios por persona, que son desiguales en el territorio de la ciudad, tratando de reducir de un consumo que se ubica en los 300 m 3 por persona al día, para llegar a unos 150 o 200 m3 por persona, como sucede en muchas ciudades en el mundo. Utilizar además agua potable, fundamentalmente para consumo humano y las otras actividades que giran alrededor de la vida urbana, resolverlas con distintos grados de tratamiento de aguas residuales. Se debe plantear además reciclar  el mayor porcentaje de aguas residuales, tratando de llegar al punto de que de origen se suministre agua potable y una vez convertida en aguas residuales, se le trate hasta el punto de volverla nuevamente potable, para instaurar así un ciclo cerrado del uso del agua, restituyendo o suministrando nueva agua potable, solo la que se pierda por las tuberías o por evaporación. Se plantea dentro de esto tratar las aguas de lluvia e incorporarlas en la medida de lo posible a este ciclo cerrado del uso del agua, pasando de lo potable, a residuales y nuevamente a potable, utilizando constantemente la misma agua. Lo anterior lo permite la tecnología actual y más aún que los procesos de tratamiento, con los avances de la tecnología actuales, cada vez son mas económicos. Además siempre lo mas caro es no contar con agua potable, razonablemente suficiente. Dentro de todo esto, se debe además  limitar el crecimiento de la mancha urbana, racionalizando la instrumentación de densidades medias de construcción, preferentemente, combinando lo anterior con zonas puntuales de mayores densidades. Desde luego tratando de evitar el crecimiento horizontal, con base en densidades bajas de edificación.Adicionalmente, para lograr lo anterior es absolutamente necesario, permitir y propiciar nuevas zonas de recarga acuífera, mediante  la inyección de agua al subsuelo, a través de la creación de nuevas zonas verdes y lacustres, que pueden ser grandes áreas de origen o la creación de muchos puntos de recarga, a manera de acupuntura urbana, a lo largo y ancho del territorio de la ciudad. Se ha planteado por ejemplo, como una alternativa viable, una gran zona de rescate hidráulico, al aumentar la zona lacustre en el territorio de los baldíos de Texcoco. En otro sentido se pueden crear nuevos espacios verdes, como el Parque Tezozómoc, que cuenta con 28 hectáreas, ubicado en Atzcapotzalco, para lo cual si es necesario se pueden derribar zonas construidas en las distintas alcaldías de la ciudad, aumentando sus densidades construidas, para propiciar el que aparezcan nuevas edificaciones y zonas verdes, con cuerpos de agua alimentados con agua tratada y que las superficies verdes, permitan la mayor cantidad de recarga acuífera, en todo el territorio de la ciudad, aumentando las capacidades de  agua en los mantos freáticos, siendo necesario disminuir de extracción del agua del subsuelo, para controlar el hundimiento del suelo en toda la ciudad, que como ya se ha comentado, genera muchos problemas a la edificaciones existentes y futuras y a la infraestructura de la misma ciudad. Sería interesante y necesario, contar con diez parques al menos, distribuidos en el territorio de la ciudad, semejantes al Tezozómoc.Es una realidad que conocemos claramente el creciente problema del agua al que nos enfrentamos en la ciudad de México y sabemos como resolverlo. Existe la tecnología suficiente para resolver nuestras necesidades. Dicha tecnología avanza a nuestro favor, mejorando sus posibilidades de aplicación, así como volviendo mas razonables sus costos de operación. Se necesita para lograr lo anterior, antes que nada voluntad política, eliminar la ineficiencia, la corrupción y aplicar el sentido común en beneficio de todos, por parte  de la sociedad en su conjunto, trabajando en equipo con nuestros representantes gubernamentales y los expertos conocedores en el tema.

 

 

 

 

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