Del Ángel 14

Gustavo López Padilla

Desde hace poco mas de quince años, en la ciudad de México se ha emprendido una intensa actividad de transformación urbana, a partir de la puesta en práctica de nuevas densidades constructivas, aplicables en diferentes delegaciones y colonias de esta ciudad capital. Lo anterior ha ido creando un rostro urbano distinto, mas cosmopolita, en el que viviendas unifamiliares han ido dejando su lugar a edificios que han intensificado y diversificado la vida colectiva, mezclando en algunos además distintos usos del suelo, con todo lo cual se  aprovecha de mejor manera la propia disponibilidad del suelo y las infraestructuras urbanas instaladas. Una de las Delegaciones políticas que han mostrado con mayor claridad e intensidad esta transformación urbana es la Benito Juárez, ubicada en el centro sur de la ciudad, en la cual han aparecido nuevos edificios corporativos y centros comerciales, ubicados en algunas de sus avenidas mas importantes, como pueden ser Revolución, Río Mixcoac o Insurgentes sur, incluyendo en el conjunto de la Delegación, mayoritariamente edificios diversos destinados para el uso de viviendas. El Gobierno de la ciudad y el de la propia Delegación política, han emprendido obras viales importantes en la zona, que implican un carácter regional, tratando de aliviar el intenso flujo vehicular que se ha incrementado sustancialmente en los últimos años, no solo en los límites de la demarcación política, sino en toda la ciudad. Débilmente para este sector centro sur de la ciudad, se han instrumentado algunas acciones para impulsar el uso de la bicicleta, lo cual desde luego deberá impulsarse en breve con mayor decisión y cuidado, pensando sobre todo en lo que tiene que ver con sus diseños respectivos, buscando antes que nada la seguridad de los usuarios de este indispensable y necesario medio de transporte, tratando además de articular estas nuevas redes ciclistas, con las rutas mas consolidadas, ubicadas sobre todo en las Delegaciones Cuauhtémoc y parte de la Miguel Hidalgo. Dentro de la propia Benito Juárez se han sumado también algunos proyectos de restauración, en términos de arquitectura de paisaje, que han mejorado y vuelto mas amable la presencia urbana de la zona y alentando su condición caminable y de convivencia colectiva.

Formando parte de este panorama urbano, a finales del año 2016 se terminó de construir el edificio de departamentos, ubicado en la calle Del Ángel no. 14, en la colonia San José Insurgentes, dentro del perímetro de la ya referida Delegación Benito Juárez, proyecto de Gustavo López Padilla, contando con la colaboración de Graciela Díaz del Barrio.  El edificio se desplanta sobre un terreno de 397.00 m2, contando con un semisótano destinado para estacionamiento, el acceso peatonal principal y la ubicación de las articulaciones verticales necesarias. En tres niveles superiores se ubican seis departamentos de 119.00 m2 cada uno, aprovechando además las azoteas para contar con terrazas descubiertas, parcialmente pergoladas, asignadas a los departamentos ubicados en el tercer nivel. En total el edificio cuenta con 927.00 m2 construidos. El terreno de forma regular, alargado, oriente-poniente, indujo naturalmente la propuesta de diseño, habiéndose ubicado los servicios y articulaciones verticales en el centro del mismo, las zonas privadas de dormir al fondo, buscando la incidencia matutina del sol y las zonas públicas al frente, con orientación poniente, regulando en esta zona las incidencias del sol y sus ganancias de calor, mediante balcones y parteluces metálicos móviles, que procuran sombra y una cierta privacidad cambiante y ordenada por los propios usuarios de los departamentos, pero sin descuidar la relación de los interiores con la calle, profusamente arbolada, en donde una jacaranda al frente mismo del terreno, ocupa un lugar preponderante.

La presencia del edificio de densidad media es amable en términos urbanos, dada su resultante volumétrica, discreta, tres alturas, dentro de lo cual se buscó en el planteamiento general de proyecto, una disposición que contiene la idea de una base, un cuerpo principal de desarrollo y un remate superior, en este caso definido por las pérgolas que limitan las terrazas en azotea. La disposición del conjunto de los departamentos permite una franca privacidad entre todos, lo que genera una grata habitabilidad. Se planteó separar claramente la privacidad de las zonas de dormir de las zonas públicas, funcionando algunos componentes de servicio como  enlace entre ambas. Las zonas públicas entendidas como un todo continuo, flexible, reconfigurable, pueden subdividirse, dependiendo de los requerimientos de funcionamiento de cada usuario en lo particular. El conjunto de los espacios resulta bien iluminado y ventilado naturalmente, siendo importantes los louvers o parteluces metálicos móviles, que regulan la luz y las incidencias del sol, que funcionan como una doble fachada en los balcones que dan a la calle, otorgándole al edificio una presencia urbana dinámica, cambiante, con juegos de claroscuros. Los interiores de los departamentos están terminados mayoritariamente con madera en pisos y muros, lo cual genera una atmósfera cálida, vivible, amable.

Los proyectos de esta naturaleza, dado el común denominador de sus posibles respuestas proyectuales, relacionado con las posibilidades mismas del terreno, las condicionantes regulatorias y sus posibles parámetros financieros, representan un reto interesante para sus diseñadores, en el sentido de tratar de encontrar variables en algunos de sus elementos compositivos, formales, espaciales o funcionales, que sean útiles, razonables y económicos, de tal suerte que le permitan al edificio y sus usuarios en cuestión, descubrir su propia personalidad y posibles contribuciones, en términos de funcionalidad arquitectónica  e imagen urbana.

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Colegio Montessori en Mazatlán, Sinaloa

Gustavo López Padilla

Resulta alentador que exista una nueva realidad geográfica en el panorama de la Arquitectura Mexicana Contemporánea. Hoy en día existen diversas regiones, estados  y ciudades de la República Mexicana, en las cuales es verificable la presencia de nuevas generaciones de arquitectos, que han enriquecido el repertorio de contribuciones conceptuales, compositivas y formales de nuestra arquitectura reciente. A estados como Baja California, Nuevo León, Jalisco, Veracruz, Yucatán y la ciudad de México, se ha sumado Sinaloa, en donde en ciudades como Culiacán, Mazatlán o Mochis, es perceptible la presencia de jóvenes firmas de arquitectos que realizan actualmente un esfuerzo importante, para que sean reconocidos sus trabajos proyectuales y constructivos, con sentido de pertenencia a sus lugares de origen y sumando sus experiencias al conjunto de la Arquitectura Mexicana Contemporánea. En este orden de cosas podemos reconocer trabajos de distinta naturaleza, temática y escala, que incluyen experiencias que tienen que ver con diseño urbano, arquitectónico y de paisaje. Formando parte de estos nuevos escenarios arquitectónicos, en el año 2016 fue inaugurado el Colegio María Montessori, ubicado en la ciudad de Mazatlán, proyecto realizado en conjunto por EPArquitectos (Arq. Erick Pérez Páez) y el Estudio Macías Peredo (Arq. Salvador Macías Corona, Arq. Magui Peredo Arenas), contando además con la colaboración de Isaac Veloz, Guillermo Barrera, Sacnité Flores y Alejandra Garate. Lo que tiene que ver con el diseño de paisaje estuvo a cargo del arquitecto  Erick Pérez. El Colegio cuenta con un área construida de 1,100.00 m2. en una primera etapa.

La presencia del Montessori, desde el punto de vista formal resulta atractivo, diferente, dinámico, contando con una escala urbana amable. Es interesante el planteamiento general de la composición del conjunto del colegio, experimentando con ordenes geométricos, volumétricos y formales que van más allá de los esquemas tradicionales, con los cuales regularmente se han resuelto proyectos educativos de esta naturaleza. Desde luego Influyen en lo anterior, además de la voluntad proyectual de sus diseñadores, los enfoques y prácticas educativas que forman parte de la educación Montessori, en las cuales las atmósferas, calidades  y condiciones materiales de las aulas y demás espacios educativos, deben fomentar la convivencia y participación de los alumnos en actividades grupales, para acercarse de manera natural al conocimiento. Así las cosas, los autores de la obra enfrentaron su solución proyectual, a partir de un sistema espacial modular hexagonal, resolviendo de manera homogénea los distintos requerimientos de programa que les fueron solicitados: administrativos, educativos y de servicios. En el conjunto se van alternando las presencias volumétricas de los espacios útiles con espacios vacíos, descubiertos, que funcionan para permitir otras actividades complementarias. Es un acierto el que cada módulo de proyecto cuente con una doble fachada, generando una circulación perimetral al núcleo de cada módulo, lo que permite además de la movilidad de los usuarios, contar con espacios protegidos, bien iluminados,  regulando las incidencias del sol y sus ganancias de calor al interior de los espacios útiles, propiciando además, naturalmente, flujos de corrientes de aire para lograr una cierta frescura ambiente, lo que en conjunto permite resolver en buena medida los requerimientos climáticos para un lugar geográfico como Mazatlán, Sinaloa, que cuenta con un clima caluroso y húmedo.

Constructivamente la escuela está resuelta mediante  sistemas tradicionales de apoyos de concreto armado, muros de carga y losas encasetonadas también de concreto armado, privilegiando la presencia formal, de texturas y color del tabique de barro recocido, este último convertido en imagen dominante del proyecto. Se aprecia con claridad un gusto y capacidad de los diseñadores para resolver los requerimientos de detalle constructivos, que incluyen soluciones de relaciones y continuidades geométricas, despiece y transiciones de materiales. A la distancia, esta presencia masiva de muros de tabique, el tratamiento compositivo de fondo y figura,  destacando el juego formal de vanos y ventanas triangulares, recuerda la arquitectura de Louis Kahn; otro tanto sucede en el mismo sentido con el orden geométrico, un tanto complejo en la solución del conjunto de la Escuela Montessori. Se suman a lo anterior las variaciones y contrastes de luces y sombras, texturas y cambios de materiales, lo que termina otorgando al proyecto una dinámica interesante en el transcurso de sus recorridos. Me parece sin embargo, que siguiendo con la lógica Kahniana, le faltó al proyecto Montessori un tratamiento mas cuidadoso en el manejo de jerarquías volumétricas, espaciales y funcionales, diferenciando presencias construidas dependiendo de las actividades particulares de los espacios. Recordamos desde luego aquellas ideas de los espacios servidos y servidores. En este mismo sentido, creo que es interesante que los recorridos espaciales sean sorpresivos, sin embargo como está resuelto el proyecto, en principio me parecen confusos para llegar a los distintos lugares que constituyen la escuela, al ser  todo tan semejante y poco diferenciado. Creo también que como esta resuelto el sistema modular, si bien es interesante y atractivo, resulta poco flexible al no permitir posibles continuidades espaciales mayores a cada módulo y la flexibilidad puede ser un factor importante, pensando en la cambiante dinámica educativa de nuestros días.  Sin embargo, al final del camino,  puedo entender que una escuela como esta, resulte mas interesante y divertida para los niños y conciliar educación y diversión es sin duda una formula necesaria y exitosa.

Sin duda el tema de la educación es fundamental para el desenvolvimiento de nuestra sociedad y mas todavía en los tiempos recientes en que vemos como se transforma y deteriora el universo de los valores y los tejidos sociales. En este orden de cosas, se vuelve indispensable impulsar la educación y entender las propias  y actuales dinámicas de la educación que han cambiado vertiginosamente a lo largo de los últimos treinta años y los nuevos planteles educativos,  deben afrontar las nuevas condiciones en las cuales se desenvuelven  los diversos medios y maneras de generar y transmitir el conocimiento. Hoy en día,  los modelos educativos demandan proyectos arquitectónicos que entiendan y resuelvan estas distintas realidades, mas reflexivas, objetivas, dinámicas, divertidas, visuales, comprometidas con la vida,  la sociedad y con el planeta en que vivimos. Este proyecto del Colegio María Montessori de Mazatlán, pretende estar cerca de todo lo anterior y debe ser entendido y valorado en sus resultados,  desde esta perspectiva.

Los dibujos que acompañan las presentes reflexiones, fueron proporcionados por el Arq. Erick Pérez.

Las fotografías que ilustran los comentarios son de la autoría de Onnis Luque + Erick Pérez.

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Arquitectura y redensificación urbana, edifico Ucello 10

Gustavo López Padilla

En los últimos años se ha insistido en la conveniencia de que nuestra ciudad de México, debe emprender una actividad constructiva, basada en la redensificación de distintas zonas urbanas, que cuentan con una importante infraestructura instalada, en lo que tiene que ver con las redes de suministro de agua potable y energía eléctrica,  descargas de aguas residuales, servicios de recolección de basura y disponibilidad de distintos medios de transporte público, además de contar con servicios suficientes en lo que tiene que ver con comercio y relativamente resuelto lo relativo a educación y recreo; tratando con ello de evitar el crecimiento horizontal de la ciudad, extensiones construidas con base en densidades bajas que deterioran y destruyen los espacios naturales verdes, periféricos a la mancha urbana ya consolidada. En este sentido se han ido actualizando los planes de desarrollo urbano correspondientes. Las ideas anteriores ya forman parte de la realidad proyectual, urbana y arquitectónica de nuestra ciudad y en colonias como Polanco, Hipódromo, Roma, Del Valle, Narvarte, San José insurgentes o el Barrio de San Juan Mixcoac, por citar solo algunas, se puede constatar que instrumentando distintas densidades construidas, dependiendo de algunas condicionantes como ancho de las calles o facilidades de movilidad urbana, ha ido cambiando el rostro urbano de esas zonas, apareciendo nuevos edificios que han ido sustituyendo las casas originales de uno o dos niveles. Con lo anterior se va consolidando poco a poco, una imagen mas cosmopolita, en distintas regiones urbanas de la ciudad de México. Las ciudades modernas por su propia naturaleza, son varias ciudades que conviven  al mismo tiempo, combinado distintas densidades construidas, usos del suelo y diferentes tiempos históricos edificados. Lo anterior implica poner en juego por parte del conjunto de la sociedad y su gobierno representativo, planes de desarrollo en donde prevalezca la razón, el sentido común y sobre todo la búsqueda del bienestar colectivo.

 

En este orden de cosas, en el año 2012 se terminó la construcción de un edificio de densidad media, ubicado en la calle de Ucello No. 10, en la colonia Barrio de San Juan Mixcoac, en la Delegación Benito Juárez, proyecto del arquitecto Nicolás Vázquez, egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, del taller Max Cetto, haciendo equipo con Helmut Balle. El edificio en cuestión está constituido por tres unidades habitables. La calle de Ucello se encuentra localizada dentro de un cuadrante definido por importantes vialidades como el eje 6 sur Tintoretto, la calle de Holbein, Ave. Revolución y la Ave. de los Insurgentes, zona urbana que cuenta con importantes equipamientos comerciales, de servicios y espacios verdes, entre los que destacan el Estadio de futbol llamado Azul, la Plaza de toros México o el Parque Luis G. Urbina. llamado coloquialmente Parque Hundido. La propia calle de Ucello ha ido actualizando su perfil urbano, cambiando casas por edificios, algunos incluso se terminan actualmente y el proyecto del arquitecto Nicolás Vázquez forma parte importante de esta transformación. El edificio que ahora nos ocupa cuenta con cinco niveles, uno de ellos medio nivel abajo del nivel de banqueta que se utiliza como acceso principal peatonal, de servicios y estacionamiento. En un primer nivel se ubica un departamento de un solo nivel con 100.00 m2 construidos y en los tres restantes se localizan dos departamentos de 150.00 m2 construidos cada uno, ubicándose en el último nivel terrazas azotea y zonas de dormir o estudio.

 

El proyecto está resuelto tomando en cuenta criterios racionalistas, en lo que tiene que ver con su orden compositivo, características constructivas y manejo de materiales. El Arq. Nicolás Vázquez reconoce influencias y referencias conceptuales respecto de las ideas y obras de los arquitectos Louis Kahn y Lecorbusier, maestros del movimiento moderno, mismas que se pueden identificar con claridad en las realidades proyectuales, de detalle y vivenciales del edificio Ucello 10. La escala del edificio le proporciona una presencia urbana amable,  resultando además atractiva por los contrastes, juegos volumétricos y de claroscuros, identificando la particularidad de este edifico con  respecto de sus vecinos semejantes. En la disposición de los componentes de programa se privilegia en lo que tiene que ver con vistas, iluminación y ventilación, los lugares de estar y dormir que dan directamente a las fachadas, en tanto que de manera ordenada y ocupando el centro de la composición, se disponen los espacios de servicio y las articulaciones verticales, criterio evidentemente kahniano, que se refiere a la idea de los espacios servidores y espacios servidos. Los departamentos mas grandes que ocupan los últimos tres niveles, disponen en una primera planta los espacios públicos y en las restantes los privados. Unas terrazas en azotea, ya comentadas, complementan el programa y diversidad vivencial de estos departamentos.

Se pueden apreciar en la composición del proyecto búsquedas de orden, claridad, jerarquización de espacios, aprovechamiento de la luz natural y flujos naturales de ventilación, contando para el efecto con una orientación dominante oriente poniente. Se entiende también la inquietud de alcanzar  racionalidad, precisión e identificación formal y constructiva de los componentes estructurales, con especial cuidado en las uniones y transiciones de cambio de materiales y solución de detalles particulares. Se aprecia un gusto por la utilización de materiales aparentes, con una presencia dominante de tabiques de barro recocido, con distintos aparejos. En los interiores, los colores claros le dan frescura y una presencia luminosa y confortable a los mismos. Son atractivos los contrastes de materiales, colores y texturas, que se suman a los juegos de claroscuros volumétricos. Se trata al final de cuentas de un edificio sencillo, amable y claro, condiciones resultantes de diseño que se entienden como búsquedas proyectuales por parte de Nicolás Vázquez.

 

Es un acierto de planeación urbana la redensificación de zonas de nuestra ciudad. Vale la pena en este sentido, con la idea de que la ciudad se hace y rehace en el tiempo, que esta actividad constructiva vaya acompañada con otros proyectos complementarios, que doten a la ciudad y sus habitantes con mayores y diversos espacios públicos, plazas y sobretodo jardines, abiertos y democráticos, tratando de acercarnos lo más posible a la referencia de contar con entre doce y quince metros cuadrados de espacio abierto, natural, verde, por habitante, asumiendo que tenemos que derribar obras ya construidas para lograr lo anterior. Porque densificar sin incrementar los espacios públicos, puede resultar contraproducente en relación a las posibles conductas colectivas, negativas, de los habitantes de la ciudad.

Colaboradores de proyecto: Rodrigo de la Garza, Ernesto Lomelí y Rosalía Yuste.

Fotografías Onnis Luque

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El mítico Campos Elíseos 432

Gustavo López Padilla

Los grandes personajes son reconocidos por sus pensamientos, por sus obras y acciones que nos dejan como herencia fructífera, como contribuciones a la evolución social y cultural. Al paso del tiempo, autores y obras se convierten en referencias para las nuevas generaciones que buscan su propio sentido y lugar en la historia. Formando parte de lo anterior se vuelven significativos: el sitio donde realizaron sus trabajos, los lugares que frecuentaron y desde luego las gentes que los acompañaron a lo largo de su vida creativa. Para el caso de los arquitectos, el espacio donde imaginan y desarrollan sus obras, se vuelve representativo de su persona, del orden,  profundidad, calidad de ideas y pensamientos que califican a su obras. Así las cosas, recuerdo gratamente que a principios del año de 1968, iniciando mis estudios de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México, a mi entrañable maestro Humberto Ricalde González (1941-2013) le pedí que me diera una oportunidad de trabajo y fue así que me invitó a formar parte del taller del Arquitecto Augusto H. Álvarez (1914-1995) con quién él mismo previamente ya colaboraba, luego entonces tuve la oportunidad de conocer, aprender y estar por cuatro años en el mítico taller de proyectos de Campos Elíseos 432, de la Colonia Polanco.

Durante el tiempo que trabajé en el taller del Arquitecto Álvarez, conocí a algunos de sus colaboradores que me brindaron su amistad y consejos, que fueron importantes para mi formación como persona y profesional. Recuerdo entre otros desde luego al Arq. Enrique Carral Icaza (1914-1976), distinguido, serio y profesional socio de aquellos años del Arq. Álvarez, quién con el tiempo descubrí que además de buen arquitecto, era un fanático del beisbol, particularmente interesado en lo que se conoce como la serie mundial. Naturalmente con quién tuve una relación cercana y enriquecedora fue con Humberto Ricalde, con quién platicaba de la vida y la arquitectura, ya sea en el propio taller o yendo a comer a los alrededores o a algunas cantinas famosas del centro de la ciudad, que eran lugares preferidos para las tertulias. Recuerdo intensamente las vivencias relacionadas con los sucesos del 68, que sacudieron social, política y culturalmente al mundo y a México, asistiendo juntos a algunas de las marchas mas significativas del movimiento. El Arq. Héctor Meza Pastor, quién era uno de los colaboradores más cercanos e importantes del Arq. Álvarez, nos deleitaba con pláticas amenas de todo cuanto sucedía, además de aprender de sus habilidades para resolver y desarrollar constructivamente los proyectos en los que estábamos involucrados y quién tiene además una mano privilegiada para dibujar los detalles constructivos arquitectónicos que se presentaban necesarios. La dedicación constante y cotidiana, ocupando un restirador junto a todos los que formábamos el taller, mas sus dibujos a mano sobre papel reticulado que realizaba  el Arq. Álvarez, en los que metodológicamente con finos plumones combinaba colores diversos  mostrando al mismo tiempo en un solo plano plantas, cortes, fachadas y algún detalle constructivo  fueron lecciones invaluables. Jorge Flores Villasana fue sin duda otro gran maestro, serio, profesional, preciso. Ahí conocí también a los arquitectos Juan Pablo Flores, Fernando Moreno, Luís Sánchez Renero, Marina Zárate, Víctor Bayardo,  Salvador Laborde y Francisco Pérez de Salazar entre otros.

El diseño del taller que existe todavía como tal, pero ocupado por otros arquitectos que lo usan actualmente, es consecuente con las líneas de pensamiento con las que Augusto H. Álvarez y Enrique Carral, conceptualizaban y desarrollaban sus proyectos, dentro de un funcionalismo abiertamente Miesiano. Formas geométricas simples, regulares, volúmenes claramente definidos, contundentes, resueltos con base en una estructura metálica aparente, ordenada modularmente, que trabaja en conjunto con algunos muros laterales de carga. Plantas libres y grandes ventanales en los que se dejan ver criterios de ligereza, transparencia, aprovechamiento de la luz natural, continuidades espaciales, relación clara y directa entre los espacios interiores y un patio interior cubierto, que opera como acceso peatonal, a lo que se suma un espléndido jardín lateral que se relaciona con la sala de juntas y un pequeño privado para recibir clientes.  Las fachadas hacia la calle, cerradas, buscando cierta privacidad, muestran un diestro manejo de proporciones, escala humana amable y algunos contrastes de materiales, colores y texturas. Atmósferas y ambientes que terminan siendo alentadores, sugerentes, propicios para las actividades creativas. En planta baja se ubican las áreas administrativas y las salas de juntas que se extienden hacia el jardín lateral mencionado. En planta alta, las zonas de trabajo se constituyen por dos talleres apenas separados por un discreto patio interior cubierto. En este ambiente los proyectos se resolvían asumiendo la certeza de que la arquitectura debía ser funcionalista, con todo lo que ello pudiera implicar. La crisis del funcionalismo que para esos años, 1968, era ya manifiesta en el mundo, sobretodo documentada con la aparición del libro Complejidad y Contradicción en Arquitectura, de Robert Venturi, 1966,  en México se volvería presente hasta finales de los años setenta. El mundo, México incluido, se transformaba cultural, política, social, económica y científicamente. Así las cosas en el taller de proyectos de Campos Elíseos, se acordaba previamente la medida modular adecuada para cada proyecto, pudiendo ser 91.5 por 91.5 cms ó 1.22 por 1.22 cms, (medidas industriales base, a partir  de las cuales se producen una buena cantidad de materiales para la construcción), para acto seguido  todo mundo dibujar la retícula correspondiente en los planos necesarios y disponer ordenada y rigurosamente así todos y cada uno de los componentes del proyecto en cuestión, según los lineamientos proyectuales imaginados con antelación  por el Arq. Augusto H. Álvarez. No había dudas, así se resolvían los proyectos, así debían ser, siguiendo criterios, formas, ordenamientos espaciales y detalles practicados por los maestros como Mies Van der Rohe (1886-1969), Phillip Johnson (1906-2005), Walter Gropius (1883-1969),  Skidmore Owings and Merryll ó Kevin Roche (1922) y John Dinkeloo. (1918-1981)

Las obras construidas representan valores, se cargan de significados, la calidad de sus espacios generan conductas. Campos elíseos 432 representaba la confianza en el trabajo, en el ejercicio de la razón, en el esfuerzo constante como posibilidad de progreso, en la utilización de la ciencia y la tecnología de manera ordenada, como oportunidad para solucionar requerimientos proyectuales. Estaba presente la idea de un taller de proyectos, con todo lo que lo anterior implica, dirigido por Augusto H. Álvarez y Enrique Carral,  formando equipo con diferentes generaciones de arquitectos y estudiantes, sumando el esfuerzo colectivo para desarrollar los trabajos de proyecto. Entendiendo además el taller profesional de diseño, como  espacio natural y necesario, donde se posibilita  la relación directa entre maestro y aprendiz, que brinda la oportunidad necesaria de complementar la enseñanza aprendizaje de nuevas generaciones. La atmósfera que imperaba en el lugar, que se constituía por sus espacios, materiales, muebles y personas, era una invitación propicia para el trabajo creativo.

Notas

Quiero agradecer a la Arq. Lourdes Cruz González Franco Directora del Archivo de Arquitectos Mexicanos de la Facultad de Arquitectura de la UNAM su valiosa colaboración en cuanto a información, para la elaboración de los presentes comentarios. Muy especialmente agradezco también en el mismo sentido a la Arq. María Eugenia Hernández Sánchez, representante del mismo archivo.

 Reconozco la colaboración del Arq. Augusto F. Álvarez.

 Los planos y fotografías que aparecen acompañando los presentes comentarios fueron proporcionados por el Arq. Augusto F. Álvarez  y por el Archivo de Arquitectos Mexicanos de la Facultad de Arquitectura de la UNAM a quién le fue encomendado el resguardo del archivo del Arq. Augusto H. Álvarez.

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Barragán funcionalista

Gustavo López Padilla

Es importante que toda sociedad sepa valorar su patrimonio cultural, sienta orgullo por el mismo y se identifique con él, teniendo presente que su identidad está soportada en buena medida a partir de este patrimonio. Las ciudades y sus arquitecturas correspondientes forman parte esencial de este patrimonio y dan cuenta en buena medida de los valores que  dan sentido a estas sociedades, registrando en el trascurso del tiempo la constancia, evolución y diversidad de estos valores. En este orden de ideas, en la ciudad de México se ha restaurado recientemente un edificio de 1939, ubicado el la Glorieta Melchor Ocampo No. 38, en la colonia Cuauhtémoc, en la Delegación del mismo nombre y cuyos autores son Luís Barragán Morfín (1902-1988) y Max L. Cetto Day (1903-1980). Este edificio representa la fructífera relación profesional, de amistad e intelectual entre ambos arquitectos y uno de los períodos más lucidos, productivos y de gran calidad ejecutiva, en términos de conceptualización y ejecución constructiva, siguiendo las ideas, búsquedas y maneras de entender la vida arquitectónica y urbana, dentro de lo que conocemos como movimiento funcionalista, que por esos años se presentaba como una alternativa viable y necesaria, para enfrentar las necesidades de modernidad y progreso para el México que se construía después del movimiento revolucionario (1910-1921) El edificio al que nos referimos, forma parte de un conjunto de edificios que se construyeron por esos mismos años, definiendo en buena medida el perfil urbano de lo que fuera la original y espléndida  Glorieta Melchor Ocampo, representando por un buen tiempo al México moderno, cosmopolita, siguiendo  imágenes y calidades urbanas de algunas ciudades  centroeuroperas, que muestran una densidad media de construcción.  El conjunto de edificios mencionado cuenta con una altura promedio de cinco niveles y muestra en términos compositivos y formales el criterio de unidad en la variedad, con continuidades en lo que se refiere a las superficies de los paramentos de sus fachadas y sus remates de alturas.

Plaza Melchor Ocampo

El edificio que ahora nos ocupa, el de Barragán y Cetto, fue conceptualizado originalmente para ser utilizado como estudios para pintores y en este sentido vale la pena comentar de inicio, que la orientación de la fachada principal dominante es norte, resultando adecuada para los fines del uso  propuestos para el lugar. Siguiendo algunos criterios lecorbusianos,  como los experimentados en la propuesta para la Casa Citrohan de 1922 o hasta el propio estudio para el pintor Ozenfant también de 1922, el proyecto de Melchor Ocampo 38 está resuelto en cinco niveles, un primero donde se ubican el acceso peatonal y los estacionamientos y en los cuatro restantes se desarrollan cuatro departamentos,   resueltos cada uno en dos niveles, contando cada unida básica con una doble altura, generosamente iluminada por medio de grandes ventanales, constituyendo estos últimos  los elementos formales de la fachada que dan presencia urbana al proyecto,  estableciendo con ello además,  una relación directa entre los interiores del edificio con el paisaje exterior arbolado, que forma parte esencial de la glorieta.  Las áreas públicas de cada departamento se ubican en las plantas bajas, sumándose a lo anterior la cocina y en las plantas altas, un mezzanine abierto a la doble altura mencionada, define las áreas de descanso, a las que se suman sus baños correspondientes. Los departamentos cuentan con superficies que van de 71.13 m2 hasta 72.82 m2

Siguiendo criterios funcionalistas, el proyecto está resuelto con base en formas geométricas simples, regulares, con tendencia hacia la abstracción, en donde los manejos de proporción y escala se aprecian muy cuidados, buscando lo mas esencial desde el punto de vista funcional, incorporando detalles constructivos igualmente sencillos, procurando bajos costos de ejecución y mantenimiento. Predomina en la construcción el uso de colores claros, lo que proporciona a los lugares interiores una gran luminosidad y serenidad al mismo tiempo. Ya están aquí presentes las ideas de lo mínimo y la austeridad que se volverán constantes en la arquitectura mas conocida de Luís Barragán.

Con otros mas de semejante calidad de manufactura, realizados por esos mismos años por Barragán, este edificio funcionalista se ubica a medio camino entre la arquitectura de expresiones locales de la primera etapa barraganiana y las de su última etapa, en las que retoma las esencias de las dos anteriores, local y funcionalista, para alcanzar las obras mas personales y logradas, que se volvieron las imágenes mas consolidadas de las búsquedas de Barragán y que lo llevaron a ocupar uno de los lugares mas destacados dentro de la arquitectura contemporánea universal. Los trabajos de restauración del proyecto original, fueron realizados por el grupo denominado VRTICAL, constituido por Luís Beltrán del Río y Andrew Sosa y la ejecución constructiva estuvo a cargo de Jorge Salcido. Se trata de un equipo de jóvenes que tuvieron la voluntad y seriedad profesional de estudiar con detenimiento la obra de Barragán, sus planos originales en la medida de lo posible y con una actitud inteligente y respetuosa, procuraron ajustarse  al diseño original del edificio, incorporando solo algunos detalles complementarios, tratando de hacerlo mas funcional para los tiempos que corren, pero estableciendo relaciones amables, respetuosas y puntuales de armonía, entre diseños, manejo de materiales y tiempos arquitectónicos.

Estamos ante un trabajo bien ejecutado que vale la pena replicar en otros edificios, como en los de la misma Plaza Melchor Ocampo para no ir muy lejos, reconociendo de inicio el valor patrimonial de edificios del movimiento moderno, que pueden convertirse en referencias fundamentales, para otros proyectos que respondan a los requerimientos mas actuales de la arquitectura. Se trata de evolucionar la cultura arquitectónica nacional, reconociendo  valores y logros del propio patrimonio construido.

Agradecimientos

Quiero agradecer muy particularmente a la Arq. Dolores Martínez Orralde Directora de la Dirección  de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico e inmueble del INBA por su valioso apoyo para la realización de los presentes comentarios. En este mismo sentido agradezco  la colaboración de la Lic. Liliana Mijangos.

También la amabilidad del Arq. Andrew Sosa, representante del grupo Vrtical para visitar el edificio y contar con la información necesaria para realizar los comentarios.

Fotografías Gustavo López

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Nuestra experiencia en materia de vivienda colectiva Sánchez Arquitectos y Asociados

Gustavo López Padilla

En las ciudades modernas, aproximadamente el sesenta porciento de su territorio está conformado, definido y ocupado por viviendas de distinta naturaleza y densidad, por lo que en gran medida estas mismas determinan el rostro, imagen  y calidad habitable de estas mismas ciudades. La fenomenología, problemática de diseño y construcción de viviendas colectivas  en las ciudades, han sido de las mayores preocupaciones urbanas contemporáneas y han recibido particular atención por parte de los interesados en estos temas como sociólogos, políticos, economistas, urbanistas y arquitectos. Existe una gran cantidad de estudios sobre lo anterior y frecuentemente se realizan congresos con esta misma finalidad. Nosotros como Sánchez Arquitectos y Asociados, a  lo largo de poco mas de cuarenta años de ejercicio profesional, el tema de la vivienda colectiva ha estado  presente, de manera constante, entre nuestros intereses, estudios, preocupaciones y oportunidades de diseño. A lo largo de este tiempo nuestros proyectos han estado relacionados tanto con solicitudes de diseño de instituciones del Estado Mexicano, como aquellos otros que tienen que ver con la iniciativa privada, conceptualizando los planteamientos de proyecto para ambas oportunidades, tomando en cuenta sobretodo, los compromisos sociales y urbanos que por su naturaleza implican. Hemos podido realizar proyectos en diferentes estados de la República Mexicana como San Luis Potosí, Campeche, Tabasco, Puebla, Hidalgo, Guanajuato, Estado de México y desde luego en la ciudad de México. Los presentes comentarios tienen por objeto dejar constancia de algunas de nuestras ideas, búsquedas y constantes conceptuales, con las que hemos enfrentado los diseños que hemos podido realizar hasta la fecha.

En primera instancia nos vamos a referir a uno de los proyectos que realizamos en el año de 1986, para afrontar las repercusiones del sismo que en el año de 1985 abatió nuestra ciudad de México. Este proyecto formó parte del llamado Programa de Renovación Habitacional Popular, que se instituyó por parte del gobierno de la ciudad, para resolver la demanda de vivienda que fue afectada por el sismo mencionado. Para este programa realizamos previamente algunos proyectos prototipo de viviendas y organizaciones posibles de conjuntos, con la finalidad de sistematizar y volver mas ágil las respuestas de diseño que las circunstancias demandaban. Prototipos que fueron utilizados por otros diseñadores y por nosotros mismos. Para estas definiciones previas de proyecto, se tomaron en cuenta las opiniones, inquietudes y requerimientos de las propias gentes, que al pié de sus terrenos afectados, esperaban las nuevas edificaciones de viviendas. Entre los conjuntos que pudimos desarrollar es significativo el que se ubica en Paseo de la Reforma norte, esquina con la calle de Magnolia, en la colonia Guerrero, Delegación Cuauhtémoc. El conjunto desplantado sobre un terreno de 1500.00 m2, está constituido por 36 viviendas, para 180 habitantes, desarrollado en tres niveles y cada vivienda cuenta con 58.00 m2. Se buscó en los diseños racionalidad funcional, economía estricta en el uso de materiales y procedimientos constructivos, pero buscando una clara e identificable imagen urbana. Respetando el tradicional espíritu de las vecindades, de la vida de barrio, el conjunto cuenta con su portón de entrada, resuelto formalmente con un arco  y un patio abierto centralizado, en donde se desarrolla la vida comunitaria. Adicionalmente, aprovechando una pequeña porción residual de terreno próximo al conjunto, se cuenta con un jardín-plaza pública que se vive para la ciudad y que los vecinos del lugar pueden también aprovechar. Se incorporó además en el diseño, el uso del color, en gamas que tradicionalmente forman parte de la cultura popular.

En la ciudad de Campeche, en el año de 1976, desarrollamos un conjunto de vivienda para el Fovissste, constituido por 200 unidades, en un predio de 4.87 has., para 1200 habitantes, con una densidad de 246 hab/ha., ubicado en el cuadrante definido por las calles de Gobernadores, calle 16, calle Venezuela y calle Uruguay. La particularidad de este proyecto consistió en la consideración de la preexistencia en el lugar de un huerto consolidado de naranjos, perfectamente definido a partir de un trazo regular, que sirvió de base para el ordenamiento del conjunto, con la premisa de salvar la mayoría de los árboles, aprovechando su sombra, su imagen  y sus frutos, que colaboran a la definición paisajística, calidad de vida y ambiental del proyecto resultante. El conjunto cuenta con 5 prototipos diferentes de viviendas, que oscilan entre 60.75 m2 y 106.79 m2 construidos, con la finalidad de  implementar el criterio de unidad en la variedad, procurando con ello diversidad formal y social al proyecto, valorando la importancia de mezclar diferentes estratos sociales, como parte de la necesidad de intercambiar distintas experiencias, para enriquecer la vida social. La orientación mayoritaria de las unidades de vivienda, el tamaño y tipo de ventanas, regula la incidencia del sol, sus ganancias de calor  y busca la ventilación natural cruzada, condición necesaria para un clima cálido y húmedo. Una buena cantidad de viviendas cuentan con pórticos sombreados, al frente de las mismas, conservando la costumbre de la localidad de vivir estos espacios, en relación con las calles peatonales, fomentando la vida en común. El conjunto cuenta con un espacio abierto público, centralizado, arbolado, sombreado, generoso dimensionalmente, donde es posible realizar vida social y donde se ubica también una pequeña zona comercial. Los estacionamientos necesarios se ubican perimetralmente al predio, definiendo con claridad las zonas destinadas y delimitadas para los automóviles, dando preferencia a que la gente camine en el conjunto. Una calle centralizada, que cruza el espacio central mencionado, articula el conjunto con el tejido de la ciudad, siendo este criterio fundamental para la conceptualización general del proyecto.

En el año de 1974 se diseñó un conjunto también para el Fovissste, denominado Integración Latinoamericana, ubicado al sur de la ciudad de México, en la Delegación Coyoacán, en un terreno de 10.8 has., delimitado en parte por las avenidas Universidad y Cerro del Agua, cercano al eje 10 sur. El proyecto cuenta con 1460 viviendas, 740 hab/ha., desarrolladas en edificios de 5, 10, 12 y 16 niveles, con una variedad de departamentos que oscilan entre 75.00 m2 y 120.00 m2 construidos, 16 tipos diferentes, entremezclando distintos estratos sociales. En lo que tiene que ver con el planteamiento de conjunto, una calle centralizada, lo articula longitudinalmente con la ciudad, entroncando con las avenidas Universidad y Cerro del Agua, definiendo además un circuito central que aloja los edificios mas altos y delimita una zona jardinada,  cuerpos de agua, foro al aire libre y una zona comercial, propiciando una parte sustancial de la vida comunitaria. En relación a esta calle que opera como columna vertebral del proyecto, los conjuntos de edificios, sus plazas y sus calles secundarias se ordenan buscando mayoritariamente una disposición volumétrica, a manera de peine, que busca la orientación oriente poniente, garantizando con ello, una  iluminación y asoleamiento adecuados. La particularidad mas significativa del diseño del conjunto es que cuenta con estacionamientos cubiertos, logrando con ellos amplias plazas descubiertas, separando así el guardado de los automóviles de los peatones, logrando áreas de convivencia seguras, pensando en los usuarios en general, pero sobretodo en los niños y adultos mayores, incrementando con ello la variedad de microambientes en el espacio público abierto disponible, hasta llegar a un 54.9 % del área total del terreno. Los diseños de los departamentos, muy racionales, buscan clarificar e identificar las zonas comunes, de servicio y privadas, utilizando básicamente materiales de construcción aparentes, buscando con ello bajos costos de construcción y sobretodo de operación y mantenimiento, cuidando con detenimiento las soluciones particulares de detalle.

En la zona sur poniente de la ciudad, en la colonia Merced Gómez, Delegación Álvaro Obregón, en la confluencia de las avenidas Centenario, Cinco de Mayo y la calle Mejía Delgado se ubica en conjunto denominado Centenario, edificado por Banobras en el año 1978, sobre un terreno de 9,975.50 m2, constituido por 160 viviendas, con una densidad construida de 770 hab/ha y una población total de 768 habitantes. El terreno de forma cuadrangular da frente a tres avenidas y cuenta con una pendiente que va de ave. Centenario hacia 5 de Mayo; esta condición topográfica permitió plantear el proyecto, ubicando el estacionamiento necesario en un edificio de tres niveles terrazeado, sobre 5 de mayo y un espacio central jardinado, hacia el cual viven mayoritariamente las viviendas del conjunto, separando con ello el flujo y movimiento de los automóviles,  procurando un lugar importante de convivencia, seguro, sombreado y silencioso. La forma geométrica de la solución de los edificios, genera otros espacios abiertos menores, que proporcionan a los usuarios del conjunto, variabilidad de lugares de descanso y encuentro. El espacio abierto público, entre zonas verdes y plazas ocupa un 44 % de la superficie del terreno. Sobre la esquina de Centenario y Mejía Delgado se cedió a la ciudad una porción de terreno, para que el gobierno de la misma ciudad pudiera construir servicios de equipamiento. En esta misma zona del terreno, se ubica el acceso peatonal principal, que coincide con la construcción de una pequeña zona comercial, la ubicación de un pequeño consultorio médico y un Kinder que provee de educación básica a los niños del propio conjunto. Los edificios son de dos tipos, unos de 10 niveles, que le dan presencia y jerarquía al conjunto sobre la ave. principal, que es Centenario y otros de 5 niveles. Las viviendas son 80 de 81.00 m2 y 80 de 125.00 m2, algunas de ellas resueltas en un solo nivel y otras en dos niveles. Se utilizaron preferentemente materiales aparentes, tabique y concreto, con la particularidad que el aparejo de los edificios de 5 niveles corresponde con el que resulta de un muro de 21 cms.

Como una inversión privada, en la ciudad de San Miguel Allende, en el Estado de Guanajuato, se ha ido construyendo por etapas un conjunto de viviendas denominado Rincón de Santa María, sobre un terreno de 5358.25 m2, cercano a la presa Del Obraje y colindando con el Arroyo Las Cachinches, que nace justamente en la propia presa mencionada. Como parte esencial de la propuesta de proyecto se mejoró y diseñó el bordo del Arroyo, dando lugar a la calle Rivera de Santa María, que sirve de acceso al conjunto. Se contará con 17 casas habitación y mas adelante con algunos otros equipamientos complementarios; viviendas que van desde 244.36 m2 hasta 376.73 m2 construidos. En el corazón del proyecto urbano se localiza una plaza a partir de la cual se  organiza y distribuye la ubicación de las viviendas, convirtiéndose además en lugar importante de encuentro y convivencia. El tratamiento paisajístico de esta plaza y las pequeñas calles interiores, responden a una interpretación moderna de las atmósferas y detalles de las calles tradicionales de San Miguel. Los proyectos arquitectónicos de las viviendas, igualmente comprometidos con nuestro propio tiempo histórico, recuerdan a la distancia tratamientos, detalles y usos de materiales de las tradicionales casas del lugar. Parte importante de los diseños, son las vivencias hacia patios y jardines, que igualmente recuerdan formas de vida de la localidad. El sentido general del proyecto implica un tratamiento integral, diseño urbano, arquitectura y paisaje, con una visión moderna, pero que armoniza con naturalidad, formando parte  del tejido urbano de San Miguel Allende.

Si bien cada proyecto que se presenta ahora muestra personalidad propia, el conjunto de los mismos tiene en común la intensión de que cada uno de ellos logre un sentido de pertenencia al lugar donde se ubica, tomando en cuenta las costumbres y maneras de vida propias de la gente de la localidad, valorando además condiciones climáticas, topográficas, paisajísticas y sus posibilidades de accesibilidad y conexión urbana, tratando que cada proyecto haga ciudad, enriqueciendo y enlazando los tejidos urbanos. Tienen también en común,  el valorar el sentido de la vida privada de sus ocupantes y fomentar al mismo tiempo la vida comunitaria, procurando una variedad razonable y suficiente de espacios públicos, plazas y jardines, mezclando distintos estratos sociales y culturales, como la posibilidad importante de enriquecimiento de la vida que se ofrece en estos contextos, abiertos, públicos y democráticos, dándole a los automóviles su lugar eficiente, limitado y separado, pensando fundamentalmente que los conjuntos habitacionales deben ser seguros y caminables  para el grupo de las familias que los habitan. En términos arquitectónicos se propone mezclar distintos prototipos de edificios y sus correspondientes de unidades de vivienda, con variantes de áreas,  escalas y presencias urbanas,  con un sentido de unidad en la variedad, tratando que los usuarios se puedan identificar con los conjuntos habitacionales, haciéndolos suyos y con ello se comprometan colectivamente a su conservación y mantenimiento. Combinando en la medida de lo posible, distintos usos del suelo, complementarios, buscando un cierto nivel de suficiencia en lo que respecta a la vida cotidiana de los habitantes de los conjuntos. Experimentamos con diferentes materiales, texturas, colores y procedimientos constructivos, buscando la idoneidad de los mismos para cada particularidad de proyecto, intentando costos razonables de ejecución de obra y sobretodo pensando en los de mantenimiento. Estamos conscientes que la calidad de los espacios genera conductas y estados de ánimo y en este sentido buscamos espacios ordenados, claramente identificables, amables, luminosos y confortables. No hay duda que el hacerse de una vivienda, es una de las aspiraciones mas importantes de los que habitamos en las ciudades y el lograrlo es un motivo de orgullo, que se convierte al mismo tiempo en un reflejo de los valores y logros que se pueden alcanzar en la vida.

Notas:

Sánchez Arquitectos y Asociados esta constituido por Luís Sánchez Renero, Félix Sánchez Aguilar Gustavo López Padilla y Fernando Mota Fernández.

En el proyecto de Integración Latinoamericana fue importante la colaboración de Héctor Meza Pastor y Humberto Ricalde.

En los proyectos de Renovación Habitacional, fue importante la participación de Álvaro Díaz Escobedo. Seguir leyendo

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CRITICA en la arquitectura mexicana contemporánea

Gustavo López Padilla

A la memoria de mi maestro Humberto Ricalde…

       La edad moderna ve en la crítica a la madre del cambio, esto que nos comenta el poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura  1990, si bien es cierto, habría que reflexionarlo con detenimiento, porque tiene que ver mas con la idea generalizada que ha acompañado al ser humano no solo en la modernidad, sino desde el origen de los tiempos. La vida por su propia naturaleza es cambio permanente y la crítica en el sentido amplio del término, como ejercicio intelectual, como uno de los rasgos distintivos que nos hace  precisamente ser humanos, nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. La valoración del conjunto de las experiencias vividas, su crítica, es uno de los  puntos de apoyo que nos ha llevado a experimentar el universo de posibilidades que nos ofrece la vida y que nos ha permitido al mismo tiempo ser diversos. Experimentar y aceptar distintos puntos de vista, es otra condición de la riqueza de vida del ser hombre y es resultado, entre otras cosas, del ejercicio de la crítica. Al paso del tiempo el hombre ha creado culturas, ciudades y sus arquitecturas correspondientes han sido expresiones fundamentales de los valores que acompañan estas experiencias sociales. La crítica al conjunto de ideas y valores que han acompañado cada período histórico, mas las particulares valoraciones de la propia experiencia proyectual y constructiva de las ciudades y la arquitectura, han permitido que evolucionen al mismo tiempo, en caminos  paralelos. Es necesario en este punto entender la diferencia que existe entre construir y hacer arquitectura. Una construcción simple, cumple en mas o en menos las funciones de alojar y proteger, y eso en términos generales lo puede hacer cualquier gente; hacer arquitectura es otra cosa; es el resultado de la meditación y aplicación de ideas que dan como resultado espacios habitables que terminan por representar valores y significados estéticos, tecnológicos, sociales y políticos. A partir de sus cualidades la arquitectura tiene además la capacidad de emocionar y esto nos recuerda las reflexiones  que en este sentido hiciera Luis Barragán.  A partir de lo anterior he tratado de comprender lo que es para mi la arquitectura, llevándome a definirla como ¨la expresión construida de los valores de la vida¨. Así las cosas, la critica es entendible como una actividad fundamental para la valoración de las ideas que están detrás de las obras, para reflexionar los resultados concretos de estas obras, su materialidad, para valorar la vida misma en su conjunto y por ende también para visualizar las posibilidades de evolución y desarrollo de estas ideas rectoras, que dan sentido y  significados a la construcción de ciudades y sus arquitecturas.

Vale la pena reflexionar un poco mas sobre lo que entendemos por crítica, y para el efecto nos vamos a remitir a algunas de las consideraciones que sobre el tema ha elaborado el arquitecto y crítico español Josep María Montaner y que ha dejado constancia en su libro que se llama precisamente Crítica, del año 1999, editado por Gustavo Gili.  Montaner nos dice:  La crítica comporta un juicio estético. (Y yo agregaría que todo juicio implica necesariamente además, consideraciones sociales, políticas y filosóficas) Y Montaner nos sigue comentando: dicho juicio consiste en una valoración individual de la obra arquitectónica que el crítico realiza a partir de la complejidad del bagaje de conocimientos de que dispone, de la metodología que usa, de su capacidad analítica y sintética y también de su sensibilidad, intuición y gusto. (pág. 7) Nos dice además: ¨la actividad del crítico se dirige a comprender la obra para poder explicar al público su contenido. (pág. 8)  ¨Todo ensayo debe intentar hilvanar razonamientos y comparaciones inéditas… (pág. 9) entrecruzando referencias a diversos campos de la cultura: pintura, escultura, literatura, poesía, música, antropología, religión y ciencia. (pág. 10) El ensayo debe ser abierto en su estructura, de forma provisional, revocable, perfeccionable. Es una prueba, una tentativa, un acercamiento. Sugiere, apunta, esboza, enmarca, propone. (pág. 10) En su otro libro Las formas del siglo XX, el mismo Montaner nos comenta: La intensión es abrir discursos mas que ofrecer unos resultados cerrados, se trata de incitar a la búsqueda mas que a la solución. (pág. 16) Debemos entender entonces que no se pretende con la crítica emitir juicios universales, verdades absolutas, se trata del punto de vista de un autor para un tiempo y una circunstancia determinada. Por necesidad se aceptan además diferentes puntos de vista, otras consideraciones de valor.


Para poder ejercer y desarrollar una actividad crítica se requiere entonces por principio de cuentas, leer mucho y de muy distintas materias: literatura, ciencia, economía, sociología, política y desde luego de manera muy importante, lo que tiene que ver con la arquitectura y la filosofía, entendida esta última como el estudio de las causas primeras de las cosas y que se ocupa además  de las distintas maneras de conocer esas cosas. Es pues necesario acercarse a los pensamientos de filósofos como Platón, Aristóteles, Rene Descartes, Emmanuel Kant, Federico Hegel, Augusto Comte, Ludwig Wittgestein, Bertrand Russell, o a pensadores como André Bretón, Albert Camus  o Jurgen Habermas, Karl Pooper, Isaiah Berlín y Hanna Arendt entre muchos otros. Se trata también de correlacionar la valoración de la arquitectura y las ciudades con el cine, el teatro, la danza, la música y la escultura. Para el caso particular de la arquitectura y las ciudades, entendiendo desde luego que la mejor escuela que existe en el mundo en estas materias es la calle, se requiere además viajar mucho, a lugares con culturas, geografías y economías distintas, viajar con los ojos bien abiertos, con mirada de arquitecto, incluyendo para el efecto la voluntad de sensibilizar todo el cuerpo, la piel, el olfato, los oídos y el tacto, atendiendo a todas las posibilidades vivenciales que ofrecen los distintos espacios que se recorren durante los viajes. Aquí vale la pena recordar las reflexiones de Juhani Pallasmaa precisamente documentadas en su obra llamada los ojos de la piel, que apareció en el año 2010, con el sello de la Gustavo Gili o las espléndidas reflexiones de Peter Zumthor, que quedaron registradas en su libro Atmósferas, del año 2006, también editado por Gustavo Gili. En este orden de cosas se suma a lo anterior el crítico norteamericano Paul Goldberger, con su libro Porqué importa la arquitectura, del año 2012, editado por ivorypress quién nos comenta: Entre caminar por las calles y leer un libro de historia de la arquitectura, siempre escogeré caminar y así experimentar el poder de la percepción real. (pág. 29) Y volviendo a Montaner, en su citado libro Crítica, el nos comenta: la actividad del crítico de arquitectura también es nómada. El lugar donde ejerce su juicio es en el interior de la misma obra arquitectónica, recorriendo sus espacios y valorando su realidad material dentro del entorno y de la ciudad. (pág. 13)

Aquí en este punto vale la pena recordar la formación intelectual  del maestro suizo francés Lecorbusier, quien a partir de sus viajes, viviendo los lugares, dibujando, reflexionando, comparando y criticando lo que veía, sin acudir formalmente  a una escuela de formación arquitectónica, fue construyendo conjuntamente con su trabajo proyectual, el conjunto de ideas, arquitectónicas y urbanas, que le dieron sentido a sus obras, ideas que en buena medida se convirtieron en rectoras de una manera de entender y practicar el movimiento moderno, racionalista, extendiendo su influencia a una buena parte del mundo. Lecorbusier nos permite entender y verificar con claridad la importancia de la critica. Y con él también podemos comprobar, con algunas de sus obras,  que la realidad construida de las mismas obras, se puede convertir en crítica construida. Es importante hacer una diferenciación  entre el historiador y el crítico, aunque naturalmente existen matices, roces  y cruzamientos entre ambas actividades. Por un lado hablamos de la actividad que tiene que ver con la documentación, con la relación ordenada, gráfica y descriptiva de las obras que constituyen un período histórico. Se trata de mostrar los hechos arquitectónicos o urbanos de la manera mas clara y objetiva posible. Lo anterior es una actividad  importante y que ya de por si en la misma selección de las obras, tácitamente implica una postura crítica; cuales mostrar y cuales no, pero sin  elaborar valoraciones exhaustivas. Volviendo al mismo Montaner en su libro Crítica nos dice: las valoraciones que se establecen en los juicios estéticos son susceptibles de cambios e interpretaciones contrapuestas, pero los datos y los hechos concretos son solo de una manera¨. (pág. 12) Para construir el propio universo de ideas y lo que tiene que ver con las actividades de la crítica, resulta fundamental el correlacionarse con personajes que tengan que ver con otras disciplinas de la cultura. La retroalimentación de distintas visiones de la vida, del arte y la ciencia, enriquecen las posturas críticas. Recordemos al mismo Lecorbusier, quién estableció lazos de amistad con personajes como Picasso o Einstein o a Luis Barragán, quién se relacionó con personajes emblemáticos como Mathías Goeritz, Gerardo Murillo o Jesús Reyes Ferreira, resultando determinantes estas amistades para los dos arquitectos mencionados, en lo que tiene que ver con el intercambio de ideas y experiencias en la vida, para la construcción de sus pensamientos e ideas arquitectónicas y urbanas. Vale la pena recordar en este sentido, la importancia que tuvieron las vanguardias figurativas, aquel gran conjunto de expresiones culturales, pictóricas, escultóricas, musicales y literarias de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que alimentaron en gran medida las ideas arquitectónicas que consolidaron el movimiento moderno.


Fundamentalmente en México, en lo que tiene que ver con el desarrollo de la arquitectura y las ciudades contemporáneas, nos hemos nutrido de la historia, del pensamiento, las imágenes  y la crítica elaborada por autores oriundos de otros países. Nos referimos a historiadores y críticos  como Siegfred Giedion, Leonardo Benévolo, Bruno Zevy, Giulio Carlo Argan, Manfredo Tafuri, Nicolas Pevsner, Peter Collins, Renato de Fusco, Robert Venturi, Collin Rowe, Willian Curtis, Kenneth Frampton, Charles Jencks, Philip Drew, Jan Cejka y mas recientemente Anatxu  Zabalbescoa y Josep María Montaner, mencionando algunos de los mas conocidos. En nuestro país todavía no existe una tradición consolidada de lo que tiene que ver con la documentación histórica y menos aún con lo que se refiere a la critica arquitectónica y urbana. Por mucho tiempo en términos de historia de la arquitectura moderna mexicana el libro Arquitectura Mexicana Contemporánea de Israel Katzman y 4000 años de Arquitectura Mexicana, editado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos de México, mas algunas publicaciones de revistas, como Arquitectura México, dirigida por Mario Pani o la colección de Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, editados por la Dirección de Arquitectura del INBA, fueron de las pocas publicaciones que se realizaron con este tema. En términos de crítica arquitectónica, creo que lo mas relevante realizado por muchos años, fue la publicación de las Platicas sobre Arquitectura del año 1933, publicadas por la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble, del Instituto Nacional de Bellas Artes, en donde diversos autores, entre los que destacan Juan Legarreta, Juan O´Gorman, Manuel Amábilis y Federico Mariscal, entre otros, discutieron cual debería ser el rumbo de la arquitectura mexicana, al término de la Revolución Mexicana, dando el paso nuestra arquitectura, de la noche a la mañana a la modernidad, al racionalismo, sin transitar por todo el proceso histórico que dio origen  y resultados a esta manera de entender la arquitectura. Se sumó a lo anterior el libro Teoría de la Arquitectura, de José Villagrán, editado por la misma dependencia del INBA. Vale la pena comentar además, que el conjunto de los libros antes mencionados, salvo las platicas del 33 y le teoría de Villagrán, tienen una circulación muy limitada o ya no se editan y a veces es difícil consultarlos en bibliotecas públicas.  Si pensamos mas generalmente, no existe un libro hecho en México, por autor mexicano, de gran alcance, repercusión y difusión, sobre la historia de la arquitectura contemporánea universal, que podría incluso incluir obras mexicanas y menos aún un libro que haga la crítica de ese momento histórico de la arquitectura y si existen están guardados en alguna recóndita gaveta, de alguna institución pública o de alguna universidad.


En los últimos treinta y cinco años ha mejorado un poco el panorama en la Arquitectura Mexicana; han aparecido un  buen  número de publicaciones, privadas, gubernamentales y universitarias como libros y revistas, a lo que se han sumado diarios de circulación nacional e incluso realizaciones de televisión y video, la mayoría documentando particularmente, de manera gráfica y visual, el hacer profesional arquitectónico o urbano de diversos autores, generaciones y regiones geográficas del país. Pero lo que tiene que ver propiamente con la elaboración de libros de histórica en general, mostrando el conjunto de las obras y el ejercicio de  la crítica sobre esas obras ha seguido bastante limitado. Y la pregunta entonces es: ¿se hace o no se hace actualmente crítica en el medio de la arquitectura mexicana?  Y la respuesta es que si se realiza crítica, pero se efectúa al interior de los despachos de arquitectura, en los cafés, en las aulas y pasillos universitarios, pero no queda documentado casi nada de esas discusiones. Incluso en las propias universidades, se realizan constantemente seminarios sobre el tema y se llegan a realizar algunas publicaciones, mismas que quedan relegadas, las mas de las veces en las bodegas de las dependencias de las propias universidades; su circulación es prácticamente nula para el público en general, no están en las librerías mas allá del ámbito universitario. Conocen los resultados de las publicaciones de esos congresos o seminarios, tan solo algunos estudiosos, al interior de las propias universidades. No ha habido hasta ahora una preocupación real, por difundir abiertamente las publicaciones resultantes. Esto sucede tanto en la UNAM, como en la UAM, la Ibero o el Tec de Monterrey, por citar tan solo algunas de las universidades mas importantes del país. Otro tanto sucede en los Colegios de Arquitectos de toda la República Mexicana, se realizan seminarios, congresos y sus resultados están archivados al interior de esos colegios. Un ejemplo de lo anterior tiene que ver con un congreso que se realizó en el año de 1990, para valorar la obra de Luís Barragán, y ha sido hasta este 2017, veintisiete años después, que finalmente ha aparecido la publicación, editada por las Facultad de Arquitectura de la UNAM, que da cuenta de los resultados de aquél congreso. Que bueno que finalmente apareció, me parece un documento importante y ojalá esta publicación, rebase los límites de difusión y distribución  de las propias aulas universitarias. Hace falta incentivar y preparar en las distintas escuelas de arquitectura, a un mayor número de alumnos para que participen en el ejercicio de la crítica, propiciar la publicación de esos trabajos y sobre todo, insistiendo, alentar  la difusión generalizada de los mismos.


Si pensamos que la mayoría de la población de nuestro país, misma  que hoy en día cuenta con alrededor de 120 millones de habitantes, de los cuales el 75 %  es decir 90 millones de personas viven en ciudades y por ello  sufren o disfrutan de las calidades espaciales habitables existentes en las mismas y luego entonces tienen necesariamente intereses  por conocer que ha pasado, donde y porqué ha pasado  y que puede suceder en el futuro inmediato de sus ciudades y sus arquitecturas correspondientes; resulta natural que  hoy en día sea frecuente que diversos grupos sociales se manifiesten de muy diversas maneras para dejar constancia de sus acuerdos o desacuerdos con lo que se pretende construir o lo que se construye en sus ciudades y con ello se califica su calidad habitable. Realizan manifestaciones, mítines, bloqueos y expresan sus opiniones críticas en  publicaciones o en diferentes medios como periódicos, revistas, televisión, radio y sobre todo ahora en las redes sociales. Cada vez con mayor conocimiento de causa expresan sus opiniones. Hablamos de una crítica social, política y económica ejercida por los propios habitantes de las ciudades y nosotros como arquitectos y urbanistas no podemos ser ajenos a estas expresiones; necesitamos entenderlas, ordenarlas, valorarlas y traducirlas en ideas que se puedan convertir en acciones proyectuales y constructivas arquitectónicas y urbanas, entendiendo que toda obra representa valores, sueños y aspiraciones. Toda obra construida es una representación cultural, social y política. Y si pensamos que los diseños arquitectónicos y urbanos debieran ser entendidos como un compromiso y un servicio social, si entendemos que hacer arquitectura es hacer ciudad y que la calidad de los espacios construidos, ya sean arquitectónicos o urbanos generan conductas, positivas o negativas, debiéramos entonces sumar nuestras capacidades de críticos y de arquitectos, para procurar el bienestar social, a partir de nuestros propios trabajos. Se trata de descubrir y experimentar con nuestras singulares maneras de entender la arquitectura y el diseño de las ciudades, en concordancia con nuestra historia, valores, condiciones culturales, económicas y tecnológicas y esto no quiere decir cerrarse a lo que hacen o piensan los otros. Se trata de reconocerse globales pero en concordancia con lo que tiene que ver con nuestra particular realidad. En el ejercicio de la crítica está el meollo de todo lo anterior. Volvemos a insistir en entender a la crítica como una importante vía de aprendizaje y como el instrumento intelectual que nos va a permitir construir nuestras propias ideas, a partir de la valoración de las experiencias previas, de tal suerte  que nos permitan ocupar nuestro lugar en el mundo de la cultura, la economía, la política y nuestro lugar en el desarrollo de la historia de la arquitectura y el desarrollo de las ciudades.


Hoy en día podemos reconocer algunos practicantes del ejercicio de la crítica de arquitectura y el diseño urbano en nuestro medio, hablamos de autores como Víctor Jiménez, Alejandro Hernández, Antonio Toca, Ramón Vargas, Enrique de Anda, Miquel Adriá, Ernesto Betancourt, Alejandro Ochoa, Louise Noelle, Juan Ignacio del Cueto o Lourdes Cruz y mas recientemente se han incorporado con unos primeros trabajos Marcos Betanzos y Juan José Kochén. Lo anterior es muy poco dimensionando el volumen de lo que se construye en el conjunto de todas las ciudades del país y además tiene la limitación que está concentrado en la capital de la República. ¿ Que pasa con lo que se piensa  en términos de crítica en los estados al interior del vasto territorio del país? Pues podemos afirmar que casi no pasa nada y si pasa no se difunden sus resultados. Como algunas de las pocas excepciones podemos mencionar al Arq. Carlos Ruiz Acosta, oriundo de la ciudad de Culiacán, en el estado de Sinaloa, quien se ha preocupado por documentar la arquitectura de su estado, realizando además algunos textos críticos y publicando estos trabajos. Otro tanto en el mismo sentido, ha sucedido en el Estado de Jalisco, donde se han realizado trabajos semejantes propiciados por Arabella González Huezo. Pero así como estos, debieran de existir las historias y las críticas de las obras realizadas en todos los estados de la República Mexicana y desde luego dos, tres o cuatro versiones distintas, de la historia general de la arquitectura mexicana en su conjunto. Debemos entonces insistir en la preparación y participación de los jóvenes en el ejercicio de la arquitectura, el diseño y planeación urbanas y también en el ejercicio de la historia y la crítica en todo el país. Sería deseable que los jóvenes escribieran nuevas historias de la arquitectura, tanto la universal como la nacional, realizando también sus críticas, encontrando y descubriendo nuevas interpretaciones y la posibilidad de nuevos caminos para la arquitectura. Se trata de saber, para los inicios del siglo XXI,  que piensan, que sienten,  que quieren, que valoran los jóvenes y que tengan muy claro que sin crítica, el futuro particular de sus carreras profesionales y el de la arquitectura mexicana en su conjunto, pueden tener horizontes de desarrollo limitados y poco trascendentes. Se trata de aprovechar además, los medios mas recientes de comunicación.  Debieran haber mas libros, mas revistas, mas programas de radio y televisión, mas páginas en los periódicos y revistas y sobre todo más páginas con estos temas, aprovechando todas las ventajas y posibilidades que ofrece el internet.  Luis Barragán entendió el valor y la importancia  de la crítica, la practicó, de hecho algunas de sus obras, las mas importantes, las podemos entender como  crítica construida y como resultado de lo anterior encontró su propia interpretación de la arquitectura, convirtiéndose en el arquitecto mas universal y trascendente del México moderno.

El holandés Rem Koolhaas, hijo de un escritor y nieto de un arquitecto, originalmente se dedicó al periodismo y un poco mas tarde estudió arquitectura, habiendo recibiendo el premio Pritzker en el año 2000, es un ejemplo interesante de lo que se puede hacer en la práctica profesional de diseño, sumando a lo anterior el ejercicio de la reflexión de las ideas y la crítica, para el desarrollo reciente de la arquitectura y las ciudades. Por un lado Koolhass tiene su despacho de diseño, denominado OMA y ha ejecutado una buena cantidad de proyectos polémicos, pero también ha montado una oficina paralela, llamada AMO, en la que se ha dedicado a pensar las ciudades y la arquitectura actual. Sus trabajos reflexivos, que implican naturalmente a la crítica han sido publicados y difundidos ampliamente y la influencia de sus ideas ha sido trascendente. Bien vale la pena seguir su ejemplo entendido como un  desarrollo profesional integral.

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