Pensar las ciudades modernas a partir de Lynch, Jacobs y Gehl

Gustavo López Padilla

Es constante en nuestros días, que diferentes medios de comunicación, como  televisión, radio, prensa escrita, libros, revistas y muchas páginas en internet, den cuenta de las preocupaciones, estudios y propuestas, que tienen que ver con la calidad habitable de las ciudades modernas. Desde diferentes perspectivas, en las distintas universidades ubicadas en los cinco continentes, se habla y reflexiona también constantemente, sobre las realidades materiales y sociales de las ciudades, sobre sus vertiginosas transformaciones, que tienen que ver con la aparición constante de nuevas obras arquitectónicas y urbanas, que impactan, transforman y condicionan la vida cotidiana de  millones de gentes que viven hoy en esas ciudades. Dentro de estas reflexiones en el mundo, es notable que aparezcan continuamente  menciones a  tres estudiosos que han sido ampliamente reconocidos, a partir de los resultados de sus trabajos de investigación y diseño, volviéndose referencias importantes para imaginar el presente y futuro de las ciudades. Hablamos de Kevin Andrew Lynch, ingeniero, urbanista y escritor estadounidense (1918-1984), Jane Jacobs, divulgadora científica, teórica del urbanismo y activista sociopolítica canadiense, nacida en Estados Unidos (1916-2006) y Jan Gehl, arquitecto danés y consultor de diseño urbano, nacido en el año de 1936. Estos tres pensadores de las ciudades modernas, se acercaron al estudio de las mismas, desde distintos y complementarios puntos de vista, existiendo entre ellos influencias y vasos comunicantes intelectuales, en el planteamiento y resultados de sus trabajos. En primera instancia Kevin Lynch, con un importante equipo de trabajo, desarrolló y valoró sistemáticamente un conjunto de experiencias, relacionadas con como la gente común percibe las realidades materiales habitables de los espacios urbanos, a partir de sus recorridos cotidianos. Las ciudades de Boston, Jersey City y Los Ángeles, fueron los escenarios principales de sus estudios. Estos últimos, quedaron debidamente registrados en su libro La imagen de la ciudad, editado inicialmente en el año de 1960 por MIT Press., convirtiéndose rápidamente esta edición en referencia fundamental para los estudiosos de las ciudades contemporáneas. Indudablemente para Kevin Lynch lo más importante para sus estudios, tiene que ver con la vida, con la sensibilidad de la gente, con la valoración de sus capacidades perceptivas para relacionarse con los espacios urbanos con los cuales tiene contacto frecuentemente. Se trata  de saber como la gente va reconociendo intelectualmente las imágenes de los lugares que habita y recorre y como va identificando las estructuras urbanas que les dan sentido y materialidad,  permitiendo con ello ubicarse, orientar sus recorridos, cargarlos de significados e ir construyendo un sentido de pertenencia en relación a estos lugares. Lynch reconoce que las ciudades por su propia naturaleza son cambiantes y con ello sus valoraciones también lo son y así las cosas, puntualiza que en relación con las ideas que se pueden tener de las ciudades, siempre se pronuncia una primera palabra  y no la última. Identifica como parte sustancial de las estructuras de las ciudades cinco componentes, que denomina sendas, bordes, barrios, nodos y mojones y a partir de ellos valora sus lugares de estudio, convirtiéndolos además en parte esencial de las herramientas de diseño, que le permiten realizar nuevas propuestas urbanas.

Jane Jacobs, sin contar con estudios especializados en arquitectura o urbanismo, a partir de una fina y aguda capacidad de observación natural, mostró particular interés por lo que sucedía en su entorno urbano, centrando sus estudios en el comportamiento cotidiano de la gente, en relación con los lugares urbanos donde habita, escalando sus observaciones desde los ámbitos de la calle, pasando por el ámbito de las manzanas, los barrios y hasta llegar a las dimensiones de los distritos que constituyen la geografía política de las ciudades. En buena medida la ciudad de Nueva York, donde vivió mucho tiempo, fue el escenario principal de sus reflexiones. Lo anterior quedó registrado en un texto denominado Muerte y vida de las grandes ciudades, publicado en el año de 1961, que pronto se convertiría en obra teórica fundamental, para los estudiosos de las ciudades contemporáneas. A Jacobs le interesó en particular la vitalidad de las ciudades, comenzando por el ámbito de las calles, partiendo incluso de observaciones de la calle misma donde ella vivía, identificando el comportamiento usual y cotidiano de sus vecinos. Esta vitalidad que considera indispensable, la asocia con la diversidad de usos del suelo posibles y complementarios que se pueden alojar en las calles, resultando con ello, la deseable y necesaria convivencia de diferentes grupos sociales y socioeconómicos, que al intercambiar sus experiencias de vida, posibilitan el progreso y el buen desarrollo social. Para que lo anterior fuera realidad, identifica la necesidad de contar además con una densidad media construida, que podría fluctuar entre los 400 habitantes por hectárea y perfiles de calles de entre 4 a 7 niveles edificados. Ella nos habla  en particular de unas calles definidas perfectamente por los paramentos de los edificios que las limitan, lotificaciones angostas, contando con múltiples entradas a los mismos, comercios diversos en planta baja y de ser posible con algunos pequeños jardines cercanos a las entradas. En este entorno se desarrolla el espectáculo de las calles, que a lo largo del día propicia muestras de vida de diferentes personajes que habitan y recorren estas calles, estos barrios, que pueden ser los que viven ahí mismo o los que pasan incidentalmente por el lugar.

Le preocupan la convivencia, el intercambio de experiencias de vida, pero también, con la permanencia de la gente en las calles, a partir de las múltiples miradas de los vecinos que viven en el sitio, la seguridad del vecindario. Es interesante que en todo lo anterior, para ella son  importantes los niños, que pueden jugar en las banquetas o en los arroyos de las calles y todas las actividades de la familia asociadas alrededor de lo anterior. Ella reconoce que unas calles y barrios vitales, pueden mostrar un rostro urbano amable, vivible, que se puede mantener y renovar, propiciando mejores condiciones de habitabilidad para todos. Sus estudios y observaciones urbanas se contraponen frontalmente a las propuestas de zonificación de los maestros del movimiento moderno, comenzando por sus diferencias con el mismo Lecorbusier y sus proyectos urbanos, como el de la Ciudad contemporánea de 1922 o el  Plan Voisín de 1925, para la ciudad de París. Ella identifica que esta manera de entender el urbanismo y la vida en las ciudades, con edificios aislados, jardines entre ellos y usos muy específicos del suelo, sin mezclas, privilegiando el uso del automóvil, con vías rápidas para el efecto, es esquemático y pobre, limitando las experiencias de vida y posibilitando un pronto deterioro de los conjuntos urbanos construidos con  base en estos principios del llamado racionalismo. Para ella la realidad de la mayoría de las ciudades en el mundo, que muestran una vida compleja, rica e intensa, está mas allá de las ideas rudimentarias y esquemáticas del movimiento moderno. Sin ser necesariamente urbanista, Jacobs aventura algunas consideraciones generales, conceptuales, que deberían contemplar los diseños urbanos, ya sean nuevos o de rehabilitación, para ser tomados en cuenta, en el cómo deberían ser las calles, las extensiones de recorrido en las mismas, los tamaños de las manzanas y sus mezclas de usos, tomando en cuenta todo esto al visualizar al ámbito de los barrios y por ende al de las ciudades en su conjunto. Todo lo anterior tomando en cuenta precisamente a la gente,  sus comportamientos cotidianos, como referencia fundamental para hacer propuestas concretas de diseño. Es importante reconocer que Jacobs conoció los trabajos realizados por Kevin Lynch y de alguna manera los tomó en cuenta para sus propias investigaciones.

Jan Gehl, reconoce de antemano que tiene una clara influencia de los estudios realizados por Jane Jacobs y también en relación a lo que hizo Kevin Lynch, con la particularidad de que Gehl, ha tenido diferentes e importantes oportunidades, no solo de realizar trabajos de investigación, sino que ha puesto en práctica proyectos concretos, en diferentes ciudades del mundo, incluyendo por supuesto a la misma Copenhagen, lo que podría representar la suma del conjunto de las reflexiones y experiencias de los tres personajes que ahora nos convocan. Los estudios realizados por este arquitecto y urbanista danés, han quedado debidamente registrados en distintos libros que ha publicado, destacando el editado en el año de 1971 con el título de La humanización del espacio urbano, la vida social entre los edificios. Tiene en común con Jacobs y Lynch, en basar sus reflexiones con base en la observación del comportamiento directo de la gente, en sus actividades cotidianas. Tiene en común también con Jacobs, el hecho de contraponer sus propuestas a las del movimiento moderno, que privilegiaba la zonificación y la presencia dominante de los automóviles. Se trata para Gehl, de volver a poner en el centro de sus atenciones a la gente, la gente que recorre las ciudades a pié, en bicicleta o en transporte publico, que vive rica e intensamente las calles, las plazas o los jardines, con la idea fundamental de privilegiar la vida en los espacios públicos, entendidos como una extensión fundamental de la vida privada de la casa. Al ser arquitecto y urbanista practicante, Gehl realiza reflexiones teóricas, pero con la finalidad concreta de ponerlas en práctica en proyectos reales, en donde sobretodo se trata de contar y diversificar los espacios públicos, que cuenten con  buenos diseños, entendiendo que de la calidad de diseño y habitabilidad de los espacios colectivos, dependen en gran medida las conductas de quienes habitan en las ciudades.

A Gehl le atraen en particular las calidades habitables de las ciudades medievales europeas, en las cuales reconoce que las cualidades de sus calles, las construcciones mismas de los edificios que las componen, su escala y materialidad, comportan ambientes urbanos que generan tranquilidad y gozo, propiciando una intensa vida colectiva, lejos de los automóviles, la agitación y estrés que acompañan a algunas ciudades modernas, sobretodo en la interpretación de las ciudades estadounidenses. Le interesan las ciudades de densidades medias, de escalas amables, de extensiones caminables o recorribles en bicicleta o fácilmente en transporte público. Admite sin embargo que podrían haber calles con autos, de manera limitada y controlada, pero sabiamente combinadas con las posibilidades espaciales, para que la gente las pueda recorrer también a pié. Al igual que Jacobs estudia el ámbito de las calles, las plazas y jardines, sus posibilidades de estar en ellas, de recorrerlas, de estar momentos simplemente a pié platicando con vecinos o posibles transeúntes ocasionales o estar sentado en ellas, contemplando el transcurso de las vida y la calidad de los espacios que miran. Pone en juego los estudios que tienen que ver con los sentidos de las gentes, en cuanto a su percepción de los ambientes urbanos, como el oído, la vista, el olfato y hasta el mismo tacto, para sensibilizarse con las texturas que definen estos lugares. Se trata para Gehl, de lograr ciudades o territorios de ciudades,  compactos, que puedan ser caminables, tratando de propiciar una intensa, rica y variada vida colectiva. Vale la pena insistir que Gehl no es tan solo un estudioso teórico de las ciudades, sino que es al mismo tiempo un diseñador practicante de sus ideas, que han quedado plasmadas en diferentes ciudades del mundo. Las imágenes de las calidades habitables de sus diseños, se han convertido en rutas posibles, para ser reinterpretadas en otras ciudades.

Existe un interesante documento, realizado en la Universidad Politécnica de Valencia, en su Escuela Superior de Arquitectura, por parte de Gustavo Vicentini Harboe, con tutoría de Javier Pérez Igualada, que es el resultado de un curso impartido entre 2018 y 2019, en donde desarrollaron un estudio comparativo, entre los libros de Jacobs y Gehl, los que se mencionan en estas reflexiones, con alusiones por supuesto a Lynch, que resulta importante consultar. El título del estudio que se puede consultar en internet es Vida urbana y ciudades para la gente, un análisis comparativo de Jane Jacobs y Jan Gehl en sus textos. Así las cosas, para los interesados en el estudio y diseño de las ciudades contemporáneas, resulta necesario acercarse a las obras teóricas y prácticas de estos tres investigadores, con la idea no necesariamente de repetir a pié de la letra los resultados de sus estudios, sino para tomarlos en cuenta y reinterpretar lo necesario de ellos, incorporando por supuesto ideas propias, que resultan de las propias realidades y necesidades de nuestras ciudades. Es alentador y motivante el hecho, de que el común denominador de estos pensadores a los que hemos hecho referencia en las presentes reflexiones, tienen como eje y sustancia de sus trabajos a la gente, sus necesidades y sus realidades concretas. Se trata de visualizar el presente y futuro de las ciudades con un sentido humanista, dejando atrás en buena medida las conceptualizaciones de las ciudades que se estructuraron a partir de la presencia y movilidad de los automóviles. Las propuestas teóricas de Lynch, Jacobs y Gehl, se han convertido en reflexiones sugerentes, que reinterpretadas, pueden traducirse materialmente en buenos diseños urbanos de espacios públicos, insistiendo en la premisa, que de la calidad y variedad de los espacios urbanos públicos, con los que cuentan las ciudades, se generan calidades de vida y conductas en la gente, que pueden alentar la expresión de sus mejores capacidades sociales, creativas e intelectuales.

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Actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

Gustavo López Padilla

De inicio, quiero recordar de nueva cuenta al gran poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura en el año 1990, cuando nos comenta: La edad moderna ve en la crítica a la madre del cambio. Si bien lo anterior es cierto, tenemos que reflexionarlo con mas detenimiento, porque lo anterior tiene que ver no solo con la modernidad, sino con la idea y realidades que han acompañado al ser humano desde el origen de los tiempos. La vida por su propia naturaleza es cambio permanente y la crítica en el sentido amplio del término, como ejercicio intelectual, como uno de los rasgos distintivos que nos hace ser precisamente seres humanos, nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. La valoración del conjunto de las experiencias vividas, su crítica, es uno de los puntos de apoyo, de los motores esenciales que nos han llevado a experimentar el universo de posibilidades que nos ofrece la vida y que nos ha permitido al mismo tiempo ser diversos. Al paso del tiempo, el hombre ha creado distintas culturas y como parte de lo anterior ciudades y sus arquitecturas, correspondiendo desde luego, para cada tiempo y lugar,  con interpretaciones particulares en la manera de entender la filosofía,  la sociología,  la política,  la economía y todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura. La crítica al conjunto de ideas, valores y visiones de la vida, que ha acompañado a cada período histórico, mas las particulares valoraciones de la propia experiencia proyectual y constructiva de las ciudades y sus arquitecturas, han permitido que en conjunto todo evolucione por diversos caminos.Entendiendo la arquitectura como la expresión construida de los valores de la vida, las ciudades y sus  arquitecturas terminan por representar significados estéticos, tecnológicos, sociales, políticos, económicos, culturales y por ende requieren ser sometidas al ejercicio de la crítica, para comprenderlas, valorarlas y visualizar sus posibilidades de evolución en el futuro. En relación al entendimiento de la misma crítica, vale la pena recordar algunas reflexiones del historiador, crítico y arquitecto español Josep María Montaner, quién nos comenta que la actividad del crítico se dirige a comprender las obras, para tratar de explicar su contenido. Nos dice además, que todo ensayo crítico debe intentar hilvanar razonamientos y comparaciones inéditas, entrecruzando referencias a diversos campos de la cultura, como pintura, escultura, literatura, poesía, música, antropología, religión y ciencia, precisando que el ensayo debe ser abierto en su estructura, de forma provisional, revocable y perfeccionable; nos dice que un ensayo crítico es una prueba, una tentativa, un acercamiento, que todo ensayo sugiere, apunta, esboza, enmarca, propone y sigue diciendo que los ensayos,  tienen la intensión de abrir discursos mas que ofrecer resultados cerrados, tratando de incitar a las búsquedas mas que a las soluciones. Finalmente debemos entender con lo anterior que no se pretende con el ejercicio de la crítica emitir juicios universales, verdades absolutas, se trata tan solo del punto de vista de un autor, para un tiempo y una circunstancia determinada y por necesidad surgen y se deben  aceptar,  diferentes puntos de vista, otras consideraciones de valor.   Refiriéndonos a nuestra realidad, debemos tener muy claro que la arquitectura mexicana se incorporó a la modernidad a partir del ejercicio de la crítica, valorando en los años veinte, del pasado siglo XX, el conjunto de nuestra cambiante realidad política, social, económica y cultural, visualizando como parte de lo anterior, las posibilidades de futuro para aquellos tiempos, el cómo deberían ser nuestras ciudades y nuestras arquitecturas. Es importante puntualizar que en buena medida este ejercicio de crítica, lo realizaron un puñado de jóvenes entusiastas y visionarios, que poco más tarde se convertirían en los maestros del movimiento moderno en nuestro país. Los resultados de aquella experiencia, quedaron registrados en los textos de Las platicas del año 33, que se realizaron en él Colegio y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, quedando identificadas en general tres posturas, como alternativas posibles para lo que ellos imaginaban como el futuro de las ciudades mexicanas y sus arquitecturas: Primero los que proponían que las maneras de entender y realizar proyectos, se mantuvieran como se habían realizado a lo largo del período porfirista, con una visión clásica e historicista, privilegiando los criterios estéticos. En un segundo grupo, se propusieron las posibilidades asociadas a la revaloración contemporánea de nuestras arquitecturas patrimoniales, llámense prehispánicas y coloniales, con la intensión de impulsar posturas de carácter nacionalista. Y un tercer grupo, impulsado mayoritariamente por los combativos jóvenes de aquellos tiempos, propusieron tomar en cuenta las ideas y arquitecturas, que se experimentaban por aquellos años en Europa y que constituían el llamado movimiento moderno, racionalista o funcionalista, que había quedado bien representado por las experiencias de la Bauhaus. Hubo también quienes plantearon las posibles combinaciones, entre reinterpretaciones nacionalistas, con criterios de arquitectura funcionalista. Entre las participaciones en las platicas del 33 me parece destacable la del arquitecto Manuel Amábilis y desde luego la intervención radical, social y políticamente  comprometida de Juan O´Gorman, apoyando el diseñar y construir una arquitectura funcionalista radical, basada puntualmente en la práctica de la técnica, tratando de lograr lo máximo construido con los mínimos costos, realizando proyectos memorables, ampliamente conocidos.Un poco mas tarde, en el año de 1952, Alberto T. Arai publicó el excelente texto Caminos para una arquitectura mexicana, que me parece inteligente, profundo y visionario. Arai que fue filósofo, periodista y arquitecto, realizador de los extraordinario frontones de la zona deportiva del proyecto de Ciudad Universitaria, planteó en su texto, las posibilidades de reinterpretar las arquitecturas tradicionales de nuestro país, con una visón moderna, funcionalista. Propuso incluso como una posibilidad, el retomar en general lo mejor de la cultura nacional, mezclando lo anterior con la practicidad, racionalidad y visión económica de la cultura reformista de los Estados Unidos, tratando que generar una arquitectura continental, que en un momento determinado, tomara también en cuenta las  posibilidades de las otras arquitecturas latinoamericanas. El conjunto de los textos críticos de aquellos años, que incluyen desde luego, entre otros, los trabajos de José Villagrán, se tradujeron en buena medida en las realidades proyectuales de nuestras ciudades y sus arquitecturas, desde mediados de los años veinte hasta la segunda mitad de los años sesenta.Desde aquellos años a la fecha, pareciera que no, pero si existen una buena cantidad de experiencias críticas, que están desperdigadas por aquí y por allá, entre libros, revistas y artículos de periódicos, algunas de ellas de excelente manufactura y profundidad de ideas, que están esperando que alguno de nosotros las rescate, ordene y evalúe, para identificar en su conjunto, las posibles contribuciones de la arquitectura mexicana a la critica en general. Entre estos trabajos me parecen importantes los realizados por autores como Rafael López Rangel, Manuel Larrosa, Humberto Ricalde, Enrique de Anda, Víctor Jiménez, Alejandro Hernández y particularmente los realizados por Carlos González lobo, en sus textos Hacia una teoría del proyecto arquitectónico, mismos que acompañan su comprometida obra construida y desde luego  hay que tener presentes los entrañables, agudos, inteligentes y visionarios textos de Fernando González Gortázar, sobre todo los contenidos en su libro que realizara con motivo de su participación en la  Cátedra Extraordinaria Federico Mariscal, en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y que los reuniera bajo el título de Arquitectura, pensamiento y creación, libro editado por el FCE y la propia Facultad de Arquitectura. En este conjunto de autores, podemos reconocer desde posturas historicistas, pasando por analistas de las composiciones proyectuales, hasta aquellos que someten las obras a valoraciones filosóficas, sociales y políticas.Han pasado cien años de aquellas experiencias críticas de los otrora jóvenes Ó Gorman, Villagrán, Legarreta y Carlos obregón Santacilia entre otros y así las cosas para otra realidad, para la actual, la del 2019, se necesita urgentemente de otro puñado de jóvenes arquitectos que imaginen como quieren el futuro del mundo, de nuestro país, el de nuestras ciudades y sus arquitecturas. Una realidad calificada hoy en día por la crisis mundial profunda de los sistemas políticos, económicos y sociales, una crisis que incluye el conjunto de valores que le dan sentido a la convivencia humana. Pero hay que tener presente, que por lo general los tiempos de crisis, al igual que en 1920, se vuelven valiosas oportunidades de creación y evolución.  Hablamos de una realidad actual calificada por los grandes desequilibrios entre los que mas tienen y millones que viven en la pobreza, una realidad calificada por un desarrollo científico y tecnológico que resulta, en relación con las realidades sociales, contradictoriamente avanzado, en el que ya están presentes la inteligencia artificial, la biotecnología y los avances extraordinarios y aterradores en materia de genética. A lo anterior se suman la presencia de los grandes medios de comunicación, que nos comunican y aíslan, el desarrollo de la nanotecnología y las aplicaciones de máquinas 3d, que ya están transformando los medios de producción, incluyendo el diseño y construcción de obras arquitectónicas y urbanas. Mas que nunca, como en ningún tiempo de la historia, pensar con detenimiento que queremos, como lo queremos, donde lo queremos, es importante plantearlo para ser actores y constructores de nuestras realidades urbanas y arquitectónicas. Y son precisamente los jóvenes, los que cuentan con una diferente mentalidad asociada a esta vertiginosa realidad que vivimos, quienes tienen el reto, la mejor oportunidad y visión para elaborar las ideas que le den sentido a todo esto.                                      En el ejercicio de la crítica para imaginar y plantear estas nuevas visiones, se debe volver a insistir, en que el centro de todo lo anterior debe ser precisamente el ser humano, sus circunstancias y la reconciliación del desarrollo con la naturaleza, en buena medida como nos lo han hecho saber pensadores como Jane Jacobs, Jan Gehl o Fernando González Gortázar. Tenemos claro que el ejercicio de la crítica se puede hacer mediante la selección histórica, la palabra reflexiva  o a través de las realidades construidas de obras, que pueden contener en la esencia de sus ideas compositivas, formales, vivenciales y sus materialidades un carácter crítico y propositivo. Se entiende, desde luego, que la crítica la pueden hacer los arquitectos y los urbanistas, pero también la sociedad en general, que desde hace muchos años ha tenido una participación muy activa, incidiendo en los ámbitos construidos de nuestras ciudades. Todos somos corresponsables. Así las cosas esperamos propuestas criticas novedosas, imaginativas, para vislumbrar nuestro futuro; desde luego las tenemos que elaborar todos nosotros, pero especialmente los jóvenes que tienen en sus manos el futuro y mas todavía los jóvenes que tienen la oportunidad de asistir a las aulas de las universidades y acercarse por este medio al conocimiento. Hasta el día de hoy, estos jóvenes mexicanos, no han terminado de subirse el escenario de la historia, no los hemos identificado plenamente todavía, pero sabemos por algunas de sus obras, que por ahí andan rondando, tenemos confianza en que muy pronto  construirán su propia historia, la compartirán con nosotros y esperamos desde luego, con su participación, un mundo y un México mejor.               Habrá que concluir entonces que la crítica, en el sentido más amplio e incluyente posible, es absolutamente indispensable, que debe estar presente, muy presente, de muy diversas maneras, entre los arquitectos y urbanistas y de manera importante en el conjunto de toda la sociedad.

Nota: Texto leído como parte del Conversatorio realizado en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, el día 5 de septiembre del año 2019, con el tema: La actualidad de la crítica en la Arquitectura Mexicana Contemporánea.

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Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar

Gustavo López Padilla

Construir no es lo mismo que hacer arquitectura. Esta es una de las ideas centrales que se plantearon  en la polémica de los inicios del desarrollo de la arquitectura mexicana contemporánea, durante los años treinta del pasado siglo XX. En este sentido, uno de los que mejor representa lo anterior es Juan O´Gorman, que escribió varios ensayos sobre el tema, distinguiendo por un lado, lo que él llamaba la construcción técnica, que resultaba de la aplicación radical proyectual y constructiva, de las necesidades de los usuarios, buscando la ¨máxima eficiencia con el mínimo gasto,¨ dejando conscientemente de lado, cualquier consideración de carácter estética. En otro orden de cosas, el mismo O´Gorman, sin dejar del todo de lado las consideraciones de carácter funcional, reconocía que había otras posibilidades de realizar proyectos, en donde si se tomaban en cuenta preocupaciones relacionadas con lo bello y además valores formales relacionados con un sentido simbólico y a esto se le podía identificar como arquitectura.

Vale la pena reconocer que existen proyectos, que por su propia naturaleza de requerimientos, inducen a considerar justamente desde su inicio valores de carácter simbólico, que si terminan siendo bien resueltos, pueden ser aquellos que ocupan la atención de legos y conocedores. En este último sentido, me referiré al Memorial de la Heroica Escuela Naval Militar, realizado por Picciotto Arquitectos, que en esta oportunidad está representado por José Picciotto, Abraham Picciotto, Enrique Anaya y Gabriela Rivera, proyecto ubicado en Antón Lizardo, Veracruz, terminado en el año 2017, contando con una superficie construida de 2154.00 m2. Se trata de un edificio que debe resguardar memorias, objetos y símbolos representativos de la institución militar, de tal suerte dispuestos y protegidos en espacios, para que lo anterior sea conocido por el público en general. Partiendo de las premisas anteriores, los diseñadores plantearon desarrollar un proyecto que metafóricamente aludiera a las atmósferas y condiciones propias de una embarcación, al mismo tiempo de recordar a la distancia, los faros que orientan los rumbos de los marinos en sus travesías y llegadas a los puertos.
El proyecto  resuelto a partir de formas geométricas simples, regulares, tendiendo a la abstracción, lo podemos asociar con el movimiento minimalista, que plantea hacer lo más con menos, eliminando todo lo superfluo y decorativo, buscando alcanzar  serenidad a la hora de recorrer y estar en esta arquitectura. Un volumen claro, fundamentalmente cerrado sobre sí mismo, en torno a un pequeño patio central descubierto, con aberturas controladas, está anclado sobre una plataforma natural, definida por taludes verdes. Por el lado más largo del volumen dominante del edificio, atravesando el talud mencionado en su parte media, se propicia una calle baja interior  que conduce al acceso del Memorial. Formando parte del mismo talud, se ubica la zona de servicios generales del edificio. Sobre el basamento se despliega propiamente el Memorial,  que cuenta con una zona central vestibular y de servicios  y a ambos lados de lo anterior se despliegan propiamente los espacios que muestran el contendido del mismo, partiendo del criterio de lograr plantas libres, de tal suerte que la flexibilidad resultante permita reconfigurar las exposiciones que se ofrecen en el lugar. En uno de los costados se cuenta con un espejo de agua, descubierto, como extensión del espacio interior, que ambienta y refresca psicológicamente el sitio,  recordando además  la proximidad y la condición marina que da sentido al edificio.Las aberturas necesarias se regulan estratégicamente, procurando sobretodo lugares cerrados para el mejor desempeño de las actividades de exposición, controlando  las vistas hacia el paisaje exterior y la incidencia del sol y sus ganancias de calor, resuelto lo anterior tratando de racionalizar, volviendo más eficientes y económicos los consumos de energía. En términos generales se plantea un proyecto que asume criterios de carácter ambiental, siendo lo anterior una preocupación permanente en los proyectos que enfrenta Picciotto Arquitectos. Existe un orden en la composición, que se puede entender con claridad, a partir del sistema modular riguroso con el que está resuelta la composición general, los despieces de las cancelerías y recubrimientos de fachada, que cuentan con algunos acentos, juegos formales y cambios de color, que le dan al edificio una dinámica, una presencia amable y atractiva. El contraste entre el volumen dominante, masivo, con una presencia horizontal, es interesante respecto del volumen esbelto y alto, que aloja algunos servicios necesarios para el conjunto y que alude a los faros marinos previamente comentados. En este mismo orden de cosas, al final resulta atractivo el contraste entre la abstracción volumétrica del conjunto total del Memorial y el entorno natural donde se ubica.Me parece importante reconocer la serenidad y calidad de resultados del proyecto, que en su justa aplicación de escala y manejo de proporciones, termina por ser una de esas obras, que desdibujan los límites entre escultura y arquitectura, que pueden por su condición de abstracción escapar al tiempo.

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Cien años después, necesitamos más escuelas Bauhaus

Gustavo López Padilla

Histórica y objetivamente está comprobado que el nivel de educación de un país, influye de manera directa y determinante en el bienestar y calidad de vida de sus pobladores, existiendo además una relación clara entre la educación de los países y las condiciones de habitabilidad urbana y arquitectónica en sus ciudades. Alemania ha tenido claro lo anterior y es así que ha impulsado constantemente sus programas de educación, que tienen que ver con consideraciones de carácter filosófico, social, económico, político, científico y tecnológico.  Los teutones  tuvieron presente desde mediados del siglo XIX, que para competir y formar parte de los países modernos industriales, necesitaban como decisión de estado, impulsar y crear escuelas técnico artesanales, preparando a sus jóvenes para la competencia comercial. Así las cosas años mas tarde, como parte de aquél espíritu educativo tecnológico, entre las escuelas creadas de esta naturaleza, en el año 1902, Henry Van de Velde (Amberes, Bélgica 1863–Zurich, Suiza 1957) dirigió el Weimar Kunstergewerblicher Institute, que mas adelante en el año de 1919, el 1 de abril, se convertiría en la Escuela de la Bauhaus, organizada y dirigida en su primer período (1919-1928) por el arquitecto Walter Gropius (Berlín, Alemania  1883 – Boston E.U. 1969). En periodos subsecuentes Hannes Meyer (1889 Basilea, Suiza- Crossifisso, Lugano 1954) la dirigió entre 1928 y 1930, para finalmente entre 1930 y 1933, la dirigiera Mies Van Der Rohe ((1886 Aquisgran, Alemania-1969 Chicago, E.U.

Con una visión inteligente, incluyente y diversa, Walter Gropius planteó un programa educativo que tomó en cuenta aprendizajes artesanales, de diseño industrial, arquitectónico, urbano e  incluyendo además diseño gráfico, pintura, escultura y hasta artes escenográficas, entendiendo la vida como una expresión humana integral, en la cual todas las disciplinas enumeradas anteriormente tenían cabida, se mezclaban y retroalimentaban para resolver necesidades sociales. Gropius tuvo además una notable capacidad de convocatoria, que se tradujo en una planta de profesores de primerísimo nivel, en las diferentes disciplinas del conocimiento que se impartían en la Bauhaus. El planteamiento educativo implicaba aprender haciendo, relacionando directamente lo anterior con las realidades y necesidades de la sociedad, produciendo proyectos y objetos diversos que podían ser vendidos, ayudando con ello al mantenimiento e independencia de la escuela. La Bauhaus representó en el año de 1919 la consolidación del movimiento moderno racionalista, que resultaba de un largo proceso evolutivo, remitido hasta la Revolución Industrial de mediados del siglo XVIII, pasando por la Arquitectura de la Ingeniería, el movimiento Arts and Crafts, el Art Nouveau, la Escuela de Chicago, las Vanguardias Figurativas y el Protoracionalismo, culminando con el propio Movimiento Racionalista o Funcionalista, justamente en los años veinte del pasado siglo XX. Formó parte sustancial de lo anterior el importante desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, la Filosofía Racionalista y los movimientos sociales relacionados con el pensamiento de Karl Marx (1818 Tréveris, Alemania – 1883 Londres, Reino Unido) y Federico  Engels (1820 Barmen, Alemania – 1895 Losndres, Reino Unido)

Estudio Urbano de Ludwig Hilberseimer

El modelo educativo de la Bauhaus implicaba la promoción del trabajo en equipo, entendido con un carácter multidisciplinario, con base en talleres en los que se mezclaban la artesanía y la técnica, además de una nueva estética que resultaba de entender y aplicar los criterios de lo útil, lo funcional, lo económico, eliminando las referencias formales a todo aquello que significara una visión académica con referencias al pasado.  Lo anterior respondía con naturalidad y eficiencia a las nuevas circunstancias históricas, que resultaban de las urgentes y crecientes demandas sociales, posteriores a la terminación de la primera Guerra Mundial (1914-1919) que había provocado rezagos y destrucción, al mismo tiempo que la población se incrementaba sobretodo en las ciudades. El exitoso modelo educativo se convirtió rápidamente en una referencia trascendente, que se replicó en diferentes partes del mundo, incluyendo a nuestro país, en los programas de la entonces Escuela de Arquitectura de la UNAM, en la que de manera integral se enseñaban arquitectura, urbanismo, diseño industrial y artes aplicadas en general. Los proyectos arquitectónicos, de diseño industrial, artesanal, gráfico y los acercamientos de algunos profesores de la Bauhaus en relación a propuestas urbanas, se convirtieron en referencias, manifiestos construidos, identificados con el movimiento moderno racionalista. Fue particularmente reconocido en el programa docente de la escuela, el curso de iniciación que impartía Johannes Itten, en el cual se acercaba a los alumnos mediante trabajos experimentales lúdicos, al manejo y conocimiento de las formas, sus posibilidades expresivas, compositivas, cualidades y repertorios estéticos, haciendo énfasis en el manejo del color, las texturas y los distintos materiales, teniendo un papel preponderante en esto último el manejo de los materiales metálicos, que fueron aplicados, entre otras cosas, al diseño de muebles que se volvieron emblemáticos. Ya en el año de 1968 recuerdo con agrado y entusiasmo, mi curso de iniciación en la ya Facultad de Arquitectura de la UNAM, en donde replicamos el curso bauhasiano.

 

 

 

 

 

 

 

Desde luego entre los proyectos realizados dentro de la Bauhaus, destaca el  diseño de la escuela (1925-1926), cuando esta se traslada de Weimar a Dessau, cuyo autor es el propio Walter Gropius, quien había ejecutado previamente los proyectos de dos fábricas, que están conceptual y compositivamente relacionados con el diseño de la Bauhaus; se trata de la fábrica Fagus del año 1913 y la fábrica de Colonia, diseñada esta última, haciendo equipo entre Walter Gropius y Adolf Meyer (1881 Mechernich, Alemania – 1929 Isla de Baltrum). Entre los principales profesores que impartieron clase en la escuela destacan: Wassily Kandisnsky (1866-1944) pintor, Lyonel Feininger (1871-1956) pintor y fotógrafo, Paul Klee (1879-1940) pintor, Ludwig Hilberseimer (1885-1967) arquitecto y urbanista, Johannes Itten (1888-1967) pintor y profesor de arte, Lazlo Moholy Nagy (1895-1946) diseñador visual, Marcel Breuer (1902-1981) arquitecto, Lotte Beese (1903-1988) arquitecto y urbanista, Josef Albers (1888-1976) pintor y docente de arte y Gunta Stolzi (1897-1983) tejedora. Una buena cantidad de estos profesores, estuvieron relacionados con la actividad y desarrollo de las Vanguardias Figurativas, movimiento cultural y artístico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que transformaron radicalmente la cultura, dejando atrás las referencias al pasado y experimentando con formas nuevas, que representaban su tiempo y el futuro. Vanguardias como el expresionismo, el constructivismo ruso, el suprematismo, el futurismo, el cubismo, el neoplasticismo y el dadaísmo. De los trabajos realizados dentro de la escuela se llegó a consolidar un conjunto de diseños que fueron identificados como Diseños Bauhaus, que dada su calidad, lograron un gran impacto y aceptación en su momento, pero que han logrado escapar al tiempo. Si apreciamos sus diseños de arquitectura, de muebles, objetos y gráficos, bien podríamos  considerarlos absolutamente actuales, como si pertenecieran a los días recientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Han pasado cien años de aquella extraordinaria experiencia y sus propuestas conceptuales, docentes y educativas siguen siendo vigentes y dignas de tenerse en cuenta para lo que sucede en nuestras universidades y en nuestros actuales talleres de proyectos. Creo que hay que volver a pensar en la escala de nuestros centros de enseñanza, talleres de aprendizaje y prácticas profesionales. En la Bauhaus su escala era amable y manejable, permitiendo un conocimiento e interacción entre todos sus componentes. Es importante considerar nuevamente el compromiso social de la enseñanza, vinculada con la realidad de las ciudades y sus sociedades, tomar en cuenta la necesidad de la interdisciplinariedad de los equipos de trabajo. Desafortunadamente en la realidad de hoy en día, los equipos profesionales y docentes trabajan por separado y de manera fracturada. Sobre todo en las escuelas de diseño, los arquitectos recorren su propio camino, los urbanistas por el suyo, los paisajistas por senderos pàralelos, los diseñadores industriales y gráficos trabajan por separado y ni que decir de la labor de pintores y escultores. Pero al final de cuentas la vida sigue siendo unitaria con múltiples expresiones. Vivimos en ciudades en donde los espacios urbanos están definidos por la arquitectura y dentro de esta última conviven integralmente y utilizamos de manera muy relacionada muebles, objetos y  distintas manifestaciones del arte, llámense pinturas, esculturas y diseños gráficos. Debemos pensar además en el compromiso que tenemos con nuestro propio tiempo y asumirlo. Hoy en día, pasados cien años,  necesitamos mas escuelas como la Bauhaus, mas personajes con la visión, generosidad,  sensibilidad, talento, capacidad de convocatoria y profesional, como nos enseñó Walter Gropius, pensando en impulsar una educación integral, comprometida con las necesidades de la sociedad, practicar una educación que contemple la inclusión de la cultura en lo general, la experimentación en materia de arte, el impulso a la ciencia y a la técnica aplicadas a la vida cotidiana en las ciudades, sus arquitecturas y todo aquello que consideremos verdaderamente indispensable, para vivir de manera confortable la vida moderna, eliminando lo superfluo, pensando en lo útil, funcional y económico, como lo planteaban los principios educativos de la Bauhaus, representando lo mejor del movimiento racionalista.

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Museo Nacional de Arquitectura 35 años después

Gustavo López Padilla

Hacer arquitectura implica construir en el tiempo, las ideas que le darán sentido a las propuestas proyectuales, entendiendo lo anterior como un proceso continuo, que se va retroalimentando lentamente de múltiples experiencias. En paralelo se trata de ir explorando ordenes compositivos y formales, que representan espacios habitables organizados secuencialmente, que responden en primera instancia, a los requerimientos de vida de los usuarios de estos espacios, trabajando también sobre las ideas que van persiguiendo los arquitectos, tratando de encontrar su propio lugar en la historia. Lo anterior se complementa experimentando materiales y procedimientos constructivos, hasta un punto tal, de encontrar un repertorio de los mismos, con los cuales los arquitectos se identifican. Construidas las obras se someten a sus máximas pruebas, que tienen que ver con la cotidianeidad de vida de los mismos usuarios, quienes finalmente tienen la máxima autoridad para validar sus resultados. Estas obras representan valores sociales, políticos y culturales en su particularidad, al mismo tiempo que contribuyen a construir las imágenes y calidades habitables, de los lugares urbanos o contextos colectivos, donde se ubican y pertenecen.

Para su documentación y evaluación, ideas y obras necesitan ser mostradas y para ello cumplen una importante función, los diferentes medios de comunicación, como son los libros, revistas, periódicos, programas de radio, televisión y hoy en día particularmente todo lo que tiene que ver con las comunicaciones modernas como el internet. Como parte de lo anterior, los museos y galerías, privadas o públicas, desempeñan una actividad fundamental, al acercar mediante exposiciones al gran público, los resultados de un conjunto de  obras realizadas que forman parte de un lugar, un tiempo y unas maneras de entender y experimentar la arquitectura. Los museos y galerías cumplen así la tarea esencial de mostrar, documentar históricamente y someter a la crítica las obras y las ideas que las acompañan, valoración que pueden efectuar  especialistas en la materia, pero también el público en general, que al final de cuentas, termina, cuando los resultados lo ameritan, haciendo suyas estas obras, pasando a formar parte del patrimonio de las sociedades, las ciudades, de la historia y de la cultura. En este orden de ideas, hace treinta y cinco años, el 26 de enero de 1984, quedó formalmente constituido el Museo Nacional de Arquitectura, ubicado en el cuarto piso del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México, dependiente de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble.  Con ello la Dirección de Arquitectura citada, ha cumplido entre otras de sus importantes encomiendas y actividades, con el compromiso de exponer al diverso público, nacional y extranjero que asiste al Palacio de Bellas Artes, diferentes muestras de planeación, diseño urbano, arquitectónico, de paisaje e incluyendo además interiorismo y algunas expresiones de diseño industrial, que corresponden tanto a la producción nacional, como extranjera. Las exposiciones documentadas con planos, fotografías, maquetas y en los últimos años también con videos, han sido acompañadas con conferencias, mesas redondas y publicaciones, sobre los temas específicos de cada exposición, lo que ha permitido documentar la historia de la arquitectura y el urbanismo, además de someterlo a la reflexión y a la critica, por parte de voces muy diversas, que en ocasiones incluyen a especialistas sobre el tema, pero sumando además, opiniones de diversos representantes de la sociedad, la ciencia y la cultura.Previamente a la constitución formal del museo, se realizaron en el lugar dos exposiciones en los años de 1982 y 1983. A lo largo de los treinta y cinco años de constitución formal del Museo, se han realizado en el lugar hasta la fecha, enero del 2019, 158 exposiciones de muy diversos temas, escalas y significaciones. En este tiempo, la Dirección de Arquitectura fue dirigida entre 1981 y 1994 por Juan Urquiaga Blanco, de 1995 a 1997, por Víctor Jiménez, de 1998 al año 2000, por Maya Dávalos de Camacho, del 2001 al 2003, por Sara Topelson de Grinberg, del 2003 al 2007, por Xavier Guzmán Urbiola, del 2007 al 2010, por Ramón Vargas Salguero y del 2011 hasta los inicios del 2019, por Dolores Martínez Orralde. Como toda expresión social y sobretodo lo que tiene que ver con la cultura, los resultados de las diversas exposiciones urbanas y arquitectónicas, realizadas en el Museo Nacional de Arquitectura, han tenido valoraciones distintas, dependiendo de las calidades y significados de los contenidos, los materiales expuestos y de los resultados museísticos de cada oportunidad.A lo anterior se han sumado críticas constantes a las cualidades y disponibilidades espaciales del lugar que constituye propiamente el museo, por su condición limitada de ser una circulación lineal, continua y de poco ancho disponible. En relación a lo primero, los contenidos,  creo que en términos generales los resultados han sido buenos y en ocasiones sobresalientes, dadas las calidades de proyecto de los expositores participantes y dependiendo en ocasiones de las aportaciones materiales de estos últimos, llámense planos, fotografías, maquetas y videos, para mostrar sus trabajos. Ha habido algunas exposiciones que por su importancia, han sobrepasado los límites espaciales del propio museo, desbordando las muestras, llegando a ocupar otros espacios, llámense salas o vestíbulos, dentro del propio Palacio de Bellas Artes. En lo que se refiere a las limitaciones naturales del propio museo, es justo reconocer los esfuerzos constantes de los encargados directos de las exposiciones, para que asumiendo las limitaciones y dependiendo del autor, temas de obras y sus posibilidades de exposición, explorar alternativas de materiales, recorridos, maneras de mostrar las obras y lo que se refiere a su iluminación, tratando de arrebatarle a las limitaciones, sus máximas posibilidades y variantes expresivas.La primera exposición ya como museo constituido, fue una relativa a la obra del Ing. y Arq. Francisco J. Serrano, inaugurada precisamente el 26 de enero del año 1984 y la última hasta el momento, la referida a la Arquitectura Olímpica, México 68, 50 aniversario, inaugurada el pasado 11 de octubre del año 2018. En el camino la diversidad de temas, escalas, posturas teóricas y proyectuales, significados culturales, sociales y políticos es notable. Se aprecia un criterio de contenidos abierto, variado, plural e incluyente, pasando desde los grandes maestros que dieron origen al movimiento moderno en México, los reconocidos arquitectos representantes de la actualidad, pero incorporando también exposiciones de jóvenes arquitectos que representan el futuro, lo que da muestras de las posturas incluyentes que en el mismo sentido, han asumido los diferentes directores de la Dirección de Arquitectura, que son al mismo tiempo los responsables del Museo Nacional de Arquitectura. Se han expuesto además proyectos, obras y tendencias urbanas y arquitectónicas importantes de otras partes del mundo. Pasados treinta y cinco años los saldos son favorables y sin duda han significado un privilegio para los autores de las obras, al mostrar sus trabajos no solo al gremio de los arquitectos, sino dejarse ver y conocer por los grandes públicos, nacionales y extranjeros, que visitan cotidianamente el Palacio de Bellas Artes, que  disfrutan las instalaciones del propio Palacio, sus variadas exposiciones, desde luego los magníficos murales de nuestros grandes pintores nacionales y visitando también, las exposiciones de urbanismo y arquitectura, del Museo Nacional de Arquitectura.Mostrarse en una exposición, de la significación y trascendencia de hacerlo precisamente en el Museo Nacional de Arquitectura, del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México, es una oportunidad para los expositores, primero de pararse cada quién frente a un espejo propio, valorando autocríticamente lo realizado y mostrarse también a los demás, dejando ver sus entrañas, preferencias conceptuales, sus logros, certezas y temores,  provocando de manera  natural el ejercicio de la crítica, instrumento indispensable para saber por donde encauzar y continuar los caminos creativos que tienen que ver, en este caso, con el diseño de las ciudades y sus arquitecturas. Sin duda el Museo Nacional de Arquitectura del Palacio de Bellas Artes, se ha constituido a partir de la cantidad, calidad y continuidad de sus trabajos, en uno de los sitios mas importantes y permanentes, dentro de la promoción y difusión de la cultura arquitectónica de nuestro país. Vaya entonces un merecido reconocimiento a los distintos directores del museo y a todos aquellos que han participado de muy diferentes maneras, en la realización de las 158 exposiciones realizadas hasta ahora. El reto será continuar de manera constante e ininterrumpida con la labor realizada, incorporando, mejorando y diversificando, distintas modalidades museográficas y de presentación de los trabajos, aprovechando las nuevas y vertiginosas oportunidades que ofrece la tecnología moderna, en lo que tiene que ver con la comunicación masiva. Pensando también en mejorar y diversificar, lo que tiene que ver con conferencias, mesas redondas y publicaciones.

Agradecimientos

Quiero agradecer la valiosa contribución en materia de información, para la realización de las presentes reflexiones en relación con el Museo Nacional de Arquitectura a:

Arq. Dolores Martínez Orralde

Arq. Cecilia Sánchez Zárate

 

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El Centro Cultural Helénico se diversifica y enriquece

 Gustavo López Padilla 

En el Centro Cultural Helénico ubicado en Ave. Revolución 1500, esquina con Manuel M. Ponce, en la colonia Guadalupe Inn, en la ciudad de México, inaugurado en el año de 1973, se realizan cotidianamente diversas actividades que tienen que ver con el teatro, la música y la impartición de cursos relacionados con la historia, la cultura y el arte. A lo largo de cuarenta y cinco años, el Helénico se ha consolidado como uno de los Centros Culturales de mayor prestigio en la Ciudad de México y en el país, a partir de la reconocida calidad de lo que ahí se realiza. El pasado mes de diciembre del año 2018, fue inaugurada dentro de los limites territoriales del propio Centro Cultural, una Cafebrería El Péndulo, lo que significa una suma de esfuerzos en apoyo al desarrollo, difusión, promoción y disfrute de la cultura, diversificando y complementando la naturaleza propia de cada una de las dos entidades ahora comprometidas. A partir del año 1993, se planteó con el surgimiento de la primera Cafebrería El Péndulo, ubicada en la colonia Condesa, en la ave. Nuevo León 115, un concepto diferente en el funcionamiento de las librerías tradicionales, contando además para este caso con cafetería y algunos  otros espacios en donde es posible realizar  actividades culturales, enriqueciendo la experiencia de simplemente ir a comprar libros. El conjunto de las Cafebrerías a lo largo de veinticinco años, se ha convertido además de ser naturalmente buenas librerías, en centros de reunión, en donde es posible el encuentro y  desarrollo de actividades complementarias, que han ido enriqueciendo la vida comunitaria, en las distintas zonas de la Ciudad de México donde se ubican actualmente. Así las cosas, resulta prometedor el futuro de convivencia entre el Centro Cultural Helénico y la nueva Cafebrería.El proyecto de la mas reciente Cafebrería, fue desarrollado en equipo entre las firmas de diseño denominadas Arquitectura y Diseño Sustentable S.C. y Buró Verde, mismos que  habían tenido experiencias previas en el tema, como la sucursal de la colonia Roma entre otras  y así las cosas podemos percibir claramente que existen semejanzas entre las  experiencias proyectuales, siendo la del Helénico de mayores dimensiones, contando con una superficie construida de 900.00 m2, mas otros servicios, y en donde el despliegue de conceptos y cualidades del espacio, logran una notable presencia y solución. En términos urbanos sobre la ave. Revolución,  la Cafebrería nos deja ver una imagen serena y sobria, atendiendo a razones estrictamente funcionales, con una altura de tres niveles y medio sobre el nivel de banqueta, disponiendo un importante ventanal que anuncia la naturaleza de sus actividades. Los alineamientos de paramentos y niveles de su construcción, se ajustan con naturalidad a las preexistencias del Helénico y si bien existe un contraste entre materiales de construcción empleados, alcanzan a constituir de alguna manera un conjunto. Sin embargo hubiera sido interesante, que igualmente con serenidad, las aludidas preexistencias de fachada del Helénico, hubieran sido tratadas con algún diseño de actualización. Comparten el Helénico y la Cafebrería una misma amplia entrada principal y vestíbulo de distribución, entrelazando algunos elementos altos de la Cafebrería con esta zona vestibular, reforzando lo anterior el hecho de contar con un mismo tratamiento de pisos pétreos, entre el acceso principal al conjunto y los primeros servicios en planta baja de librería. Los espacios propios de la Cafebrería se despliegan direccionalmente, siguiendo el alineamiento que colinda con la ave. Revolución. El planteamiento esencial de proyecto propone un solo gran espacio, unitario, fluido, diverso, de escala atractiva, que califica y dispone mediante diferentes alturas y plataformas,  los servicios que se ofrecen en el lugar. Lo anterior se relaciona, hacia la parte posterior del predio, con una zona jardinada, que califica de manera amable la atmósfera vivencial y visual de los espacios interiores descritos, permitiendo con ello además, captar luz natural desde la orientación oriente, estableciendo una interesante relación de continuidad espacial, que va desde la calle urbana, Revolución, pasando por los espacios interiores del lugar y rematando con la zona jardinada mencionada previamente. Otro elemento destacado que define la composición, es la posición de una palmera alta, ubicada centralmente en relación al predio disponible, que constituye una preexistencia natural mas dentro del conjunto. Como parte de la propuesta de proyecto se trató de respetar este elemento verde, planteando conjuntar las mejores condiciones, para la permanencia de la citada palmera. En este sentido tengo la convicción, de que en el remate alto de la palmera, era necesario contar con mayor espacio, para permitir un despliegue razonable y de mejor presencia, de la fronda del elemento vegetal. Por ahora se aprecia un tanto agobiada.El repertorio espacial de alturas y plataformas, propicia la convivencia de diferentes ámbitos, que se armonizan, apoyan y complementan. Lo anterior va desde triples, dobles, alturas y medias, hasta las de un solo nivel, jerarquizando servicios y sus relaciones funcionales necesarias. El espacio dominante fluye en continuidad, luminoso, atractivo y claro, focalizando lugares en donde es posible comprar libros, discos, películas y objetos de diseño, complementando lo anterior distintos lugares cómodos para la simple charla y convivencia, el trabajo individual y en equipo, mas otros  servicios de cafetería y restaurante, de distinta jerarquía, que se disponen ofreciendo atención en los diferentes niveles del conjunto. Desde luego la atmósfera vivencial dominante, amable, relajada y estimulante, la propician los libros mismos que se disponen en diferentes estanterías, a veces como muebles aislados, a veces en aquellas de pared y otras más siguiendo  las trayectorias de las diferentes escaleras que articulan los distintos niveles mencionados.  Los procedimientos constructivos empleados en la obra, representan maneras convencionales de ejecución, dejando de lado alardes, espectaculares innecesarios. Predomina en términos de acabados de proyecto, el uso de maderas en tonos claros en estanterías de pared, en pisos, escaleras  y plafones, estos últimos a manera de marimbas, lo que combinando con luz natural o  artificial cálida, con acentos de componentes metálicos, pintados en color negro y cristales transparentes, mas todo el colorido y presentaciones de los libros, crean una atmósfera agradable para estar en el lugar. Una pequeña terraza exterior ubicada en la parte alta y al fondo del lugar, en proximidad con la zona arbolada posterior, permite a los fumadores estar en el lugar, disfrutando además de los servicios de cocina.Siempre serán bienvenidas las propuestas de distinta naturaleza, que propicien las mas diversas expresiones de promoción y difusión del arte,  la cultura y el despliegue de las mejores manifestaciones del espíritu. En este sentido me parece relevante la inauguración de una nueva Cafebrería en el sur de la Ciudad de México y todavía mas, por el hecho de complementar y formar parte del  Centro Cultural Helénico. Así las cosas el teatro llevará a los libros, los libros a la música, la música a la palabra, la palabra a la poesía, al cuento y a la historia y en medio de todo ello, lo mas importante, la posibilidad del encuentro cotidiano consigo mismo, con los amigos y con la familia.

 

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Ciudad, arquitectura y desarrollo de la ciencia

Gustavo López Padilla

Con la Revolución Industrial, que surge en Europa en la mitad del siglo XVIII y se consolida en el XIX, el desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, cambiaron de rumbo y con ello se inició lo que conocemos genéricamente como modernidad. Influirán de manera decisiva en lo anterior, la filosofía protestante surgida desde el Renacimiento, la Ilustración de mediados del siglo XVIII  y mas adelante el pensamiento positivista del siglo XIX. En paralelo y como consecuencia de lo anterior hay un importante crecimiento de la economía, que recibe un impulso determinante a partir del desarrollo de la ciencia, que tuvo que ver con diversos campos de investigación como la física, la química, la astronomía y las matemáticas entre otros, reflejándose directamente en lo que tiene que ver con el desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas. Las ciudades comenzaron a perfilar sus crecimientos, ordenamientos poblacionales y territoriales, a partir del nacimiento de nuevas zonas urbano industriales y en arquitectura, aparecerán nuevas tipologías de edificios que tienen que ver precisamente con fábricas, conjuntos de viviendas para obreros, almacenes, espacios para exposiciones, ventas de productos, estaciones de trenes, mas lugares para llevar a cabo la administración que resulta de este crecimiento económico. Aparecerán con ello nuevas alternativas de materiales y procedimientos constructivos, que quedan bien representados en obras como el Palacio de Cristal, construido en Londres por Joseph Paxton  en el año 1851 o por las diversas estaciones de trenes, en diferentes ciudades europeas.

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Palacio de Cristal de  Joseph Paxton

En estas obras se experimenta con  principios proyectuales como planta libre, flexible, reconfigurable, definida y delimitada por una estructura puntual a base de columnas metálicas y una piel de cristal, lo que se denominó como el criterio de piel y huesos, determinando así una nueva relación entre los espacios interiores y los exteriores. Lo anterior fue posible gracias a la producción industrial de los componentes estructurales y de fachada de esta arquitectura, aplicando principios de repetición, modulación y estandarización. Aparecen también ideas como transparencia, ligereza y el aprovechamiento de la luz natural.  Principios todos que aún hoy en día, acompañan una buena parte de la arquitectura que diseñamos y construimos. Es un hecho que en todas las épocas de la historia, el planteamiento y desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, estuvieron relacionadas con el momento particular del estado que guardaba la ciencia, pero a partir justamente  de la Revolución Industrial, las repercusiones se han manifestado con mayor intensidad, dada la variedad y velocidad con que se ha desarrollado la ciencia y sus aplicaciones urbanas y arquitectónicas. A lo largo del siglo XX y sobretodo en su segunda mitad, el desarrollo de la ciencia fue vertiginoso y hemos asistido a una transformación radical en lo que tiene que ver con la conceptualización y desarrollo, primero de proyectos y luego lo que tiene que ver con su ejecución, tanto en lo relacionado a las ciudades, como a las particularidades de las muchas maneras de entender y ejercer la arquitectura que se practican hoy en día.

Estación de trenes en Londres

Desde los finales del siglo XX, pero sobre todo en los inicios del siglo XXI, nos enfrentamos a una visión distinta, de todo aquello que hubiéramos entendido y practicado en los siglos precedentes. Cambios que tienen que ver con una manera diferente de entender la economía, la política, la sociología, la filosofía, la cultura en general y en donde la ciencia ha jugado y juega un papel preponderante. Hablamos de las repercusiones de lo que tiene que ver con lo que llamamos la nanotecnología, la infotecnología, la biotecnología, la Inteligencia Artificial y las consideraciones inminentes de carácter ambiental que repercuten en el conjunto del planeta.  Las ciudades y sus arquitecturas han comenzado a cambiar radicalmente de la mano de las consideraciones anteriores. La nanotecnología explorando y experimentando con el mundo de lo pequeño, lo diminuto, potenciando por mucho las capacidades de los materiales, descubriendo otras capacidades y nuevas posibilidades de uso y aplicación. A lo anterior se suma la aparición y descubrimiento de nuevos materiales o aleaciones de los existentes, que han abierto distintas y deslumbrantes  aplicaciones, en muy diversos campos como las comunicaciones y el diseño de objetos que se han mimetizado rápidamente con la vida cotidiana. En arquitectura por ejemplo, disponemos de nuevas calidades de concreto, con distintas, mas altas resistencias y que se pueden usar bajo diferentes condiciones que antes parecían imposibles. Las secciones de los componentes estructurales se han reducido notablemente y se han vuelto mas ligeras, moldeables y manejables. Otro tanto en el mismo sentido sucede con los metales, los cristales, las cerámicas y los plásticos, por mencionar tan solo algunos de los materiales más comunes. Por ejemplo, hoy podemos construir edificios hechos mayoritariamente con cristales, que cuentan con nuevas resistencias y que pueden adaptarse a condiciones climáticas, térmicas, lumínicas, de privacidad habitable, con calidades de presencia y texturas muy atractivas.

Tienda Apple en Nueva York

La infotecnología influida desde luego por la nanotecnología ha abierto posibilidades sorprendentes en las comunicaciones, en los flujos y posibilidades de uso de la  información, en donde las computadores y los teléfonos llamados inteligentes juegan un papel destacado. Las aplicaciones son muy diversas en muchos campos, pero limitándonos solo a los que tienen que ver con las ciudades y sus arquitecturas, inciden desde la manera de conceptualizar y entender la vida colectiva urbana y la privada en los espacios que resguardan la vida de los hombres, influyendo también en las metodologías proyectuales y desde luego en los procesos de construcción de las obras, tanto a nivel ciudad como a nivel privado. Los universos posibles en el campo del diseño se han vuelto casi infinitos, a partir de los sorprendentes programas computacionales, que pueden considerar geometrías simples y complejas, con múltiples variables en muy poco tiempo y en las cuales la realidad virtual nos permite proponer y comprender las propuestas proyectuales, como secuencias espaciales, muy vividas, que toman en cuenta las ciudades y las particularidades arquitectónicas de escalas, proporciones, ritmos, colores, texturas, calidades de luz a diferentes horas del día y en diferentes estaciones del año, calidades de materiales, pudiendo llegar a sofisticaciones de percepciones sonoras y de olor. Hablamos de la creatividad personal, apoyada en la sorprendente ciencia de la informática. En lo que tiene que ver con la construcción de los proyectos y ahora a muy diferentes escalas, es sorprendente la participación de las máquinas, los robots y las máquinas computadoras constructoras con aplicaciones 3d. La tecnología aplicada a la construcción ha modificado el empleo de la mano de obra y lo anterior será mas notable en la medida que se perfecciones, máquinas y robots. La ciencia aplicada al diseño y construcción, desde el diseño industrial, pasando por lo que tiene que ver con las ciudades y sus arquitecturas, ha abierto posibilidades sorprendentes, que hasta hace muy poco tiempo nos parecían casi impensables.

Viviendas flotantes en Amsterdam

La biotecnología ha impactado ya en la vida privada y social de nuestras comunidades, alterando las tradicionales formas de vida, que nos habían acompañado por muchos años. Desde lo que tiene que ver con las mejoras a la salud, a partir del uso de nuevas medicinas y técnicas médicas, referidas desde luego a la nanotecnología y la infotecnología, pasando por la prolongación de la vida por más años, las alteraciones genéticas que prometen hombres nuevos, hasta el punto de la posible inmortalidad, tal y como nos lo relata Yuval Noah Harari, en sus libros como Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI (1), sin dejar de lado los seres humanos que pueden ser una parte naturales y otra máquinas, lo que se conoce como los cyborgs. Con la aceptación de las diversidades sociales y estos avances en la biotecnología, se han alterado las estructuras sociales en todos los ámbitos, incluyendo el valor, presencia y significado del hombre en su individualidad, así como la tradicional familia de padres, hijos, tíos y abuelos, que hoy en día son tan solo una posibilidad entre muchas. Hoy las familias de parejas del mismo sexo o aquellas en donde la madre de una criatura, puede ser al mismo tiempo la madre de la mujer que no podía concebir y le pide a su progenitora un vientre sustituto, son una realidad. Y las ciudades y sus arquitecturas se han empezado a ajustar a esta nueva realidad, dando cabida en sus diseños a las nuevas estructuras sociales, a los hombres genéticamente modificados, a la realidad de los hombres máquinas y a las máquinas mismas que realizan actividades antes ejecutadas por seres humanos, ordenadas a partir de la inteligencia artificial, que se vislumbra con posibilidades insospechadas. Como parte de todo esto está también el considerar de manera significativa el equilibrio ambiental del planeta. La ciencia y la voluntad de los seres humanos tienen que avanzar hasta un punto en que se puedan restaurar las armonías respecto a la naturaleza, sobre todo en lo que tiene que ver con la producción de energía, la conservación de los suelos y entornos naturales, la limitación de residuos contaminantes y su aprovechamiento, entendiendo que los residuos y la basura en general, son un bien que hay que reciclar, porque al final del camino, nada tiene sentido si el la inconciencia destruimos la casa natural de todos en donde nos es permitida la vida y todas sus maravillosas posibilidades.

Ciudad de Copenhague

Desde luego estas ciudades y arquitecturas tecnológicas, del presente y el futuro, en donde las aplicaciones de la  ciencia están y estarán presentes, como parte de la diversidad deseable, convivirán con formas tradicionales de producir y habitar espacios colectivos y privados. Al final de cuentas, la ciencia aplicada al desarrollo de las ciudades y sus arquitecturas, valdrá realmente la pena y tendrá sentido, si desde los puntos de vista espacial, político, económico, social, cultural y filosófico, se traducen en bienestar para el conjunto de la sociedad, propiciando mejores condiciones de habitabilidad, reduciendo las desigualdades sociales, con un sentido democrático incluyente. En este sentido, aunque naturalmente habrá variaciones que se definirán en el tiempo, para la calidad habitable de las ciudades, valdrá la pena tener presentes, no solo el desarrollo de la ciencia, sino también  los estudios  sociológicos y urbanos de autores como el arquitecto y consultor en diseño urbano, el danés Jan Gehl (2), que plantea calidades del espacio urbano, en donde el centro de todo sea precisamente el ser humano, que debe contar con la mejor y mas variada disposición de espacios públicos, incluyendo calles, plazas y jardines caminables o para andar en bicicleta, sumando transporte público suficiente, sustentable y eficiente. Lo anterior queda bien representado, en las realidades de ciudades europeas de densidades medias, como Amsterdam o Copenhague.

Bibliografía.

(1) Homo Deus de Yuval Noah Harari

2016

21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari

2018

(2) Cities for people de Jan Gehl

2010

 

 

 

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